viernes, 1 de diciembre de 2023

Retorno a Blanco-Amor

 (Al filo de los días). Cuarenta y cuatro años después de su muerte, que se cumplen en la noche de este 1 de diciembre de 2023, el escritor gallego Eduardo Blanco-Amor (1897-1979) sigue siendo, si no un desconocido por la mayoría, sí un escritor no valorado como sin duda merece. Autor de la imprescindible A Esmorga, el autor orensano es uno de los mejores novelistas de su generación, poeta inspirado y valiente y hombre de una sensibilidad que, en cierto modo, bien se podría considerar adelantada a su tiempo. Esa carencia, por fortuna, se está corrigiendo en los últimos años, tras las recuperaciones de La catedral y el niño (Libros del Asteroide, 2018) y la edición crítica de Los miedos (Cátedra, 2023), novela de aprendizaje recién rescatada, y publicada con un muy interesante trabajo introductorio del profesor Emilio Peral. Son dos obras que, junto con el periplo sórdido de los protagonistas de A Esmorga por las entrañas de una ciudad levítica y ensimismada, ponen en pie el universo literario de Auria, trasunto del Ourense natal del escritor y territorio mítico que se une por derecho propio a la larga lista de los escenarios prodigiosos e inolvidables creados por la literatura. Como es sabido, Blanco-Amor fue amigo íntimo de Lorca, con el que también compartía preferencias sexuales. Fue precisamente su nunca ocultada homosexualidad y su presencia más o menos explícita en su obras lo que le ocasionó no pocos problemas con la censura y cierto retraimiento social. El legado espléndido de su literatura se completa con una aún más desconocida pero importante faceta también artística: su obra fotográfica. Como, entre otros, contó su amigo Basilio Losada, la fotografía fue una de sus pasiones y realmente tenía talento y ojo artístico: “Sabía elegir el tema, encuadrarlo, potenciarlo con un juego de luz y sombra”. Una selección de sus fotografías se publicó en 2004, en el volumen A ollada do desexo. Obra fotográfica 1933-1973, editado por Galaxia. En este sentido es también muy recomendable y emotivo el libro O fillo da florista. 34 retratos de Eduardo Blanco Amor, una hermosa publicación con la que la editorial Linteo, dirigida por mi querido Manuel Ramos, inició su andadura en 1998. Es un volumen excelente, lleno de testimonios de primera mano y que merecería rescatarse para tal vez encabezar la edición definitiva de las obras de un autor del que puede decirse con justicia que constituye por sí solo una literatura. Seguiremos leyendo a Blanco-Amor. Ojalá siga siendo cada vez mejor y más completamente editado.

Puede ser una imagen de una persona y texto
Todas la

lunes, 27 de noviembre de 2023

UNA TARDE CON GLORIA


Cuando fui a buscarla a su casa de Alberto Alcocer para una lectura en el Aula de poesía del Johnny (CM San Juan Evangelista), Gloria Fuertes me hizo pasar a una salita con una mesa camilla «mientras termino de arreglarme para el sarao». Entró en otra habitación de la casa y yo curioseaba los cuadros y fotografías colgados en las paredes del salón. En una foto me pareció reconocer a Carlos Edmundo de Ory, del que entonces yo apenas había leído nada, aunque sí había visto algunas fotos, quizás en La Estafeta Literaria o en las páginas de huecograbado de ABC.

—Este parece el fundador del postismo —dije para hacerme el interesante, cuando Gloria ya había vuelto al salón y encendía un cigarrillo.
—Sí, el mismo. Carlitos. Menuda pieza. Y qué poeta más loco. ¿Sabes que fue novio mío?
—¡No me digas! ¡Menuda pareja harías!
—Pues sí. Delirios de juventud. Aunque tuve otro novio antes. Manolo mío: mi madrileño marchoso, maduro melocotón maleable…
—¡Qué bueno!
—Siempre me ha gustado mucho la fruta, jaja… Y no necesariamente los plátanos.
Advertí claramente el doble sentido pero no me sentía cómodo y decidí pasarlo por alto.
—Y eso del postismo, ¿exactamente en qué consiste?
La poeta —poco antes me había dicho que si se me ocurría llamarla “poetisa” me arreaba— dio una calada al cigarrillo y me miró con gesto no sé si de conmiseración o de fastidio.
—¿Pero tú no estás en la Universidad?
—Solo estoy en primero y estas cosas en Periodismo no se enseñan.
—Ya, estaba de coña. Lo del postismo en realidad no pasó de una aventurilla. Al menos para mí. Poco más que un pecado de juventud. A otros, en cambio, parece que les ha cundido más.
—¿Pero en qué consistía, cuál era su credo estético?—solté de un tirón y cayendo de nuevo en el afán de hacerme el interesante.
Gloria me miró entonces con aquella sonrisa suya de payasa buena, rematada con un arqueo de cejas algo burlón.
—Mira, niño, esas son cosas no fáciles de explicar, están en los libros y si quieres te las estudias.
—Pero una idea básica, un eslogan, algo definitorio…
—A ver: ¿tú en qué crees que pueden estar pensando un grupo de muchachos y muchachas decididos, de pura hambre atrasada, a comerse el mundo?
—¡En la Revolución!
—Sí, claro, en la revolución, en la revelación... y en el revolcón, eso seguro. Mira, el postismo como su nombre indica es lo que viene detrás del último ismo. ¿Sabes eso, no?
—Las distintas escuelas y tendencias vanguardistas —dije recordando lo que le había oido explicar a Marta Portal en las clases de literatura.
—¡Ahí, ahí…! Pues después de todo ese barullo, el postismo quería ser una recuperación de las voz propia no sometida a dictados externos. Vamos, que después de los ismos…
Hizo una pausa y sonrió al ver mi cara de expectación.
—Después de los ismos… ¡pos tú mismo, pasmao! ¡Postismo por ti mismo!

Aunque me mosquée no poco, enseguida me sumé a su carcajada franca y rotunda, como eran por entonces todas las suyas. Volvió después a bromear con las ínfulas de los poetas y a interesarse por mis cosas y mis amistades. Durante el trayecto hasta la Avenida de la Moncloa conversó muy divertida con el taxista, que la había reconocido porque para entonces, a mediados de 1976, Gloria ya llevaba años saliendo en la tele y era muy popular.

El recital fue todo un éxito. Se presentaba además la edición de Cátedra de sus «Obras incompletas» y pasamos una tarde y una noche intensa y divertida, aunque no exenta de algún incidente…
(LUN, 187 ~ Tiempo contado, Homenaje a GF en el 25º aniversario de su muerte)

miércoles, 1 de noviembre de 2023

«SANTOS Y DIFUNTOS, ¿UNA REDUNDANCiA?»

Anciano bajo la lluvia.

 «SANTOS Y DIFUNTOS, ¿UNA REDUNDANCiA?»,

SE PREGUNTA NOSTRA

BAJO LA INMINENTE AMENAZA DE UN CASI HURACÁN

QUE CASI SE LLAMA CIORÁN

«La tradicional expresión que nos acompaña desde que tenemos uso de razón, si bien se mira, ¿no es un buen resumen de la folie de la doliente humanidad, síntoma crucial de nuestra escasa imaginación tamborilera, símbolo incluso del inconveniente de haber nacido? No nos pongamos trágicos si nos queremos cómicos. Sabemos, desde muy temprano, que nuestro destino ineludible es formar parte del gremio de los que ya han transitado y, antes de rendirnos a lo ineludible, procuramos y batallamos y hasta derrapamos para que nuestras acciones nos granjeen algún tipo de satisfacción, placeres intensos, tal vez honduras, sin duda reconocimiento, sentido. ¿Y no es precisamente por eso, porque necesitamos espejos en los que mirarnos y hacia los que mirar, por lo que nos inventamos luego luego los Santos, curiosamente nombre también de las efigies que aparecían en las cajas de cerillas o cerillos, en algunas zonas también mixtos, de nuestra infancia? Al final, qué queréis que os diga, queridos entes en fuga, mis exequiables futuros: sabéis tan bien como yo y como el otro y el otro y el del más allá que todo lo que aparece perecerá bajo el fuego… y tal y tal, de modo que no sé yo si paga la pena». Así acabo de oírle pontificar a Nostra, acá mismo, debajo de mi balcón. Como están de obras en la calle —bueno en realidad en todo el barrio y casi en medio Madrid—, han cambiado de sitio las marquesinas de los buses, que es donde últimamente suele soltar Nostra sus filípicas, y se ha venido al rellano de la entrada del garaje, así que oigo su voz desde aqui con tanta claridad como si me estuviera murmurando confidencias al oído. Tal como se ha quedado la tarde, he de reconocer que es una gran ventaja.
(LUN, 214 ~ «Las cosas de Nostra»)

miércoles, 25 de octubre de 2023

CON LA K DE KINITO

Si Iberia entera, y especialmente por el septentrión y la extensa franja centromeridional sin olvidar el levante, ha corrido a menudo el peligro de convertirse en tierra de alcohólicos, no cabe descartar que algo tenga que ver con la costumbre mostrenca de dar quina a los niños desde bien pequeños. Y en ese quilombo no se nos escapa, caros carpetoveatónitos, que una gran responsabilidad ha de recaer en este monigote que, a veces disfrazado de tuno el muy tuno, otras de trovador que era un primor, poníase a dar serenatas bajo un balcón y cantaba y cantaba… Lo dicho: vivos de milagro. No sabemos aún por cuánto tiempo.

(LUN, 222 ~ «Te veo tebeo, serie Z/A»)



domingo, 3 de septiembre de 2023

MEMORIA DE LA ESPECIE O ESPECIE DE MEMORIA


Dicen las últimas crónicas que de las varias veces que los humanes, en la cadena evolutiva y ancestral, estuvimos a punto de palmarla de modo completo y definitivo —o sea, extinguirnos—, una de las más cruciales se produjo, y como que me quiero acordar, hace 930.000 años, más o menos; e incluso podría, si me aplico, dar cuenta de algunos nombres o gruñidos o gañidos con los que tratábamos de distinguirnos unos de otros los entonces apenas sujetos, calculo que no más de unos pocos escasos centenares, si bien esto será, a qué engañarnos, más invención que memoria, sobre todo si se tiene en cuento que el yo humanal para entonces sería de cariz hipotético-disyuntivo. Pero con todo y con eso, sí doy por sentado que, si bien ya lo había intuido otras veces y tal vez incluso fabulé ponerlo en práctica, fue ese el momento preciso y la hora justa en que me vino a nacer la consciencia de que sobre la línea del horizonte empezaban a coincidir los ejércitos de luz en retirada y las huestes de las sombras al acecho…, y aclaro que esto es solo un modo algo simple de verlo: el combate real sin duda fue y sigue siendo mucho más estruendoso; pero ahí se vino a plasmar —me acuerdo como si aún estuviera sucediendo y de modo imparable— el instante en que me fue revelado el sentido de la obra toda, tal vez de la vida, o lo que es lo mismo: el acceso pleno, rotundo, incontrovertible y de una sola vez al secreto del “dolce stil nuovo del dolce far niente”, toda una revolución. Y desde entonces.
(LUN, 273)

sábado, 2 de septiembre de 2023

DADO (ALGO TRUCADO) DEL POETA DANTE

Giotto di Bondone: Retrato de Dante Alighieri, hacia 1335.
Detalle de los frescos de la Capilla Podestà del Palacio del Bargello, Florencia.


Jamás desvela del todo su secreto.
Desvela del secreto jamás su todo.
Del secreto jamás su todo desvela.
Todo su secreto desvela del jamás.
Su jamás secreto desvela del todo.
Secreto del todo su jamás desvela.
(De Stefan Zweig sobre Dante)
(LUN, 274 ~ «Amo idioma / dados»)

viernes, 1 de septiembre de 2023

LA MERCA DEL ASNO

Ilustración: Javier Serrano.
—Buenas tardes.
—Tardes son.
—¿Qué, a la feria?
—Ya le digo.
—Ya le veo.
—Menos mal.
—A feriarse algo, supongo.
—Mismamente.
—¿Y qué es que es ello?
—Nada raro, solo querría mercar un asno.
—Buen empeño.
—Que me salga baratito.
—Yo le puedo ofrecer este.
—¿Con papeles?
—Todo en regla. Solo que…
—Alguna pega habrá, seguro.
—Muy menor, pero pega, sí.
—Desembuche.
—Pues es que, es que… ¡que solo rebuzna…!
—Hombre, no querrá que también ladre.
—… No, que solo rebuzna en un idioma.
—Ah, era eso.
—Eso era.
—Entonces, ¿no ornea?
—Nada.
—Ni barrita.
—Na de na.
—Ni chamuya.
—Ni un chumino.
—Y ni siquiera arromana.
—Menos aún.
—¿Pero no es este un asno del Noroeste?
—Sí, de la Montaña Lucense.
—Ah, pues será entonces al menos un buen burro fariñeiro.
—Al menos y al por mayor.
—No exagere.
—Está en su peso.
—Algo escuálido lo veo.
—No se fíe, es todo fibra.
—Pero fariña ya hay poca.
—¡Hombre, poca poca…!
—Ya, lo dice porque no solo de pan…
—Claro, claro.
—Pues siento así…
—No lo sienta, basta con que…
—¿Apoquine?
—Justamente.
—Solo un altro merodeo.
—¡Diga, diga!
—¿Qué nombre tiene?
—Rufino, me llamo Rufino.
—No, usted no, ¡acá el pollino!
—Ah, no sé. Es Burro a secas.
—¡Pero eso no puede ser!
—Eslo, eslo, es lo que hay.
—Yo sin nombre no lo merco.
—Puede usted llamarlo Rucio.
—Quite, quite, que eso luego engorda mucho.
—Y qué tal, no sé, ¿Platero?
—Eso suena a burro gay.
—¿Cómo dice?
— ¡Que era broma!
—¡Vaya susto!
—Con esas orejas…
—¡Bien hermosas!
—Y esa quijada…
—¡Potente!
—La verdad es que tiene cara…
—¡Afine, atine!
—… de llamarse…
—Y ser llamado….
—(ambos): ¡Buridán!
—Trato fecho, el asno es suyo.
—Tenga, los maravedises.
—¿Se lo envuelvo?
—No hace falta.
—Puede llevárselo puesto.
—Eso haré.
—¡Arriba!
—¡Vamos!
—Adiós.
—Adiós.
—No diga adiós, ¡diga arre!
—¡Arre, arre!
—¡Que trotecillo tan lindo!
—¡Qué primor!
—(ambos) ¡Ay, Buridán!
Y se van.

(LUN, 275 ~ El retorno de los Merluzos,
de nuevo en los papeles estelares
de Los figurantes de Javier Serrano, XXV)

miércoles, 9 de agosto de 2023

NOCHES Y OTRAS SOMBRAS DE NOSTRA

Foto de autor no identificado

«En los días de sol es cuando más valoro la llegada de la noche», me espeta Nostra a modo de saludo, y como a traición, cuando me lo encuentro saliendo yo de la tienda Los Gemelos, justo debajo de casa, de comprar un rotulador negro para el Diario.

—No me extraña —le contesto tras reponerme—. Siempre ha sido usted ave más bien nocturna.

—De pájaros y ángeles, mejor con los más frágiles.

—No es mal sofisma, con rima y todo.

—Creo que lo dijo Sótades de Maronea, pero ya viene siendo cita apócrifa.

—Apócrifa y oscura.

—Va de suyo. Indefectiblemente nos encaminamos hacia el advenimiento de la gran oscuridad, ese reino.

—No sabría decirle.

—Parece claro que, tal como se va poniendo todo, y siendo optimista, en la pinche realidad va a predominar el claroscuro, más bien con querencia a recabar y asentarse en el segundo plantillo de la balanza.

—Platillo querrá decir.

—No, no, plantillo: masculino de plantilla, que vale por pauta y norma, pero como a lo macho.
A veces me parece que Nostra argumenta improvisando, más que nada por no dar su brazo a torcer. Pero, en fin.
—Siendo esa la visión optimista —le digo después de una pausa —, miedo me da preguntarle por el complementario.

—Ese siempre va conmigo. Lo que pasa es que no puedo darle siempre voz porque se acabaría haciendo dueño del discurso. Tiene el puñetero complejo del Enano de Ébano, y ese es un síndrome no sólo incurable sino también imparable.

—Ah, si usted lo dice…

—Es lo que hago. Y ya me imagino que te cuesta, amico meu, un poco bastante lograr la compresión plena. Pero tampoco te agobies, que todo llega a su tiempo.

—No, si no me…

—Tampoco hace falta que disimules. Estoy al tanto de que, por lo general, estas cosas que hablamos inter nos luego vas y las cuentas, ¡Mortadelo!
No creo necesario advertir que en ocasiones me resulta muy complicado seguirle la corriente a Nostra. No es sólo que no acabe de entender bien lo que me dice; eso aparte, sospecho que a veces tampoco él sabe muy bien de qué va el rollo. Por eso, como ya he contado en otras ocasiones, de cuando en vez («y viceversa», apostillaría él), tengo la precaución de activar el micro de las notas del móvil y grabo su perorata para poder transcribirla tal cual. Otro día me pongo a ello. De nuevo.
(LUN, 329 ~ Las cosas de Nostra)

martes, 1 de agosto de 2023

Athletic del 84

(En voz alta). Los caminos de la memoria se encuentran y se bifurcan por las rutas más insospechadas (hadas). A través de una interesante documento sobre productos comestibles gallegos de extraordinaria calidad, y gracias a la camiseta que porta una de los productores, caigo en la cuenta de que el año del señor de 1984, tan temible como sobrepasado en términos distópicos, fue en lo futbolístico todo un señor año para los que tenemos un corazón de león athlético y mucha sed frustrada de logros deportivos. Para la tarde de un 1 de agosto de más de cuatro décadas después, no está mal regresar al Bernabéu y rememorar el gran triunfo copero frente al Barça de Maradona y Schuster. Y más si se tiene en cuenta que ese mismo año el Athletic fue campeón de Liga. Merece la pena, además de disfrutar el resumen del partido (que, en efecto, concluyó como el rosario de la aurora), fijarse en el palco del final. Y, sobre todo, entonar el alirón. ¡Ea!



domingo, 23 de julio de 2023

23J23: RECUENTO (o ‘ESTOS SON MIS PODERES’)





15 junio 1977 (^)
1 marzo 1979 (I)
28 octubre 1982 (II)
22 junio 1986 (III)
29 octubre 1989 (IV)
6 junio 1993 (V)
3 marzo 1996 (VI)
12 marzo 2000 (VII)
14 marzo 2004 (VIII)
9 marzo 2008 (IX)
20 noviembre 2011 (X)
20 diciembre 2015 (XI)
26 junio 2016 (XII)
28 abril 2019 (XIII)
10 noviembre 2019 (XIV)
23 julio 2023 (XV)
(LUN, 313)

sábado, 8 de julio de 2023

BEBEDIZO BURBUJEANTE


Basilio bailaba bruscamente. Brincos, balanceos bravucones, bramidos babélicos, batallitas bestiales, bufidos bulliciosos… Bajaba balanceándose, brumoso, boquirrubio, bonito. Brujuleaba bromas bienintencionadas. Bombeaba brillantes bellaquerías. Burlábase Basilio, babosuelo, blandiendo barros botarates, birriosas boludeces. Bravamente besucón, bebía bocas, bizqueaba bises, boleaba bálanos bananos, bobinaba braguetas. Bronceado, bizarramente belicoso, buscaba bacanales banales bordeando batallitas bochornosas. Bosquejaba bretes, bebía buenas botas baturras barajando brillos bastardos. Buscaba burbujas báquicas braceando barrancos boscosos, brumas bacheadas. Bufaba, burlón, blasfemias barométricas, buriles biselados borboteantes, balbucientes bombardeos burdos. Banderilleado, bravo, bronco, burlero, blandía báculos broncíneos bendecidos bajo bellas beaterías. Botarate, botaba bacilos bergantines, buscando buenaventuras barriobajeras, bagajes bloqueantes. Borrado, bastardilleado, bufó, braceó bocabajeado, boqueó bilis borrascosas, barruntos, breves balas burlescas… ¡Bah, boberías!

(LUN, 328 ~ Cuentos literales)

viernes, 7 de julio de 2023

Nuevos lodos, viejos polvos

Jean Vignaud: Abélard et Héloïse surpris par Fulbert (1819).
Joslyn Art Museum, Omaha (Nebraska).

Y él decía que, si al final llegaba de improviso la hoguera, bien quisiera que le sorprendiese como en la escena aquella en que Fulberto descubre con asombro lo que Abelardo y Eloísa no podían ni sabían ni, en el fondo, querían ocultar. Aunque las cosas luego se complicaran mucho.

(LUN, 330)

miércoles, 5 de julio de 2023

La sonrisa del escarabajo

Durero: Ciervo volante (Stag Beetle), acuarela y aguada sobre papel, 1505.
The Getty Museum, Los Ángeles.

Sobre la sonrisa del escarabajo, queridos niños, niñas queridas, no hay mucho que decir. Es bien sabido que estamos ante un insecto que apenas muestra ninguna de sus emociones. Y mucho menos alguna que pudiera identificarse como contraria a su destino, en verdad trágico, de criatura condenada a vivir abrumada por el excesivo peso de su nombre. Así pues, no seáis crueles: si vais al campo y os encontráis un escarabajo no tratéis nunca de darle la vuelta.

(LUN, 335 ~ Fábulas, bulas y burlas)

lunes, 3 de julio de 2023

Busca el hibiscus


Al volver sobre sus pasos, como solía hacer a menudo, y ha poco también en relación con las fotos almacenadas en su celular, se acordó del día remoto ocurrido hace un par de semanas, como mucho tres, en que lo sorprendió el efímero pero intenso esplendor de la flor del hibiscus —o eso cree: seguro que hay subespecies de nomenclatura específica en localizaciones bien especificadas— y, mirándola fijamente —o “de hito en hito”, como recuerda que quizás hacían los héroes de Zane Grey, puede que también los muy manoseados de Marcial Lafuente Estefanía—, le dio por ponerse a pensar que allí había palíndromo encelado (no necesariamente en modo chinés) y, tras resetearse raudo en clave micródromo —verbigracia: microrrelato cuyo corazón es un palíndromo—, no tardó en manifestársele uno que, en vez de como título, le serviría de colofón, chinpón. Y dice así:

«AL ADN AMARILLO: SOL, LIRA, MANDALA».

(LUN, 337 ~ «Micródromos»)

sábado, 1 de julio de 2023

DESTIEMPO TAN OPORTUNO A BORDO DEL AUTOBÚS DE LOS MILAGROS

Ilustración: Javier Serrano

No negaré que llego aquí como alma en pena y con todos mis sentidos atrapados en sugerencias e impresiones tan volátiles que me resultan por completo inaprensibles. Mi mente, en cambio, está súper despierta como si recién me hubiera encontrado con Don Juan en la estación del bus a ninguna parte y, tras platicar con él durante un breve rato, sobre cosas banales mismamente, la relación empezara a fluir por los propios derroteros de la gracia, y uno y otro nos encontráramos, presumo, tan a gusto que no había razón para no dejarse llevar por las sugerencias e impresiones del momento. Fue así como tomé la decisión, pura chamba o potra, de sumarme a aquel viaje, o sea a este, y cuando ya parecía que la situación estaba bien enfocada, hete aquí que todo saltó por los aires y me encontré sin ningún lugar al que asirme excepto el báculo que el Diablo Maior le había robado al prelado mindoniense cuando, con ocasión del último Entroido, lo había tentado por el lado de las pasiones de la carne, que bien sabía él de qué pie cojeaba el purpurado y cuál era el sitio principal de su alborozo, momento en el que aprovechó para hacerse con aquel objeto de poder tan ansiado, pues se decía de él que provenía del mismo tronco que la vara que Moisés había empleado para abrir las aguas del Mar Rojo y poder así llegar a los aledaños de la Tierra Prometida, a salvo de la furia perseguidora de las tropas del faraón. Todo esto lo supe luego, cuando volvió a pasar ante mis ojos la estampa guardada en mi celular, puesta a buen recaudo con el resto impronunciable de mi ADN y guiada por la insobornable presencia de una luz que, a pesar de todos los pesares y más allá de la selva lujuriosa de los reels, me lleva siempre hasta una orilla desde la que puedo mirar con suficiente distancia el mundo. Y, si las cartas salen boca arriba, venir acá a contarlo.

(LUN, 339 ~ Los figurantes de Javier Serrano, XX)

jueves, 22 de junio de 2023

BALDOMERO, VOLADOR DE ALDEA

Ilustración de Javier Serrano.
No se sabía a ciencia cierta cuándo había llegado allí ni de dónde procedía. Los pocos que hablaban de él lo llamaban Baldomero, pero no tenían ninguna seguridad de que ese fuera su nombre. Al parecer, habitaba en las ruinas del viejo molino, en el tramo más arriscado del arroyo, traspasado el Souto do Crego, y era un completo misterio de qué se alimentaba o en qué entretenía el pormenor de sus horas. Nunca se supo de nadie que hubiera intercambiado con él una palabra. De hecho, para la mayoría de los parroquianos, o al menos para una parte nada desdeñable de ellos, era poco más que una invención o una leyenda. Y así hubiera transcurrido su vida al borde de la inexistencia de no ser por una curiosa costumbre, manía o apetencia suya. Algunos días al caer la tarde, Baldomero, que tenía facultades nada comunes e incluso de cariz extraordinario, era dado a emprender un vuelo por los cielos circundantes de la aldea, y más de una vez se le había visto cruzando parsimoniosamente por entre las chimeneas de las casas, aunque casi siempre de modo fugaz y a menudo aprovechando la hora de encendido de las cocinas económicas que, como es sabido, basan su reducido coste en una exagerada producción de humos, de modo tal que en los momentos de concentración de su actividad toda la aldea se envolvía en una nube oscura, densa y persistente, que apenas permitía distinguir otras cosas que el bulto de la torre de la iglesia, la cúpula dorada de la antigua fábrica de vidrio y lozafina —único vestigio del pasado esplendor del lugar— y algunas veletas que por estar fabricadas de un metal repelente al hollín y sus secuelas aparecían punteando las alturas como boyas sobre un mar de niebla. Algunos, no se sabe con qué fundamentos, afirman que de ese modo fisgón Baldomero podía estar al tanto de todo lo que ocurría en las casas de sus vecinos e incluso hay quien sostiene, sin duda con gran osadía, que de esos conocimientos de la privacidad ajena sacaba no poco beneficio y puede que hasta un botín caudaloso que le permitía vivir cómodamente y, lo que es más excepcional, a salvo por completo de la insaciable curiosidad del prójimo.
(LUN, 345 ~ «Los figurantes de Javier Serrano», XIX)

martes, 20 de junio de 2023

PRIMICIAS DEL ‘NOSTRA INSTITUTE’


«Ahí te mando —me gusapea Nostra adosando algunas imágenes de lo que parece un centro de musculación para ancianos— unos cuantos fotogramas de mí más reciente dedicación: modelo gimnástico cualificado para asegurar un saludable estado físico a sujetos, ellos o ellas, elles y emes, de la tercera o incluso ya cuarta edad. Por si te animas». De Nostra sabía que, de jovenciello, estuvo suscrito a los cursos por correo del Sansón Institute. Pero ignoraba su dedicación al in corpore sano como complemento de su sin duda mens sana’ aunque quizás por su perfil profético tenga a bien en ocasiones hacer girar la su cabeza a modo de molinillo a merced de las ráfagas de un viento caprichoso. O, como me dijo él mismo una vez, «entregado a cada pensamiento que me sobreviene como se deja mecer por la brisa la banderola de oración junto a la stupa tibetana». Modos de verlo, de sentirlo, de decirlo. Nuestro Nostra es ansí.
(LUN, 347 ~ «Las cosas de Nostra»)




lunes, 19 de junio de 2023

MAREA



La mer, la mer, toujours recommencée!
PAUL VALÉRY
Una tras otra
como si fueran sombras
como si fueran olas
latidos que segrega el alma a solas
voces que si las nombras
desaparecen, sombras
de sombras, ráfagas
de luz entrecortada
tras cuyos bordes líquidos asoma
la luz del otro lado
y aún se vislumbra
con la imaginación la poderosa
presencia ya olvidada que todo lo transforma
el dios pequeño y leve de las cosas
todas sus almas, toda la memoria
que en esta marejada desemboca
de una tras otra tras otra
palabras que dibujan y convocan
lo que dicen en contra
de lo que no dicen y en contra
del silencio que al paso desalojan
cuando regresan otra
vez y otra vez y otra vez y otra y otra...
(LUN, 346 ~ «Épica lírica»)

domingo, 18 de junio de 2023

FARÁNDULA SONÁMBULA


Ahora que los ayuntamientos se han ayuntado y por doquier se escuchan variantes más o menos elaboradas con toscas ristras de eufemismos y circunloquios, es tiempo acaso de recurrir al maestro Berceo y asegurar que, en lo común y hasta en lo diverso, la lengua de los políticos bien merece el nombre de «román pa’ladinos».

(LUN, 349 ~ «De la vida misma»)

sábado, 17 de junio de 2023

SOBREENTENDIMIENTOS


Para quien tal cosa signifique algo.
Quien tal para cosa algo signifique.
Tal para quien algo signifique cosa.
Cosa signifique tal para algo quien.
Signifique cosa quien para algo tal.
Algo signifique quien tal cosa para.

[Fuente: Erea Fernández Folgueiras, Poética del fragmento: Aproximación a la experiencia del sentido en La Vie mode d’emploie de Georges Perec]
(LUN, 348 ~ «Dados»)