sábado, 26 de diciembre de 2020

En torno a Santo Estevo


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Al filo de los días). Hoy 26 de diciembre es San Esteban, el primer mártir, aún con el Niño recién nacido y los peces en el río. Es también Santo Estevo, al que por mi tierra familiar gallega tienen casi tanta devoción como a San Martiño, hasta el punto de poner bajo su advocación el más importante mosteiro de la Ribeira Sacra, una legendaria comarca que aspira a ser proclamada en el 2021 Patrimonio de la Humanidad, condición que por otra parte ya le corresponde por derecho ancestral y sentido común desde que el mundo es mundo o un poco antes. El singular retablo pétreo elegido para este “navidal” (me lo ha mandado
Carme Varela, de O sorriso de Daniel) puede verse en la iglesia de dicho monasterio, que es además la parroquial del pueblo de San Esteban y un lugar muy ligado a mi historia familiar (la conozco bien desde niño y dos de mis sobrinos se han casado en ella).

En este viejo y monumental cenobio, cuya historia y simbología heráldica está unida a la presencia simultánea en él de nueve obispos o santos varones, se centra además la interesante novela de María Oruña, El bosque de los cuatro vientos (O souto dos catro vientos), cuya lectura —en ambas versiones, gallega y castellana, no exactamente iguales— me ha brindado unas horas muy placenteras en noches recientes.
La novela de la escritora viguesa, bien conocida por sus exitosas obras policiales ambientadas en tierras cántabras, tiene como principal motivo la búsqueda de los anillos de estos obispos, objetos de poder considerados milagrosos en la comarca y cuya existencia siempre ha estado a caballo entre la realidad y la ficción... hasta su reciente y singular hallazgo en unas pesquisas realizadas entre objetos litúrgicos del lugar.
El retablo de piedra, una joya románica de admirable y cálida ejecución, apenas comparece en la novela. Pero sin duda tiene, por su propia historia singular y su extraordinaria belleza, un relato pendiente. Tal vez no tarde en llegar el momento de referirlo. O no. Que, como es sabido, de algunas realidades el secreto es su principal esencia.

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