A mi me ha parecido una película muy arriesgada (al menos en teoría) y, respecto a la obra del autor, innovadora merced a sus apuestas técnicas, como son un rodaje a base de mezclar formatos y sistemas de filmación diferentes; la alternancia, no siempre explicable, del color y el blanco y negro, o a veces efectos como de película quemada, etc. Destacan en ella dos largas secuencias muy poderosas, ambas con la comida de por medio: una es el soberbio prólogo, de 17 minutos, que plantea el quid de la cuestión con una pasmosa naturalidad, a través de un diálogo entre los protagonistas (un padre, director de cine, y su hija, actriz ocasional, a la que aquel hace 13 años que no ve y a la que ahora quiere ofrecerle el protaginisno de su próxima película). Es una secuencia que lleva casi al limite las posibilidades de los primeros planos. Y que tiene su réplica, y su resonancia, en el rodaje coral de una comida, casi a final de la obra, en la que salen a relucir de forma abrupta y en clave de comedia trágica aspectos y demonios que hasta entonces solo se habían insinuado. Entre estos dos muy logrados momentos, asistimos al desarrollo de un reencuentro imposible en medio de un rodaje que discurre con algunos momentos de cierta intesidad... y demasiados tiempos muertos.
Es un filme sobre el abandono y las dificultades de comunicación en la primera estancia de los afectos (la relación padre e hija). Y también una indagación sobre las posibilidades de llegar a la médula de lo real (digámoslo así) a través de la representación, de ahí el peso específico que el propio hecho de hacer cine tiene en la historia, una perspectiva interesante y con algunos notables antecedentes (“La noche americana” de Truffaut, por rápido ejemplo) y que aquí quizás acabe devorando el resto de asuntos hasta llegar a caer en una especie de endogamia que termina cansando.
Dicho lo cual, me parece que el trabajo de interpretación de Beatriz Luengo y Javier Bardem es sobresaliente, que el guion tiene textos muy brillantes y que la ambientación del set de rodaje y las distintas localizaciones transmite una credibilidad completa.
Una obra interesante, quizás merezca una segunda vuelta.