miércoles, 2 de septiembre de 2026

El ser querido y... bostezado


(
Al filo de los días). Vi ayer El ser querido”, la última obra de Rodrigo Sorogoyen, y un nuevo objeto de polémica: ya arden las redes con una nueva división entre quienes la consideran una obra maestra y los que no dudan en calificarla de "truño" o cosas peores.

A mi me ha parecido una película muy arriesgada (al menos en teoría) y, respecto a la obra del autor, innovadora merced a sus apuestas técnicas, como son un rodaje a base de mezclar formatos y sistemas de filmación diferentes; la alternancia, no siempre explicable, del color y el blanco y negro, o a veces efectos como de película quemada, etc. Destacan en ella dos largas secuencias muy poderosas, ambas con la comida de por medio: una es el soberbio prólogo, de 17 minutos, que plantea el quid de la cuestión con una pasmosa naturalidad, a través de un diálogo entre los protagonistas (un padre, director de cine, y su hija, actriz ocasional, a la que aquel hace 13 años que no ve y a la que ahora quiere ofrecerle el protaginisno de su próxima película). Es una secuencia que lleva casi al limite las posibilidades de los primeros planos. Y que tiene su réplica, y su resonancia, en el rodaje coral de una comida, casi a final de la obra, en la que salen a relucir de forma abrupta y en clave de comedia trágica aspectos y demonios que hasta entonces solo se habían insinuado. Entre estos dos muy logrados momentos, asistimos al desarrollo de un reencuentro imposible en medio de un rodaje que discurre con algunos momentos de cierta intesidad... y demasiados tiempos muertos.
Es un filme sobre el abandono y las dificultades de comunicación en la primera estancia de los afectos (la relación padre e hija). Y también una indagación sobre las posibilidades de llegar a la médula de lo real (digámoslo así) a través de la representación, de ahí el peso específico que el propio hecho de hacer cine tiene en la historia, una perspectiva interesante y con algunos notables antecedentes (“La noche americana” de Truffaut, por rápido ejemplo) y que aquí quizás acabe devorando el resto de asuntos hasta llegar a caer en una especie de endogamia que termina cansando.
Dicho lo cual, me parece que el trabajo de interpretación de Beatriz Luengo y Javier Bardem es sobresaliente, que el guion tiene textos muy brillantes y que la ambientación del set de rodaje y las distintas localizaciones transmite una credibilidad completa.
Una obra interesante, quizás merezca una segunda vuelta.

martes, 1 de septiembre de 2026

Dados de septiembre

 «¿Qué estás pensando?», pregunta el Enano…

I
No sé bien qué hago aquí.
Sé aquí qué hago bien no.
Bien aquí qué no hago sé.
Qué aquí sé no hago bien.
Hago aquí bien no sé qué.
Aquí qué no sé bien hago.


II
No sé bien qué hago aquí.
Sé bien que aquí no hago.
Bien qué aquí no hago sé.
Qué sé no aquí hago bien.
Hago aquí qué bien sé no.
Aquí hago bien no sé qué.









III
No sé bien qué hago aquí.
Sé qué hago aquí no bien.
Bien hago aquí qué no sé.
Qué aquí bien sé no hago.
Hago qué bien sé aquí no.
Aquí bien no hago sé qué.
…/…


Travesía

Vista exterior a ojo de cerradura de
la Casa de los Canónigos de Eburia.
Foto
©️AJR/26

(Poema improvisado en contrarrimas: con envío especial
para Pedro Poitevin, que lo propició)
Me he puesto a navegar en este barco
por las aguas profundas donde escribo
con la misma constancia con que tú abres
las vasijas del sueño y das un sorbo
que no es de luz ardiente: un mero atisbo
de lo que por sí solo basta y sobra
para saciar el ansia de la turbia
agua dura que brota de este pozo.
Es grato contemplar en la mañana
el milagro que el sol aún nos otorga
mas sin perder de vista que lo ignoto
al ojo y al sentido es cuanto tengo
guardado en mi alcancía.
Voz que afirmo,
en medio del bullicio y del amorfo
turbión que me devora: su ira adulta
percute sobre mí como una tilde
que resalta de noche los diurnos
señuelos y sus múltiples enredos.