lunes, 1 de junio de 2026

Adiós a Edgar Morin


(En voz alta). Me llega, leída por alguien desde la prensa impresa, la noticia de que Edgar Morin ha muerto. Y hay un brillo en la memoria que de pronto estalla y trata de encontrar la causa de su luz. Y algo vuelve: un confuso cruce de fonemas con Jacques Monod, siempre entre el azar y la necesidad, un baile de estanterías en la biblioteca interior que antes estuvo fuera, la cita aquella para un “complemento” (esos recuadros de lacado cariz periodístico que tanto juego daban en las maquetas) para un libro de Juan Cueto… La memoria desanda (y desasna) sus lagunas y, gracias a semblanzas vividas y vívidas como
(ay, Belver Yin), logra cierta armonía provisional, aunque sabemos que va a seguirse muriendo gente que antes nunca.