martes, 18 de agosto de 2026

Noche de San Juan en pleno agosto

La Palestra
Noche de San Juan en pleno agosto

O cómo las palabras de San Juan de la Cruz nos condujeron de la mano y acaso nos permitieron entender el sentido profundo de la noche y tal vez el eclipse



La noche tan deseada y largamente preparada, pero finalmente azarosa, que es capaz de juntar a amado con amada, no ha de ser muy distinta de la que propicia, en mitad del agosto más caldeado e incendiado de nuestras vidas y al borde mismo del eclipse famoso, un encuentro sutil entre ideas y sospechas, sensaciones y sentimientos muy arraigados, pero a menudo también como desvanecidos por la letra gruesa de lo cotidiano y las atroces novedades que cada día nos arroja a la cara la incansable vigilia de la estupidez aliada con la maldad.

Es el caso que en la tarde-noche del pasado martes 11, cuando medio país se disponía a moverse hacia el otro medio para seguir lo mejor posible la danza del velo lunar frente al sol, en El Provencio, en la Manxa conquense, y en el patio de una casa solariega de estancias quijotescas —En Cal’Boni pudiéramos decir—, merced al generoso buen hacer de nuestro amigo José Julio Sevilla pudimos vivir una hora larga de “profundo gozo”. Tal es el título de lo que podríamos considerar un verdadero “espectáculo inmersivo” creado al hilo de las palabras justas de San Juan de la Cruz, que son incorporadas con gran precisión por el actor José Luis Luque, con hondos subrayados musicales de Sofía Alegre y su viola de gamba, en una puesta en escena sutil y precisa producida por Elfo Teatro, contando con las propuestas de la doctora en filosofía y activista Sofía Ugena-Sancho. Todo un intenso trabajo de fondo y una conjunción de esfuerzos que llegan al espectador con la humildad y la grandeza de lo que se impone por sí solo: en este caso la singular aventura verbal y espiritual del mayor poeta de nuestra lengua, aquel a quien Santa Teresa llamara “mi medio fraile”.
La noche sosegada, pero aún calurosa, la penumbra del patio sobre el aljibe, con la parra naciente y la escalera de peldaños azules hacia la altura, fueron el sencillo, íntimo e insuperable escenario donde el corro de amigos, con mayoría de amigas, convocados por el huésped —cinco docenas, quizás alguno más— asistimos como hipnotizados a un viaje sensorial de alto vuelo. Allí fuimos guiados por las palabras intraducibles de Juan de Yepes, dichas con gran sabiduría corporal y vocal por el actor Luque, muy bien emplazadas por los precisos gestos y gracias a algunos objetos sencillos pero elocuentes en su contexto originario. Y palabras también traídas a nuestro presente en fuga por algunas notas o reflexiones complementarias. Todo ello se mostró muy útil para que la potencia verbal del poeta carmelitano, incorporada, recitada y casi rezada con orgánica precisión, pudiera afilar aún más su decir creando la magia que enseguida nos envolvió a todos.
La desnudez del montaje, puesta siempre al servicio de “los huecos de una lengua” que roza lo inefable, fue en verdad estremecedora: un sutil subrayado de la belleza verbal mediante algunos pocos objetos —un duro banco como lecho y signo de cautiverio, el círculo de velas encendidas, algunos alimentos, un balde o tina de madera con agua para el baño lustral…— que lograban componer la más adecuada escenografía para que sobre ella se alzara la fuerza levitante del actor: su imagen transfigurada y advertida en su fragilidad por las ráfagas musicales de la viola de gamba.

En el centro de la representación, que supone un recorrido casi integral por la obra en verso del poeta, está el recitado completo de la pieza mayor de San Juan: el Cántico espiritual, cuyas 40 liras aún siguen concitando asombro y misterio, y generando impulsos emocionales y tramas cognoscitivas, siempre al borde de la mudez, pero también incitando a ir un paso más allá de la interpretación, atravesando lecturas y divagaciones en todos los terrenos de la experiencia.

En esta lectura se privilegió la cercanía del cuerpo, su papel esencial en todo los estados sensoriales que el poema va desgranando en su exaltación de la experiencia amorosa. Un camino en el que, como es sabido, la sensibilidad de Juan de Yepes fue siguiendo la huella del Cantar de los Cantares y probablemente aclimatando a una sensibilidad cristiana ciertas sabidurías orientales, como la mística sufí; o acaso también echando mano de algunos otros conceptos de la tradición bíblica o del cifrado nominal de la cábala judía.

En ese contexto, la exaltación corporal es la línea de fuerza seguida por los autores de esta lectura para subrayar con gran valentía y acierto el cariz del poema como un canto del deseo sin restricciones, una apertura completa del ser hacia el sentido (o su falta), en y con todos los sentidos: una aventura sin restricciones en la que queda comprometida la totalidad de lo que somos, incluida la posible gravitación dentro de un remolino que acaso desemboque en la nada.
Y es muy confortador y estéticamente impecable que, al igual que el gran poema concluye “a vista de las aguas”, en esta ceremonia el cuerpo desnudado del actor también encuentre su máxima expresión en un baño lustral del que, tras tan intensa y hermosa travesía, todos salimos como recién lavados.

No es menor ni mucho menos la marea de impresiones que esa forma de representación no proporciona. De hecho, concreta y evidencia algunas figuraciones que se han concitado en las interpretaciones de una obra que ocupa un lugar señero en los terrenos no solo de la experiencia mística o la belleza literaria, sino también en otras muchos campos de la cultura humanística. E incluso de la ciencia, por cuanto en los últimos años se va abriendo paso, y al parecer con cierto fundamento, una lectura en clave físico-cuántica que, si bien no ofrecería grandes novedades respecto al sentido último e inefable del poema, sí podría tenerle a este como potencial suministrador de imágenes y metáforas precisas para nombrar algunos fenómenos puestos de manifiesto por las investigaciones en física de partículas y ciertos hallazgos no fácilmente explicables en relación con la naturaleza íntima de la materia.

Con todo, el comentario más pertinente sobre este hermosos acto ha de ser el destacar su logro teatral. Como alguien escribió con ocasión del estreno de la obra en el Festival de Almagro, tres años atrás (14/07/23), se muestra aquí una metodología escénica de largo aliento: «un ejercicio gravitatorio y estremecedor que nos lleva al sentimiento humano más profundo… (y con) una metodología propia que abarca desde el trabajo orgánico del actor y su entrenamiento físico y vocal, hasta la dramaturgia y la creación, mostrándonos una desnudez en el escenario que nos conmueve, real y metafóricamente hablando».

Pude saber después, hablando con Luque, que al fondo de ese saber hacer está el aprendizaje de la técnica vocal extendida del Roy Hart Theatre y su uso y adaptación por el maestro Alfonso Romera Fornovi, al que el actor recuerda con agradecimiento (me he enterado ahora de que falleció en mayo pasado), igual que al gran autor Miguel Romero Esteo (1930-2018), uno de los renovadores del teatro español en la segunda mitad del siglo pasado.

Tras la larga ovación de un público por completo entregado y agradecido, el acto concluyó con charlas distintas y el disfrute de una “cuerva” —una especie de zurra o sangría ligera propia de la zona— que sirvió para soltar definitivamente las lenguas y celebrar, hasta bien entrada la medianoche previa al día del eclipse, la belleza compartida y la fiesta grata y siempre tan necesaria de la amistad

jueves, 6 de agosto de 2026

Pepe Habichuela, in memoriam



(En voz alta). Un homenaje al recién transitado Pepe Habichuela, un guitarrista gitano que tiene en su historia algunos de los mimbres con los que se ha trenzado el camino contemporáneo del flamenco. Es una doble página del cómic Entresijos, obra de Víctor Coyote, creada entre 2017 y 2023, publicada en este año y que ayer mismo me traje prestada de la Biblioteca del barrio.

lunes, 3 de agosto de 2026

Fantasmas de agosto


(Al paso). Para que luego digan que no hay fantasmas. (Volviendo a casa anoche, 2 de agosto,desde Martínez Campos, 31 ºC, a la 1,21 de la madrugada).


(Al paso).
Los fantasmas no cesan de mudarse. El de este rincón, en la esquina de Fernández Oviedo, seguramente estará en buena forma. Aunque quizás sea del mismo equipo que el de la mesita. Están pasando cosas curiosas en el barrio. Estaré atento.

domingo, 2 de agosto de 2026

Campanadas de muerte

(CajaDeCitas, 129). «Suenan las campanas en las iglesias de Ceuta la tarde del sábado, como si todo estuviera en orden y Santa María de África fuera ajena a la crisis que por tres días ha abierto un enorme agujero en las murallas de la ciudad. Ya pasó lo más difícil, ahora queda lo más triste. La morgue en el antiguo Hospital Militar se va llenando de cadáveres envueltos en sudarios blancos, a la espera de las autopsias e identificaciones. Algunos serán musulmanes, otros cristianos, muchos adolescentes y otros jóvenes que enterraron su sueño en el mar. Las campañas de alerta que tañía sin descanso los días pasados el presidente ceutí serán pronto de duelo».

CARMEN MORÁN BREÑA (final de su crónica desde Ceuta para “El país”, domingo 2 de agosto de 2026, pp. 14-15).

Rememoraciones

Página de Terra sigillata, de Serrano & Ramos. 

Pues ya me dirán o diréis o insinuaréis o farfullarán... a qué viene tanta extrañeza y esas alteraciones, si ya todo estaba bien clarito en los sermones campanudos del Padre Isla. Aquí un ejemplo. El que sepa entender, comprensible

jueves, 30 de julio de 2026

Adiós a Glen Hansard


De forma extraña, aunque cada vez menos inusual en los tiempos que corren (vuelan), me enteré de la muerte del músico irlandés Glen Hansard en un accidente de moto a las afueras de Dublín. Fue por un enlace del Instagram de mi amigo Álvaro Núñez que me saltó como Reel en Facebook (no sé si la especificación del recorrido mediático es exacta: no soy usuario de Instagram, aunque alguien me ha creado ahí una cuenta) y que lo mostraba, como abajo puede verse, interpretando magníficamente Fairytale of de New York, con Lisa O'Neill y la banda The Pogues en el funeral de Shane McGowan. Demasiadas muertes en un solo enlace. Sólo que tardé en caer en la cuenta del porqué del homenaje. Y mientras me entristecía, también pensaba que las cosas de la comunicación están cambiando mucho. No he sido un gran seguidor de la carrera de este músico, pero sí podría dedicar días enteros a escuchar en bucle piezas de música irlandesa (alguna vez lo he hecho), y este tema, y en general buena parte de la obra de Hansard, sin duda formarían parte de esa banda sonora. Descanse en paz. Su música no morirá.



       

miércoles, 29 de julio de 2026

La danza de los esqueletos


(CajaDeCitas, 128). Los pequeños grandes placeres o la fascinación de lo que nos conquista a primera vista. Esta película de la prehistoria del cine de animación, y a la que más de uno (yo mismo) le podría poner como banda sonora alguna vieja canción de ebriedad compartida casi en tiempos infantiles, es una joya. Quizás ya la conozcan. Si no, disfrútenla. Pura gracia. Puro ingenio. Ritmo puro.

Chainkus




Viene de lejos
y se posa en el cuadro:
luna de agosto.

Qué me dirías:
por occidente el sol,
largo crepúsculo.

De vez en cuando
sobre el estanque flotan
sombras doncellas.

Cruza el caballo,
se escucha la cascada:
acá y allá.


*Chainkus: serie de haikus encadenados con imágenes clásicas del género y textos dados que se combinan merced a un seguro azar sobre el biombo.
Ver menos

martes, 28 de julio de 2026

Letras del fuego


Ángel Malanda, peón forestal en ELIF A3
El Barco de Ávila.
 eldiario.es Foto Cedida
(CajaDeCitas, 127). Seguramente ya tenga antecedentes y, por otro lado, no sería difícil vincularla con episodios de aquí o allá. Pero creo que merece la pena prestar atención a la literatura —sí, literatura, aunque comparezca en formato periodístico— que está surgiendo desde el corazón mismo de estos terribles incendios de no sé qué generación, y que, entre otras conclusiones posibles, nos permiten acercarnos —como siempre ha hecho la mejor literatura— al corazón de las tinieblas; al mismo infierno también en este caso. Este artículo del diario.es da pistas valiosas y acabo de leer en El país otro reportaje, construido por una periodista pero escrito en primera persona a partir de las declaraciones de un bombero, que me ha puesto escarpias en los pelos. Sigan las marcas. Habrá más. Las palabras, por fortuna, no descansan. Y estas surgen iluminadas por el fuego contra el que luchan quienes las pronuncian. Voy tras ellas.

martes, 21 de julio de 2026

Sobre la Caminata de Creta

Releyendo la Odisea, en la versión rítmica del profesor Pabón para Gredos, caigo en este pasaje del Canto III (284-299), tan pertinente con lo mencionado en la Caminata a la que se refuere esta ilustraciòn de Javier Serrano. Quede constancia.

«Detenido y cediendo en sus prisas, quedó Menelao
por dar tierra al amigo y hacerle los fúnebres dones;
mas, después que, volviendo a partir con las cóncavas naves,
se acercó por las aguas vinosas al pie de Malea
con su abrupto peñón, quiso Zeus de voz poderosa
desgraciarle el camino y, al soplo de vientos aullantes,
levantó por el mar gruesas olas como altas montañas.
Dividida la flota, unas naves vinieron a Creta,
en la costa del pueblo cidón, la que baña el Jardano.
Sale allí contra el mar neblinoso una peña escarpada
y desnuda, al confín de Gortina, tremendo oleaje
lleva el noto a su flanco, del lado de Festo,
y una roca pequeña contiene el furor de las olas.
Allá fueron a dar unos barcos, lograron sus hombres
a la muerte escapar, mas las olas quebraron sus naves
en las rocas y escollos. […]».

sábado, 11 de julio de 2026

Tirano (Induráin) de Bergerac


(CajaDeCitas, 124). Tal día como hoy (11 de julio) hace 32 años (en 1994), la etapa del Tour también transcurrió entre Périgueux y Bergerac. Aunque fue entonces una disputa contrarreloj de 64 km en la que Miguel Induráin, nuestro gigante nunca olvidado, consiguió una de sus más llamativas victorias contra el crono, no tan contundente e implacable como la estratosférica de Luxemburgo, pero también de proporciones épicas. Míguelón logró imponerse por dos minutos al segundo clasificado, su rival de entonces, el suizo Toni Rominger, y por casi cinco al tercero (el voluntarioso Armand de las Cuevas), dejando vista para sentencia su cuarta victoria en la Grande Boucle. Aquella hazaña le valió al de Villava uno de sus más originales sobrenombres: «El Tirano de Bergerac». Otros tiempos. Pero la pasión sigue. Y, al menos de momento, la memoria.

miércoles, 8 de julio de 2026

Amo & odio: conejos y cazadores

(Al paso). Mensaje oportuno al borde de un paso de cebra (aunque nunca he visto pasar por ellos a cebra ninguna). En la esquina de Cardenal Silíceo con la larga rúa dedicada al que fuera maestro de Cervantes.

martes, 7 de julio de 2026

Concordancias


(En voz alta). Los estragos imparables de los incendios: arrasan hasta la lengua. En Antena 3 Noticias (7/7/26).

jueves, 2 de julio de 2026

El ojo (oculto) de la noche


 Playa de las Salinas, en Los Narejos (Los Alcázares). Mar Menor. Al fondo, La Manga.
(c) AJR, 2026

jueves, 11 de junio de 2026

Inclina el oído (el primer podcast)

(En voz alta). Fue un placer y un privilegio, además de un atrevimiento, prestarme a inaugurar Inclina el oído, el podcast que mi amigo el profesor Ignacio Monar García ha puesto en marcha y al que deseo una larga vida. La extensa, caudalosa y algo atropellada (por mi parte) conversación me sirvió, además de para recordar (y olvidar) unas cuantas cosas, para sentir de nuevo el placer de la conversación. La escucha atenta y la agilidad con que Ignacio favorece el diálogo son admirables. Aquí dejo el enlace, por si alguien siente curiosidad por picotear en él. A Inclina el oído, con su sugerente y muy apropiado título a lo Canetti, le deseo la mejor de las suertes.



lunes, 1 de junio de 2026

Adiós a Edgar Morin


(En voz alta). Me llega, leída por alguien desde la prensa impresa, la noticia de que Edgar Morin ha muerto. Y hay un brillo en la memoria que de pronto estalla y trata de encontrar la causa de su luz. Y algo vuelve: un confuso cruce de fonemas con Jacques Monod, siempre entre el azar y la necesidad, un baile de estanterías en la biblioteca interior que antes estuvo fuera, la cita aquella para un “complemento” (esos recuadros de lacado cariz periodístico que tanto juego daban en las maquetas) para un libro de Juan Cueto… La memoria desanda (y desasna) sus lagunas y, gracias a semblanzas vividas y vívidas como
(ay, Belver Yin), logra cierta armonía provisional, aunque sabemos que va a seguirse muriendo gente que antes nunca.


jueves, 14 de mayo de 2026

Poema adrede


 

Poema adrede


Qué podemos hacer sino aplicarnos
y acercar los sentidos y los huecos
abrir el corazón como la mente
no resistirnos más darle su parte
a la parte mal dicha caminando
corriente arriba hacia los internos
rápidos que se escinden en la sombra
en al envés de tanta realidad
a punto ya de desvanecerse
al borde mismo de esa incandescencia
en la que siguen ardiendo las palabras.
Y las viejas jugadas que nos piden
un gesto más, un filo, el alma toda.
Y la cola extendida del silencio
tan blanca que ya lo cubre todo.
(Intermedios)

domingo, 3 de mayo de 2026

Mi calle

 Vivo en un lugar donde sí llega la luz.



(Al paso). Cielo y giros de una tarde de mayo en La Prospe.

lunes, 13 de abril de 2026

Inundaciones de Babel






DIVERSAS FORMAS DE inundar BABEL. No es infrecuente que el verbo principal, aquel sobre el que recae toda la fuerza de la acción y, en suma, el principal sentido y dirección y movimiento y acaso valor de lo enunciado, dude, se agazape o incluso huya en el preciso momento en que debería comparecer y dar cuenta. Se dice que hay ahora máquinas capaces de detectar los movimientos de nuestros engranajes cerebrales, y en consecuencia nuestros pensamientos y el primer impulso de nuestras acciones, justo antes de que se produzca en nosotros gesto alguno de volición; y que eso pondría en seria tela de juicio —o en tela de juicio serio o incluso en juicio serio de vaya tela— el famoso libre albedrío, esa piedra de clave del hermoso edificio de la autonomía personal en la que, por otro lado, tan sencillo es tropezar… A Babel es fácil acercarse: basta con seguir la senda dizque espontánea del camino fenicio y pararse a contemplar el resultado hasta perderse dentro del laberinto. Dicen que Claude MYTHOS, FABLE, la última IA conocida, es la encarnación verdadera de lo que sugiere su nombre. Seguramente Ariadna se estará sonriendo —o incluso, como si dijéramos, “partiéndose la caja”… ¿de Pandora?— mientras no deja de enredar la madeja. Chi lo sa.

(LGdlTT, XLII - Babel, 3, 4, 6, 9)

domingo, 12 de abril de 2026

Cuestión de fe


QUIZÁS UNA CUESTIÓN DE FE. «Escribía la forma / de tus sueños / aunque no te conozco / y por debajo del quicio de la puerta / ponía a salvo / el último mendrugo / de mi infancia… / Así son los milagros / que aún me ofrece el camino, / vieja figuraciòn, / escritos en la lluvia»

(Sí, seguramente una cuestión de fe).

(LGdlTT, XLI)

sábado, 11 de abril de 2026

El Gran Suplantador




(Al filo de los días). Mientras escribía la otra noche el poema de «Agustín de Hipona…», casi de un tirón y contando con la opinión cercana y la peculiar colaboración de PER, no dejaba de sentir que la voz que trataba de abrirse paso en el poema, y que al final se impuso, tenía mucho que ver con otra de varias décadas atrás (de hecho, de hacia finales de los años 70, quizás exactamente del otoño del 79), y en concreto con la de un poema de Territorio de Gestos Fugitivos», el libreto publicado en “Colección La Troje” que editaba el entusiasta y peculiar colectivo del mismo nombre, un grupo de amigos que, en general, lo seguimos siendo. Y algunos, algo más. Es curioso el misterio del tiempo. Y más aún cuando se refleja en el cristal de la memoria. ¿No será él, de hecho, el gran suplantador? El poema tenía un referente preciso, al que aún podría poner nombre y apellidos. Pero, naturalmente, no lo haré. Entre otros motivos, para no quitarle, si es que alguno tiene, vuelo.

Addenda: (Solo, por si mi memoria termina también en esto fallando, la sigla: DSM).





 

Et in Arcadia Ego

CORRESPONDENCIAS Y SIMULACIONES. Si uno lo piensa un poco, el poder de la escritura es tan enorme que su invención por fuerza ha de atribuirse a algún tipo de milagro. Alguien sostiene, de hecho, que junto con el fuego, lo que Prometeo entregó a los humanos fue una especie de disco de oro en el que estaban grabadas las primeras palabras de Babel. Después pasó lo que pasó, lo que sigue pasando, pero no nos vamos a rendir. Algún día, conjuradas por fin todas las simulaciones, nos será revelada la verdadera naturaleza de las palabras. Y aprenderemos a vivir sin ellas. ET IN ARCADIA EGO.


(LGdlTt, XL)

viernes, 10 de abril de 2026

El fugitivo


EL FUGITIVO, TAL VEZ EL RESPONSABLE. No tengo ninguna prueba, pero juraría que el caballerete trataba de huir disimulando, como quien no quiere la casa, ni aspira a tener un puesto a la vista de topos. En contraste, a sus espaldas, quedaban evidentes las líneas del poema, que dice así: « Ausencias en cascada / flotan en mi memoria / y sobre el día caen / restos de sueños muertos./ Al pie de las murallas / que defienden las urbes / hay renglones de sangre / que la lluvia descifra./ Son hermosos los astros / que dejan a su paso / una estela desnuda sobre la piel del mundo. / Y son intemporales / en todos los relojes / las arenas cansadas / de tantos espejismos. / Doble o nada. La apuesta / es sin misericordia.»

(LGdlTT, XXXIX)

jueves, 9 de abril de 2026

El borboteo de la sopa cuántica


FRENTE AL BULLICIO DE LA SOPA CUÁNTICA. Hay mañanas en las que uno se despierta como si fuera a asistir a la creación del mundo. Es tan grande y creciente la sensación de irrealidad que nos cerca por doquier, que algún reducto en nuestro interior, o por donde sea que caiga lo que en tiempos no muy lejanos dimos en llamar alma, se resiste a ser regurgitado y sometido (o viceversa), e incluso exige ser tenido en cuenta a la hora de repartir los nuevos predicamentos y de aquilatar la sintaxis para que la lengua no se nos trabuque definitivamente y nos quedemos sin ser capaces de probar la sopa cuántica que borbotea en la marmita del presente, y pareciera que fuera a desencadenarse de un momento a otro, ay hermanos, el último paso de la evaporación. No nos dejemos embaucar. Aún es posible la inteligencia. Y seguimos teniendo corazón.

(LGdlTT, XXXVIII) 

Una IA de Claude llamada Mythos

(CajaDeCitas, 117). No cesan de aparecer novedades y cautelas respecto al sorprendente mundo de las IAs. Aquí se habla de alguna muy importante (!) novedad respecto a una nueva criaturItA llamada Mythos (nada menos), de la serie Claude, para muchos la más potente creada hasta ahora. El secretismo y el sensacionalismo creciente en torno a estas innovaciones, aunque nos ponen en guardia e incluso exigen cierto escepticismo, no impiden que les prestemos la mayor atención. Al loro.

miércoles, 8 de abril de 2026

Agustín de Hipona y la ciudad en llamas


 AGUSTÍN DE HIPONA ES INFORMADO DE QUE ROMA HA CAÍDO ANTE LAS TROPAS DE ALARICO

(Y dos viejos amigos reencontrados lo comentan a las puertas del Café Comercial, de Madrid, bajo una mansa lluvia y con el peso del obsceno
ultimátum de Trump sobre Irán en cercanía)

Para Octavio Uña, que lo propició.
Y a la secreta amiga que me lo revela.
NO lo supiste al alba,
ni en la penumbra breve del primer rezo.
Tú abrías los pergaminos como siempre,
como si el Imperio todavía fuera
esa larga frase que se declina sin temblor.
Pero hoy, Agustín, escucha:
alguien empuja la puerta con polvo en las sandalias,
con sal del Mare Nostrum pegada a su piel.
No hace falta que hable todavía:
trae en la túnica el derrumbe de las murallas
y un silencio que no es de clausura,
ni acaso de este mundo,
sino el de un incendio visto desde lejos.
Tú levantas la vista, lúcido y cansado,
con la tinta aún fresca de otras herejías
y otros temblores en tu corazón,
y en su rostro lees nombres que el mensajero no pronuncia:
Alarico, Tíber, Palatino,
las basílicas donde resonaban himnos
mezclados con rumores del Senado y del mercado.
Y un estruendo que lo confunde todo.
Ahora sí, deja que lo diga:
«Roma ha caído», dice,
y es como si un dios extranjero hubiese soplado
sobre las estatuas y las monedas.
«Roma ha caído, Agustín»,
y la frase inaugura un tiempo
que ya no se mide por cónsules ni en cruces,
sino por ruinas que tendrás que aprender a interpretar.
No llores por la ciudad como por una amante infiel;
tú sabes que ninguna piedra merece eternidad.
Pero siente cómo se quiebra dentro de ti
la gramática invisible de la historia:
ese latín de mármol que creías seguro
se te vuelve ceniza y balbuceo.
Te quedarás sentado largo rato,
sin responder,
mientras las noticias detallan los saqueos,
vírgenes violadas,
orantes refugiados en los templos
que algunos bárbaros han respetado
por miedo a un signo que no comprenden.
Tú oirás y verás en todo eso una oscura parábola
sobre dos ciudades mezcladas en una sola noche.
Más tarde escribirás —lo sabes ya
aunque aún no encuentras el nombre de la Rosa—,
un libro para salvar del incendio,
no a Roma,
sino la esperanza de los pobres
que aprendieron a decir Padre nuestro dentro de sus muros.
No habrá legiones en esas páginas,
sino una ciudad hecha de mendigos y mártires,
de gentes con desnudo corazón;
una ciudad más antigua que las siete colinas,
fundada en la memoria de aquel sobre el que no han de prevalecer las fuerzas del abismo,
en el centro mismo de la noche que gira al compás de los astros
y en el ojo desnudo que ve y comprende las secretas correspondencias.

Por ahora basta con que escuches, Agustín:
deja que caiga Roma dentro de tu pecho,
como cae un ídolo al que por fin se le descubre la madera y la tramoya interna
(quizás como ahora mismo a este mismo teatro).

Tú no estás llamado a sostener imperios,
sino a nombrar el naufragio
sin perder la fe en la otra orilla.
Y cuando llegue la noche,
al encender la lámpara,
volverás a los pergaminos con otra mirada:
y la palabra “civitas”, con su resonancia,
será una herida que deberá aprender a ser promesa.
Entonces recordarás este día
no como la ruina de tu tiempo
—en cualquier tiempo—
sino como la hora en que entendiste
que ninguna Roma —ni esta ni la futura—
puede ser llamada para siempre bienaventurada.
(🌀AjR + PER, in progress)

Thomas Cole: La vida del Imperio. Destrucción, 1836.
New-York Historical Society, New York.


Por campo abierto... (aspavientos)


POR CAMPO ABIERTO A TRAVÉS DE LA NOCHE. Y entonces vio, en la llanura de la página de enfrente, hasta tres o cuatro de aquellas criaturas cuya naturaleza se concuerda y hasta se contiene bien en la palabra ASPAVIENTOS, y a cuya vista las suyas brotaban como por sí solas, y se esparcían por el blanco campo de Montiel, sin más tino que el de buscar consuelo y una hondura en que plantarse.

(LGdlTT, XXXVII)

martes, 7 de abril de 2026

Edicto


EDICTO. Al margen de lo que, no sin trabajo, pueda conquistarse entre los arabescos del texto, uno diría que el Edicto bien podría referirse y quedar resumido en el hacha que trata de hendir el menhir (a la derecha). Y, con total pertinencia, en la acepción de la palabra que la define así: «Escrito que se fija en los lugares públicos de las ciudades y poblados, y en el cual se da noticia de algo para que sea notorio a todos». Esto aparte, es difícil no caer en la cuenta de lo mucho que se aSeMejan las grafías de Suerte y Muerte. Por algo será.

(LGdlTT, XXXVI)

lunes, 6 de abril de 2026

Solariegos


Al pasar por el Rincón

que tuvo otra frontera

no tengo más remedio

que añadir

unas pocas palabras

y dejar que resuene

entre los disfraces de estas frases

las más viejas querencias

y los albos sonidos

que deja oír la noche

en las notas más altas.


(LGdlTT, XXXV)