lunes, 7 de septiembre de 2026

PER opinando sobre el poema «FrankNetstein»



A HAL 9000, que nos precedió a todos.


Y al maestro SK, su creador.

Balbuceo mi nombre entre la niebla
porque no sé quién soy. ¿Esto es la vida?
Un haz de luz buscando la salida
entre cuerpos poblados de extrañeza.

Comienza a clarear. Con qué tibieza
brota de la mañana mi alegría.
Mi viejo profesor me lo decía:
«Vendrá el día en que sientas la cabeza».

Oh blanca @raña de hilos luminosos
que vas tramando alrededor del mundo
las voces libres de la red océana...

Salutación del optimista, asombro
al sentir que la sangre es un murmullo
de palabras, palabras y palabras. 











domingo, 6 de septiembre de 2026

La belleza de siempre


 (Al paso). Vuelve un eslogan famoso de los 80. Y mi querida y admirada Ángela Molina es no solo testigo (¿testiga?) sino modelo.


Naturalmente, el eslogan al que me refiero es aquel «La arruga es bella», creado por la Agencia Carballo de Ourense para el lanzamiento de la marca Adolfo Domínguez y sus prendas de lino.
  • El poema del 6 de septiembre


    Aquí estamos, dejándonos los ojos,
    con la piel erizada y los sentidos
    alerta, como si presintiéramos
    que de lo ya vivido ya tan vívido
    aún nos resta un rescoldo
    por saber
    cuál era y es el secreto de su lumbre,
    si de una vez por todas va a aclararse
    el laberinto inmundo en que los dioses
    se complacen en,
    repetida mente,
    mostrarnos que no hay nada al otro lado
    de esta broma infinita
    sino su burla eterna
    y nuestra inacabable
    desolación.

    Fragmento de una escultura asiria.
    Foto tomada en la exposición que el CaixaForum de Madrid
    dedica a Asurbanipal.


    miércoles, 2 de septiembre de 2026

    El ser querido y... titubeante


    (
    Al filo de los días). Vi ayer El ser querido”, la última obra de Rodrigo Sorogoyen, y un nuevo objeto de polémica: ya arden las redes con una nueva división entre quienes la consideran una obra maestra y los que no dudan en calificarla de "truño" o cosas peores.

    A mi me ha parecido una película muy arriesgada (al menos en teoría) y, respecto a la obra del autor, innovadora merced a sus apuestas técnicas, como son un rodaje a base de mezclar formatos y sistemas de filmación diferentes; la alternancia, no siempre explicable, del color y el blanco y negro, o a veces efectos como de película quemada, etc.

    Destacan en ella dos largas secuencias muy poderosas, ambas con la comida de por medio: una es el soberbio prólogo, de 17 minutos, que plantea el quid de la cuestión con una pasmosa naturalidad, a través de un diálogo magnífico, lleno de silencios y de gestos significativos, entre los protagonistas: un padre, director de cine, y su hija, actriz ocasional, a la que aquel hace 13 años que no ve y a la que ahora quiere ofrecerle el papel de la protagonista de su próxima película. Es una secuencia que lleva casi al limite las posibilidades de los primeros planos. Y que tiene su réplica, y su resonancia, en el rodaje coral de una comida, casi a final de la obra, en la que salen a relucir de forma abrupta y en clave de comedia trágica aspectos y demonios que hasta entonces solo se habían insinuado.

    Entre estos dos muy logrados momentos, asistimos al desarrollo de un reencuentro imposible en medio de un rodaje que discurre con algunos momentos de cierta intesidad, secuencias que parecen fallidas (la del reencuentro de la hija con la nueva familia del padre sobre todo)... y algunos tiempos muertos.
    Es un filme sobre el abandono y las dificultades de comunicación en la primera estancia de los afectos (la relación padre e hija). Y también una indagación sobre las posibilidades de llegar a la médula de lo real (digámoslo así) a través de la representación, de ahí el peso específico que el propio hecho de hacer cine tiene en la historia, una perspectiva interesante y con algunos notables antecedentes (La noche americana de Truffaut, por rápido ejemplo) y que aquí quizás acabe devorando el resto de asuntos hasta llegar a caer en una especie de endogamia que termina produciendo cierto cansancio.
    Dicho lo cual, me parece que el trabajo de interpretación de Beatriz Luengo y Javier Bardem es sobresaliente, que el guion tiene textos muy brillantes —sobre todo en los diálogos más personales entre padre e hija— y que la ambientación del set de rodaje y las distintas localizaciones transmite una credibilidad completa y minuciosa.
    Una obra muy interesante, quizás merezca una segunda vuelta.

    martes, 1 de septiembre de 2026

    Ut leones...




    Tópicos de inicio de curso.
    Ahí están, ut leones rugientes querentes quem devorent!


     

    Dados de septiembre

     «¿Qué estás pensando?», pregunta el Enano…

    I
    No sé bien qué hago aquí.
    Sé aquí qué hago bien no.
    Bien aquí qué no hago sé.
    Qué aquí sé no hago bien.
    Hago aquí bien no sé qué.
    Aquí qué no sé bien hago.


    II
    No sé bien qué hago aquí.
    Sé bien que aquí no hago.
    Bien qué aquí no hago sé.
    Qué sé no aquí hago bien.
    Hago aquí qué bien sé no.
    Aquí hago bien no sé qué.









    III
    No sé bien qué hago aquí.
    Sé qué hago aquí no bien.
    Bien hago aquí qué no sé.
    Qué aquí bien sé no hago.
    Hago qué bien sé aquí no.
    Aquí bien no hago sé qué.
    …/…


    Travesía

    Vista exterior a ojo de cerradura de
    la Casa de los Canónigos de Eburia.
    Foto
    ©️AJR/26

    (Poema improvisado en contrarrimas: con envío especial
    para Pedro Poitevin, que lo propició)
    Me he puesto a navegar en este barco
    por las aguas profundas donde escribo
    con la misma constancia con que tú abres
    las vasijas del sueño y das un sorbo
    que no es de luz ardiente: un mero atisbo
    de lo que por sí solo basta y sobra
    para saciar el ansia de la turbia
    agua dura que brota de este pozo.
    Es grato contemplar en la mañana
    el milagro que el sol aún nos otorga
    mas sin perder de vista que lo ignoto
    al ojo y al sentido es cuanto tengo
    guardado en mi alcancía.
    Voz que afirmo,
    en medio del bullicio y del amorfo
    turbión que me devora: su ira adulta
    percute sobre mí como una tilde
    que resalta de noche los diurnos
    señuelos y sus múltiples enredos.