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jueves, 24 de octubre de 2024

Ángel Sánchez de la Fuente, in memoriam

 La Palestra

ÁNGEL SÁNCHEZ DE LA FUENTE, en la memoria
Ha fallecido en su casa de Barcelona y rodeado por los suyos el periodista Ángel Sánchez de la Fuente, un gran profesional, un amigo y para mí un verdadero maestro.
Talabricense militante (Talavera de la Reina, 1946), helmántico de formación y barcelonés de larga estancia, ha sido un muy destacado profesional de la prensa escrita, con hitos en su larga trayectoria como su decisiva participación en el barcelonés Mundo Diario (1974-1980), de Sebastián Auger, o en la creación de Punto y Hora de Euskal Herria (1976-1990), entre otros medios que tuvieron un papel de importancia en las postrimerías del franquismo y los inicios de la Transición.
En 1978 Ángel formó parte del equipo fundador de El Periódico de Catalunya, antecedente de El Periódico de ámbito nacional, al que se mantuvo vinculado el resto de su carrera y del que llegó a ser subdirector y una firma de referencia, con secciones de gran éxito.
Antes de todo eso, hacia 1973, sus múltiples colaboraciones en La Voz de Talavera, bajo la firma de Ansafu —entre otras varias: puede que en ocasiones entre él y el inolvidable Eladio Martínez Montoya escribieran todo un número del semanario— y con secciones en verdad míticas como El catalejo de Carmelo o sus muy imitados “semáforos” (aún vigentes), fueron un estímulo para un grupo de jóvenes de la ciudad de los grandes puentes sobre el Tajo cautivados por la confianza en el valor de la escritura y el olor de la letra impresa. Su ejemplo fue determinante en mi decisión de estudiar periodismo. Y en diversas vicisitudes de mi actividad profesional, ha sido un consejero siempre atento y perspicaz, y un amigo.
En los últimos años, a través de las redes y los nuevos medios de mensajería, pude mantener con él algunas conversaciones sobre asuntos muy diversos (por lo común con Talavera al fondo) y siempre fue muy grata y estimulante su cercanía en la distancia, además de muy generosas las palabras que a menudo dedicaba a mis escritos.
He seguido, a través de parientes cercanos suyos (el querido y admirado Ismael, y mis cercanos Ángel o Barri) y buenos amigos (Agustín), el declive de los últimos meses hasta el temido desenlace, que se produjo en la noche del miércoles 23. Por el periodista y amigo Agustín Yanel, que en tiempos estuvo muy cercano a su quehacer profesional, he sabido la oscura noticia de su muerte; y su primo el escritor Ángel Sánchez Luengo, compañero de trabajos y escrituras, desde Barcelona me ha puesto al corriente de las últimas horas, de paz íntima en medio del inmenso dolor. Todos nos hemos conjurado para mantener vivo su recuerdo.
Buen viaje, maestro Ansafu, querido amigo. Ha sido un honor.
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miércoles, 6 de diciembre de 2017

La ruta natural: de cine


(Visiones en voz alta, 📽21 - 12 noviembre 2017). Los caminos de la revelación son inescrutables y hasta peregrinos. Pero nos acaban encontrando. Anoche, leyendo ya de madrugada en «El País» una sentida necrológica del periodista Carles Pastor, me salió al paso la referencia de un cortometraje de su hijo Álex, titulado con un conocido palíndromo, La ruta natural (2004), lo que de inmediato me llevó a localizarlo en la Red. Y aquí está. Es una pieza notable, premiada en el Festival de Sundance en 2006, y en cierto modo un antecedente de pelis posteriores como El curioso caso de Benjamin Button, con el que coincide en la trama argumental, o El árbol de la vida, de similar impulso poético.
El corto de Álex Pastor no tiene como título una frase capicúa por mero capricho. De hecho, hay en él otros usos explícitos de este juego: en los nombres de los personajes (Arual, Divad...), en la escenografía, en el montaje. Y sobre todo en el desarrollo de la historia, que es en sí misma una ilustración de una de las intuiciones por las que estos juegos del lenguaje siempre me han seducido: su peculiar estructura son una analogía perfecta de lo que es la vida misma. Y el recorrido de su itinerario de ida y vuelta es, en cierto modo, una recreación anticipada de la forma en que algún día deberemos encontrar el camino de vuelta a casa. Este excelente cortometraje, en sus inspirados 11 capicúas minutos, ilustra con gran exactitud esa idea. Y ha sido una gran alegría dar con él.
Por otro lado y como dato complementario (que le brindo a mi amigo y maestro en las tareas periodísticas, Ángel Sánchez de la Fuente, del que Carles Pastor fue colega y amigo: aunque seguro que ya está al tanto), en la película aparece como figurante el periodista ahora fallecido y, lo que es aún más importante —y si no he leído mal los créditos—, suya es la voz en off que narra de forma magistral la historia. Lo que lo convierte en una suerte de oportuno, explícito y hermoso homenaje. Si vivo vivís.