domingo, 23 de febrero de 2020

El Viandante

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Àngel Loochkartt: Escena del carnaval de Barranquilla, Colombia.
Cuando abandonaba la fiesta le vi. Iba, no briago, pero sí luminoso, con andar un sí es no es zigzagueante, saludando a diestro y siniestro con un punto de vieja elegancia a todos cuantos, disfrazados o no, se cruzaban en su camino y repitiendo su cantinela con mucha convicción: «El cuerpo vale, la sangre vale, la carne vale. En el centro de la noche brilla, pese a todo, la alegría». Y a cada poco remataba su letanía con un grito rotundo: «¡Y que nos quiten lo gosao!».
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sábado, 22 de febrero de 2020

El baile

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Antonio Moliné: Cartel de Carnaval del Círculo de Bellas Artes, de Madrid, de 1936.
—Ahora caigo en la cuenta...
—¿Sí? ¡No me digas! ¡Milagro! ¿Y de qué?
—... de que tal vez la última verdadera fiesta de nuestra juventud...
—¡Divino tesoro! ¡Ya ves! ¡Pues no ha llovido!
—...tal vez fuera...
—A ver, a ver... ¡sorpréndeme!
—... tal vez fuera aquel baile de máscaras del Círculo de Bellas Artes de 1984.
—¡Ah, sí!
—Fue el primero que se hizo después de muchos años de interrupción.
—Es verdad. Y todo parecía recién inventado.
—La espléndida escalera.
—El gran salón luminoso.
—Y la alegría de todos. Los amigos. ¡Cristina!
—Sí...Y si no recuerdo mal, se anunció con el mismo cartel que el de 1936...
—¡No me digas!
—Sí, 48 años después, nada menos.
—Claro que de aquello hace ya nada menos también que ¡otros 36 años!
—¡Vaya tela!
—¡Y que lo digas! Da para hacerse unos cuantos trajes...
—Y un montón de máscaras.
Y se miran con sonrisa cómplice, mientras los dos piensan, al unísono, lo mismo del tiempo: eso sí que es un baile
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viernes, 21 de febrero de 2020

Moving and flight

Noticias frescas...from New York, New York. Hay que reconocer que el inglés tiene un prestigio imbatible. Vía Hilario, nuestro hombre —y amigo grande— en la City.
»Me he quedado sorprendido. Pero es lo que hay. Cuadernos de Humo26 es noticia internacional... (Menos lobos don Hilario). Hablan de Mudanza y vuelo, el cuaderno de sonetos de Antonio del Camino y Alfredo J. Ramos. Qué bien suena eso de Moving and flight y no digamos nada eso de "Smoke notebooks devises and embroidered". Ya nos queda menos para el Pulitzer 🙂

Moving and flight | Newsy Today
Search domain newsy-today.com/moving-and-flight/https://newsy-today.com/moving-and-flight/
News; Moving and flight. November 9, 2019. 15. The beautiful and elegant magazine Smoke notebooks, devised and embroidered by Hilario Barrero and Jesús Nariño, with a preference for monographic approaches, reaches number twenty-six and is entitled "Moving and flying." The epigraph is added: Two voices, since there are two formidable poets ...

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Moving & Flight

El Ringorrango

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José Ribera El Españoleto (atribuido): Un filósofo: el feliz geómetra,
hacia 1613-1616. Col. Particular.

Se subasta el próximo día 27 de marzo 2020 en París.
«Del Ringorrango, pisha, poco puedo decirte», me dice el Chacho. «Me salió al paso un día y, en mis narices, comenzó a descuajaringarse de tan musgaño modo y manera, que me entró, qué te digo, no ya un tembleque, un puro y crudo pasmo que aún me tiene la sangre destrozaíta y el cuerpo todo como un emplasto. Y es que el jodío es feo con avaricia... Y luego tiene esa mala costumbre de ir a esconderse en cualquier sitio y salir a asustarte así de imprevisto. No sé qué hacer con él. Caso perdido. A ver si un día madura y se cae del guindo...» Y sigue el Chacho, durante el resto del viaje, con la retahíla de sus improperios y sus invenciones. El día que este hombre se compre un móvil no sé qué va a ser de él. Y de nosotros, los del autobús de la línea 9, Hortaleza-Sevilla y ahora SE, que están de obras en la línea 4 del metro.
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jueves, 20 de febrero de 2020

Viaje al fin de la noche

Jorg Immendorff: Solo, 1988. The Saatchi Gallery, Londres 
No te voy a negar que la cosa se está poniendo fea.
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sábado, 15 de febrero de 2020

Cuerda de presos

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José Gutiérrez Solana: Máscaras con burro, Las Máscaras de Carnaval o Las Máscaras del soplillo, hacia 1932. 
Colección Banco de Santander, Madrid.
En aquel patético duelo, parecido al de Ok Corral, se enfrentaban los típicos tópicos contra un pandilla de refranes rufianes. De modo que, a poco que uno se fijara, podía distinguirse con claridad a la que pintan calva enzarzada con la corneada por la gusa y al que puso la pica en Flandes luchando contra el que no daba un palo al agua. Andaba también por allí la Bernarda y su consabido frente al pregonero con sus tres cuartos, y no muy lejos podía verse al mentiroso adelantado por el cojo, mientras el del paño de lágrimas y el que ponía a caer de un burro discutían con el que empinaba el codo en presencia del que asó la manteca... Y así sucesivamente. Cualquiera diría que también ellos se preparaban para el Carnaval.
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viernes, 14 de febrero de 2020

Entroido

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Disfraz de Peliqueiro de Laza. Museo del Traje, Madrid.
Por mor de una contractura cervical que apenas le permitía mover el cuello, mi colega del alma Xan Poleirán, “amigo das nenas”, bajo el peso macizo de su máscara, sintió cómo su Carnaval se convertía en la antesala misma del infierno. Aun así, no dejó que el sufrimiento lo bocabajeara y se dispuso a fustigar a cuantas zarangüainas, espetones, chupacabras, mascaritas y fadas corrupias le salieran al paso. «El que avisa —me susurró con voz apenas audible tras la mueca inmóvil—..., avisador».
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jueves, 13 de febrero de 2020

En son de Paz (1)

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Octavio Paz fotografiado por Ricardo Salazar.
(En son de Paz, 1). »La poesía es como el amor, mientras que la prosa es como el trabajo», dijo en una entrevista televisiva Octavio Paz. 
Bien visto, maestro. Pero hay que ver cuánto trabajo da a veces la primera, y el heroico y esforzado amor con hay que sobrellevar a menudo los trabajos —más bien alimentarios— de la segunda.


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Paz y un libro abierto.
(En son de Paz, 2). »... Los poemas que amamos son mecanismos de significaciones sucesivas —una arquitectura que sin cesar se deshace y se rehace, un organismo en perpetua rotación», escribió Octavio Paz, quien no en vano tituló Los signos en rotación una de sus obras, precisamente un ensayo sobre la poesía que añadió como capítulo final a su imprescindible El arco y la lira. Es lo que se llama una «idea fuerte», o quizás más propiamente una «idea fuerza».


La imagen puede contener: Jose Rivero Serrano
Paz entre los círculos concéntricos del tiempo y el espacio.
Foto tomada de Zenda. Desconozco su autor.
(En son de Paz, 3). Octavio Paz afirmó que algunos grandes poetas viven entre nosotros «gracias a un puñado de sílabas». Y «en este instante —pudo haber añadido él mismo— alguien las deletrea».
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Paz retratado con aire surrealista, incluso con cierto vago parecido a André Bretón.
Foto: AGN, Enrique Díaz.
(En son de Paz, 4). 
«Cantan los pájaros, cantan
sin saber lo que cantan: 
todo su entendimiento es su garganta», 
cantó Octavio Paz en uno de sus poemas inmediatos. Y al repetirlo uno siente, con una alegría claroscura, acorde con este tiempo resbaladizo, que también tiene licencia para cantar.
La imagen puede contener: una persona, primer plano
Retrato de Octavio Paz.
Cortesía del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), México.
(En son de Paz, 5). »Vivir bien exige morir bien. Tenemos que aprender a mirar de frente a la muerte», escribió Octavio Paz en su discurso de aceptación del Nobel. Un propósito lúcido que, como se ve y a veces de forma muy agresiva e incluso obscena, se confunde con la crueldad e inhumanidad extremas de ciertos fanatismos.




La voluntad

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Alberto Giacometti: «Hombre que camina I» (“Homme qui marche I”), 1960.
 Fondation Giacometti, París.
© Alberto Giacometti Estate / VEGAP.
«Querer es poder quererlo todo sin por ello verse obligado a querer poder quererlo», pensaba para sí el paseante ya de vuelta a casa.
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miércoles, 12 de febrero de 2020

Miserables

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James Ensor: La muerte y las máscaras, 1897.
Museo de Arte Moderno y de Arte Contemporáneo de Lieja (Bélgica).
Vio la palabra sobrepuesta a una foto de la plana mayor de un cuarteto de mentes populares, ellos vestidos de enterradores, ella de rojo vampiro, y sintió de pronto cierta incomodidad, como si la palabra tuviera cierto vuelo hiperbólico. Pero después fue indagando, escuchó voces y vio gestos de lo vertido ante el mero reclamo de un derecho a la dignidad y le iba creciendo, a la vez que la ira, la impotencia de no encontrar en la su lengua tan rica una palabra para dar exacta cuenta de aquello. O acaso sí. ¿Qué tal vileza?
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 La guardia pretoriana del PP.
 Foto 
Marta Fernández (Europa Press)

martes, 11 de febrero de 2020

La dispersión

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Cristóbal de Villalpando: El diluvio, 1689. Catedral de Puebla (México).
Parecía llegado el momento aquel anunciado por viejas profecías y anticipado en sueños en que sobre la faz del mundo se iba extendiendo un velo de confusión y truculencia de tal gramaje, que las posibilidades de comprensión mutua y aun de intelección directa de los fenómenos se estaba viendo mermada a velocidad tan alta que amenazaba con quedar reducida a cero. «Tal vez —dimos en pensar algunos— debamos olvidarnos definitivamente de cualquier arreglo para Babel e ir viendo el modo y manera de construir un nuevo Arca». En cualquier caso, lo innegable era que había comenzado la dispersión de sentidos en todos sus extremos y ya no parecía posible confiar en nada que pudiera ser conquistado por un lenguaje racional.
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lunes, 10 de febrero de 2020

Parásito

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Shin Young-Un: pintura sobre papel de periódico.
«No tenía vocación de poeta maldito, pero al fracasar como poeta a secas, decidió probar fortuna y lo intentó en ese formato», leyó en la columna de salida de la última página del diario impreso, al tiempo que lo invadía la sensación de que alguien, a su espalda y mirando por encima del hombro, también leía. Volviose. Y, en efecto, allí estaba: el Barbas, el pesado de todas las mañanas y con mucha diferencia el tipo más obtuso de toda la ciudad. Y, además, un verdadero parásito. No sé cómo se las arregla, pero se pasa la vida viviendo del cuento.
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domingo, 9 de febrero de 2020

Viejo oficio

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Foto: © 2020 Design Milk®.
En los momentos de mayor esplendor de su optimismo se siente como un ciego en una noche oscura buscando un gato negro que no existe. Para agüeros, los suyos.
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sábado, 8 de febrero de 2020

El sueño de Gulliver

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Tetsuya Ishida: Soldado, 1996. Shizuoka Prefectural Museum of Art, Japón.
«Ayer me dormí pensando —decía el mensaje— que todavía era posible poner remedio».
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viernes, 7 de febrero de 2020

El billete de metro

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Plano del Metro de Madrid en 1982.
El principal uso secundario que tenía el billete de metro —no sé si os acordáis, colegas— era servir de boquilla para los canutos, petas, joints, mays o flais, que de todas esas formas se solía llamar a los porros. Y además su uso se consideraba un timbre de honor, junto al muy lujoso papel Abadie, de tal forma que una “movida” —ese era el significado inicial de la palabra: ponerse en marcha para pillar “costo”— , una movida, digo, que contara con esos ingredientes tenía a ojos de todos un valor especial. Así que una gran pérdida para la identidad madrileña es, quién lo duda, la desaparición del viejo billete de metro. A veces todavía me encuentro alguno extraviado entre las páginas de un libro y en ocasiones llega a tener un valor casi mágico: a su conjuro (y con sus pistas), soy capaz de recordar el trayecto, el destino, el punto de partida y, más que nada, alguna circunstancia de mi vida de entonces que quedó indeleblemente ligada a la lectura en cuestión. Es como si ese billete hiciera posible de nuevo el viaje. Eso y que aún no me he repuesto del asombro del día que descubrí el secreto de la estación fantasma. Estamos vivos, ya digo, de milagro.
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jueves, 6 de febrero de 2020

El reto

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Foto de autor desconocido. Se agradecen pistas.
De los días pasados en los árboles sólo recuerda la vez aquella en que su abuelo lo llevó a conocer el vidrio y se le helaron las lágrimas de la memoria en el crítico momento de sentir cómo se le cerraban los ojos por última vez. Estamos vivos, y si acaso, de milagro.
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miércoles, 5 de febrero de 2020

Steiner: palabras póstumas

George Steiner
Steiner en su casa de Cambridge, en 2016. Foto Antonio Olmos.

(Lecturas en voz alta). Después de sobreponerme al efecto de ese calculado ejercicio de “extrema autoestima” que significa reclamar una entrevista póstuma, me he lanzado vorazmente sobre esta pieza del gran George Steiner que nos acerca al genio y al temple de un magnífico divulgador en el momento crucial de dar por concluida su vida y hacer un nervioso —aunque razonado— balance biográfico, lúcido a la par que generoso y también indulgente. Lo he leído en el papel, lo que además me ha permitido subrayar algunos fragmentos que me han parecido memorables (literalmente) y que de inmediato incorporaré como un digno capítulo final a Errata, los inolvidables apuntes biográficos del destacado intelectual. Se está volviendo tan concurrida la cola del “Éxitus”, que corremos el riesgo de quedarnos sin manos para tanta despedida.

Apocalipsis, pero menos

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Alejandro Gayvoronsky: Estudio sobre la teoría del Apocalipsis, I. 2018.
Y dice Dios: «Un buen Apocalipsis, un Apocalipsis como dios manda, debe costar un dineral...» ¿Será por eso que aún no...? Va a ser por eso.
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martes, 4 de febrero de 2020

José Luis Cuerda se traslada al bosque animado

José Luis Cuerda, una mirada inteligente y divertida.
(Visiones en voz alta). A José Luis Cuerda, que acaba de abandonar el patio de butacas, le debemos los amantes del cine muchas mercedes directas e indirectas. De las primeras destacan, claro está, sus películas, entre las que, además de ese santo grial del surrealismo mesetario que es Amanece que no es poco, con sus precuelas y secuelas, ocupa en mi memoria un lugar sobresaliente La lengua de las mariposas, filme que está a la par, en calidad, belleza y emoción, del maravilloso cuento de O’Rivas en que se basa. Y que sigue conteniendo, en su escena final, una de las metáforas más dolorosas y ciertas de la tragedia absoluta que fue la Guerra Civil. En cuanto a las deudas indirectas, son muchas, pero no es la menor el decisivo apoyo que Cuerda le prestó en sus inicios a Alejandro Amenábar, hasta el punto de que no es exagerado afirmar que fue el verdadero descubridor de su talento. Aparte de esto, en mi tributo particular al gran cineasta destaca sobremanera otra pieza que forma parte de mi filmografía preferida y que, si logro localizarla en mi vieja colección de deuvedés, volveré a ver hoy en su honor y como agradecimiento por las muchas horas de felicidad. Me refiero a El bosque animado, ese viaje por las “corredoiras” de la memoria y la imaginación que tan vivo sigue, aunque sea a costa de contener, ay, ya tanta muerte. Buen viaje, maestro. Que el espíritu libre del bandido Fendetestas y el ánima de Fiz de Cotovelo, junto con el resto de la blanca comitiva, guíen tus pasos.


Mausoleo

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Juan Soriano: «La muerte enjaulada» (serigrafía), 2001.
Colección Marek Keller.
De sus viejos sueños de poeta ya sólo le quedaba la vanidad. Y como tampoco conseguía estar a la altura de la imagen de sí mismo que la vanidad le reclamaba, la transformó en soberbia. Con ella, al principio tampoco parecía estar a gusto, pero poco a poco la fue ablandando, domando, superponiéndola a su cuerpo, hasta hacerla tan cotidiana como un espejo o la percha en que se cuelga un traje. La convirtió, en suma, en su verdadera casa. Y en ella persevera desde entonces mientras se consume como carne de mausoleo.
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lunes, 3 de febrero de 2020

Évole lo ve (de nuevo)

Jordi Évole, de nuevo en primera plana
(Lecturas en voz alta). Me gustó mucho Lo de Évole (menos el título) y me entusiasmó la presencia de Jesús Quintero, al que este mismo jueves próximo pasado tuve la suerte de poder saludar en Fitur, mientras se presentaba en el pabellón de Huelva su fundación. Me gustó tanto, ya digo, el programa, que iba a escribir sobre él. Pero una vez más Jabois pone el listón tan alto que sería inútil y cicatero (“cucañero” sugiere el enano corrector, él sabrá por qué) no repicar su artículo. Sea. Sólo aprovecharé para enviar un saludo admirado a Javier Salvago, que puso en la pieza algunos de los momentos más veraces. Y casi todas las “preguntitas”.

Adagia Andante (2a)


El poema se compone de oraciones, imágenes que elevan la mirada hasta el fondo del duelo de la vida, es una devoción que da sentido al instinto más puro de la especie.

La palabra nos salva de la nada porque hace que la nada no destruya el hilo que da vida a nuestros sueños más allá de la muerte y sus esbirros. Es nuestra fe: engendra trascendencia.

Por el poema es posible volar a ras de tierra para ver cómo crecen las semillas de la bondad, la verdad y la belleza.

El poema es el latido de la vida. Su verdad es terrible: también muere.

La materia del poema es el poema.
El poema es materia maleable: importa en su decir cómo lo dice (no hay querella de fondo con la forma).

La línea de tensión es siempre imaginaria. Hay que tensarla en todos los sentidos.

El poema es siempre impersonal: desaloja las máscaras para mostrar que todo rostro oculta una carencia y un sueño inalcanzable.

Hay que regar la tierra del poema, inventar el paisaje, darle cuerpo.

También es la memoria arquitectura. Y ruina romántica: viejas losas comidas por la hierba y el sol poniente tras los arcos desnudos, entre columnas que ya tan sólo enmarcan la lenta somnolencia del pasado, los ojos adheridos a la hiedra y el vómito de la melancolía.

Por eso es el poema, en su mudanza, una suerte de sagrado sortilegio, un eco de palabras sanadoras que hay que decir despacio y por su orden.

Jung en la jungla

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Le Douanier Rousseau: Joyeux farceurs, 1906.
Philadelphia Museum of Art, Pennsylvania.
—Y aquí se acaba toda la ocurrencia —le dice a su amigo el Hidalgo Galeno.
—Tiene recorrido —responde el Cabo Ladino.
—Puede ser, la resonancia y la semántica a veces hacen buenas migas.

—Ya, y un pan como unas hostias.
—Le noto contundente, y hasta belicoso, en sus pronunciaciones.
—No crea, es sólo cierta tendencia a no cansarme del pegajoso acervo popular.
—Acerbo, eso también le cuadra: hay que ver cómo se ponen ustedes a veces.
—¿Nosotros? ¿Quiénes?
—Los plurales, ya me entiende.
—Le aseguro que no.
—Es igual. Vale quien sirve.
—No es fácil mantener el tipo.
—No, no lo es.
—Ni seguir adelante sin perderse.
—En todo hay algo de selva.
—Ni es sencillo salir de la jungla.
—Allí volvemos.
—Y de nuevo a Jung.
—Habrá sido de forma inconsciente.
—Eso será.
Tuve que chistarles y mandarles callar. Se comportan como lo que son: un par de merluzos. Me han tomado tanta confianza, que se pasean por mis sueños como si tal cosa. Y con su cháchara redicha e incesante no me dejan dor
mir.
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domingo, 2 de febrero de 2020

In ictu oculi

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Contracubierta del Codex Manesse. Hacia 1305-1313.
Biblioteca de la Universidad de Heidelberg.
(La hora 25)
Fue visto y no visto. Todo lo que pueda contar sobre lo que ocurrió antes cae del lado de una nostalgia inútil, que además ya no puedo permitirme. Y en cuanto a lo que ocurrió después..., no estoy seguro de que estéis preparados para poder asumirlo sin daño. Incluso cabe la posibilidad de que pusiera en peligro vuestra salud mental. De modo que lo mejor será no decir nada más. Y cerrar los ojos. Y el libro.
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sábado, 1 de febrero de 2020

Las cuitas del biógrafo

James Joyce (centro) el día de su boda con Nora Barnacle, en Londres en 1931.
 Joyce, el día de su boda con Nora Barnacle, en Londres en 1931. FINE ART / HERITAGE / GETTY (El Pais)
(Lecturas en voz alta). Son interesantes estas reflexiones sobre las dificultades y cuitas que asaltan a quien, entre nosotros, decide dedicar un tiempo nada despreciable de su vida —cinco años, como mínimo— a reconstruir la biografía de un personaje, particularmente un escritor. J. Benito Fernández, que ya nos ha entregado libros imprescindibles sobre Leopoldo María Panero, Haro Ibars o Rafael Sánchez Ferlosio, bucea ahora en el muy olvidado y algo hermético mundo de Juan Benet, supongo que sobrellevando todo tipo de dificultades e incluso de trampas que celosos y celosas guardianes de “la verdad” le estarán tendiendo para que ciertos estratos posibles de la realidad no sean mostrados desde perspectivas poco convenientes (para algunos). En todo caso, esperamos una obra necesaria que, entre otras cosas, también debería servir para recuperar la presencia del que tal vez fuera el narrador más radical de su generación y el menos dado —detrás de Ferlosio— a “bailarle el agua” a ningún poder establecido..., salvo el de sus propios y muy peculiares carácter y destino. Que el proceso culmine bien y pronto.

Et in Arcadia ego

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Codex Manesse, f. 395r. Hacia 1305-1313. Página de Rubin von Rüdeger.
Biblioteca de la Universidad de Heidelberg.
A menudo nos preguntamos a qué se deben la gravedad del silencio y su misterioso ángel, por qué resulta tan difícil encontrar un instante pleno de felicidad, quién está —y en primera persona— detrás de la enigmática expresión que corona este texto. Pero no hay duda: es ella quien lo dice. Y siempre tiene la última palabra.
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viernes, 31 de enero de 2020

In medio milio

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Codex Manesse, f. 394r. Hacia 1305-1313. Página de Kunz von Rosenheim.
Biblioteca de la Universidad de Heidelberg.
En aquel tiempo, el viento soplaba a menudo en mitad del verano ya casi vencido y el campo de millo era una verdadera orquesta de silbidos, chasquidos y rumores. ¡Cuántas cosas no aprenderíamos en medio de aquel bosque verde y amarillo, al amparo de las gráciles cañas y de sus hojas edénicas, entre las que las ya bien brotadas mazorcas eran, más que una promesa de bienes futuros, una incitación al temblor del rito secreto cuya sola mención nos ponía los ojos brillantes y un erizada pelusilla en las manos, tan suave como la barba del maíz que solíamos arrancar con cuidado para emplearla luego en nuestros muy elaborados disfraces! A veces, en tardes como esta, asciende de no se sabe bien qué lugar o tiniebla el viejo aroma inconfundible de los días de juego y cosas que ya no volverán.
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jueves, 30 de enero de 2020

Lacrimarum valle

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Codex Manesse, f. 355r. Hacia 1305-1313.
Página de Süskind, der Jude von Trimberg.
Biblioteca de la Universidad de Heidelberg.
El muy mamón no dejaba de reírse.
Virgo veneranda —y ja ja ja.
Virgo prædicanda —y ja ja ja.
Virgo potens —y ja ja ja.
Virgo clemens —y ja ja ja.
Virgo fidelis —y ja ja ja.
No tuve más remedio que bajarle el volumen y doblarle la cerviz, de modo que cuando llegamos al Regina pacis ya estaba derrengado y casi muerto. Luego, en la Salve, sólo chistó a la altura del lacrimarum valle, supongo que por sintonía. Parece claro que no fue una buena idea traerme el tamagotchi al coro.
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miércoles, 29 de enero de 2020

Tanquam nebula

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Codex Manesse, f. 371r. Hacia 1305-1313. Página de Meister Johannes Hadlaub.
Biblioteca de la Universidad de Heidelberg.
Boanerges, el Hijo del Trueno, andaba por nuestros cuentos como Pedro por su casa. Y a poco que nos descuidábamos, se colaba en nuestros sueños como niebla por debajo de la puerta cerrada.
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martes, 28 de enero de 2020

Manu militari

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Codex Manesse, f. 359r. Hacia 1305-1313. Página Von Buwenburg.
Biblioteca de la Universidad de Heidelberg.
Todavía me despierto a veces por la noche creyendo que estoy en el servicio militar, vulgo “la mili”. No es una situación que me resulte especialmente desagradable. Al fin y al cabo allí conocí a buenas gentes, con algunas de las cuales aún me trato, y viví experiencias que alegran mi memoria y que todavía cuento con gusto (aunque no ahora, no huyáis). Pero el asunto es insidioso por su propia naturaleza común. Y también, y sobre todo, por el fastidioso y petulante equívoco ese de la patria. La desaparición del servicio militar obligatorio, si bien ya casi había colapsado por su propio peso y su falta de sustancia, fue una decisión muy atinada. Confío en que a nadie se le ocurra nunca revertirla.
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lunes, 27 de enero de 2020

Polvo de estrellas


Dulce deseo, asciende,
vivifica mi sangre
que clama por la vida,
llena mi mente
de cuerpos deseables,
pon el secreto
de los secretos nunca dichos
en boca de la noche
y haz que la vida
verdadera que vive
en el despierto y tenso
sueño de la carne
se cumpla en medio
de esta terrible fuga
del tiempo en llamas,
en medio de la
devastación.

Oigo el rugido
de la sangre, siento
que hay en la flor abierta
del deseo un latido
de estrellas y un reguero
de materia inmortal
que dispersa su fuerza
por todo el infinito
océano cósmico
y por el cielo inmenso
bajo el que cada noche
tiembla mi corazón.
Dulce deseo, crea
las horas a tu imagen
y semejanza, ponme
en los ojos limpios
la estela sin cautela
de la luz que recorre
los tibios escondrijos
de la verdad más honda
y las ráfagas blancas
de los cuerpos que cruzan
por los sueños del mundo.
Amor que persevera
en el deseo
y en él se cumple: deja
tu signo y abre
de par en par
las puertas del jardín.

domingo, 26 de enero de 2020

Verba qui volant manent

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 Codex Manesse, f. 396r. Hacia 1305-1313. Página de Der Kol von Nüssen.
Biblioteca de la Universidad de Heidelberg.
Me parece que debo llevarle la contraria al sentido aparente de la sentencia escrita para bien entenderla. Porque si algo permanece en las cercanías de la imagen que me roba la atención son los versillos aquellos del romance y, especialmente, su aleteo final: «Matómela un ballestero; / déle Dios mal galardón». Estamos vivos de milagro.
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sábado, 25 de enero de 2020

In illo tempore (mutatis mutandis)

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Codex Manesse, f. 64r. Hacia 1305-1313. Página de Herr Dietmar von Ast. 
Biblioteca de la Universidad de Heidelberg.
Mis tiempos de buhonero fueron breves pero intensos. Duraron sólo doce o trece días y tuvieron como principal escenario la plaza del Fontán, en Vetusta. Allí vi también por vez primera al Ciego de Lugones declamando sus viñetas sobre el crimen de Peñaranda. Y a Aurielín el Mañuecu, que venía a ser como el cherife de todo aquello y siempre andaba haciendo bromas carballonas. Pero de lo que más me acuerdo es del día aquel en que se me rompió, en la fuente del mercado de abastos, la botella taponada y de aquella mi huida, absurda pero movida por el miedo a la segura bronca, por calles desconocidas hasta las afueras de la urbe. La escandalera. Fue ese además el día del encuentro, allí en Santa María, en las faldas del Naranco, con el famoso Cuélebre y su lengua de fuego, un monstruo que desde entonces mismo —y esa es la intensidad a la que me refería antes— no ha dejado de aparecérseme en sueños y disparates, si bien desde hace años sólo lo hace ya en forma de dibujo animado y de trazo desmadejado algo risible. Como se ve, nadie está libre de la degradación.
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viernes, 24 de enero de 2020

Iuvenes dum sumus

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Codex Manesse, f. 71v. Hacia 1305-1313. Página de Herr Kristan von Hamle.
Biblioteca de la Universidad de Heidelberg.
Eran días alegres aunque no siempre fueran luminosos y teníamos por delante tanto tiempo que lo demás importaba poco, nada en realidad. En realidad, ignorábamos las terribles certezas y cuando llegábamos al ubi sunt veíamos más la elegancia retórica de la pregunta que su grave contenido. Por eso lo más curioso ahora, en las raras ocasiones en que volvemos a entonar el himno, es que somos conscientes de que en la práctica todo ha ocurrido casi sin darnos cuenta. Estamos vivos de milagro.
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jueves, 23 de enero de 2020

Carpe risum

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Codex Manesse, f. 255r. Hacia 1305-1313. Página de Von Trostberg.
Biblioteca de la Universidad de Heidelberg.

¿Qué sería de nosotros sin los episodios chuscos de la historia? A estas alturas, con lo graves que son y lo en serio que van los azares (incluidas sus raras concordias), aún tiene más valor el instinto bizarro que nos lleva a buscarle el famoso trespiés al felino, venga o no a cuento, y una gota de miel al vinagre de esponja en la cruz. Al fin y al cabo, y si bien se le mira el visaje al fiambre que espera, no podemos hacer otra cosa más útil —no, no, no podemos— que ensayar una huida de gestos calmados ante el último ataque de asombro. Estamos —¡todavía!— vivos de milagro.
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miércoles, 22 de enero de 2020

Hic sunt ossa

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Codex Manesse, f. 423v. Hacia 1305-1313. Página de Der Kanzler.
Biblioteca de la Universidad de Heidelberg.
Amábamos tanto la música, que era frecuente que cada uno llevara consigo una libretita para apuntar las letras de las canciones que solíamos cantar en las interminables filas escolares o en las caminatas de los días de campo, y tal vez por eso, aquí en el cementerio, aún recordamos las viejas costumbres, e incluso hay noches de niebla en las que salimos de nuestro reposo en la sombra y, después de entonar alguna vieja danza (macabra, por supuesto), nos ponemos a jugar al mus. Sólo hizo falta morirse para comprobar que nuestro destino estaba escrito en una canción.
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martes, 21 de enero de 2020

Tintinnabulum

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Codex Manesse, f. 75v. Hacia 1305-1313. Página de Herr Heinrich von der Mure.
Biblioteca de la Universidad de Heidelberg.
«Como era el más joven de la comunidad, aquel curso me correspondió la función de campanero. Fueron tiempos difíciles. Había que levantarse media hora antes que nadie y recorrer los gélidos pasillos del coloso de granito yendo camareta por camareta, celda por celda, puerta por puerta, haciendo sonar un gran esquilón, como de rebaño, y comprobando mediante los diálogos oportunos que todos los hermanos, profesos o no, y sus reverencias quedaban alertados y despiertos para que pudieran acudir puntualmente a los primeros oficios y cada uno al suyo. Fue precisamente en una de esas horas antes del alba cuando descubrí el cuerpo sin vida del hermano ecónomo, en muy extrañas circunstancias, aunque no sé si, como se dijo después, con la lengua ennegrecida. El caso es que no había pasado ni medio día cuando ya estaba allí, como llamado por un ángel, el muy renombrado fray Guillermo... De Baskerville, claro. Que a Ockam aún no habíamos llegado en las clases de historia de la filosofïa impartidas por nuestro profesor, el muy leído padre Unguis, y en consecuencia no estábamos en condiciones de aplicar sus métodos deductivos y mucho menos los principios de la famosa navaja. A decir verdad, ahora que ha pasado tanto tiempo y seguramente no quede vivo ya nadie a quien le importe, puedo confesar que fui yo mismo el que...» Lamentablemente, aquí se interrumpe el manuscrito, justo junto a una gran mancha carmín que ocupa casi media página y que, mientras la observo, me trae a la memoria algún verso escolar.
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lunes, 20 de enero de 2020

Adagia Andante

(homenaje a Wallace Stevens)
(1)
El poema es un ring.
Si suena la campana,
deja de golpear:
es hora de oración.
El poema es un hermoso palomar
en medio de los campos anegados.
El poema es un río: en su corriente
viven y mueren las criaturas
de tu imaginación.
El poema carece de propósitos:
él es su propio silo y la cosecha.
Los gusanos de seda son poetas.
Y se vuelven poemas (díselo
al que quiera imitarlos).
El poema ya está condecorado.
Si buscas que lo premien lo destruyes.
El poema es un campo de batalla.
El poema, si lo catas, sabe a tierra.
Es absolutamente comestible.
Cada poema tiene su lugar.
Por él pasa la vida.
El poema no pide nada más.
Por el poema
puedes meter tus manos
en el fuego.
El poema es lo mejor que va a pasarte:
no lo dejes pasar,
no lo detengas.
La fiebre del poema no se cura.
Tampoco la epidemia de la nieve.
El poema está vivo. O no es poema.
Puros poemas para crear a Dios
Y decirle adiós luego.
El poema es la vida. O está muerto.
El poema es de todos. Y de nadie.
Solo exige conciencia de presente.
Poema, exactitud: mecánica celeste.
Un poema es (claro está) un meteoro.
Poemas al ocaso: redundancias.
El día es sólo noche transparente.
No hay palabras que escapen del poema:
en su centro, un imán las vuelve átomos
en fusión nuclear. Pura energía.
El poema es un alto en el camino.