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lunes, 2 de noviembre de 2020

El impulso

 

Detrás de cada letra y entre los intersticios
mordidos por los bordes, sobre
el rumor de fondo y entre los
pliegues de las cosas nombradas,
¿no veis el brillo de los dioses ausentes,
la lenta pudrición que asegura la vida?
Hoy es el día de difuntos, como ayer,
y hay fuegos fatuos que no cesan de arder.


sábado, 2 de noviembre de 2019

Vivos y muertos, hoyos y bollos

Dulcería mexicana para el dìa de los muertos. Foto: rulasmx
(Al filo de los días). Resulta obvio y evidente, pero por ello también en peligro de ser olvidado, en estos tiempos en los que la catarata informativa parece haberse desprendido, a beneficio de inventario (signifique los que signifique esta cláusula), del uso del sentido común. La riquísima dulcería asociada a la fiesta de los muertos, tal vez la más variada y exquisita de todas e igualmente importante en numerosas culturas, no es otra cosa que la concreción por vía de los hechos del principio universal del impulso vital (el ser que se empeña en perseverar en su ser, como lo enunció más o menos Spinoza). Y, de paso, pero a renglón seguido, una manera precisa, efectiva, irrefutable de hacer verdad la vieja máxima, no sé si epicúrea pero sin duda vitalista, que sostiene algo tan radicalmente prosaico pero insoslayable como la clara consigna que nos conmina a todos los de este lado, ay, provisional pero aún duradero: «¡El muerto al hoyo y el vivo al bollo!». Al bollo, a los buñuelos, los huesos de santo, la empanadillas rellenas de cabello de ángel, el marron glacé... Estamos vivos de milagro.

viernes, 2 de noviembre de 2018

La ventana

Ventana de casa abandonada en el casco viejo de Eburia. ©️AJR, 2018
«Querría contaros lo que he visto, pero es tan terrible que no puedo hacerlo. Lo acabaréis sabiendo, es inevitable. Pero os aseguro que es mucho mucho más horrible de lo que podáis imaginar. Tened cuidado. No abráis la ventana. Ni siquiera pongáis el corazón en ella. De lo contrario...»
Leí el aviso pero lo encontré ridículo y no hice caso. Puse mi dedo en el lugar prohibido. Y ahora no tengo más remedio que esperar a que...
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