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jueves, 8 de octubre de 2026

Poema en broza


El texto. Las texturas. Las hilaturas. Las torsiones. Y la manera posible de ver el siempre cielo estrellado. Otoño crece.

(Tiempo contado, poema en broza).

viernes, 4 de septiembre de 2026

El poema del 4 de septiembre

Detalle de la azulejería que decora el atrio
de la Basílica de la Virgen del Prado, Talavera de la Reina.
Foto © AJR/26

Muchas complicaciones de todo tipo,
la Rareza del mundo cada vez más aguda
Y una falta de Lógica
que ya empieza —ay, ingenuo de mí— a ser triste, muy triste
Y, algo peor, muy muy muy peligrosa
No vamos a saber
decirlo
pero nunca
dejaremos —ay, madre—
de intentarlo

sábado, 8 de noviembre de 2025

miércoles, 15 de octubre de 2025

Leyendo a Platón

 LEYENDO A PLATÓN


Mientras
la luz
se filtra
{t e m b l o r o s a}
no
hay
un nombre
que
pueda
contenerla
Y es en vano
—a u n q u e n o sea inútil—
tratar de
cuál
sea
su s u s t a n c i a
y si hay nombres que contengan las cosas.
(Impromptu)

martes, 7 de octubre de 2025

Travesía

 TRRAAVVEESSÍÍAA

(In mezzo al mare)
A duras penas lograba
entre los vientos contrarios
sumar a mis partidarios
Y mi barco navegaba
mar adentro y los corsarios
vigilando el movimiento
que seguía y sigue el cuento
parecían funerarios
buïtres volando en círculo
a la espera del festín
Y creado así el gran vínculo
sobre las partes opuestas
fui entre viajes y fiestas
del uno al otro confín.

(De Potlatch o libro de las ofrendas, en curso)





lunes, 29 de septiembre de 2025


                      Construcciòn del poema

La noche vino a la fragua
con su coraza de fuego
y el niño quiso atraparla
en el corazón del sueño…

miércoles, 25 de junio de 2025

Trinos

Sin título. Foto AJR+Mac


Sus voces eran apenas
vibraciones
y tras ellas el aire
volvía ya lavado.

 

Oh, música secreta
que pasa a limpio
el rastro de la luz.

 

En la fulguración de la mañana.

 

(Levedades)

miércoles, 4 de diciembre de 2024

De Repente

 DE REPENTE (otra vez Sansueña)

UNA escuálida sombra mutilada
y abajo la alegría que aún revive
bajo ese cielo azul que siempre escribe
sobre Madrid su carta enamorada.
Una emoción envuelta en los colores
que resumen los ciclos de una historia
rodando, con sus asnos y sus norias,
entre estruendos plurales y entre ardores
de patrias y miserias, luz cautiva
que lucha por salir del pozo negro
donde un dios borrachuzo la secuestra.
Sueño y verdad: la sombra fugitiva
se parte en dos en cuanto adviene gro-
tesca y mortal la vieja inquina nuestra.
(Impromptus sobre una foto de la Plaza de Colón, en Madrid)



lunes, 19 de junio de 2023

MAREA



La mer, la mer, toujours recommencée!
PAUL VALÉRY
Una tras otra
como si fueran sombras
como si fueran olas
latidos que segrega el alma a solas
voces que si las nombras
desaparecen, sombras
de sombras, ráfagas
de luz entrecortada
tras cuyos bordes líquidos asoma
la luz del otro lado
y aún se vislumbra
con la imaginación la poderosa
presencia ya olvidada que todo lo transforma
el dios pequeño y leve de las cosas
todas sus almas, toda la memoria
que en esta marejada desemboca
de una tras otra tras otra
palabras que dibujan y convocan
lo que dicen en contra
de lo que no dicen y en contra
del silencio que al paso desalojan
cuando regresan otra
vez y otra vez y otra vez y otra y otra...
(LUN, 346 ~ «Épica lírica»)

lunes, 14 de junio de 2021

Mediodía metal


Dónde encontrar refugio
cuando el hueco del día
te oprime la columna vertebral
y el asombro
—como un felino por el bosque en llamas—
huye hacia las laderas
de la noche.
Sorbos de luz ardiente
para quemar mi sed.
Figuras rotas.
Alucinaciones
de la memoria antigua
que brotó del agua
y presagia raíces
clavadas en la atmósfera.

lunes, 18 de enero de 2021

Rito


(Para Antonio y Carmen,
en un nuevo cruce de caminos:
que no cese la música.)
Venía en busca de palabras,
dispuesto a levantar el velo
o a remover el hielo
que a menudo las oculta,
también a descolgarlas de los altos andamios
donde a veces se esconden de la muerte.
Pero no fue necesario buscar más.
Casi todas estaban en la música.
Y las restantes aguardaban en silencio.

domingo, 13 de diciembre de 2020

Canción para Teresa

María Teresa López Mayo (1946-2014). Foto: Santigo Llorente.

 

Para mi amiga Maritere,
que poco antes de irse
aún nos enseñaba el arte de vivir.

 

 Esta canción, querida amiga, tiene

la oscura flor de la tristeza dentro.

Son sus palabras puentes que no cruzan

al otro lado de la espesa niebla.

Pero son puentes. Y, al atravesarlos,

viajeros todos de una misma estela,

surge en la noche de la vida el brillo

de la belleza misericordiosa.


Esta canción, querida amiga, trae

a nuestros corazones el consuelo

de tu recuerdo vivo, la caricia

de unas palabras que, al decirlas, curan

porque ponen de nuevo ante nosotros

el don sin fin de tu delicadeza.


Querida amiga, gracias. Es tan grande

y tan dulce, tan firme, tierna y cierta

la alegría de haberte conocido

que sabemos que no puede morir.


(En el primer aniversario de su fallecimiento, 13 diciembre 2015) 


 


sábado, 24 de junio de 2017

Agua nueva



San Juan, que toca a fuego
y salta junto al agua.
Para que ardan los días
y la sed no se pierda.
El corro de los ojos
asomados al brillo
de la luz fugitiva
y las dulces costumbres.
El cuenco donde vibran,
en medio de la noche,
partículas que aguardan
el milagro del alba.
Y saber que es preciso,
 entre hierbas y pétalos,
morir en cada gota,
arder en cada llama.
Ritos que, como lienzos
que envuelven la memoria,
son surcos del deseo,
vieja sabiduría:
la mano de mi madre
viene, remueve el agua
y veo su sonrisa
meciéndose en las olas.



Qué fuerza tienen los símbolos y los ritos de la Noche de San Juan. 
Son capaces de imponerse sobre la indolencia, la tristeza, el desasosiego o los estados de ánimo tendentes a la planicie mental.
Por no hablar de los calores precoces y traidoramente sobrevenidos. 
Ni de otras trampas escondidas en los caminos del día, como fieras rugientes en medio de la maleza. Por no hablar..., en general.

De los muy variados ritos con que se celebra esta noche mágica, sin despreciar los del fuego y su poder en verdad hechizante y purificador, prefiero la sencillez del agua nueva, una tradición que aprendí de mi madre, Generosa, y que ella, a su vez, aprendió de la suya, Josefa. 
Provistos de algunas hierbas sencillas y unos pocos pétalos de flores comunes, incluso sólo con la desnudez de los deseos y la caricia de la costumbre, basta con poner un cuenco con agua al oreo de la noche para lavarnos con ella –ojos, sienes, labios– a la mañana siguiente. 
Y  hasta puede beberse, si fuera menester.

Imágenes: Sol mayor en el Mar Menor y Cunca de Josefa.
©AJR, 2017

sábado, 9 de noviembre de 2013

Legítima defensa


   Te veo pasar por la avenida mientras
   la luz  envuelve en celofán el día.
   Bajo la lluvia, tu mirada es fría,
   como bala de plata, y cenicienta.

   Sigo tus pasos con sigilo, observo
   tus ademanes de asesina nata,
   el rictus clandestino de quien mata
   sin perder la dulzura de su gesto.

   Te has parado ante el gran escaparate
   y buscas en tu bolso. Al fin me has visto.
   Tu arma está apuntando contra mí.

   Fui más veloz. Nadie podrá culparme.
   Junto al tuyo está el cuerpo del delito:
   tu peligrosa… barra de carmín.


   Ilustración: «El simple arte del crimen, de Raymond Chandler, 
    maestro de la novela negra» (tomada de aquí).

Rescatado de los arcones de la Posada. 
Primera publicación: 24/09/2009 19:24.

miércoles, 18 de enero de 2012

Los amantes

Gustav Klimt, El beso, 1907-1908. Belvedere, Viena.

Hacia la eternidad, solo la música
de los cuerpos fundidos.


Y el dios de las alturas
llora desconsolado su abandono,
su falta de materia.


Porque los ve surgiendo
por la carne al espacio,
dando razón de ser
a todo lo visible y lo invisible.

(De El sol de medianoche, 1988)

*** Para mis amigos Antonio y Carmen, entonces y ahora.

martes, 2 de agosto de 2011

Jazz en la Plaza


La música se escapa como una culebrilla a ras de suelo.
Prende en los pies un ritmo movedizo, inaprensible. 
Luego asciende hacia los brocales indefensos de la mente. 
Y suspende la monodia sin fin de la razón.

Festival de Jazz Ciudad de Talavera.
















En Eburia, la noche es ya tan sólida como suele en verano.
Allá arriba, en la choza de piedra que se alza por encima 
del desproporcionado rosetón
(un polifemo que fuera solo ojo y aun así bello),
la cigüeña,
esbelta y afilada,  
distraída y atenta,
mira y mira,
sin cesar en su oficio.

Cuando la luna empieza a descubrirnos su lado más sinuoso,
comienza también ella, la cigüeña, a marcar el compás.
Le gusta la trompeta.
Se queda inmóvil al sonar el saxo.
La batería la anima.
Se diría que asiente a la melancolía grave de las cuerdas.
Y se estira mimética en los melismas audaces de la voz.

Paciente espectadora de su espacio invadido
pero a la vez ella también artista de la improvisación,
la cigüeña de la iglesia mayor de la ciudad
se acaba convirtiendo en la reina más alta de la fiesta,
el testigo imparcial
de todo lo que pasa allá abajo 
y aún más abajo
y más allá
y más...

Poco a poco la música se ha ido volviendo noche. 
Y la noche se ha ido deshojando en la música.
El cielo es una estampa lejana e irreal,
un gota de mercurio derretido 
bajo el peso de una línea interminable.

Tras el concierto habrá charla de amigos,
la amable sucesión de gestos familiares 
y la reiteración de las viejas leyendas de la tribu,
a las que siempre cabe añadir un episodio inédito,
la ardua precisión de un recuerdo que se vuelve borroso,
un nombre que convoca exclamaciones,
las peripecias de los recién llegados,
el vano esfuerzo por saber cuál fuera
el último verano de nuestra juventud...
y, por fin, unas risas.

Los hilos de la vida nos atan y desatan a su antojo.
Pero el ojo sencillo de los afectos simples, 
con su música dulce, 
nos ha vuelto a reunir
como una hoguera.

La plaza se ha quedado ya en silencio.
Sobre la piel del río, entre la bruma,
se alza una nueva y distinta raya de luz imaginable 
dibujada por los viejos guardianes de la amistad 
en la tierra de los sueños compartidos.


(Para C., A., B., A., L., P. & P. y los demás amigos de Eburia, 
por los buenos momentos, 
para que no falten las felices improvisaciones.)


martes, 9 de febrero de 2010

Grullas


Junto al gran río helado
vuelan también las grullas
en triángulo perfecto
y por las noches
el sueño de las plantas trepadoras
guarda el alma del mundo
en una inmensa urna de cristal
que nadie ha visto.


Dibujo © Jesús Muñoz