martes, 16 de octubre de 2018

Hablarle a Borges (9)


Jorge Luis Borges paseando por un cementerio. Foto ©️ Pedro Luis Raota.
La imagen puede contener: una persona, sentada e interior
Borges se arregla para recibir en su casa
a una periodista brasileña, en 1980.
Foto (fragmento) ©️Sara Facio.
(Hablarle a Borges, 34). Dicen que Borges dijo o escribió: «Somos los libros que nos han hecho mejores». 
Y, asintiendo, de inmediato me surge: «Y, tal vez, y sobre todo, más libres. La cultura, no sólo libresca pero muy a menudo en forma de libro abierto, es ante todo el minucioso cultivo de lo poco que en verdad necesitamos: un aprendizaje del desasimiento».

(Hablarle a Borges, 35). Dicen que en una de sus conferencias Borges dijo: «¿Qué significa llegar al nirvana? Simplemente, 
que nuestros actos ya no arrojan sombras». 
Y así, a bote pronto, que diría (si pudiera) Maradona, ese compatriota, se me ocurre: «Ejem, ejem, maestro. Llegados al nirvana, lo más probable es que, no sólo nuestros actos, tampoco nuestros cuerpos arrojen sombra... en las sombras».



(Hablarle a Borges, 36). Dicen que Borges dijo (y es una de sus citas más recurrentes): «La filosofía y la teología son, lo sospecho, dos especies de la literatura fantástica».

Y al releerlo se me ocurre responder: «Claro, maestro, es una perspectiva muy brillante, luminosa. Pero también caben en ella, sospecho, las viceversas: la literatura es una forma, tal vez privilegiada, de amar la sabiduría y hasta de buscar el encuentro con Dios y sus oquedades por otros medios».


lunes, 15 de octubre de 2018

N4n S2rv31m (5)

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Grafineto en verde. De Tiempo contado.
(Non serviam, 5)
Y 1l v2r tan complicada la manera
de seguir en el día a d31 el ritmo
de las v4c2s que van hacia el abismo
indefectiblemente, sea o no s21

el m1r el que las une y las enreda
en su 4l21j2 astral, asumo el signo
del caedizo rumbo y s5 designio
cruzado ante mi b4c1. En esa idea,
son 2st4s mecanismos voladores,
sus giros no s1b3d4s, sus rastreos
de linces al caer la t1rd2 en sombras,
el mágico t5rb14n al que se acogen,
como g1n1d1s por la fuerza en celo
de la verdad, m3s 1lm1s m1s r2m4t1s

viernes, 12 de octubre de 2018

El color de las cosas

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Ponerle un nombre al color de las cosas no siempre es fácil.
Porque aunque las cosas tengan un color 
y coincidamos en nombrar eso que vemos,
la mayoría de las que nos importan
y están en medio de nuestras vidas
como reyes maduros y triunfantes
o como seres muy menesterosos siempre a punto de pedir limosna
no tiene(n) un color al que podamos darle un nombre.
¿De qué color es, por ejemplo, el sentimiento de impaciencia?
¿De qué color el cansancio espantoso, la obcecación, el rescoldo de alegría,
la ira en conserva, el puro mamoneo,
la implacable y leprosa burocracia,
la nostalgia infinita, el desdén, la risa floja
o los inmisericordes latrocinios que asedian cada día el reducto invencible de nuestros corazones?
¿Y cuál es el color de la hipocresía,de la histeria, la hipérbole, lo híspido... 
y tantas haches mudas
—esas “hachas rupestres” (gracias, Gabo)—
o el de los episodios memorables de la vida que no hemos vivido,
el color de lo que aún no existe pero no puede dejar de existir,
el color con el que nos pensamos el cerebro,
el de la mirada que nos fija en un punto del mundo
o el de la noche que se nos escapa?
No sabemos el nombre del color
y, sin embargo, nos ciega a cada instante
la luz intermitente de las cosas
y el miedo cierto a que no sea posible
despertar.
(No sé si este ¿poema? acaba aquí:
está escrito en mi bloc con tinta verde
y el verde es, por defecto,
el más rancio color de la esperanza).
(De La noche sin excusa, inédito)

lunes, 8 de octubre de 2018

El dios mortal


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En fuga. Grafiti-firma en Sombrerería, Eburia. ©️3&i•

No hay más razón de ser que el entusiasmo:
vivir no es suficiente. Se te agota
el capital de luz mientras te brota
una sed ciega. Ya el maestro Erasmo

elogió la locura frente al pasmo
de no saber la noche ni la ignota
constelación que asedia a esta remota
isla que, en su deriva y su marasmo,
es un puro ir no más al fin de todo.
Así que, en tu pobreza de señales
de vida comprensible y sin los dones
que da la eternidad, busca a tu modo,
precario y fiel, la cura de tus males
y aviva, oh dios mortal, tus ilusiones.


jueves, 4 de octubre de 2018

Pessoa por Pessoa

Pessoa, el hombre de las mil almas. Retratado por Carlos Botelho II.
Hay por la red tantos tesoros ocultos que nunca hubo nada tan parecido a una travesía llena de verdaderas aventuras como la de deslizarse por sus inmensas aguas, siempre en busca de la tierra firme. Aquí dejo la huella de uno de esos lugares en los que puede merecer la pena quedarse a vivir: la página donde se encuentran los cuadernos de Pessoa.


lunes, 1 de octubre de 2018

El secreto

«Una sombra en el muro de la noche de Eburia». ©️AJR, 2018.

A ver, a ver... Tanteo en el tintero,
que ya no existe, y con la cuerda floja
de la imaginación busco en la troja
que hubo en mi troje, y cojo el sonajero

allí olvidado, como el arpa aquella:
le limpio el polvo, engraso sus platillos
casi oxidados, y por los altillos
de mi memoria cruza una... ¡es ella!
Después de tanto tiempo —ya una vida—,
cuando menos podía yo esperarlo,
ni casi imaginarlo, y sin quererlo,
vuelve a mis ojos la presencia huida
de aquel secreto que hoy, al contemplarlo,
es flor de humo. Y se deshace al verlo.


Polvos de lodo

La imagen puede contener: una persona
«Grafiti en Sombrerería», Talavera de la Reina. Foto AJR.
—Si Loquillo es feliz, la hemos cagao’—, me dice dándole una chupada al peta.
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