jueves, 19 de marzo de 2026

Leña seca extinta


UN POCO DE LEÑA SECA EXTINTA. Siempre he pensado que la parte importante del famoso y acaso estéril procedimiento de la escritura automática, puesto en boga por el surrealismo, es el manejo instrumental de las palabras, no tanto el sentido de lo que pueda aflorar del inconsciente como los gestos que el cuerpo en sus terminales nerviosas y actuantes se ve compelido a llevar a cabo para dar salida y forma visible, en lo significativo, a una energía que hablaría por sí sola si eso formase parte de su vibración. Escritura, en consecuencia, no tanto automática como autónoma. Y cuya cortesía para con el médium es la coartada del sentido. A veces el que esto escribe, no ajeno al que escribió lo otro, está convencido de que la virtud de la escritura de por ejemplo un Góngora (o un Lezama) estriba en buena medida en fenómenos de este jaez (signifique esta palabra lo que signifique, como el frisar que otros manejan).



Doble felicitación

 

Torrija acunada con helado de dulce de leche. By SPM


(Al paso).
El postre doble de la felicitación: una parte, por el día del padre; la otra por la mitad del nombre (la J). Todo de la mano de la magia de la maga Pinto. Felicidades, amigos pepes, amigas josefinas, co(m)padres. Hay que buscar refugios frente al cataclismo.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Un barco cargado de palabras (y la tumba de Borges)


UN BARCO CARGADO DE PALABRAS. No hizo falta ir al puerto para verlo, ni asomarse a ningún río. Apareció en medio de la calle, y los conjurados nos limitamos a seguir su travesía.

(LGdlTT, XXI)



***
Tras publicar esta entrada en mi muro de Facebook se produjo una concatenaciòn de circunstancias realmente curiosas. Una de mis amigas más frecuentadas en esa red, y lectora asidua y generosa, María Jesús Fernández Fernández, dejó este comentario:
Los Conjurados, como sabes, es un precioso poema de Borges que relaciona entre sí a personas muy diversas, separadas por el espacio y el tiempo, pero unidas por esa conjura que los hace cómplices y que conduce sus esfuerzos, siempre en la misma dirección, siempre a favor de la Humanidad. Me alegra mucho que tú estés subido a la nave de Los Conjurados.

Nada más leerlo, me ocurrió lo que después le conté:

Después de leer tu comentario, querida Maria Jesús, caigo por pura y misteriosa ‘casualidad’ en este hermoso texto de Miguel Barrero (viejo amigo astur, al que me une, entre otras cosas, la común devoción a Juan Cueto). Y gracias a él entiendo completamente y quizás de modo no menos misterioso lo que sin saberlo estaba tratando de reflejar en esos garabatos del barco de palabra, que sin duda debe de ser de filiación vikinga. Parece que, más allá de otras explicaciones, el conjuro —la fórmula de unión entre los que viajan “siempre a favor de la Humanidad”, como tan claramente escribes— funciona. Lástima que haya otros, obecados, a los que les da por ponerse (de nuevo) a bombardear Tiro.

En mi mensaje me refería a este fragmento del magnífico articulo mencionado, publicado en la revista Zenda y que puede leerse completo aquí. Miguel Barrero está describiendo la tumba de Borges en Ginebra y la extraña y reveladora cita con un desconocido que tuvo en torno a ella. Y en un momento dice:

Pero la lápida adquiere su sentido completo cuando se la rodea. En su parte trasera figuran otro relieve, esta vez el de un barco vikingo, y una nueva inscripción, ahora en un noruego arcaico, que recoge un pasaje de la Völsunga SagaHann tekr sverðit Gram ok leggr í meðal þeira bert, «Él toma la espada Gram y la coloca entre ellos desenvainada». La referencia no resulta ajena a los iniciados en el corpus borgeano porque remite sin margen de error al cuento «Ulrica», con el que el escritor celebró su relación con Kodama, la mujer que lo acompañó en su vejez. Ella quiso corresponder al regalo con una dedicatoria, De Ulrica a Javier Otarola, que vincula las identidades ficticias del relato con las de los amantes verdaderos. Aparece inscrita al pie de la embarcación en la que se supone que viaja el héroe fallecido, envuelto en llamas, en busca de la eternidad. En el anverso, la determinación para enfrentarse a la vida y sus designios; en el reverso, lo que sucede a la fatalidad irreversible; en el centro, la muerte, la fría piedra, ejerciendo de frontera.

Imagen tomada del artículo citado de Miguel Barrero.

En verdad me pareció asombrosa, en las primeras horas del amanecer, aquella sintonía de sucesos y de forma especial la explicación que el autor da a ciertas elecciones de Borges, que según él podrían de relieve que  

... lo que importa no es la identidad de quienes se encaminan sin remisión hacia un destino final, sino esas palabras viejas, And ne forthedon na, que les recomiendan abandonar todo temor y afrontar aquello que no puede suceder de otra manera.
Tras comentarle esto y enlazar el artículo, mi amiga María José, me dejó un nuevo y prreciso mensaje:

Querido Alfredo, es increíble. La magia existe.

Y le contesté:

Sin ninguna duda. Somos afortunados al poder verla y apreciarla. La Terra Meiga seguro que tiene algo que ver.

Y cada uno volvimos (digo yo) a nuestros asuntos y conjuras. 

 

 
 

 

lunes, 16 de marzo de 2026

Las sílabas sobrantes


LAS SÍLABAS SOBRANTES. Ese solía ser la mayoría de las veces el misterio más conspicuo (?) de aquella percusión: ¿de dónde venían y, sobre todo, a dónde iban a parar las sílabas sobrantes?

(LGdlTT, XIX)

domingo, 15 de marzo de 2026

Michelena


MICHELENA. Se diría que son viejos guardianes o mediadores o gurúes de medio pelo o artífices de la nada hecha pedazos —hermosa aquella crónica— o, simplemente, criaturas autónomas. El caso es que se muestran y, por lo común, dicen —eso al menos— su nombre. Aunque algunos otros vienen con un plan debajo del brazo. Trazos leves. Tipos móviles.

(LGdlTT, XVIII)

jueves, 12 de marzo de 2026

Los caminos del Bosque



LOS CAMINOS DEL BOSQUE. No tardó mucho en darse cuenta, pero quizás aún no, de que aquel laberinto lo conducía al interior de una vieja aventura. Que iba a seguir los senderos periféricos y, mientras mascullaba las fórmulas accesorias, sería probable que en su cuerpo, por los cauces de la recaptación, tal vez pudiera llegar a ser consciente de que en aquella ciudad de Erbil que visitaba en sueños estaba a punto de empezar el penúltimo capítulo de la saga. No se podía bajar la guardia ni los brazos. Aún estaba por empezar la historia.

(LGdlTT, XVII)

miércoles, 11 de marzo de 2026

Signos votivos (con gotitas de sangre)


SIGNOS VOTIVOS. Alguien podría pensar en una pequeña colección de lamparillas o, tal vez con más sentido y oportunidad, en cuencos de oraciones dispuestos sobre el ara principal y que, de un momento a otro, podrían dejar oír el salmo que cada uno parecía cobijar en su interior, como si fueran los oráculos y los ruegos necesarios y justos para que no se rompa por completo y de forma acaso irreversible la cordura del mundo.

(LGdlTT, XVI)