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martes, 4 de junio de 2024

GRANDES FICHAJES (la Palestra)

 (La Palestra*)


Mientras una parte no desdeñable de la atención pública se centra en el nombre de Mbappé, “la bomba atómica” fichada por el Real Madrid (según Jabois), una científica del todo desconocida e ignorada por esa misma atención, la astrónoma Carole Mundell, nos anticipa la alineación del equipo estelar de la Agencia Estelar Europa (ESA) para los próximos doce años. Smile, Plato, Ariel, Envision y Lisa, son algunos de los nombres fuertes y configurarán un conjunto correoso y sin complejos entre cuyos objetivos se cuentan misiones tan espectaculares como observar la interacción del viento solar con la capa magnética de la Tierra, el marcaje del planeta Venus, o la búsqueda de exoplanetas semejantes a la Tierra, en parte por si las moscas y en parte por saber, de una buena vez, si hay alguien hay.
Pero quizás la estrella del conjunto, el Mbappé de la formación, seguramente será New Athena, cuya misión es tratar de averiguar, no tanto de qué está hecho el 95% del Universo de cuya composición lo ignoramos todo, incluidas la materia y energía oscuras, sino saber por qué del 5% restante más de su mitad, que está en forma gaseosa, tiene una temperatura superior a los 1000 °C.
Llama también mucho la atención las condiciones de otro jugador cuyo nombre aún no ha sido revelado aunque sabemos que se trata de una sonda que permanecerá en el terreno de juego (o sea en el Espacio, ese estadio), esperando el momento de “perseguir un cometa prístino”, una estrategia atacante que se considera de vital importancia para lograr uno de los objetivos de la temporada e incluso de la década: desentrañar y entender el origen de nuestro Sistema Solar.
A nadie se le oculta que, puestas así las cosas, nos esperan grandes emociones.

*Retomo este título (La Palestra) de una sección que tuve en un periódico local hace alrededor de medio siglo para volver a las andadas. Sin compromiso alguno de periodicidad ni de duración, irán apareciendo en ella apuntes y comentarios de cariz periodístico, sin excluir ningún género. Viva la miscelánea.
Aquí van las acepciones del término, según el Diccionario de la RAE :
Del lat. palaestra, y este del gr.παλαίστρα palaístra, der. de παλαίειν palaíein 'luchar'.
1. f. En la Antigüedad clásica, lugar donde se lidiaba o se luchaba.
Sin.: palenque, coso, ruedo, plaza, arena, escenario.
2. f. Lugar donde se celebranejercicios literarios públicos o sediscute u organiza una controversia.
lanzarse, salir, o saltar, a la palestra
1. locs. verbs. Dicho de una persona: Tomar parte activa en una discusióno competición públicas.
2. locs. verbs. Darse a conocer ohacer pública aparición.
Sinónimos o afines de palestra
* palenque, coso, ruedo, plaza, arena, escenario.

martes, 1 de agosto de 2023

Athletic del 84

(En voz alta). Los caminos de la memoria se encuentran y se bifurcan por las rutas más insospechadas (hadas). A través de una interesante documento sobre productos comestibles gallegos de extraordinaria calidad, y gracias a la camiseta que porta una de los productores, caigo en la cuenta de que el año del señor de 1984, tan temible como sobrepasado en términos distópicos, fue en lo futbolístico todo un señor año para los que tenemos un corazón de león athlético y mucha sed frustrada de logros deportivos. Para la tarde de un 1 de agosto de más de cuatro décadas después, no está mal regresar al Bernabéu y rememorar el gran triunfo copero frente al Barça de Maradona y Schuster. Y más si se tiene en cuenta que ese mismo año el Athletic fue campeón de Liga. Merece la pena, además de disfrutar el resumen del partido (que, en efecto, concluyó como el rosario de la aurora), fijarse en el palco del final. Y, sobre todo, entonar el alirón. ¡Ea!



lunes, 16 de enero de 2023

EL BOL DEL FÚTBOL

Antonio Berni: El equipo de fútbol o Campeones de barrio, 1954. Colección particular.

El fútBOL es una paráBOLa, una pasión diaBÓLica, un arreBOL venido directamente del televisor a tus mejillas, a veces —según veo— el peligro continuo de sufrir una emBOLia, también un asunto de BOLudos, BOLingas o meramente BOLos, si bien en ocasiones puede convertirse en un tréBOL de cuatro hojas, el óBOLo que te salva del tedio del final de la tarde, quizás un BOLso lleno de sorpresas, de BOLetos de tómBOLa que vocea y reparte la suerte en días feriados, dictando con ello, tal vez, una momentánea y urgente dizque aBOLición de malas vibras, aunque el diáBOLo a menudo se tuerce y en su bamBOLeo cae en lo sembrado y crea gran BOLlicio, todo por la exaltación planetaria de una BOLa, sin descartar el minucioso emBOLado que supone, con su BOLsa sonante, su siembra a BOLeo de intereses ceBOLlinos, o incluso su metaBOLismo colérico frente al que no logra imponerse la pasión de un gran símBOLo, por más que en ocasiones se manifieste con un toque medio BOLchevique, aunque más a menudo semeja un BOLero con vocación de tango, sin descartar alguna forma imprevisible de que te den BOLeta, o te pase por encima un BÓLido de sensaciones vidriosas, casi una variante bastarda del encaje de BOLillos, en algo que siempre siempre siempre es una hipérBOLe: la paráBOLa (ya se dijo) de la BOLita que no cesa de rodar, ese hipnotismo o pura fascinación de lo que va y vuelve.

(LUN, 499)

jueves, 29 de diciembre de 2022

Muere (es un decir) O Rei Pelé


(En voz alta). No por esperada es menos impactante la muerte de O Rei Pelé, un verdadero astro luminoso del fútbol (su nombre de pila, Edson, venía del inventor de la electricidad). Héroe sin par de nuestra infancia balompédica, para muchos es el indiscutible número 1. Desde luego, en mi memoria su nombre es sinónimo de leyenda, como lo son algunas de sus inverosímiles filigranas sobre el campo, aquellas jugadas que veíamos en blanco y negro en una pantalla granulosa y cuyo relato minucioso estaba a la altura de cualquier historia maravillosa. Me sorprende caer en la cuenta de que ha muerto a los 82 años, casi joven todavía. En el recuerdo forma parte de una categoría en la que están todos los grandes mitos, los héroes clásicos, las estrellas del cine. Figuras que, por definición, no pueden morir. Aunque transiten. Larga vida.

martes, 6 de diciembre de 2022

Adiós a Qatar


(En voz alta).
Como diría aquel paisano de Jabois,
«lo que pasó fue que nos pusieron ‘droja’ en el tiki-taka».

sábado, 1 de octubre de 2022

LOS DOMINGOS DE OTOÑO POR LA TARDE

Escorzo prodigioso en un remate de cabeza
de Fidel Uriarte (1945-2016),
mítico delantero del Athletic de Bilbao.
La imagen corresponde a un partido contra el Celta.


En las gradas vacía se escuchaban la voz del utillero y los rugidos de los forofos fantasmas, que aprovechan la llegada de las primeras nieblas y las nubes bajas en forma de patera para simular el estruendo de su pasión en el cultivo de viejas aficiones. Los domingos de oToño, al atardecer, su griterío se percibe con bastante claridad. Y el carrusel de sus ebulliciones se capta a la perfección en la onda corta de las radios de válvulas, donde no es extraño que se mezclen con ecos psicofónicos, de modo que, entre ruidos de jirones sabaniles y entrechocar de cadenas, a veces se perciben con total claridad secuencias sonoras bien reconocibles como «Anís Castellana, su presencia siempre agrada», o «Desde San Mamés, Antonio de Rojo», o, más a menudo, el muy reconocible «¡Gol en Las Gaunas!». Si no me creen, hagan la prueba. Una ventana abierta orientada hacia el oeste suele ser el mejor escenario. Y en cuanto a los aparatos, los ejemplares de la marca Telefunken, aún muy abundantes, está comprobado que son los más idóneos para la experiencia.

(LUN, 606)

sábado, 5 de junio de 2021

Amarillismo en RTVE


(En voz alta). Se equivocan, y a mi juicio gravemente, los responsables de esta información deportiva de RTVE al amplificar e incluso subtitular el comportamiento insultante de un nutrido grupo de espectadores (bien alimentados de inquinina mezclada con un alto grado de estupidez) en el partido amistoso de la selección española contra Portugal (del viernes 4 de junio 2021). Los absurdos gritos contra Morata no digo yo que no sean dignos de relato y de condena, pero ‘recrearse’, aunque sea indirectamente, en ellos como si se tratara de un karaoke y con un cuidado despliegue técnico, casi a ritmo de VAR, es una deleznable forma de amarillismo. No beneficia a nadie y da altavoz a la mala leshe. En mi opinión, claro.

martes, 20 de abril de 2021

La milonga de Florentino

(Al filo de los días). Cuando le oí a Florentino Pérez decir que su idea de la liga de los poderosos tiene como principal intención la de salvar el fútbol, me entró tal carcajada que aún estoy temblando de los efectos. Claro que los espasmos fueron después reforzados, y a conciencia, cuando juró y perjuró que él está en el Madrid sólo por afición y que quien quiera su cargo ahí lo tiene. En fin, Serafín, cuente usted las milongas de las sopas con hondas. Por lo demás, una duda: ¿y no estará tras este intento de recuperar a los más jóvenes para el deporte más famoso el negocio venenoso de las apuestas? Fue curioso observar que la entrevista que ayer concedió el dirigente madridista sólo fue interrumpida (¿ilustrada?), unas tres o cuatro veces, por anuncios de casas de apuestas ligadas al fútbol, esas que suelen terminar sus machaconas y descerebradas propuestas con un veloz: «Y ya sabes, apuesta con responsabilidad». La hipocresía dominante.

sábado, 15 de agosto de 2020

Trikiklos (35)

El Bayern de Múnich elimina de la Champion al Barcelona 

infligiéndole una derrota histórica.


«No hay triciclos
de 8 ruedas», decías.
Según y cómo.
Para aguantarlos,
a algunos se les ponen
sus 2 ruedines.
Ni así se puede
sobrellevar la carga.
¡La tunda histórica!
Fútbol es fútbol.
«Peor es la Pandemia»,
dice un culé.
(El vídeo es
tan sólo una obra de
Misericordia:
un lenitivo
y el recuerdo ¿imborrable?


sábado, 11 de julio de 2020

viernes, 24 de abril de 2020

Una curiosa alineación

Manolín Bueno, en un partido con el Madrid en 1961.
Manolín Bueno avanza con el balón. Foto EFE.

(Lecturas en voz alta). Alguna vez he hecho alusión acá o acullá a una curiosa alineación de futbolistas que aprendimos de mocitos, junto con la del Bilbao (así le decíamos entonces al Athletic) o la de la España que derrotó a Rusia, y que rezaba así: Tere, Ponte, Braga, Verde; Bueno (o Mira), Manolín; Murillo, Pinto, Losco, Jones, Del Sol. Ha sido grande mi sorpresa cuando hoy, repasando la prensa en papel de la semana, me he encontrado, en El País del lunes pasado, con uno de esos artículos eruditos y melancólicos que Alfredo Relaño dedica a la historia del fútbol centrado en este tema y con gran precisión de detalles. Curiosamente, al buscarlo en Google he visto que también se ha publicado en el diario As, que es desde donde lo enlazo (en el muro de FB). Al fin y al cabo, todo queda en casa. Y la memoria picarona en su sitio.

lunes, 19 de diciembre de 2016

El año en que fui Fidel Uriarte


Acabo de enterarme, por la radio, del fallecimiento de Fidel Uriarte, uno de los mejores jugadores de la historia del Athletic de Bilbao. Junto con José Ángel Iríbar, con el que compartió el día del debut en el primer equipo de San Mamés, fue mi héroe favorito en el club de fútbol del que he sido y sigo siendo forofo. Aunque tengo que recurrir a la memoria en línea para precisar algún detalle, recuerdo bien aquella temporada de 1967-68 (en mis 13 y 14 años) en la que Uriarte, reivindicando la herencia del mítico Telmo Zarra, se convirtió en el máximo goleador, el pichichi, de la Liga española, con 22 tantos, cinco de los cuales los logró en un sólo partido, contra el Betis, el 31 de diciembre de 1967..., en unos días hará 49 años (¡casi na!).

Aquel año, en el internado de los agustinos de Salamanca, formé parte de uno de los equipos del campeonato interno del colegio. Dentro de la variopinta indumentaria con que solíamos equiparnos, claro antecedente de la marca Desigual, recuerdo que me las apañé para fabricarme, con algún tipo de plástico o tela, un 1 y un 0, quizás de color verde, que cuidadosamente (o como pude) cosí o pegué en la pernera derecha de mi pantalón de deporte, este sí, seguro, de color negro, como el del Athletic.

El gesto era un claro homenaje imitativo del puesto y el número, el 10, con el que solía jugar Uriarte, aunque me parece que en ocasiones puede que él llevara el 8 a la espalda, intercambiando su condición de interior zurdo por la misma posición en el flanco derecho del ataque. Las alineaciones de aquellas y cercanas temporadas lo sitúan en ambos lados, bien integrando el quinteto formado por Argoitia, Estéfano, Arieta II, Uriarte y Rojo o Lavín, bien en la quizás más espectacular delantera compuesta por Argoitia, Uriarte, Arieta II, Clemente y Rojo. Alineación esta última que aún me baila en la memoria, sin duda porque fue la que ganó la Copa del Generalísimo de 1969, frente al Elche de Asensi. Se completaba con Iríbar, Sáez, Echevarría, Aranguren, Igartua y Larrauri.

En todo caso, la huella de aquel 10 en mi pantalón es la más memorable ocasión que recuerdo haber vivido en primera persona en un campo de fútbol.. Quizás sólo comparable a la tarde feliz e irrepetible en la que, para entonces jugando de portero, logré completar lo que las crónicas de la prensa deportiva solían describír como «una muy brillante actuación», incluida la parada de un penalti. Tiempos de gloria deportiva. Que nunca más volvieron. Pero en aquella temporada del 67-68 mi mayor aspiración era la de parecerme a Uriarte. Y supongo que en más de una ocasión me soñaría a mí mismo en alguno de esos gestos prodigiosos con los que el león de Sestao era capaz de cabecear el cuero hacia lugares donde el portero nada podía hacer para evitar el gol.


Haciendo cálculos, caigo en la cuenta de que Uriarte, que ha muerto a la temprana edad de 71 años, tenía sólo 9 años más que yo. Un lapso temporal que, visto ahora, me parece por completo irreal, y que, al tiempo que me estremece, me pone, una vez más, cara a cara frente a la perplejidad: qué extraña materia no será la del tiempo para que tan diferente y relativa nos parezca su naturaleza.

Descanse en paz el admirado deportista, al que le debo un montón de ilusiones y la intensa emoción de un año entero.

martes, 28 de junio de 2016

El espíritu Del Bosque*


Fútbol es fútbol:
noble impulso geométrico
que le inventa al espacio lugares imposibles
un rectángulo enorme
cruzado por la magia
de una esfera ligera como el alma de un niño

músculos adiestrados para que las neuronas
de la imaginación puedan llegar más ágiles
a idear la parábola del cuerpo luminoso

vieja fascinación de la pelota
que va y viene y va
y siempre vuelve
cargada con las alas del aire

misteriosa
promesa que aún mantiene
su corazón de trapo
por más que sean de oro
y piedras florentinas
los humos que la impulsan
y conserve en su vuelo
el viejo don tribal
de las adormideras
y otras sublimaciones

agua sin trascendencia
rito lúdrico
que siempre sacrifica su corazón al dios
de las inmediaciones
con su pequeña histeria
tan oportuna para
calmar ansias mayores

reducto de la gracia soñada o presentida
pasión que engendra bestias
de carga y desafueros
de forofos cegados
por la bilis solemne
y coartada tan útil
de otras mercaderías

pero al fin juego puro
sueño puro pura imaginación
y deporte sublime
si lo animan la afinada belleza
del espacio bailable sacado de la nada
la ilusión que perdura más allá de sí misma
y esa fuerza de grupo
o espíritu Del Bosque
que prescinde de todas las palabras vacías
para hacer de la calma
y del entendimiento
y hasta de la envidiable carencia de
glamour
el método seguro pero provisional
con que llegar al centro de ese azar favorable
en que consiste al fin toda victoria
aunque algunas parezcan
que han sido modeladas
por el sueño de un pueblo
cansado de soñar.
Fútbol es sueño. Y, luego, al despertar,
los dinosaurios, ay, los dinosaurios...


* Esta entrada fue publicada, con el título de PostMundial, el 14 de julio de 2010, a las 22:26, con ocasión del triunfo que la selección española de fútbol, de la mano de Vicente del Bosque, obtuvo en el Mundial de Sudáfrica. Hoy, tras la justa derrota del equipo español frente al italiano y cuando los días del gran entrenador, hombre de probada sensatez y ciudadano ejemplar parecen enfilar un cambio de rumbo, creo que es oportuno rescatarla de los arcones de la Posada. Junto a las lógicas, fundadas y asumibles críticas al papel del entrenador, produce algo más que un profundo malestar el vuelo bajo de algunas bandadas de cuervos que se aprestan a convertir en carroña vomitiva de su propia cosecha lo que quizás no hace mucho era pura coba gratuita. No es nada nuevo, pero causa una gran murria constatar que el vicio de la ingratitud y el don del oportunismo siguen estando tan arraigados entre nosotros.  

jueves, 26 de mayo de 2016

Milán 28-M: un vaticinio


Le sé reconocer: es él.
¿ANAGNÓRISIS?: ¡SÍ, SÍ, RON GANA!
(AJR: 5:17; 5:22; Palíndromos ilustrados, XLIX y L)

*****
Esta entrada es una locura, pero tal y cómo ocurrió se la cuento. Incluso, y sobre todo, por lo que tiene de albur quinielístico, o animal verbal en cuyos entresijos el supuesto augur trata de adivinar los signos del futuro. Como ocurre a menudo, el palíndromo principal apareció solo. Fue leer, mientras me recostaba un rato en un sillón de orejas, el nombre técnico de esa figura literaria que consiste en el autodescubrimiento de la propia identidad que un personaje experimenta en un momento determinado (anagnórisis) y de inmediato se disparó el reflejo de su retorno, en un sentido doble y hasta triple, si se tiene en cuenta el significado etimológico del término: «reconocimiento». Así que, una vez enterados de que Ron ganaba, no había más remedio que indagar en su identidad. 

Y de entre las muchas posibles (y aquí es donde el azar florece sobre terreno previamente abonado y hasta bien regado, gracias a las recientes lluvias), tras desechar por excesivamente lineal una blanca obviedad lusa y alguna que otra sugerencia alcohólica y bucanera, no tardó en salir a la palestra la candidatura del actor Ron Perelman, con aquel su inolvidable papel de Savaltore, el monje herético y quasímodo que llenaba de ternura, risa y una pizca de terror algunas de las escenas más vistosas de El nombre de la rosa (como muestra el vídeo). A partir de ahí, buscarle título al juego no fue difícil, sobre todo si la autoindulgencia necesaria en estos envites excusaba un flagrante leísmo, que por otro lado forma parte del habla habitual en muchos territorios.

Quedaba, sin embargo, en el aire, junto a algún que otro cierre argumental (pero ya Eco, precisamente, nos ilustró sobre la «opera aperta»), el nada despreciable asunto del botín. ¿Qué es lo que gana Ron? Una respuesta posible, obvia, es que el mero hecho de salir a la luz desde las tinieblas de la nada ya puede considerarse una victoria. Y no menor. Sin embargo, ¿eso era todo? Escudriñando en las facciones del actor que había venido, como caído del cielo, a protagonizar la película reversible, no tardó en asaltarme el temblor de una revelación, el doble bucle del reconocimiento: «Que Ron gane –pensé– quiere decir, ni más ni menos, que el Atlético de Madrid saldrá vencedor de la final de la Champions». ¿Y por qué? Si aún no lo entienden o ni siquiera lo ven, aquí abajo tienen la prueba. No me negarán que es una pura cuestión de... anagnórisis. 





martes, 19 de abril de 2016

No me gusta su estilo


Pues no, míster, no nos gusta su estilo. Que quede claro. El error cometido el otro día, al chafardear con el apellido de un profesional que había hecho una pregunta del todo pertinente, podría explicarse por lo profundo de la cornada, apenas disimulado su dolor con esa suficiencia dizque irónica, tal vez sólo risible, de que «me gustan los retos». Como si la caída libre casi inaudita de este Barça irreconocible obedeciera a un programado «más difícil todavía». Algo que, obviamente, no se lo puede creer nadie. Podemos entender la ofuscación del momento. Lo que es inexplicable, y acaso marque un punto de no retorno en la pérdida de prestigio de un entrenador hasta ahora sólo polémico, es este empecinamiento en el error, el profundo mourinhismo de la peor estofa, y que ya ni el titular del exceso practica, y que ahora, por esas cosas que tiene la vida, y más las que se dirimen en torno a los caprichos de una vejiga llena de aire, parece haberse aposentado en el banquillo blaugrana. No es sólo que no nos guste su estilo, míster: es que eso no es un estilo, sino pura zafiedad.

jueves, 4 de abril de 2013

Por alusiones


Qué le vamos a hacer: uno, como el maestro Forges (qué lujo), también es del Athletic. Pero no sé si sactamente sagerao... 

sábado, 2 de junio de 2012

¡Adiós a la Eurocopa?

Gafe, gafe. Entre los retratados está el que puede hacer imposible que España gane la próxima Eurocopa, que a estas alturas parece el único baluarte donde el euro resiste sin grandes quebrantos (aparentes). ¿Una pista?: no viste de azul.

Foto: Luis Sevillano. Tomada de elpais

jueves, 26 de abril de 2012

Forofoteorema


La alegría culé por la justa aunque azarosa eliminación del Madrid en la Champions es palmariamente proporcional al regodeo merengue por la azarosa aunque injusta eliminación del Barça en la misma competición. Los partidarios de la pasión neutral («la quietud de la flecha en pleno vuelo») nos hemos quedado con dos palmos de narices (aquí todos palman), no sabemos si de alegría o de regodeo, al frustrarse «la más alta ocasión que vieron los siglos». Otra vez será. Y aúpa Athletic.

Imagen superior: Variación sobre "El origen del mundo", 
fotografía de Søren, tomada de Photocase.

jueves, 15 de marzo de 2012

El Athletic, esa emoción


La emoción del fútbol, más que la de ningún otro deporte (aunque haya otros de mayor plasticidad y belleza), tiene estas cosas: no sabes por qué pero te llena de una alegría que parece infinita. Infinita y acaso deleznable, por lo gratuita o injustificada e incluso intempestiva. Desde que tengo uso de razón, el Athletic es mi club, una afición que heredé directamente de mi padre, y es de él de quien hoy más me he acordado en esta noche memorable. Es la mía una afición que ha superado vicisitudes y confusiones, incluidas las políticas, largas travesías del desierto, incluso algún que otro periodo bostezante..., por no hablar de esas miradas conmiserativas que en más de una ocasión ha habido que soportar de los hinchas de los equipos «grandes» (ya sé que volveremos a vivirlas). En fin, unas sensaciones que, al ver hoy el espectáculo incomparable de San Mamés, me han llevado de lleno a las mismas emociones de aquellos años, mediada la década de los sesenta del pasado siglo, en los que soñaba  con los goles de Fidel Uriarte (¡también él metió una vez 5!), las paradas y el saber estar  de José Ángel Iríbar, la elegancia de Chechu (o Txetxu) Rojo, apellido este último que era también el de Antonio de Rojo, el añorado cronista del Carrusel deportivo que daba noticia de los goles desde «la Catedral» y sobre el que ya he contado aquí alguna anécdota personal. Precisamente en la Cadena Ser oigo al gran Forges recordando una alineación mítica del club (Carmelo, Orúe, Garay, Canito...), que también yo me sé de memoria. En su buen sentido me amparo para disfrutar aún más de estos momentos.
¡Aúpa Athletic!
.
Los «leones» de mi infancia
en cromos que yo también coleccioné:
imágenes desvaídas en la pantalla
pero frescas en la memoria.

sábado, 30 de abril de 2011

Hipótesis troyana (II)


(Versión 2.0)
¿Es posible permanecer al margen del efecto Mourinho? Sin duda. Pero no es mi caso. Me confieso, yo también, abducido por las estrategias comunicativas de este poderoso mago de las medias verdades, un gran embaucador de elaborada astucia que quizás acabe creyéndose sus propios delirios napoleónicos*. Y me reconozco intrigado y hasta perplejo ante la verdadera condición de un personaje capaz de impulsar y mover él solo buena parte de la realidad imaginaria de un país como el nuestro, tan dado a polarizarse en bandos que casi siempre pueden resumirse en dos, como nos enseñaron que ocurría con los diez mandamientos o la España conjurada por Machado.
Mourinho no me quita el sueño. De hecho, como este casi pareado levemente cacofónico y el fútbol que el entrenador portugués se empeña en diseñar para situaciones de verdad comprometidas, más bien me induce a él. Pero en estado de vigilia, lo reconozco, lo intrincado de su enigma apenas me permite pensar en otra cosa. ¿Cómo es posible, me pregunto, que alguien tan obviamente amarillo** haya sido capaz de poner a su completo servicio y arbitrio caprichoso a una de las instituciones que, junto con el Corte Inglés y el Toro de Osborne, parecía hasta ahora lo único verdaderamente duradero y estable de la España que yo he conocido, o sea el club de fútbol Real Madrid, hasta casi ayer mismo y aún hoy la marca nacional más conocida en el universo mundo?
Quizás no tardemos en saber el porqué. Y hasta es probable que el próximo martes la respuesta comience a dibujarse con nuevos perfiles. Aunque también puede emborronarse aún más. Y si atendemos al principio de Peter, sin duda lo hará.
Pero en el entretanto no me resisto a (y asumo el riesgo de) hacer pública mi hipótesis troyana del asunto (variante meramente genérica de la versión publicada ayer mismo en esta página). Una propuesta de explicación provisional, pero a mi entender plausible, a la que he llegado tras mucho cavilar y guiado antes que nada por el afán de apaciguar, además de algún rifirrafe familiar, el estado de zozobra en que me dejan las intervenciones del gran actor*** luso.
Aun a riesgo de ser considerado un pobre iluso o un individuo con la imaginación corrompida, sostengo que Mourinho está desarrollando un ambicioso plan, algo más que maquiavélico, que consiste en aprovechar el estado de necesidad del equipo del Bernabéu, y su estrés manifiesto ante los éxitos blaugranas, para vaciar primero y viciar después el espíritu del club blanco, hasta alterar por completo la sensibilidad y las entendederas de directivos proclives a la miopía (que no supieron apreciar los secretos matices del bosque) y de aficionados altamente fanatizables, por el procedimiento de narcotizarlos con dosis crecientes de un láudano autocompasivo y exculpatorio, para poder así conducirlos a la inmolación colectiva y al desastre como club, tragedias sansónicas de las que él, Mou Mou, se salvaría en el último instante por el múrido gesto de abandonar una nave a la deriva y a punto de estrellarse contra los escollos de la frustración****. He dicho. Pero aún no todo.
Porque, siguiendo mi hipótesis, en ese momento crucial de la catástrofe sería cuando The Special One***** pondría en marcha la jugada maestra para lograr el objetivo último de su en apariencia incomprensible conducta. Que no sería otra (y creo que esta es la rigurosa novedad de mi hipótesis) que la de ofrecerse, como héroe que regresa con la cabeza del enemigo al campamento propio, al que fuera su antiguo club, el Barça, y una vez allí pedir como retribución (¿previamente pactada?) al inmenso favor prestado el cumplimiento de su más preciada, intensa y verdadera aspiración; a saber, la de suceder a Guardiola como entrenador para poder liderar al club catalán hasta convertirlo, ya sin competencia blanca, en el equipo capaz de batir las estadísticas que todavía hacen del Madrid un club diferente y con un palmarés inigualado; y, en especial, la conquista blaugrana, a ser posible a lo largo de poco más de una década, de otras seis o siete copas de Europa, seis o siete Champions más, y todas ellas… antes de que el club blanco pudiera estar en condiciones de lograr la décima.
¿Que la hipótesis es descabellada? Probablemente. ¿Que tiene algunos puntos flacos? No lo niego. ¿Que el martes mismo puede quedar reducida a escombros? Tal vez. Pero quienes así piensen, no deberían olvidar la promesa que Mourinho hizo desde aquel balcón de la Ciudad Condal: «Hoy, mañana y siempre con el Barça en el corazón».
Personalmente, si fuera madridista******, la mera posibilidad de que Mourinho pueda ser un troyano alojado en el sistema operativo merengue me quitaría el sueño. Lo cierto es que, al menos de momento, duermo a pierna suelta.

Notas
*Sin olvidar que el verdadero Napoleón, como también Mourinho, ganó muchas batallas.

**Utilizo la expresión en su sentido periodístico, como sinónimo de «sensacionalista».

*** La explicación más elaborada de los milagrosos métodos de Mourinho, columna central de su fútbol rácano y brusco, se puede resumir en un objetivo preferente: provocar la frustración del rival.

**** Hablando de teatro, es imposible obviar la mención de Dani Alves, gran figura estelar de funciones recientes (aunque si «Carnicero» Pepe llega a pillarle, a lo peor hubiera tenido que cambiar de oficio), bien acompañado por nombres como los de, entre otros, Busquets, Pedro o Di María y Marcelo.

*****Según cuenta la Wikipedia, así empezó a llamar a Mourinho la prensa inglesa después de que él dijera de sí mismo que era «un tipo especial». Frase que acaso pueda ponerse al lado de aquel «ser superior» que un Butragueño más extasiado que de costumbre le dedicó en su día a Florentino Pérez.

******Por fortuna, no sé si se nota, estoy lejos de esa condición, respetable y a veces envidiable, pero a estas alturas reconozco que algo fatigosa para mí, incluso como mera suposición. Yo, al contrario de lo que tal vez podría decir en situación parecida el profesor Rico, nunca en mi vida he sido del Real Madrid.  ¡Aúpa Athletic!

Fotografía: Mourinho deja en la sombra a Guardiola, tomada de la web Infodeportes.