(La Palestra*)
martes, 4 de junio de 2024
GRANDES FICHAJES (la Palestra)
martes, 1 de agosto de 2023
Athletic del 84
(En voz alta). Los caminos de la memoria se encuentran y se bifurcan por las rutas más insospechadas (hadas). A través de una interesante documento sobre productos comestibles gallegos de extraordinaria calidad, y gracias a la camiseta que porta una de los productores, caigo en la cuenta de que el año del señor de 1984, tan temible como sobrepasado en términos distópicos, fue en lo futbolístico todo un señor año para los que tenemos un corazón de león athlético y mucha sed frustrada de logros deportivos. Para la tarde de un 1 de agosto de más de cuatro décadas después, no está mal regresar al Bernabéu y rememorar el gran triunfo copero frente al Barça de Maradona y Schuster. Y más si se tiene en cuenta que ese mismo año el Athletic fue campeón de Liga. Merece la pena, además de disfrutar el resumen del partido (que, en efecto, concluyó como el rosario de la aurora), fijarse en el palco del final. Y, sobre todo, entonar el alirón. ¡Ea!
lunes, 16 de enero de 2023
EL BOL DEL FÚTBOL

Antonio Berni: El equipo de fútbol o Campeones de barrio, 1954. Colección particular.
El fútBOL es una paráBOLa, una pasión diaBÓLica, un arreBOL venido directamente del televisor a tus mejillas, a veces —según veo— el peligro continuo de sufrir una emBOLia, también un asunto de BOLudos, BOLingas o meramente BOLos, si bien en ocasiones puede convertirse en un tréBOL de cuatro hojas, el óBOLo que te salva del tedio del final de la tarde, quizás un BOLso lleno de sorpresas, de BOLetos de tómBOLa que vocea y reparte la suerte en días feriados, dictando con ello, tal vez, una momentánea y urgente dizque aBOLición de malas vibras, aunque el diáBOLo a menudo se tuerce y en su bamBOLeo cae en lo sembrado y crea gran BOLlicio, todo por la exaltación planetaria de una BOLa, sin descartar el minucioso emBOLado que supone, con su BOLsa sonante, su siembra a BOLeo de intereses ceBOLlinos, o incluso su metaBOLismo colérico frente al que no logra imponerse la pasión de un gran símBOLo, por más que en ocasiones se manifieste con un toque medio BOLchevique, aunque más a menudo semeja un BOLero con vocación de tango, sin descartar alguna forma imprevisible de que te den BOLeta, o te pase por encima un BÓLido de sensaciones vidriosas, casi una variante bastarda del encaje de BOLillos, en algo que siempre siempre siempre es una hipérBOLe: la paráBOLa (ya se dijo) de la BOLita que no cesa de rodar, ese hipnotismo o pura fascinación de lo que va y vuelve.
jueves, 29 de diciembre de 2022
Muere (es un decir) O Rei Pelé
(En voz alta). No por esperada es menos impactante la muerte de O Rei Pelé, un verdadero astro luminoso del fútbol (su nombre de pila, Edson, venía del inventor de la electricidad). Héroe sin par de nuestra infancia balompédica, para muchos es el indiscutible número 1. Desde luego, en mi memoria su nombre es sinónimo de leyenda, como lo son algunas de sus inverosímiles filigranas sobre el campo, aquellas jugadas que veíamos en blanco y negro en una pantalla granulosa y cuyo relato minucioso estaba a la altura de cualquier historia maravillosa. Me sorprende caer en la cuenta de que ha muerto a los 82 años, casi joven todavía. En el recuerdo forma parte de una categoría en la que están todos los grandes mitos, los héroes clásicos, las estrellas del cine. Figuras que, por definición, no pueden morir. Aunque transiten. Larga vida.
martes, 6 de diciembre de 2022
Adiós a Qatar
sábado, 1 de octubre de 2022
LOS DOMINGOS DE OTOÑO POR LA TARDE
En las gradas vacía se escuchaban la voz del utillero y los rugidos de los forofos fantasmas, que aprovechan la llegada de las primeras nieblas y las nubes bajas en forma de patera para simular el estruendo de su pasión en el cultivo de viejas aficiones. Los domingos de oToño, al atardecer, su griterío se percibe con bastante claridad. Y el carrusel de sus ebulliciones se capta a la perfección en la onda corta de las radios de válvulas, donde no es extraño que se mezclen con ecos psicofónicos, de modo que, entre ruidos de jirones sabaniles y entrechocar de cadenas, a veces se perciben con total claridad secuencias sonoras bien reconocibles como «Anís Castellana, su presencia siempre agrada», o «Desde San Mamés, Antonio de Rojo», o, más a menudo, el muy reconocible «¡Gol en Las Gaunas!». Si no me creen, hagan la prueba. Una ventana abierta orientada hacia el oeste suele ser el mejor escenario. Y en cuanto a los aparatos, los ejemplares de la marca Telefunken, aún muy abundantes, está comprobado que son los más idóneos para la experiencia. 
Escorzo prodigioso en un remate de cabeza
de Fidel Uriarte (1945-2016),
mítico delantero del Athletic de Bilbao.
La imagen corresponde a un partido contra el Celta.
sábado, 5 de junio de 2021
Amarillismo en RTVE
martes, 20 de abril de 2021
La milonga de Florentino
(Al filo de los días). Cuando le oí a Florentino Pérez decir que su idea de la liga de los poderosos tiene como principal intención la de salvar el fútbol, me entró tal carcajada que aún estoy temblando de los efectos. Claro que los espasmos fueron después reforzados, y a conciencia, cuando juró y perjuró que él está en el Madrid sólo por afición y que quien quiera su cargo ahí lo tiene. En fin, Serafín, cuente usted las milongas de las sopas con hondas. Por lo demás, una duda: ¿y no estará tras este intento de recuperar a los más jóvenes para el deporte más famoso el negocio venenoso de las apuestas? Fue curioso observar que la entrevista que ayer concedió el dirigente madridista sólo fue interrumpida (¿ilustrada?), unas tres o cuatro veces, por anuncios de casas de apuestas ligadas al fútbol, esas que suelen terminar sus machaconas y descerebradas propuestas con un veloz: «Y ya sabes, apuesta con responsabilidad». La hipocresía dominante.
sábado, 15 de agosto de 2020
Trikiklos (35)
sábado, 11 de julio de 2020
viernes, 24 de abril de 2020
Una curiosa alineación
| Manolín Bueno avanza con el balón. Foto EFE. |
(Lecturas en voz alta). Alguna vez he hecho alusión acá o acullá a una curiosa alineación de futbolistas que aprendimos de mocitos, junto con la del Bilbao (así le decíamos entonces al Athletic) o la de la España que derrotó a Rusia, y que rezaba así: Tere, Ponte, Braga, Verde; Bueno (o Mira), Manolín; Murillo, Pinto, Losco, Jones, Del Sol. Ha sido grande mi sorpresa cuando hoy, repasando la prensa en papel de la semana, me he encontrado, en El País del lunes pasado, con uno de esos artículos eruditos y melancólicos que Alfredo Relaño dedica a la historia del fútbol centrado en este tema y con gran precisión de detalles. Curiosamente, al buscarlo en Google he visto que también se ha publicado en el diario As, que es desde donde lo enlazo (en el muro de FB). Al fin y al cabo, todo queda en casa. Y la memoria picarona en su sitio.
lunes, 19 de diciembre de 2016
El año en que fui Fidel Uriarte
Aquel año, en el internado de los agustinos de Salamanca, formé parte de uno de los equipos del campeonato interno del colegio. Dentro de la variopinta indumentaria con que solíamos equiparnos, claro antecedente de la marca Desigual, recuerdo que me las apañé para fabricarme, con algún tipo de plástico o tela, un 1 y un 0, quizás de color verde, que cuidadosamente (o como pude) cosí o pegué en la pernera derecha de mi pantalón de deporte, este sí, seguro, de color negro, como el del Athletic.
El gesto era un claro homenaje imitativo del puesto y el número, el 10, con el que solía jugar Uriarte, aunque me parece que en ocasiones puede que él llevara el 8 a la espalda, intercambiando su condición de interior zurdo por la misma posición en el flanco derecho del ataque. Las alineaciones de aquellas y cercanas temporadas lo sitúan en ambos lados, bien integrando el quinteto formado por Argoitia, Estéfano, Arieta II, Uriarte y Rojo o Lavín, bien en la quizás más espectacular delantera compuesta por Argoitia, Uriarte, Arieta II, Clemente y Rojo. Alineación esta última que aún me baila en la memoria, sin duda porque fue la que ganó la Copa del Generalísimo de 1969, frente al Elche de Asensi. Se completaba con Iríbar, Sáez, Echevarría, Aranguren, Igartua y Larrauri.
En todo caso, la huella de aquel 10 en mi pantalón es la más memorable ocasión que recuerdo haber vivido en primera persona en un campo de fútbol.. Quizás sólo comparable a la tarde feliz e irrepetible en la que, para entonces jugando de portero, logré completar lo que las crónicas de la prensa deportiva solían describír como «una muy brillante actuación», incluida la parada de un penalti. Tiempos de gloria deportiva. Que nunca más volvieron. Pero en aquella temporada del 67-68 mi mayor aspiración era la de parecerme a Uriarte. Y supongo que en más de una ocasión me soñaría a mí mismo en alguno de esos gestos prodigiosos con los que el león de Sestao era capaz de cabecear el cuero hacia lugares donde el portero nada podía hacer para evitar el gol.
Haciendo cálculos, caigo en la cuenta de que Uriarte, que ha muerto a la temprana edad de 71 años, tenía sólo 9 años más que yo. Un lapso temporal que, visto ahora, me parece por completo irreal, y que, al tiempo que me estremece, me pone, una vez más, cara a cara frente a la perplejidad: qué extraña materia no será la del tiempo para que tan diferente y relativa nos parezca su naturaleza.
Descanse en paz el admirado deportista, al que le debo un montón de ilusiones y la intensa emoción de un año entero.
martes, 28 de junio de 2016
El espíritu Del Bosque*

que le inventa al espacio lugares imposibles
un rectángulo enorme
cruzado por la magia
de una esfera ligera como el alma de un niño
músculos adiestrados para que las neuronas
de la imaginación puedan llegar más ágiles
a idear la parábola del cuerpo luminoso
vieja fascinación de la pelota
que va y viene y va
y siempre vuelve
cargada con las alas del aire
misteriosa
promesa que aún mantiene
su corazón de trapo
por más que sean de oro
y piedras florentinas
los humos que la impulsan
y conserve en su vuelo
el viejo don tribal
de las adormideras
y otras sublimaciones
agua sin trascendencia
rito lúdrico
que siempre sacrifica su corazón al dios
de las inmediaciones
con su pequeña histeria
tan oportuna para
calmar ansias mayores
reducto de la gracia soñada o presentida
pasión que engendra bestias
de carga y desafueros
de forofos cegados
por la bilis solemne
y coartada tan útil
de otras mercaderías
pero al fin juego puro
sueño puro pura imaginación
y deporte sublime
si lo animan la afinada belleza
del espacio bailable sacado de la nada
la ilusión que perdura más allá de sí misma
y esa fuerza de grupo
o espíritu Del Bosque
que prescinde de todas las palabras vacías
para hacer de la calma
y del entendimiento
y hasta de la envidiable carencia de glamour
el método seguro pero provisional
con que llegar al centro de ese azar favorable
en que consiste al fin toda victoria
aunque algunas parezcan
que han sido modeladas
por el sueño de un pueblo
cansado de soñar.
los dinosaurios, ay, los dinosaurios...
* Esta entrada fue publicada, con el título de PostMundial, el 14 de julio de 2010, a las 22:26, con ocasión del triunfo que la selección española de fútbol, de la mano de Vicente del Bosque, obtuvo en el Mundial de Sudáfrica. Hoy, tras la justa derrota del equipo español frente al italiano y cuando los días del gran entrenador, hombre de probada sensatez y ciudadano ejemplar parecen enfilar un cambio de rumbo, creo que es oportuno rescatarla de los arcones de la Posada. Junto a las lógicas, fundadas y asumibles críticas al papel del entrenador, produce algo más que un profundo malestar el vuelo bajo de algunas bandadas de cuervos que se aprestan a convertir en carroña vomitiva de su propia cosecha lo que quizás no hace mucho era pura coba gratuita. No es nada nuevo, pero causa una gran murria constatar que el vicio de la ingratitud y el don del oportunismo siguen estando tan arraigados entre nosotros.
jueves, 26 de mayo de 2016
Milán 28-M: un vaticinio
¿ANAGNÓRISIS?: ¡SÍ, SÍ, RON GANA!
(AJR: 5:17; 5:22; Palíndromos ilustrados, XLIX y L)
*****
Y de entre las muchas posibles (y aquí es donde el azar florece sobre terreno previamente abonado y hasta bien regado, gracias a las recientes lluvias), tras desechar por excesivamente lineal una blanca obviedad lusa y alguna que otra sugerencia alcohólica y bucanera, no tardó en salir a la palestra la candidatura del actor Ron Perelman, con aquel su inolvidable papel de Savaltore, el monje herético y quasímodo que llenaba de ternura, risa y una pizca de terror algunas de las escenas más vistosas de El nombre de la rosa (como muestra el vídeo). A partir de ahí, buscarle título al juego no fue difícil, sobre todo si la autoindulgencia necesaria en estos envites excusaba un flagrante leísmo, que por otro lado forma parte del habla habitual en muchos territorios.
Quedaba, sin embargo, en el aire, junto a algún que otro cierre argumental (pero ya Eco, precisamente, nos ilustró sobre la «opera aperta»), el nada despreciable asunto del botín. ¿Qué es lo que gana Ron? Una respuesta posible, obvia, es que el mero hecho de salir a la luz desde las tinieblas de la nada ya puede considerarse una victoria. Y no menor. Sin embargo, ¿eso era todo? Escudriñando en las facciones del actor que había venido, como caído del cielo, a protagonizar la película reversible, no tardó en asaltarme el temblor de una revelación, el doble bucle del reconocimiento: «Que Ron gane –pensé– quiere decir, ni más ni menos, que el Atlético de Madrid saldrá vencedor de la final de la Champions». ¿Y por qué? Si aún no lo entienden o ni siquiera lo ven, aquí abajo tienen la prueba. No me negarán que es una pura cuestión de... anagnórisis.
martes, 19 de abril de 2016
No me gusta su estilo
Pues no, míster, no nos gusta su estilo. Que quede claro. El error cometido el otro día, al chafardear con el apellido de un profesional que había hecho una pregunta del todo pertinente, podría explicarse por lo profundo de la cornada, apenas disimulado su dolor con esa suficiencia dizque irónica, tal vez sólo risible, de que «me gustan los retos». Como si la caída libre casi inaudita de este Barça irreconocible obedeciera a un programado «más difícil todavía». Algo que, obviamente, no se lo puede creer nadie. Podemos entender la ofuscación del momento. Lo que es inexplicable, y acaso marque un punto de no retorno en la pérdida de prestigio de un entrenador hasta ahora sólo polémico, es este empecinamiento en el error, el profundo mourinhismo de la peor estofa, y que ya ni el titular del exceso practica, y que ahora, por esas cosas que tiene la vida, y más las que se dirimen en torno a los caprichos de una vejiga llena de aire, parece haberse aposentado en el banquillo blaugrana. No es sólo que no nos guste su estilo, míster: es que eso no es un estilo, sino pura zafiedad.
jueves, 4 de abril de 2013
Por alusiones
Qué le vamos a hacer: uno, como el maestro Forges (qué lujo), también es del Athletic. Pero no sé si sactamente sagerao...
sábado, 2 de junio de 2012
¡Adiós a la Eurocopa?
jueves, 26 de abril de 2012
Forofoteorema
jueves, 15 de marzo de 2012
El Athletic, esa emoción
| Los «leones» de mi infancia en cromos que yo también coleccioné: imágenes desvaídas en la pantalla pero frescas en la memoria. |


