lunes, 19 de octubre de 2020

Prisa vende Santillana

Sede de Prisa en la Gran Vía de Madrid.
(Al filo de los días). A estas alturas, una noticia como esta, referida a la venta de la sección española de la editorial Santillana que en su momento podría haber sido todo un «escándalo» (en al menos una o dos de sus acepciones ), hoy parece sólo la lógica e incluso algo tardía consecuencia de los cambios empresariales que han transmutado por completo la realidad cultural española, al menos en lo que se refiere a los instrumentos materiales de su producción y difusión.

Hace ahora 32 años, cuando se produjo la primera gran venta de estas características (la adquisición por Matra-Hachette del grupo Salvat), la operación necesitó el placet del Consejo de Ministros, y nada menos menos que Jorge Semprún, a la sazón ministro de Cultura, tuvo que emplearse a fondo para justificar y dar cobertura legal a una decisión que en muchos aspectos resultaba incomprensible. Hoy aquellas “resistencias” resultan incluso risibles. Habría que analizar con tiempo y amplitud si este triunfo de la globalización y la lógica de los rendimientos no es también el resultado de una pérdida que no se mide sólo en términos de propiedad o economía.

Hace ya mucho que vivimos en otro mundo. Lo que no sabemos es por cuánto tiempo podremos seguir llamándolo vida. O, como sugiere el autocorrector (un verdadero cabroncete), guasa.

Pasos quietos


Este camino por el que ando
como si fuera a alguna parte
o fuera parte de otro camino
que no conduce a parte alguna
ni queda fuera ni puede andarse
más que con pasos dados al margen.
Tiene la vida sendas pausadas,
sin huellas: brillan sólo por sí...

domingo, 18 de octubre de 2020

Dado de agua


La voz a ti de vida.

Voz la de vida a ti.

A ti la voz de vida.

De ti vida a la voz.

A ti de voz la vida.

Vida a la voz de ti.

jueves, 15 de octubre de 2020

De premios y poetas


(Al filo de los días).
Un nuevo 15 de octubre, día de Santa Teresa. Siempre me acuerdo de una muy querida y linda amiga y, como al rebolillo (signifique lo que signifique), caigo en la cuenta de que tampoco este año me darán el premio Planeta, juas, juas, aunque quién sabe... Pero como no hay giro aludido que, además de por las cosas (como los círculos de Rilke), no pase por nosotros, aprovecho el memento para traer a colación esta ristra de pistas que darían para mucho demorarse, si uno pudiera. Al conjuro sabio y atento del amigo César Nicolás, la cadena pone en danza varios nombres y diversas obras entre las que la más pertinente es ese poema de Víctor Pérez que se inicia con la mención de Lara y luego ahonda en los demás “infantes”. A mí estas cosas, además de aliviarme la reclusión, me dan mucha alegría. Y por eso, y por lo dicho, las comparto. Disfrútenlas, disfrútense. Que ya eSTán aquí, como sierpe trepada al árbol del Edén, los frutos del otoño.

lunes, 12 de octubre de 2020

Pistas falsas


Temo que escuches a destiempo

 o que te pille a contrapié

 el vuelo bajo de esta frase

 donde se esconde bien visible

 el humor vítreo de tus ojos

 y tu esqueleto de cristal.

 La transparencia es la paciencia:

carga con ella tu zurrón.
(Pistas falsas, II)

Borges y Torrente: diálogos posibles


Diálogo entre maestros, en Sevilla, septiembre 1984.
Foto (c) Juantxu Rodríguez.

—¿Y usted qué, don Jorge? ¡Está hecho todo un Boanerges!
—Me quedo nomás en Borges, don Gonçalvo. En cambio, a vos te veo, entendés, verdaderamente macanudo, con poderío.
—Psé, non me poido queixar. Mas, ¡qué carallo! ¡Estoy hecho un torrente!
—Eso, no nos quejemos, no se nos vaya a enojar la sultana.
—¡Ah, aquí la Giralda! Por esta no se preocupe, que ya le suministro yo unos buenos sahumerios de botafumeiro.
—Compostelanos, me imagino.
—De ahí mismo, y mollados en la misma agua bendita que bebió el jamelgo de Almanzor.
—Esa historia amerita relato. Acá soy todo oídos.
—Pues verá, corría el año varios lustros anterior al año mil cuando las huestes...
La charla sigue. Ya es eterna

jueves, 8 de octubre de 2020

La vida en trámites

(Al filo de los días). Editada con el tradicional buen quehacer impresor del Sur, y en concreto de Málaga, me llega «La vida en trámites», la primera entrega poética de Amaya Martínez Morales, compuesta por 14 breves poemas —a veces, apuntes o fogonazos— que revelan, además de una muy sutil percepción de lo que pueden significar ciertos gestos cotidianos, una gran capacidad para fijar puntos de luz y sentido en el paso de los días. Entre el supermercado del amor perdido y la imposible nostalgia por la viejas cabinas telefónicas, la autora traza un itinerario breve e intenso, sutil y valiente, por algunos escenarios, actitudes, experiencias y burocracias que, en más de una ocasión, contiene un apenas susurrado grito irónico de conmovedora lucidez. Concluida la lectura y encendida la sorpresa, queda flotando una línea que es también un deseo y un augurio: «El siguiente, por favor» (p. 12).