sábado, 17 de febrero de 2018

Espejo

Uno se sueña don Quijote.
Y luego, si despierta y hay suerte,
saluda en el espejo a Sancho.

Uno se sueña Don Quijote. Y luego, si despierta y hay suerte, saluda en el espejo a Sancho.

Uno se sueña Don Quijote. Y luego, si despierta y hay suerte, saluda en el espejo a Sancho.

viernes, 16 de febrero de 2018

Pessoa's sonnets


Original de uno de los poema ingleses de Pessoa.
Lecturas en voz alta, 👨‍💻56). Aquí enlazo la espléndida reseña del felizmente imparable y hasta ubicuo Antonio Rivero Taravillo (ART, en sigla bien acordada) sobre un libro, al parecer, espléndido. Y es Pessoa, ese heterónimo de sí mismo en el juego infinito de los espejos interiores, el que vuelve a dar una vez más muestra de un vigor inacabable, tal vez inabarcable. No un autor, una literatura. Más aún: un mundo en el que quedarse a vivir, si vivir en el sinvivir fuera posible. Parece mentira lo que dieron de sí las horas vivas de un oscuro oficinista. Y lo que seguramente aún nos queda por ver. Pessoa: un poeta cuántico.
Sus sonetos ingleses, que es lo que la reseña comenta, le hablan de tú a tú a la lengua de Shakespeare. Y quién sabe si al propio enmascarado de Stratford-upon-Avon. Del que, en esos misteriosos vericuetos biográficos que de cuando en cuando resucitan y vuelven a plantear dudas fantasmales, ¿quién puede asegurarnos que no fuera una fulguración anticipada de la misma “persona” universal? Para el lector atento —también para el que hace lo que pueda en medio del océano: y somos muchos—, nada es descartable. Y todo tiene concomitancias a menudo increíbles por la perfección con que encajan sus bordes.
Al fin y al cabo, todo está en los libros, esa constelación que algunos llaman universo. Y en nuestra mente. Amén.

jueves, 15 de febrero de 2018

Valor y necio



Todo necio confunde valor y precio.

Necio precio valor confunde y todo.
Confunde todo precio y valor necio.
Todo necio y valor confunde precio.
Precio todo y valor necio confunde.
Y todo precio confunde valor necio.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Solpor

Atardecer en Madrid. AJR, 2018.

Demasïado pronto se ha hecho tarde
y no hay más cera ya que la sincera
canción del corazón, que aún quema entera
la noche y su silencio. Sobre el mar de
los días que se van a su manera
flota un resto de luz iluminada
por el terco deseo y por la espada
del sueño, que es descanso y es frontera.
Pero no hay lucha ya: asentimiento
a cuanto la sorpresa —se diría
que va a cumplirse así la profecía*—
de vivir en los límites del viento
pueda ofrecerte aún. La vieja danza
que busca la quietud en su mudanza.

Oteando OT



La ganadora de Operación Triunfo en una gala del programa. Foto José Irún.

(Lecturas en voz alta, 🎤53). Este artículo de Daniel Bernabé, además de servirme para actualizar cierta terminología de la música pop (¡todavía existe tal cosa!), me ha traído la lejana y añorada capacidad de raciocinio de Juan Cueto, que entre nosotros fue, si no el primero, sí el que con mayor brillantez nos ilustró sobre algunos aspectos de la sociedad de consumo de masas, a través de sus múltiples y bien enfocadas lecturas de Barthes, Baudrillard, Toffler o Eco, con su minucioso conocimiento en primera persona de los productos culturales más novedosos y, de forma especial, con su brillante capacidad metafórica. 

Ráfagas de esa misma melodía me parece escuchar en este análisis de la última Operación Triunfo — que hace unos días echó el cierre en su parte «académica» para iniciar el periplo intermmable— y en la denuncia, una vez más, de ciertas imposturas socioculturales y mediáticas frente a las que la resignación parece ser la única respuesta posible. 

Muy recomendable, en especial para todos aquellos que estén por debajo de la cincuentena (¡ay dios misericordioso, pero qué ”tarras” que somos ya algunos para poder hablar así y que no de desplomen lo cielos!) y, en general, para quienes quieran y puedan seguir dándole al “tarro” por caminos no veniales.

lunes, 12 de febrero de 2018

VV sobre AB

Andrés Berlanga. Foto tomada de aquí.
(Lecturas en voz alta, 55). La necrológica parece un género periodístico fácil, pero no lo es. De hecho, dado su carácter completamente circunstancial y su condición de supuesta crónica cerrada, tiende más de una trampa que no todos los necrógrafos (si se me admite el término) logran sortear con la habilidad suficiente. 

Por no hablar de los peligros que supone el deslizamiento hacia alguno de los dos extremos del punto de vista que ha de adoptar el redactor: el exceso de hagiografía (el más frecuente) o la tentación del ajuste de cuentas (que también se da). Y sin olvidar el punto inerte más letal de todos: el catálogo frío, rutinario y acumulativo de hechos cortipegados de aquí y de allá, cuando no fusilados directamente de las entrañas de la wikipedia. 

Pues bien, todo esto es lo que evita la nota necrológica que Vicente Verdú dedica en «El país» a su amigo el escritor Andrés Berlanga, fallecido el sábado 11 de febrero. Es un texto que, en mi opinión, consigue el mejor efecto que una de estas piezas puede tener: acercarnos al fallecido de forma convincente y movernos a completar nuestro conocimiento de las razones que han hecho memorable su paso por el mundo. Un texto excelente. No se lo pierdan.

sábado, 10 de febrero de 2018

Selfisombra (2)

La imagen puede contener: exterior
Paso de cebra en Los Narejos, Mar Menor.
Mi sombra se empeñó en andar sobre zancos. 
Y cruzó la calle de un solo paso.