miércoles, 9 de agosto de 2023

NOCHES Y OTRAS SOMBRAS DE NOSTRA

Foto de autor no identificado

«En los días de sol es cuando más valoro la llegada de la noche», me espeta Nostra a modo de saludo, y como a traición, cuando me lo encuentro saliendo yo de la tienda Los Gemelos, justo debajo de casa, de comprar un rotulador negro para el Diario.

—No me extraña —le contesto tras reponerme—. Siempre ha sido usted ave más bien nocturna.

—De pájaros y ángeles, mejor con los más frágiles.

—No es mal sofisma, con rima y todo.

—Creo que lo dijo Sótades de Maronea, pero ya viene siendo cita apócrifa.

—Apócrifa y oscura.

—Va de suyo. Indefectiblemente nos encaminamos hacia el advenimiento de la gran oscuridad, ese reino.

—No sabría decirle.

—Parece claro que, tal como se va poniendo todo, y siendo optimista, en la pinche realidad va a predominar el claroscuro, más bien con querencia a recabar y asentarse en el segundo plantillo de la balanza.

—Platillo querrá decir.

—No, no, plantillo: masculino de plantilla, que vale por pauta y norma, pero como a lo macho.
A veces me parece que Nostra argumenta improvisando, más que nada por no dar su brazo a torcer. Pero, en fin.
—Siendo esa la visión optimista —le digo después de una pausa —, miedo me da preguntarle por el complementario.

—Ese siempre va conmigo. Lo que pasa es que no puedo darle siempre voz porque se acabaría haciendo dueño del discurso. Tiene el puñetero complejo del Enano de Ébano, y ese es un síndrome no sólo incurable sino también imparable.

—Ah, si usted lo dice…

—Es lo que hago. Y ya me imagino que te cuesta, amico meu, un poco bastante lograr la compresión plena. Pero tampoco te agobies, que todo llega a su tiempo.

—No, si no me…

—Tampoco hace falta que disimules. Estoy al tanto de que, por lo general, estas cosas que hablamos inter nos luego vas y las cuentas, ¡Mortadelo!
No creo necesario advertir que en ocasiones me resulta muy complicado seguirle la corriente a Nostra. No es sólo que no acabe de entender bien lo que me dice; eso aparte, sospecho que a veces tampoco él sabe muy bien de qué va el rollo. Por eso, como ya he contado en otras ocasiones, de cuando en vez («y viceversa», apostillaría él), tengo la precaución de activar el micro de las notas del móvil y grabo su perorata para poder transcribirla tal cual. Otro día me pongo a ello. De nuevo.
(LUN, 329 ~ Las cosas de Nostra)

martes, 1 de agosto de 2023

Athletic del 84

(En voz alta). Los caminos de la memoria se encuentran y se bifurcan por las rutas más insospechadas (hadas). A través de una interesante documento sobre productos comestibles gallegos de extraordinaria calidad, y gracias a la camiseta que porta una de los productores, caigo en la cuenta de que el año del señor de 1984, tan temible como sobrepasado en términos distópicos, fue en lo futbolístico todo un señor año para los que tenemos un corazón de león athlético y mucha sed frustrada de logros deportivos. Para la tarde de un 1 de agosto de más de cuatro décadas después, no está mal regresar al Bernabéu y rememorar el gran triunfo copero frente al Barça de Maradona y Schuster. Y más si se tiene en cuenta que ese mismo año el Athletic fue campeón de Liga. Merece la pena, además de disfrutar el resumen del partido (que, en efecto, concluyó como el rosario de la aurora), fijarse en el palco del final. Y, sobre todo, entonar el alirón. ¡Ea!