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miércoles, 18 de marzo de 2026

Un barco cargado de palabras (y la tumba de Borges)


UN BARCO CARGADO DE PALABRAS. No hizo falta ir al puerto para verlo, ni asomarse a ningún río. Apareció en medio de la calle, y los conjurados nos limitamos a seguir su travesía.

(LGdlTT, XXI)



***
Tras publicar esta entrada en mi muro de Facebook se produjo una concatenaciòn de circunstancias realmente curiosas. Una de mis amigas más frecuentadas en esa red, y lectora asidua y generosa, María Jesús Fernández Fernández, dejó este comentario:
Los Conjurados, como sabes, es un precioso poema de Borges que relaciona entre sí a personas muy diversas, separadas por el espacio y el tiempo, pero unidas por esa conjura que los hace cómplices y que conduce sus esfuerzos, siempre en la misma dirección, siempre a favor de la Humanidad. Me alegra mucho que tú estés subido a la nave de Los Conjurados.

Nada más leerlo, me ocurrió lo que después le conté:

Después de leer tu comentario, querida Maria Jesús, caigo por pura y misteriosa ‘casualidad’ en este hermoso texto de Miguel Barrero (viejo amigo astur, al que me une, entre otras cosas, la común devoción a Juan Cueto). Y gracias a él entiendo completamente y quizás de modo no menos misterioso lo que sin saberlo estaba tratando de reflejar en esos garabatos del barco de palabra, que sin duda debe de ser de filiación vikinga. Parece que, más allá de otras explicaciones, el conjuro —la fórmula de unión entre los que viajan “siempre a favor de la Humanidad”, como tan claramente escribes— funciona. Lástima que haya otros, obecados, a los que les da por ponerse (de nuevo) a bombardear Tiro.

En mi mensaje me refería a este fragmento del magnífico articulo mencionado, publicado en la revista Zenda y que puede leerse completo aquí. Miguel Barrero está describiendo la tumba de Borges en Ginebra y la extraña y reveladora cita con un desconocido que tuvo en torno a ella. Y en un momento dice:

Pero la lápida adquiere su sentido completo cuando se la rodea. En su parte trasera figuran otro relieve, esta vez el de un barco vikingo, y una nueva inscripción, ahora en un noruego arcaico, que recoge un pasaje de la Völsunga Saga: Hann tekr sverðit Gram ok leggr í meðal þeira bert, «Él toma la espada Gram y la coloca entre ellos desenvainada». La referencia no resulta ajena a los iniciados en el corpus borgeano porque remite sin margen de error al cuento «Ulrica», con el que el escritor celebró su relación con Kodama, la mujer que lo acompañó en su vejez. Ella quiso corresponder al regalo con una dedicatoria, De Ulrica a Javier Otarola, que vincula las identidades ficticias del relato con las de los amantes verdaderos. Aparece inscrita al pie de la embarcación en la que se supone que viaja el héroe fallecido, envuelto en llamas, en busca de la eternidad. En el anverso, la determinación para enfrentarse a la vida y sus designios; en el reverso, lo que sucede a la fatalidad irreversible; en el centro, la muerte, la fría piedra, ejerciendo de frontera.

Imagen tomada del artículo citado de Miguel Barrero.

En verdad me pareció asombrosa, en las primeras horas del amanecer, aquella sintonía de sucesos y de forma especial la explicación que el autor da a ciertas elecciones de Borges, que según él podrían de relieve que  

... lo que importa no es la identidad de quienes se encaminan sin remisión hacia un destino final, sino esas palabras viejas, And ne forthedon na, que les recomiendan abandonar todo temor y afrontar aquello que no puede suceder de otra manera.
Tras comentarle esto y enlazar el artículo, mi amiga María José, me dejó un nuevo y prreciso mensaje:

Querido Alfredo, es increíble. La magia existe.

Y le contesté:

Sin ninguna duda. Somos afortunados al poder verla y apreciarla. La Terra Meiga seguro que tiene algo que ver.

Y cada uno volvimos (digo yo) a nuestros asuntos y conjuras. 

 

 
 

 

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Caja De Citas Borges y las traducciones de Kafka

(CajaDeCitas, 1). Es inmensa la cantidad de vídeos, audios y otros documentos capturados en la red que merecen la pena. Los iré subiendo al muro como una biblioteca personal, pero abierta a quien pueda interesar. Como estreno, Borges y su relación con las traducciones de Kafka al español, y en concreto La metamorfosis” (o, más bien, La transformación) y otros cuentos.

Aquí el enlace:





sábado, 5 de octubre de 2024

Borges en todo tiempo

( Al paso ). Azar insoslayable: te encuentras, en la mañana cálida de Eburia y aún con las tareas del día sin hacer, con una pieza de Borges y todo alcanza otra no menos fugaz pero precisa forma. Y tal vez sentido.

Por aquí habré pasado tantas veces

jueves, 26 de septiembre de 2024

Luz y ceguera

(Al filo de los días). Un 27 de septiembre de hace un año —los recuerdos de FB siguen con un desfase de un día, supongo que bisiesto mediante— y el mismo y permanente misterio de la luz: ella es la gran escultora de la realidad, al menos tal como la conocemos los videntes; pero también tal como nos la cuentan los científicos de las profundidades de la materia. Mientras veo la imagen y trato de recuperar sus resonancias, entre ellas, aunque ajena a ellas pero sin duda atraída por las limaduras de lo evocado, recuerdo que una vez escribí un poema, quizás de tono y querencia borgesianas, que comenzaba así: «Si me quedara ciego todo iría / sobre la inmensidad hecho jirones…». No estoy seguro de que el segundo verso fuera ese. Pero metería la mano en el fuego por el primero.


lunes, 20 de septiembre de 2021

Poveda canta a Borges



Miguel Poveda entre sonetos arde
por los cuatro costados del flamenco:
hondura, luz, compás, pasión. Y el cuenco
de una voz prodigiosa (que Dios guarde).
Una voz donde brillan las heridas
y se incendia la lluvia de la tarde,
mientras amor y muerte, sin alarde,
dirimen sus batallas, sus huidas.
Sonetos y poemas que se quiebran
y van al aire con sus versos sueltos,
como muchachas por la playa, libres.
Palabras sin cadenas que celebran,
en la voz de Poveda, los absueltos
delitos del querer… (¡Para que vibres!)

martes, 15 de septiembre de 2020

Adiós a Franco Maria Ricci


(En voz alta). El pasado día 10 de septiembre 2020 murió el editor, bibliófilo y “constructor de laberintos” Franco Maria Ricci. Su nombre, además de a unos libros y revistas editados con gran cuidado y extraordinaria belleza, está unido de forma imperecedera al de Jorge Luis Borges, hacia el que mantuvo una devoción inacabable y con el que levantó ese singular logro de la edición que es la Biblioteca de Babel. Tampoco se nos olvida, a quienes hemos estado media vida inmersos en el laboreo enciclopédico, su ambiciosa edición de lo que podríamos llamar la mére de l’agneau, es decir, l´Encyclopédie de Diderot y D’Alembert, en tomos fieles, ilustres y gozosos que hojeábamos y hasta comprábamos en las inolvidables tiendas VIP, esa pérdida. Fue también editor de autores imprescindibles como Steiner, Calvino, Eco o Barthes, entre otros varios, y suscitó una gran expectativa —frustrada demasiado pronto— cuando hacia finales de los ochenta desembarcó en la edición española de la mano de la editorial Siruela, entonces todavía en manos de ese excelente editor, de su misma estirpe, que es Jacobo Stuart. Una gran pérdida. Larga vida a sus obras.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Hablarle a Borges (29)

La imagen puede contener: una persona, de pie, de traje y texto
Borges, con un resplandor en el costado.
Foto de Horacio Villalobos.
(Hablarle a Borges, 95). Dicen que Borges dijo o escribió: «La poesía no necesita justificación. Debe herirnos». 
Y se me ocurre: «Y, luego, si hay suerte, o al menos un azar favorable, ser el bálsamo».







La imagen puede contener: una persona
Borges siempre despierto,
también bajo la especie del sueño.


(Hablarle a Borges, 96). Dicen que Borges dijo o escribió: «La cara habría sido casi anónima, si no la hubieran rescatado los ojos». 
La imagen puede contener: una o varias personas
Y se me ocurre: «Los ojos, esos siervos de la luz. O de su ausencia».


(Hablarle a Borges, 97). Dicen que Borges dijo o escribió: «Lo real se confundía con lo soñado o, mejor dicho, lo real era una de las configuraciones del sueño». 
Y se me ocurre: «En términos lógicos, eso quiere decir que entre la realidad y el sueño no hay término medio. Y también que es cierta la viceversa de la frase. O sea: lo soñado se confundía con lo real o, mejor dicho, lo soñado era una de las configuraciones de la realidad. Ahí, en medio, estamos».



La imagen puede contener: 2 personas, exterior
Borges “leyendo en braille” a Poe. En Baltimore, 1983.
 Foto © AP Photo/ Bill Smith.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Hablarle a Borges (28)


La imagen puede contener: una persona, sentada, mesa e interior
Borges tomando té, 1975.
La imagen puede contener: una persona
«A mí se me hace cuento... esto del tiempo».
Foto de Javier Vallhonra.
(Hablarle a Borges, 92). Dicen que Borges dijo o escribió: «El no dormir harto crucifica a los melancólicos». Y se me ocurre: «¡Alto ahí! ¿Harto ahí? Démosle un vuelta, que la cosa amerita pensamiento, no sé si incluso cavilación...»

La imagen puede contener: una persona, flor y planta
Borges en biografía, bajo la luz del algodón.
Foto: AJR, 2019.

(Hablarle a Borges, 93). Dicen que Borges dijo o escribió: «Tu materia es el tiempo, el incesante tiempo. Eres cada solitario instante». Y a renglón seguido, como si aún resonara su voz, me oigo decir (no sé si fatuo o sólo osado): «... y la vaga ilusión de que algo dura».




(Hablarle a Borges, 94). Dicen que Borges dijo o escribió: «Los griegos empezaron a conversar, y hemos seguido desde entonces. El diálogo es uno de los mejores hábitos del hombre». Y se me ocurre que en esas estábamos, tan ricamente, cuando en nuestras vidas apareció, inesperado e impetuoso, esto que ustedes por allá llaman el celular.

jueves, 31 de octubre de 2019

Hablarle a Borges (27)



La imagen puede contener: 2 personas, personas sentadas e interior
Borges entrevistado por Ramón Chao e Ignacio Ramonet, en 1978, 

en el Hotel de la calle Beaux Arts, de París. 
El escritor reposa en el lecho de muerte de Oscar Wilde. 
La entrevista fue publicada en «Le Monde Diplomatique», en agosto de 2001.
[©Ramón Chao, 2012]
(Hablarle a Borges, 89). Dicen que Borges dijo o escribió: «Me dicen que el presente dura entre unos segundos y una minúscula fracción de segundo; eso dura la historia del universo».
Y, de súbito, me asalta: «Pues si eso..., casi mejor no me levanto».



La imagen puede contener: una persona, de pie y de traje
Borges en el Ateneo Popular Esteban
Echeverría, de San Fernando (Argentina),
en octubre de 1975.

Foto por cortesía de de Esteban Gilardoni.







(Hablarle a Borges, 90). Dicen que Borges, en uno de sus poemas, dio las gracias «Por el fulgor del fuego / que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo». Y pienso ahora que eso tal vez explique ciertas recientes y mezcladas impresiones, contemplando las calles de la Ciutat Cremada, y en las que un punto de terror y altas dosis de frustración y tristeza acompañaban a la ancestral fascinación


(Hablarle a Borges, 91). Dicen que Borges dijo o escribió: «No recordarás este sueño porque tu olvido es necesario para que se cumplan los hechos».Y, tras un momento de titubeo, como para asegurarme de hacer pie, pensando directamente en mi, pero también de soslayo en ti, hipócrita e inimaginable (salvo excepciones) lector o lectriz, se me ocurre: «De modo que estás en los hechos. No le des más vueltas».


La imagen puede contener: exterior
Borges en el callejero...

jueves, 10 de octubre de 2019

Hablarle a Borges (26)

La imagen puede contener: una o varias personas y exterior
Borges en actitud de escucha activa. Imagen de El Espectador.
(Hablarle a Borges, 86). Dicen que Borges dijo o escribió: «El pasado es plástico, yo creo, y el futuro también. En cambio, el presente...».
Y se me ocurre: «Plástico como flexible, movedizo, versátil, maleable [gracias, Fulgencio]... cabe entender. Pero, Borges, mirá, al final la afirmación devino literal y el adjetivo se hizo nombre: Plástico, el nuevo continente, reverso espeso y emergido de aquella Atlántida de los sueños australes».
La imagen puede contener: una persona, de pie, océano, cielo, exterior, agua y naturaleza
Borges y su sombra, con la historia al fondo.
(Hablarle a Borges, 87). Dicen que Borges dijo o escribió: «A mi entender, lo sugerido es mucho más efectivo que lo explícito».
E, improvisando, me atrevo a poner a sus palabras una apostilla —aposición más bien— a ritmo de romance coplero:
«Lo explícito sugerido
—el famoso no sé qué...—

es mucho más efectivo
a la hora de entender.
Pues al no ponerle nombre
preciso a lo que no es
sino un barrunto, el espíritu
no cesa de entretejer
conjeturas, despertares,
hipótesis..., ajedrez
de un universo que vive
más allá, pero se ve».
La imagen puede contener: una persona
Borges, el lector.
(Hablarle a Borges, 88). Dicen que Borges dijo o escribió: «Los idiomas no son repertorios o juegos de sinónimos: son distintos modos de concebir, o de imaginar, o de soñar el mundo, por eso no hay traducciones perfectas».
Y se me ocurre: «Sí, de ahí surge la belleza irreductible de los diversos modos de llamar a las cosas, al mundo y de contar lo que nos pasa. Aunque del hecho de que eso no se comprenda cabalmente suele surgir también, en muchas ocasiones, la mayor dificultad o incluso imposibilidad de la comunicación».

jueves, 19 de septiembre de 2019

Hablarle a Borges (25)


La imagen puede contener: una persona, sonriendo, exterior
Borges en Selinunte, Sicilia, en 1984.
Foto de Ferdinando Scianna/Magnum
(Hablarle a Borges, 83). Dicen que Borges dijo o escribió: «Como quien vuelve de un perdido prado yo volví de tu abrazo. Como quien vuelve de un país de espadas yo volví de tus lágrimas».
Y anoto al margen: «El prado del abrazo, espadas como lágrimas: qué acorde suena la melodía feliz de la asonancia».
No hay ninguna descripción de la foto disponible.
Borges y... Borges.
Tomado de:
Borges y sus laberintos, por Moonmentum.
(Hablarle a Borges, 84). Dicen que Borges dijo o escribió: «Todos los hechos que pueden ocurrirle a un hombre, desde el instante de su nacimiento hasta el de su muerte, han sido prefijados por él. Así, toda negligencia es deliberada, todo casual encuentro una cita, toda humillación una penitencia, todo fracaso una misteriosa victoria».
Y casi sin aliento me atrevo a susurrar: «Creo, maestro, que es difícil de creer. De hecho, más que fe, exige una mente fatal».
Y unos día después: «El caso es que anoche estuve leyendo a Ferlosio, uno de sus prodigiosos laberintos, y creo que esto suyo [de Borges] es un buen ejemplo de “síntesis de la fatalidad”. Los caminos de la lengua casi siempre son senderos. Que se bifurcan, claro».
La imagen puede contener: una o varias personas
Una novedad: para conocer al "Otro" Borges.
(Hablarle a Borges, 85). Dicen que Borges dijo o escribió: «Nosotros vemos apenas un fragmento o un arco siquiera muy leve, pero la circunferencia, la felicidad, la plenitud, existe en alguna otra parte y existirá también para nosotros».
Anoto al margen, por enésima vez: «A propósito de arcos, flechas y plenitudes, viene a cuento, creo, la intuición de Valente: “El hemisferio del arquero en posición de tiro es la mitad visible de la esfera completa que la flecha aún inmóvil ya ha engendrado”. Valente tal vez no fuera muy borgiano pero estaba concernido por la misma materia».
Y días después releo «Cuando la flecha está en el arco tiene que partir», de Ferlosio, uno de sus textos inacabables. Y no se me ocurre nada que decir. Sólo decirlo.

jueves, 8 de agosto de 2019

Hablarle a Borges (23)

La imagen puede contener: Carlos d'Ors, primer plano
Las siempre en punto.
(Hablarle a Borges, 77). Dicen que Borges dijo o escribió: «Cada instante es autónomo». Y, casi de relámpago, se me ocurre: «Y todos trabajan para el patrón Tiempo, ese tirano».


(Hablarle a Borges, 78). Dicen que Borges dijo o escribió: «En la música es imposible separar el sonido, la forma y el contenido, pues son lo mismo. Cabe sospechar que sucede lo mismo con la poesía». 
Y se me ocurre: «Ergo, alguna sospecha fundada hay de que la poesía es una parte de la música. O, tal vez, la música con otras notas».



La imagen puede contener: 2 personas
Borges durante la grabación de un disco
de milongas, tangos y textos suyos
con Edmundo Rivero y Astor Piazzolla, en 1965.
La imagen puede contener: una persona, sonriendo
 Imagen de Borges tomada de Lo que Borges nos contó,
concebido por Santiago Kovadloff.
(Hablarle a Borges, 79). Dicen que Borges escribió: «Abel contestó: —¿Tú me has matado o yo te he matado? Ya no recuerdo; aquí estamos juntos como antes. 
—Ahora sé que en verdad me has perdonado —dijo Caín—, porque olvidar es perdonar. Yo trataré también de olvidar».


Y se me ocurre: «Olvido como perdón. O viceversa. Este diálogo entre mitos o prototipos (digamos: entre entidades abstractas de la conciencia personificadas) ¿no nos ilustra sobre la dificultad para tomarnos en serio una vida desprovista de tales entidades? Y en suma, ¿no nos avisa de la catástrofe que puede implicar la pérdida de las humanidades, ya que no es solo la supresión de lo que esas figuras y otros argumentos significan y suponen, sino también el peligro real de que esos matices y complejidades desaparezcan de la conciencia humana y, en suma, de nuestra naturaleza?»

jueves, 16 de mayo de 2019

Hablarle a Borges (19)

La imagen puede contener: una persona
Borges dibujado por Mary Reid Kelley, 2015
(Hablarle a Borges, 65). Dicen que Borges dijo o escribió: «No sabemos cuál es su cara, porque fueron muchas sus máscaras». 
Y se me escurre, remendando una vieja frase leída en un libro de Leopoldo María Panero: «Y, sobre todo, maestro, porque desveladas todas las máscaras, se puso de relieve la causa verdadera del disfraz infinito: la carencia de rostro».

(Hablarle a Borges, 66). Dicen que Borges dijo o escribió: «No puedo suplicar que mis errores me sean perdonados; el perdón es un acto ajeno y sólo yo puedo salvarme». 
Asintiendo, no sin parpadear, se me ocurre aducir: «Y, lo que tal vez sea más seguro y sin duda es más grave: el perdón es un privilegio supuestamente consolador que se arrogan los traficantes de almas».



La imagen puede contener: una persona
Borges, hace casi  treinta años (París, 20 de mayo de 1979). 
Foto de Ulf Andersen/Getty Images (detalle).
(Hablarle a Borges, 67). Dicen que Borges en alguna entrevista respondió: «Yo identifico más bien la maldad con la estupidez, y la bondad con la inteligencia».
Y se me ocurre: «Si esa simetría, además de luminosa y optimista, fuera verdadera, seguramente tendríamos razones para concluir que el mundo —al fin y a la postre ¿o a los postres?— está bien hecho. Si esa..., ya digo

jueves, 25 de abril de 2019

Hablarle a Borges (18)

(Hablarle a Borges, 62). Dicen que Borges dijo o escribió: «Es muy difícil explicar un agrado».
Y se me ocurre: «Tal vez sea suficiente con mostrarlo y, si a mano viene, incluso exhibirlo. En el grado necesario, claro». 
Pero fue Luisito @Luicho_Fig el que dio la primera respuesta que se me vino a la cabeza. Esta:
La imagen puede contener: una persona, sonriendo, noche y primer plano
La Agrado de Todo sobre mi madre.
(Hablarle a Borges, 63). Dicen que Borges dijo o escribió: «Es difícil pensar en el tiempo con un principio o un fin. Estamos siempre en el centro del tiempo». 
Y, con el mismo impulso, se me viene a las mientes (que ya es venir) y sin solución de continuidad (signifique lo que signifique): «El centro del tiempo, la línea del horizonte, el ojo del huracán, el fragor de la batalla, el corazón de las tinieblas, el árbol del ahorcado, el nido del cuco, el huevo de la serpiente... El tiempo y sus películas».


La imagen puede contener: una persona, de pie y de traje
Borges ante la ventana de la casa de Evaristo Carriego.


(Hablarle a Borges, 64) Es sabido que Borges, tras un viaje a Japón, escribió 17 haiku, entre lo que figura este:

«Desde aquel día
no he movido las piezas
en el tablero».


Y, en la misma tesitura, se me ocurre una triple jugada:

1
El tiempo pasa.
Reyes, Damas, Peones:
lluvia y arena.

2
Son triples tablas:
el Diablo, la Muerte
y el Caballero.

3
Perpleja, acude
cada noche la Sombra.
Y no me encuentra.

La imagen puede contener: 3 personas, personas de pie
Borges en Japón, durante un viaje de finales de 1979,
en compañía de su traductora y de la mano de María Kodama.

jueves, 24 de enero de 2019

Hablarle a Borges (14)

La imagen puede contener: una o varias personas e interior(Hablarle a Borges, 49). Dicen que Borges dijo o escribió: «Dios responde: —Bien, hijo mío, entrarás en el cielo; mas no tendrás nunca la certeza de hallarte en él». 
Y, tras leerlo y ponerlo en situación, me entra la duda, incluso la vaga sospecha, de que el error ande rondando con su diente infalible, y apostillo: «Dudas errátiles en danza: quizá donde dice “certeza” el original escribiera “corteza”. Y no sería raro que el “hallarte” fuera, en realidad, “hollarte”. Dios entonces —léase de nuevo— mostraría menos crueldad que ironía. Aunque ¿cómo saberlo? En verdad, inescrutables, etc., etc...» 
La imagen puede contener: una o varias personas
Borges firmando. Autoría de la foto: desconocida. Se agradecen pistas.
(Hablarle a Borges, 50). Dicen que Borges dijo o escribió: «A menudo descubro que sólo estoy citando algo que leí hace tiempo, y entonces la lectura se convierte en un redescubrimiento. Quizá sea mejor que el poeta no tenga nombre».
Y de inmediato se me ocurre: «La verdad es que, si nos fijamos bien y dejamos a un lado a los críticos literarios, a los narcisos pro domo sua y a los del botafumeiro, el poeta no tiene nombre».
(Hablarle a Borges, 51). Dicen que Borges dijo o escribió: «¿No basta un solo término repetido para desbaratar y confundir la serie del tiempo? ¿Los fervorosos que se entregan a una línea de Shakespeare no son, literalmente, Shakespeare?».
Y a modo de continuidad, más que de respuesta, se me ocurre: «Una línea, en sus al menos dos acepciones (renglón, estilo), sus tres sugerencias (ser o no ser o no ser ser), sus cuatro esquinas, sus cinco sentidos, sus seis síes, sus siete capitales... Sí, un término es bastante. Nunca se acaba».







jueves, 3 de enero de 2019

Hablarle a Borges (13)


La imagen puede contener: 2 personas, personas sonriendo, de traje y primer plano
Fotografía del Archivo de «La Nación».
(Hablarle a Borges, 46). Dicen que Borges dijo o escribió: «Algunas veces, al doblar una esquina o cruzar una calle, me ha llegado, no sé de dónde, una racha de felicidad.».
Y, de forma dudosamente espontánea, se me ocurre argüir: «Sí, maestro: en “las intersecciones de las calles y el tiempo” (que dijo el mago de Catroforte del Baralla), esas vaharadas de desconocido origen son tal vez la mayor certeza de la existencia de algún tipo de orden superior benevolente».


La imagen puede contener: una o varias personas
Borges fotografiado en la Universidad
Menéndez Pelayo de Santander.
(Hablarle a Borges, 47). Al parecer Borges escribió: «Miramos la vida, no ya como algo terminado, sino como un proteico devenir. Como una rauda carnavalesca teoría hecha de sufrimientos y de goces». 
Y tras leerlo, escribo: «Fascinante. La adjetivación, digo: puro oro borgiano. Uno no ha salido del “proteico devenir” cuando ya le está pisando los talones la “carnavalesca”, que, aun siendo teoría, toma cuerpo y gana velocidad, hasta alcanzarnos de pleno en el centro de ese ojo de la mente al que sin duda le debemos la mayoría de los gozos y una parte nada desdeñable de las sombras que van jalonando nuestra vida. Memorable».




(Hablarle a Borges, 48). Dicen que Borges, en su “Nueva refutación del tiempo”, escribió: «¿No basta un solo término repetido para desbaratar y confundir la serie del tiempo? ¿Los fervorosos que se entregan a una línea de Shakespeare no son, literalmente, Shakespeare?».
Y, literalmente empujado por esa claridad, improviso: «... una línea, en sus al menos dos acepciones (renglón, camino), sus tres sugerencias (ser, o no ser, o no ser ser), sus cuatro esquinas (💾), sus cinco letras, sus seis síes, sus siete capitales... Sí, un “término” es bastante. Paradójicamente, nunca se acaba. Ni el tiempo tampoco».
Borges en 1981, Marcello Mencarini /AFP Leemage.