martes, 16 de noviembre de 2021

A Garita de Herbeira, en los acantilados de Vixía de Herbeira, en la costa gallega.

EL DESTINO DE LA LITERATURA VISTO DESDE EL ACANTILADO
(XII, 165-184)

La revolución del arte moderno, mística abajo, acaba encallando en tierra inhumana, una experiencia que Sònia de Masoliver, en su correspondencia y escritos en la órbita de Hermann Hesse, supo identificar con lo que está mal en el mundo. En cambio, en la naturaleza muerta con brida, ensayos y apócrifos, y en la correspondencia descubrimos a Dante, poeta del mundo terrenal. Las cartas a Lou sobre el nacimiento de Eva y su riguroso informe sobre el trecho que va de las checas de Barcelona a la Alemania nazi (veinte años de una vida) son, a su modo y en cada tramo, el mejor complemento de una sucesiva e importante década de poesía (1997-2007) dedicada a desentrañar el conflicto entre las abejas y las arañas o, lo que es lo mismo, la Querella de los Antiguos y los Modernos. Y es que Áyax, en el universo de los griegos, con su actualidad y distancias, termina estando muy presente en el informe de Alemania en 1943, en las últimas cartas desde la cárcel de Tegel y otras cartas (1911-1939) que elucidan, en lo tocante a la creación de lo sagrado, la huella de la biología en las religiones antiguas. (Continuará)
(LUN, 931 ~ «Desde el Acantilado»)

lunes, 15 de noviembre de 2021

Puntos de vista

(Selección)

1
Desde una niebla
anterior a la palabra
vi en tus ojos
lo que no sé decirte.
Llegas aquí
cuando yo ya
me he ido.
Los nombres se
disuelven
se funden las
personas.
Hay en estos signos
gestos que recuerdas.
Y en el gran vacío
que nos une
a todos
vibra sin descanso
la cuerda tensa
de la red
océana
en la que respiramos.


2
Un
solo
gesto
tuyo
pone
en
marcha
la
noche
Espiral
de
palabras
que
no
sabe
otra
forma
que
la
de
revolverse
en
sus
limos
de
algas
y
deseo.


3
Las horas miden
su propio
peso
en la caída
de las
sombras. ¡¡Oh, universo,
quién te da sentido?


4
Señales entre
blancos
dispersos
y al fondo
de la mano de la
luz, el rugido
creciente
de la noche.


5
Los sentidos
que nos
dan
su calor.


6
Volver a verte
y al lugar
donde se esconde
el visitante
que sólo alza
sus manos
cuando la niebla.


7
Sigue en la brecha:
sabes que tu signo
tiene afluentes
y derivas: lanza
tu red
al centro de la hora
que está sonando
y respira hondo.


8
Se vuelven
de pronto
los viejos sueños
y pasan raudos los
caballos de la noche
por un lugar que
tampoco existe
pero lo recuerdas.


9
Fue entonces cuando
comenzaron a
manifestarse.
Fue entonces
cuando
comenzaron a
manifestarse.
Fue entonces cuando
comenzaron
a manifestarse.
Fue
entonces cuando
comenzaron a manifestarse.


10
Acepta
el reto
del sil-
encio y
mueve
tu moli-
nillo de
oraciones
mudas.


11
UTOPÍA
DISTOPÍA
RETROTOPÍA…


12
NOSTALGIA
NOSTALGIA
NOSTALGIA
NOSTOS
Regreso
ALGÓS
Dolor
Formulaciones


13
Buscando
en los lugares
donde el
azúcar
crece entre
los manan-
tiales del
furor negro.


14
Entre las letras
se esconden las palabras
para así mejor decir
lo que ni ellas
mismas —y menos
que nadie ellas—
saben.
(Hojas sueltas del lunes», 89 ~ «Levedades»)

lunes, 1 de noviembre de 2021

Laude

 

Hay palabras que llegan ¿desde dónde? para poner las cosas en su sitio.
Nos asedian con cercos luminosos y no es raro confundirlas, en medio de la noche, con sutiles estrellas de buen agüero o con destellos de ciudades naufragadas.
Hay palabras sensatas que no saben qué es la contradicción ni el contrabando.
Otras tienen el peso de la lluvia: por donde pasan dejan un rastro de tristeza.
Hay palabras de afán aventurero que gustan demorarse al pie del precipicio, acróbatas de un aire cada vez más espeso, quizás porque no quieren saber nada de redes, aunque no ignoren que con frecuencia no hay nadie debajo de las máscaras.
Hay palabras, palabras y palabras.
Muchas son sólo exceso. La mayoría se abstrae para no congelarse. Unas pocas tienen la fortuna de encarnar en cuerpos que respiran: sientes sus dientes blancos cuando tu sangre fluye.
Pero solo son de verdad imprescindibles las palabras que no pueden decirse.

LA MUCHEDUMBRE


Entre Santos y Difuntos, de Norte a Sur y de Este a Oeste, las lápidas, inscripciones, incisiones, jeroglíficos, petroglifos, grafismos o piedras desnudas de todos los camposantos, osarios, criptas, cercados, mámoas, campos de urnas, simas, bosques del recuerdo o mares de ceniza componen el más extenso libro de la vida de la humanidad. La muchedumbre de la que inevitablemente hemos de formar parte. El único destino que tenemos seguro. Y la gran pregunta sin respuesta.

(LUN, 940 ~ “Entre Santos y Difuntos”)

domingo, 31 de octubre de 2021

ALGUIEN ANDA DICIENDO...

ALGUIEN ANDA DICIENDO POR AHÍ QUE LA QUE SE AVECINA VA A SER GORDA Y QUE NOS VAMOS A ENTERAR, COMO SUELE DECIRSE, DE LO QUE VALE UN PEINE…

Retrato de anciano en dos tonos.

Otro lugar que le gusta bastante a Nostra es la terraza de ‘La Barbacoa del Parque de Berlín’. Suele pasarse por allí algunos fines de semana, aunque con más frecuencia se entretiene dando pedales en los ciclos estáticos de la zona de gimnasia para viejos. Fue allí donde le oí recitar, casi a ritmo de rap, la siguiente perorata: «Alguien anda diciendo por ahí, queridos escuchantes y mirones de todos los sexos y apetencias, que nos acercamos a otra guerra. No sé. Tengo la impresión de que ya se están librando feroces batallas. Y, según dice mi afín El Teclas, en la DeepNet sobre todo. Aunque rescoldos de ese combate, según me dice también él, a veces emergen en forma de apagones, pandemias, carencias, inflaciones, desconciertos.. ¿Qué se disputa? Lo de siempre: la usura insaciable de lo que lo tienen todo pero quieren más. Tal vez alguna quimérica “poción” de vida eterna. Sin olvidar el infinito gusto endemoniado de apalear carne, neuronas, sueños. El “enemigo”, además, juega con el factor sorpresa: la inconsciencia o ignorancia del común. Y el narcisismo de los iniciados. No sólo está en juego la libertad de las conciencias, sino el hecho mismo de que algo digno de tal nombre siga siendo posible. Pero no tengo ninguna duda: vencerán los hijos de la luz…; eso si, después de pagarla a precio de vellocino. Al fin y al cabo, las causas más audaces y elevadas se dilucidan en los pequeños detalles. Y en definitiva, oídme bien amigos y amigas, sobre todo amigas y también vosotras, oh almas cantarinas y de cántaro, no perdamos el oremus ni demos pábulo al escalofrío porque el final está aún por escribir… ¿Quién se paga una birra?». Dicho lo cual, Nostra se vino derecho hacia mi mesa, dispuesto a echar el resto de la tarde en una sosegada y transparente contemplación. Ya somos dos en el alambre.

sábado, 30 de octubre de 2021

Ser segundo y feliz

(En voz alta). Probablemente sea el mejor texto que he leído hoy después de un día de muchas lecturas. Una carta a la directora de El País con un relato sencillo y verdadero.

COMALA ENTRE LA NIEBLA (O EL SECRETO)

Ciudad Irreal. Foto AJR/21.
Entre las tribus iberienses, a uno y otro lado del Orbe, se extendía la impresión de que los viejos pastores de las esencias cabrunas estaban haciendo trampas. Algunos decían que mixturaban el pienso del ganado con metanfetaminas ovoides de larga duración y amplio espectro para potenciar unas maneras de balidos y aminorar otras. Y otros directamente les acusaban de tener secuestrado en ánforas púnicas todo el soma de las buenas vibras. En realidad, todo se debía a una confusión que acabó demostrándose errónea: su historia había transcurrido en un nudo cuántico de fulguración evanescente (un STsH o suceso trivial sin horizonte) y la inmensa mayor parte de aquello que les causaba tanta desazón y a menudo una euforia incomprensible en realidad no había ocurrido nunca. Ni siquiera ahora que estaba empezando a divulgarse el secreto, pero ya no había nadie —y pudiera ser que nunca lo hubiera— capaz de difundirlo.
(LUN, 942)