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martes, 17 de mayo de 2016

Las calles

Decíamos ayer... 
(Bueno, han pasado ya cinco años, nada menos que un lustro, ¡quién lo diría!
Pero, básicamente, lo seguimos diciendo. 
Un poco menos jóvenes, ja. Y también más cargados de razones.)


No hay que darle muchas vueltas a las palabras para estar a favor de los que están en contra.
Son precisamente las palabras las que comienzan a darse la vuelta cansadas de estar en contra de sí mismas.
La cuestión está en las calles. 
De momento, más festivas que agresivas. 
Excitadas no tanto contra el sistema como contra sus mentiras, 
contra la burla de los que Ni ahora Ni acaso nunca 
se darán por aludidos. 

¿Alguien sabe dónde se encuentra la delgada línea roja
que separa el desorden ordenado del caos?


Mosaico interactivo de imágenes: # 15-M # Democracia Real Ya, tomada del blog Edén.


Entrada rescatada de los Baúles de la Posada
Primera publicación: 17/05/11, a las 20:20

domingo, 16 de octubre de 2011

Madrid-Manhattan-Berlín...,
un sueño ¿posible?


Ayer, mientras caminaba con la columna de Prosperidad en dirección a Sol, también yo tuve un sueño... Sí, ese mismo que sería ingenuo (más) desmenuzar ahora con palabras que acabarían mirándose a sí mismas llenas de perplejidad... Seguro que a Leonard Cohen, otra vez, no le importará que le tome prestada esta canción que en cierto modo (pero de un modo muy cercano e inspirado) habla de lo mismo. O eso creo. Hay que seguir haciendo esfuerzos de imaginación sin dejar de llenar las calles.

lunes, 20 de junio de 2011

Armas del 15-M

De igual modo que las envolventes notas del Himno a la alegría van abriéndose paso en el cuarto movimiento de la Novena sinfonía de Beethoven, hasta lograr imponer la melodía y el mensaje rotundo de la canción, el movimiento del 15-M, también llamado de los indignados pero no carente de buen humor y gusto, sigue conquistando con sus gestos y acciones un significado cada vez más claro en el borrascoso panorama político y social.

Uno de los momentos más emotivos de la manifestación de hoy en la plaza de Neptuno de Madrid ha sido, precisamente,  la interpretación por parte de una orquesta formada a lo largo de las últimas semanas en el seno del 15-M de la célebre composición de Beethoven, himno de esa Unión Europea que parece tambalearse y símbolo de valores como la fraternidad y solidaridad, hoy en ella puestos en entredicho.

He podido vivir ese instante, intenso, emotivo, revelador, al pie mismo del lugar acotado donde la orquesta, integrada por un centenar de músicos, y un coro de unas pocas decenas de voces han logrado desplegar sus atriles y partituras para llevar a cabo una interpretación llena de fuerza y entusiasmo, ante el respetuoso silencio de los miles de reunidos y bajo el implacable sol de junio (eran exactamente las 15:15).

Al concluir, los músicos han alzado sus instrumentos y pentagramas al cielo, los reunidos hemos levantado nuestras manos, y todos nos hemos unido durante un buen rato en un clamor que ha llenado la plaza:  «¡Estas son nuestras armas!»

Un clamor que sin duda ha tenido que resonar entre las paredes del cercano Congreso de los Diputados.  Donde (hoy estaba vacío, pero mañana no) sería deseable, también exigible, que de una vez alguien se diera por aludido.

Por  cierto, el camino al Congreso estaba adecuadamente protegido por una triple barrera de vallas de seguridad, tras la que se alineaba una numerosa dotación de vehículos de la policía nacional. Pero, varios metros por delante de ellos y cruzando de lado a lado la entrada de la Carrera de San Jerónimo, un gran letrero compuesto por letras muy coloristas, cada una dibujada sobre una pancarta independiente, dejaba flotando en el aire una sola palabra: «R E S P E T O».


19-J en Neptuno, Madrid. Foto tomada de 20 minutos.es


viernes, 3 de junio de 2011

Hay que seguir



Parece claro que este fin de semana el movimiento del 15-M se enfrenta a un reto crucial: el de superar la paulatina disgregación (e incluso degradación) de los escenarios principales de la protesta, con Sol como estandarte, y encontrar su relevo y prolongación en los diferentes barrios a los que, con mayor o menor éxito, comenzó a trasladarse desde el último sábado de mayo. Estuve ese día en la asamblea que se celebró en el barrio madrileño de Prosperidad, en la que como principal acuerdo se decidió una nueva convocatoria para mañana día 4. En algunos corrillos de la reunión se comentaba la noticia según la cual de un piso de la La Prospe habría partido, a través de un grupo de Facebook, la iniciativa de la efectiva organización de la protesta de los indignados.

La práctica del movimiento asambleario, con sus interminables y pacientes búsquedas de consensos por caminos muy fatigosos, no creo que pueda mantenerse por mucho tiempo. A veces produce el mismo cansancio que las tópicas y odiosas reuniones de muchas comunidades de vecinos. Y está sujeta a la misma inoperancia. Pero el aldabonazo del 15-M ya ha conseguido un efecto positivo nada desdeñable: de nuevo ha vuelto a verse en los barrios un espíritu cívico y participativo que en cierto modo recuerda el que existía en los primeros años de la Transición, cuando las asociaciones de vecinos fueron en muchos casos verdaderas escuelas de participación ciudadana que posibilitaron un aprendizaje de hábitos democráticos hasta entonces inéditos.


Ahora las lecciones, para quien quiera verlas con algo de esperanza, vuelven a tener el mayor interés. Y produce alegría que se incorporen a ella reflexiones como la de Agustín García Calvo, en Sol y en Zamora, que pueden leer y escuchar en este blog amigo. Aunque no se comparta (como es mis caso) el trasfondo utopista del discurso del filósofo y filólogo, el mero hecho de que estos planteamientos puedan volver a ser repensados y debatidos supone de por sí un revulsivo de un debate político esclerotizado.

Y lo mismo puede decirse de testimonios in situ como el del escritor uruguayo Eduardo Galeano, en este caso en Barcelona, con su pausada reivindicación del entusiasmo como estado mental creativo y del momento presente como verdadero horizonte de lo que hay que luchar por cambiar. 

De algún modo (pero sin duda con imaginación) habrá que encontrar, en las asambleas de barrio, en la Red o en el contexto más inmediato de cada uno, la forma para que el viento renovador del 15-M no se pierda y pueda traducirse en una revitalización de la dormida conciencia ciudadana. A ver si así es posible que su eco pueda llegar a tocar verdaderamente al Poder, que hasta ahora parece tan insensible, aunque ya se oigan voces que se muestran dispuestas a tomar nota. Hay que seguir.

En las imágenes, asamblea vecinal del distrito madrileño de Chamartín celebrada en la Plaza de Prosperidad el sábado 28 de mayo.