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domingo, 15 de enero de 2023

LA ÚLTIMA INSTRUCCIÓN

Georges Perec (1938-1982). Foto © Anne de Brunhoff.

El juego, como la vida, tiene reglas que es preciso ir acomodando a cada paso, no tanto para que se cumplan el fracaso o el éxito —al fin al cabo “ambos impostores”, ya sabemos— como por la inexcusable condición de que se mantenga la llama encendida y no del todo arrumbadas las ganas de jugar. Esto es, mientras dure y pese a todo, un invento constante: siempre hay alguna puerta por abrir, y a nosotros nos corresponde buscar la llave adecuada o, en muchas ocasiones, fabricarla a propósito sobre la marcha, sin descartar la necesidad de recurrir a utilizar —tres urgencias hacia una acción impredecible— los dientes para forzar los cerraduras. La vida, dijo el poeta en un momento de máxima lucidez y tristeza, no es noble, ni buena ni sagrada. Pero mientras nuestra conciencia no nos muestre otra realidad transitable es lo único que tenemos. De modo que lo mejor será ver la manera de llegar al final de este vademécum sin PERECer en el intento ni ser conquistados por el diente roedor del tedium vitæ. ¿Y qué mejor recurso para ello que calcar la actitud del último invitado, nada más y nada menos que ‘El viejo pintor que hizo caber toda la casa en su tela’? El libro de Perec es ese lienzo. Serezhade camina de puntillas por él, como sonámbula. Han sido unas cincuenta noches en las que han ido compareciendo, y por su orden, los 179 personajes de la novela de la vida y que, oh casualidad quizás causal, Serezhade coloca en su LUN 500, cifra esencial de la obra y fulcro de esta aventura que alcanza aquí su meta volante. Gracias, maestro, está bien lo que bien perece.

(LUN 500 ~ «Perec al paso», y 179) 

viernes, 6 de enero de 2023

RUIDOS DE FONDO

Gustave Caillebotte: Les raboteurs de parquet, 1875.Musée d’Orsay, París.

Un momento tras otro, sin que se pudiera llegar a distinguir ni un segundo de descanso, estuvimos oyendo ruidos de fondo que, si bien no nos impedían seguir realizando nuestros trabajos, incluidos los respiratorios, sustraían sobradamente elementos básicos de nuestra concentración, de modo que todos recibimos con una indisimulable sensación de alivio la llegada de aquel individuo que, sotto voce, nos fue presentado como ‘El ebanista italiano que materializó la impalpable labor de la carcoma’. Y gracias a él pudimos encontrar un alivio cierto no tanto en la inmediatez de nuestros sentidos, que siguieron siendo percutidos, como en las pesarosas incógnitas que gravitaban tan pesadamente sobre nuestras conciencias y, en particular, sobre las inveteradas creencias de las que apenas podíamos sostener nada más concreto que la vibración de su costumbre.

(LUN, 508 ~ «Perec al paso», 178)

sábado, 31 de diciembre de 2022

SAN SILVESTRE Y El ÚLTIMO FÓSFORO

Camille Pissarro: Boulevard Montmartre, Effet de nuit, 1897.
National Gallery, Londres.

Venía corriendo perseguido por el cerco de la luna en fase gibosa creciente, el ruido de los contenedores de vidrio al ser alzados para su transporte, el parpadeo de los arcos de luces navideñas movidas por súbitas e intempestivas ráfagas de viento, el estruendo intermitente de los petardos más madrugadores y, más espaciados pero no menos perceptibles, los ensayos de afinado y puesta a punto de las campanadas en los muchos relojes de plaza o
de espadañas eclesiales con que se fue cruzando en su camino.., y pese a todo, llegó a tiempo de poner su vela en la mesa vecinal ya dispuesta para la celebración y lo hizo justo cuando también se incorporaba a la fiesta el antepenúltimo invitado: ‘Gédéon Spilett, que halló en su bolsillo un último fósforo’.

(LUN, 515 ~ «Perec al paso», 177)

jueves, 15 de diciembre de 2022

PEREC AL PASO

Pin up vintage tomado de Pixabay. Libre de regalías.

UN PERSONAJE EXENTO SIN DEMORA EXIGE SU CUOTA DE PROTAGONISMO AUNQUE PUDIERA PARECER QUE PerecE EN EL INTENTO

Tras los títulos de crédito, y habida cuenta de que el contexto estaba ya suficientemente cartografiado, no fue necesario más que descorrer el artilugio del pesado cortinón para mostrar ante la concurrencia del hipotético patio de butacas a ‘La señora con un vestido de lunares que hacía punto junto a la playa’. ¡Hela, hélas!
(LUN, 536 ~ «Perec al paso», 174)

viernes, 2 de diciembre de 2022

PEREC AL PASO

EL VIAJE DE INVIERNO O ALGUNAS RAZONES AZAROSAS POR LAS QUE NO HAY QUE DESCARTAR, NI MUCHO MENOS, LA IMPORTANCIA DEL PESO ATMOSFÉRICO EN LA ORDENACIÓN DE LOS ACTOS LIBRES Y POR ENDE EN LA CONFIGURACIÓN DE LOS DESTINOS


Para adentrarse sin remilgos en las landas del Invierno, sin temor a los hielos resbaladizos ni a los fríos cortantes, tal vez no sea mala idea dejarse guiar, siquiera en lontananza, por ‘El pintor cotizado que añadía su bruma a las obras famosas’. Es bien sabido que, tarde o temprano, a muchas obras maestras —sin descartar la vida propia— cierta pátina envolvente, a menudo muy sugeridora, les llega del exterior. Y no siempre resulta fácil distinguir qué es voluntad y qué “potra” —si se me permite recuperar este vocablo de mi más tierna infancia— en los aconteceres del arte o de la vida. Desde ese observatorio se entiende bastante bien la actitud de —pausa textual mediante— ‘El príncipe Eugenio que mandó contar todas las Santas Reliquias’. Un deseo legítimo de acotar el territorio de lo sagrado para quizás deslindarlo de la superstición cuando la contabilidad llegue a poner de relieve, por ejemplo, que hay astillas para completar al menos una docena de “lignum crucis”; o que las mandíbulas de algunos santos y santas se caracterizan por tener triplicadas o más todas sus piezas dentales. Al fin y al cabo, como ocurre con la bruma pictórica bajo el pincel del tiempo, la devoción y el exceso glandular propician todo tipo de fascinaciones. Y cada uno pone su confianza donde puede, o saca las fuerzas de aquello que se ajusta mejor a sus querencias y le propicia acaso un impulso imPerecedero, como se dice —y Perec lo anota— que hacía ‘El Emperador, que pensaba en “L’Aiglon” para atacar a los británicos’. Gentes hay en todas partes con intereses la mar de diversos.

(LUN, 547 ~ «Perec al paso», 171-173)

jueves, 10 de noviembre de 2022

PEREC AL PASO

PAREJAS IMperecEDERAS QUE NO DESENTONARÍAN EN UN ENTORNO CERCANO (POR EJEMPLO, EN LA 13 RUE DEL PerceBE)

Recreación de la 13 Rue del Percebe en la exposición
«Cómic. Sueños e Historia»,
en CaixaForum de Madrid (en agosto pasado).
Actualmente se muestra en el CaixaForum de Barcelona(hasta el 15 enero 2023).
Foto/AJR.
Vivimos tanto tiempo en aquellas viñetas que luego, cuando se nos ofreció la posibilidad de entender la vida de otra forma y vivirla con otras instrucciones, no nos pareció extraño que comparecieran, casi al mismo tiempo, de hecho de forma consecutiva, ‘La inquilina esporádica que probó la cañería del sanitario’ y ‘El jefe de servicio que lograba faltar cuatro meses al año’, este último un sedicente probo funcionario de rigidez corporal inenarrable y carente desde muy joven de toda capacidad de pensamiento propio.
(LUN, 568 ~ «Perec al paso», 167-168)

miércoles, 19 de octubre de 2022

PEREC AL PASO

 CONFLUENCIA EXTRAÑA, HACIA LAS IMperecEDERAS CALLES DE PARÍS, ENTRE UN TRÁGICO RECUERDO Y LOS CHICOS MECÁNICOS

Escena de la película A Clockwork Orange («La naranja mecánica»), 1971,
de Stanley Kubrick, a partir de la novela de Anthony Burgess.

No éramos capaces de olvidar la historia. De hecho, volvía una y otra vez a nuestras mentes igual que caía sin cesar en el abismo de su tragedia ‘El profesor de danza muerto a palos por tres gamberros’.
(LUN, 590 ~ «Perec al paso», 165)

jueves, 15 de septiembre de 2022

PEREC AL PASO

Perec en trance de dirigir la orquesta nada imaginaria
que tenía asiento en su cabeza.
Foto de autor no identificado. Se agradece información.

CONFLUENCIA DE CRIATURAS DIVERSAS EN LAS ENSOÑACIONES QUE PROPICIA LA MÚSICA

Si en el recuadro del día y entre los márgenes cristalinos con que ahora solemos acercarnos al mundo se nos presenta nada más y nada menos que la figura del ‘Mozart joven que tocó delante de Luis XVI y María Antonieta’, no sería extraño que a continuación, sin ni siquiera abandonar la habitación o salir de la pantalla, compareciese ‘El ruso que hacía todos los juegos que salían en los periódicos’, un adelantado, en consecuencia, de alguna de aquellas diarias pasiones que hasta no hace mucho —antes de la extinción de la prensa impresa— estaban muy extendidas y eran casi comunes a todo un sector de la población que, muy probablemente, desde sus tiempos de credulidad preadolescente e incluso en su madurez aún no carente de espíritu infantil, se había familiarizado con “El titiritero que se traga un cuchillo y vomita clavos’, y es plausible que también —aunque más selectivamente— con ‘El fabricante de artículos piadosos que murió de frío en Argone’. Un asunto este último, sin duda, por sí mismo grave y que, por un fenómeno de asociaciones algo extraño pero en absoluto improcedente, parecía convocar a su vez, quién sabe si para formar un impactante, bello y siniestro cortejo fúnebre, a ‘Los viejos caballos ciegos que tiraban de las vagonetas en las minas’. Y, mientras tanto, la música no cesa, si bien ¿no os parece que demasiado a menudo toma el preciso sentido de una marcha en exceso solemne, fúnebre por más señas? Ah, la cercanía del otoño siempre siembra en los ánimos las semillas de la melancolía.
(LUN, 624 ~ «Perec al paso», 154-160)

jueves, 1 de septiembre de 2022

PEREC AL PASO

EL CURIOSO PERSONAJE QUE NO PERECE Y PARECE QUE NO SE CASA CON NADIE

Dejen paso, señores, dejen paso. Y guarden las distancias. El escenario de hoy debe quedar libre, sin nada que distraiga la atención del público, sin atrezo alguno que pueda llevar a pensar que están ocurriendo detrás del primer plano, entre cajas, acciones clandestinas capaces de hacerle sombra al único protagonista de la noche, y que no es otro, presten atención, que ‘El botánico de Kenia que esperaba bautizar un epifilo ebúrneo’. De modo que no se hable más. (De momento, claro).
(LUN, 638)
El escritor George Perec fotografiado en París por Christine Lipinska.

domingo, 21 de agosto de 2022

PEREC AL PASO


Primera representación de Hernani (25.02.1839), de Víctor Hugo,
en la Comédie Française, entre una manifiesta “división de opiniones”.
Ilustración de Paul Albert Besnard (1849-1934).

EL SIGUEN LAS COMPARENCECNIAS HASTA QUE COMPAREZCA VERDADERO CAUSANTE DEL DESASTRE O SALGA DE SU CONCHA EL APUNTADOR

Quizás no sea el momento más adecuado, tal como la llamada realidad se muestra, para convocar la presencia de una escena cuyo principal protagonista sea (y disculpen el circunloquio) ‘El coreógrafo loco de amor que regresó para acosar a la bella bailarina’. Pero es el paso imprescindible para poder contar con ‘La antigua portera española que se negó a desbloquear el ascensor’ y, ya puestos, poder encarar también, sin rodeos, el papel que aquí juega (o desempeña, por evitar el común galicismo) ‘El repartidor de los establecimientos Nicolas [dedicados a la venta de vino] que limpiaba los espejos del portal’. El asunto exige a veces corchetes aclaratorios, aunque me perece que hasta ahora, en todo este teatrillo que ya va durando lo suyo, no habían aperecido: tampoco es cuestión de romper la lógica narrativa —esa depende solo y en exclusiva de la nunca bien ponderada, y lo digo en serio, inteligencia lectora— ni por eso mismo asustarse demasiado al dejar sitio para que se acomode a su placer, pese a las obvias dificultades ecológicas del momento, ‘El fumador de Por Larranaga que escuchaba un gramófono de trompa’. Claro que, puestas así las cosas, y sin menoscabar la dificultad de encontrar un mueble adecuado para depositar semejante instrumento, quien realmente lo va a tener difícil es ‘El viejo “pornográfico” que esperaba a la salida de los institutos’, una figura bastante habitual en algunas novelas de época pero que presumiblemente ya está fuera de toda órbita asumible en estos tiempos en los que no cesan de verse arrumbados como antiguallas del todo inservibles construcciones verbales de cierto poder simbólico que parecían hechas con la misma materia empleada para unir las piedras de los templos griegos y sin embargo... Ya se ve que era, también esta, una ilusa pretensión. Sirva, si no de escarmiento, sí de excusa. Y siga… ¿la fiesta?
(LUN, 649 ~ «Perec al paso», 150-154)

miércoles, 29 de junio de 2022

«PAS DE DEUX… MAIS NON PLUS»,

 «PAS DE DEUX… MAIS NON PLUS»,

CON UN PAR DE EJEMPLOS DE VIDAS CRUZADAS

Henri de Toulouse-Lautrec: Baile en el Moulin Rouge
("Dressage des nouvelles par Valentin-le-Désossé")
 (detalle); 1890.
Museo de Arte de Filadelfia, colección McIlhenny.

Hay que reconocer, pese a lo que perece, y por eso mismo, que las parejas de baile sobre la pista son más bien disímiles y seguramente tan azarosas que no va a resultar fácil verles la razón de fondo. Pero no me van a negar a estas alturas que la vida tampoco pide permiso a nadie para juntar a, por ejemplo, ‘El empresario que pensaba hacer fortuna con el tráfico de caurís’ con ‘La cliente estafada que perdió el cabello queriéndoselo teñir’; o a ‘La vicebibliotecaria que rodeaba con trazo rojo las críticas de ópera’ con el individuo conocido como ‘El cochero enamorado que creyó que había una rata debajo de la tapicería’; y mucho menos, ya que en este caso se trata de una danza grupal o más bien tribal, a ‘Los mozos pasteleros que traían canapés calientes para la gran fiesta’ y se dirigían muy zalameros hacia dónde estaban ‘Pip y La Minouche derramando la jarra de leche de la enfermera’. Claro que, en lo tocante a vidas cruzadas, es muy difícil superar los ejemplos aportados por ‘El soldadito encerrado con su novia en el ascensor averiado’ o el de ‘La inglesa “au pair” que leyó por fin la misiva de su boy-friend’. La danza de la vida tiene estas cosas.

(LUN, 702 ~ «Perec al paso», 129-136)

miércoles, 4 de mayo de 2022

UNA O DOS DAMAS...

 UNA O DOS DAMAS ENFRENTADAS AL AZAROSO ESCRUTINIO

Barbara Walsh: Departure.


Se vencía la tarde sobre sí misma —algo que pasa siempre— cuando, entre los primeros síntomas de la anochecida, como rescatadas de un teatro de sombras (praguense o chino, es difícil saberlo), dibujábanse sendas figuras de las que se podría pensar que tuvieran cierta continuidad biográfica entre sí: sobre alguno de los gestos de ‘La estrella que meditaba sobre una receta de mouseline de fresas’ no era difícil imaginar la silueta de ‘La vieja lady que coleccionaba relojes y autónomos’. Pero —seamos serios a la par que audaces— la única manera de salir de dudas sin perecer en el intento de escrutinio hubiera sido recurrir a las artes del sujeto que se autodenominaba ‘El mago que lo adivinaba todo por medio de números sacados al azar’. Y en esas estamos.
(LUN, 756 ~ Perec al paso, 81-83)

miércoles, 27 de abril de 2022

CORTINILLAS DE CONTINUIDAD

El Don Pasquale de Donizetti en el Palais Garnier, Ópera de París,
en junio de 2018.
De mi más alta consideración, señor o señora, madames, monsieurs, dos puntos: no me dirigiría a usted si no fuera absolutamente prescindible poner en su conocimiento, antes de que la ignorancia general nos afilie a todos bajo sus órdenes, que es necesario que usted en su consciencia se haga cargo de algunas criaturas de la imaginación (o no tanto: entre lo imaginario y lo real no es seguro que haya término medio), a saber: ‘El viejo industrial japonés magnate del reloj submarino’, ‘El diplomático que clamaba venganza para su mujer y su hijo’ y, para completar el trío del día o triduo PERECedero, ‘La señora que no pudo marcharse hasta el día siguiente y reclamó sus judías tiernas’. Es gracia que espera alcanzar aunque no sea fácil —la dirección se hace cargo— verle la gracia. Las cortinillas de continuidad es lo que tienen. No serán las últimas. Bien sure, sire!
(LUN, 763 ~ Perec al paso, 78-80)

martes, 19 de abril de 2022

GENTES MUY DIVERSAS...

GENTES MUY DIVERSAS CON UN PASEO EN MOTO Y UN PROFESOR DE HISTORIA MUY CONTRARIADO

Recreación de una calle de París, con algunos de los personajes mencionados…
y un Petit chat aventurero.

Que el mundo está lleno de todo tipo de gentes es una verdad irrefutable: basta con asomarse al balcón cualquier tarde de Primavera o, en su defecto, darse una vuelta rápida por los programas de televisión. Ahora bien, no siempre es fácil hacer coincidir en un mismo espacio, y casi en el mismo cuadrante, a —fíjate bien— nada menos que ‘El frustrado auxiliar de laboratorio que perdió tres dedos de la mano izquierda’, ‘La joven que vivía con un albañil belga en Chaumont-Porcien’, ‘El antepasado del doctor que creyó descubrir el enigma del diamante’, ‘La joven que hacía concluir pactos con Mefistófeles’, ‘El hijo del anticuario que alborotaba con su moto luciendo su equipo rojo’, ‘El apoderado que divulgó el secreto de los químicos alemanes’ o, por decirlo de una vez, ‘El antiguo profesor de historia que quemó su manuscrito rechazado’. Es imposible para cualquier amanuense no sentirse solidario con este último y no sería extraño que el propio Perec, al anotar su circunstancia, sintiera una punzada de pena e incluso estuviera a punto de verse reflejado en una biografía tan concisa y significativamente resumida en diez palabras.
(LUN, 771~ Perec al paso, 71-77)

sábado, 9 de abril de 2022

EL CUENTO DE...

EL CUENTO DE NUNCA ACABAR NI MUCHO TIEMPO DESPUÉS

Anónimo francés del XVI: Calle del viejo París, s.a.,
Musée Marmottan, París.

Viene a cuento, y no sólo por asuntos de actualidad, darle la oportunidad de comparecer, en estas últimas novelas pegadas a la fauna de “le grand père” Perec, a ‘El montador de la calefacción central que regulaba la combustión del gasóleo’, sobre todo si se tiene en cuenta que era vecino y hasta un poco amigo, pese a la engañosas apariencias, de ‘El rico aficionado que legó a la biblioteca su catálogo musical’. Qué envidia. En cambio, ‘El niño que clasificaba su colección de secantes’ nunca llegó a trabar contacto (¿trabar contacto?) con ‘El cocinero actor contratado por una riquísima americana’ y mucho menos con ‘La antigua jugadora de garito convertida en una mujer tímida’, si bien es posible que esta última o alguna amiga suya comparecieran —ahora que lo pienso— en aquella novela de José Antonio Gabriel y Galán tan olvidada como inolvidable: una radiografía muy valiente y hasta un poco insoportable del trágico ludópata que, aún muy joven pero ya atrevido, se había dado cuenta de que Descartes mentía.
(LUN, 781~ Perec al paso, 66-70)

miércoles, 30 de marzo de 2022

ALGUNAS VICISITUDES Y TRAVESÍAS ...

ALGUNAS VICISITUDES Y TRAVESÍAS

DE GENTES CON PODER Y GRADUACIÓN

Y OTRAS DE GENTES DEL COMÚN QUE TAMBIÉN CUENTAN

Caspar David Friedrich: En el velero, 1819.
Museo del Hermitage, San Petersburgo.


La humana condición, a lo largo de su dinamitada historia, acumula tal variedad de peculiaridades, excepciones y rasguños que omnipotente y hasta milagrosa podría considerar la mente capaz de hacerse cargo, no ya de su totalidad, sino tan sólo de la punta emergente de ese monte de laderas submarinas sobre el que algunas tribus, no especialmente belicosas, situaban el espacio preciso para el encaje del ara sacrificial; y otras, amansadas en la arena del desierto, la peana de andas portadoras del arca de la alianza. No sabemos si Perec, tan dado a dejarse tentar por hipótesis sin coartada —también a sacarse de continuo conejos de su barroca chistera— estaría pensando en algo semejante cuando, sin ningún género de dudas y sin dudas de género, situó, uno tras otro, a ‘El sultán Selim III que alcanzó ochocientos ochenta y ocho metros’, seguido por ‘El sargento jefe que murió de una absorción masiva de goma’ y, como tercero en discordia y franca contradicción, ‘El segundo de abordo del “Fox“ que descubrió el último mensaje de Fitz-James‘. De todos estos tuvo noticia ‘El joven estudiante que se pasó seis meses en su cuarto’ y es probable que también estuviera advertida de ello ‘La esposa del productor que marchaba para una nueva vuelta al mundo’, sin que quepa descartar que ese conocimiento contribuyera a despertar en la dama un ya maduro apetito circunnavegador y sus tal vez tímidos pero muy consistentes deseos de aventura.
(LUN, 791 ~ Perec al paso, 61-65)

lunes, 21 de marzo de 2022

EL DON CREADOR IRREFUTABLE Y SUS PROTAGONISTAS

EL DON CREADOR IRREFUTABLE QUE SURGE DE LA MERA EXPOSICIÓN DE LOS HECHOS SUJETOS POR LA ACCIÓN DE SUS PROTAGONISTAS

Representación de la batalla de los Campos Cataláunicos, o de Chalons,
en el año 451. Un conglomerado de tropas de diversa procedencia
mandadas por Aecio consiguió, para el ya casi exhausto Imperio Romano,
una última victoria, frente a los hunos de Atila.
Veinticinco años después (476) se produjo la caída de Roma.


Tiene a menudo la escritura literaria un valor fundacional tan afilado que por su sola fuerza y precisión instaura una forma perfecta de realidad. Es verdad que no hay modo de contrastar el peso objetivo de los cuerpos que así vienen al mundo, y que tampoco resulta posible encomendarse a semejante pulsión emisora como si fuera ella la única fuente de nuestra felicidad —aunque la tentación nos sobrevuela a menudo. Pero tampoco somos tan estúpidos —al menos no todavía— como para despreciar el don creador irrefutable que surge de la estricta exposición de los hechos sujetos por la acción de sus protagonistas, verbigracia la fascinante rueda de posibilidades que se abren en este tiempo ácido con la sola mención, vía Perec, de un grupo nada fantasmal compuesto por ‘El abuelo liberal que halló su inspiración en una novela’, acompañado de ‘El calígrafo que copió una azora del Corán en la Medina’, en la cercanía de aquel ‘Orfanik que solicitó el aria de Angélica en el Orlando de Arconati’, junto a ‘El actor que tramó su propia muerte con la ayuda de su hermano de leche’, ‘La joven japonesa que blandía la antorcha olímpica’ y, cerrando la marcha, concentrado en su propio paso pero sin descuidar la atención del ritmo de los demás, el singular ‘Aecio que detuvo las hordas de Atila en los Campos Cataláunicos’. Hagan juego.
(LUN, 800 ~ Perec al paso, 55-60)

jueves, 10 de marzo de 2022

DONDE TODO PUEDE... OCURRIR

DONDE TODO PUEDE SER ILUMINADO E INCLUSO LLEGAR A OCURRIR

Maharajá sobre un elefante.
Mural en la llamada “Casa azul”, en Jodhpur, Rajastán (India).

Ahora que el llamado Emérito parece (¿perece?) ser que vuelve, tal vez sea oportuno —«Sí, sí que lo es», oigo rezongar al enano testigo por debajo del teclado— darle cancha, y en solitario, a ‘El maharajá que invitó a una cacería de tigres a un europeo pelirrojo’. Naturalmente, no hay alusión alguna, ni siquiera velada, a nadie en el aserto, porque es del todo merita coincidencia la nomenclatura de aficiones comunes, y más todavía cierta leve tendencia cromática capilar. Al igual que, tirando de ese hilo, será pura serendipia el hecho de que en las mientes de algún lector travieso puedan cruzarse ideas peregrinas hasta encenderse la una en la otra, como los famosos carbones del arco voltaico, el maravilloso artilugio que otrora iluminaba las proyecciones del cinematógrafo. Al fin y al cabo, queridos niños, niñas inclusas, la realidad es ese reducto donde solo ocurre lo que puede ser imaginado.

(LUN, 811 ~ Perec al paso, 54)

lunes, 7 de marzo de 2022

TIPOS EN MEDIO DE LA CORRIENTE

TIPOS HAY A VECES TAN INUSITADOS QUE FRENTE A ELLOS PERECE EL ENTENDIMIENTO EN MEDIO DE LA CORRIENTE

Claude Monet: Pescadores en el Sena en Poissy, 1882. Belvedere, Viena.

El signo de los tiempos en ocasiones se impone por sí solo. Está tan claro que, a modo de imán, atrae y concentra las virutas de realidad y las dispone en un orden casi inamovible. Más habitual, sin embargo, es la dispersión hermenéutica referida no sólo a los registros textuales de una determinada época o momento, sino a todo el conjunto de hechos, sucesos, usos y costumbres, y de todo tipo y condición, que por ella o él circulan, y en direcciones y espacios diferentes, de manera tal que se diría que todo intento comprensivo ha de pasar necesariamente por una especie de maniobra costosísima para ordenar el caos y tratar de volver inteligible primero y comprensible después la catarata imparable de datos e impresiones que se nos ofrece como acúmulo, horrísona superposición o montonera, un verdadero mareo de suposiciones y figuraciones siempre en trance de saturar nuestros sentidos —todos ellos— y de superar cualquier posibilidad operativa de discernimiento. A vicisitudes de este jaez, amigos míos de todos los géneros, responde sin duda el desfile de personalidades tan disímiles como son ‘El hijo de la señora del perrito que prefirió la pornografía al sacerdocio’, ‘El barman malayo que trocó en pidgin-english su diosa madre’, ‘El niño privado de pastel que vio un pastel en sueños’, ‘Los siete actores que rechazaron el papel después de leer el guion’, ‘El americano desertor que dejó morir a su patrulla en Corea’ y, finalmente (al menos de forma provisional), ‘El guitarrista que cambió de sexo para convertirse en super-star’. ¿Alguien, sin duda provisto de una imaginación no torpe y de un buen hilo remendón, sería capaz de encontrar las razones subyacentes capaces de poner en el mismo plano de realidad estas vidas? No contesten todavía. Nos vemos después de la publicidad.
(LUN, 814 ~ Perec al paso, 48-53)

miércoles, 2 de marzo de 2022

RETABLO DE FIGURANTES Y ESTAFERMOS...

 RETABLO DE FIGURANTES Y ESTAFERMOS PARA SALIR DE UN FUGITIVO CARNAVAL

José Gutiérrez Solana: Máscaras, hacia 1932.
Fundación Banco Santander, (colección del artista)
Boadilla del Monte (Madrid).

En días oscuros de guerra no era fácil, ni teniendo el volandero humor de Perec, poner en un mismo plano figuras como ‘El antiguo clown de Varsovia que llevaba una vida oscura en el departamento del Oise’, justo al lado de ‘La suegra que cortaba el agua caliente si se iba a afeitar su yerno’, y no muy lejos, figúrense, ‘El holandés que decía que todo número es suma de X números primos’. Claro que, frente a este imbatible trío, sobre cuya convivencia sólo cabe suponer una catarata imparable de incomprensiones y desplantes, se enfilaban, si bien cada uno muy consciente de su propia circunstancia, nada menos que el triunvirato ad hoc integrado por ‘El autor de crucigramas que definió el bacalao: “va empapao, aun seco”’; a su izquierda, “El atomista que leía en los labios del hombre-tronco sordomudo’; y, finalmente, a su diestra, ‘El bandido albanés que cantaba su amor a la star de Hollywood’. Presidiendo la escena, acaso como árbitro in péctore, aunque más bien centrado en su propia misión culinaria, se hallaba ‘El industrial alemán que se empeñaba en asar una pierna de jabalí’. Ni que decir tiene que este último, sin duda muy a su pesar, evocaba la figura animada de aquel galo glotón que ahora mismo se está desbordando, hipócrita lector, de tu acaso un tanto fatigada mente.
(LUN, 819, Perec al paso, 41-47)