Que el Nuevo año sea nuevo. Que el agua no sea triste. Que las guerras se paren. Que haya días y noches. Que se acaben los malos. Que sepamos hacerlo. Que no cese la risa. Que amaine la tristeza. Que la razón aprenda a oír al corazón. Que viva la poesía. Que se mueran los felos. Qué sé yo cuántas cosas hay para desear... mientras queden palabras que poder compartir. Gracias por estar al otro lado.
(Que, si bien se mira, es este.)
Y Feliz Navidad. (Graciñas ó señor Xabier Díaz e as mozas percusionistas de Adufeiras de Salitre por esta «Cantiga da montaña», tan xeitosa e alegre. E tamén a Gutier Álvarez, polo violín e a Javier Álvarez, co seu acordeón.)
Al parecer todo el día han estado corriendo por la red rumores presuntamente nacidos de lo que se suele denominar fuentes bien informadas que aseguraban que hoy 4 de julio el presidente Obama había sido asesinado a tiros por un francotirador solitario mientras participaba en un acto político en Iowa.... Al parecer todo el día han estado corriendo por la red rumores surgidos del saqueo de una cuenta de Twitter que aseguraban que Obama había sido asesinado por dos disparos realizados por un tirador solitario que lo hirieron en el cuello y en la zona pélvica con gravedad tal que se produjo su muerte de forma casi instantánea... Aún se podría añadir una tercera, cuarta y enésima versión con leves o no tan leves variantes sobre esta instantánea leyenda urbana que -ya se verá- sin duda ha de cazar a muchos incautos y que incluso puede poner en marcha una nueva ola conspiranoica (todo el mundo sabe que Obama es solo un doble), una más de las que nacen cada día sin que nos demos cuenta. A estas horas, 22:00, mientras por estos lares (y laras) IU corre presurosa y pisando cayos hacia el suicidio, todavía pueden verse en Internet páginas como ésta en la que el relato de la «noticia» sobre Obama (porque noticia hay) contraviene todas las normas que creíamos exigibles a la presentación de una... noticia. Es algo así como la actitud de aquel predicador ultramontano y más tramposo que un vendedor de crecepelo que solía empezar su sermón con un rotundo: «¡Dios no existe!»... y solo tras unos segundos de suspense astutamente manejados se decidía a añadir: «... dice el impío en su corazón». ¿Cuántos miles de personas habrán creído a pie juntillas o a pies juntillas o incluso a pie juntillo -que de ambas tres formas admite la locución adverbial la plantilla del diccionario sobre el que estas líneas se están escribiendo solas solas solas- la impactante antes que falsa (o en ese orden) noticia que afirmaba que el presidente Obama había sido asesinado asesinado asesinado... ?
Hoy es 4 de julio. Un buen día para escuchar a Don McLean. Ya tenía yo ganas de poner aquí este American Pie que escuchaba hace más de tres décadas en lugares insospechados y en un tiempo en el que pese a las carencias indecencias y maledicencias de toda índole que nos rodeaban tan solo parecía existir verdaderamente el hecho bruto de una juventud que entonces nos parecía interminable.
Los hackers que tan estúpidamente bromean con los indecisos avatares de la delgada frontera entre el ser y el no ser en el fondo saben que hay un sentimiento al que nadie consciente logra sustraerse: estamos vivos de milagro.
Este chico, al que en los últimos años la muerte se le transparentaba en la cara, tenía un corazón capaz de desterrar la evidencia de esa sombra que finalmente le ha vencido. ¿Vencido? Antonio Vega, como todo verdadero artista, es sus obras, y seguirá latiendo en ellas gracias a la capacidad de crear emociones duraderas y extensas que sólo algunas sensibilidades poseen.
Creo que en breve va a aparecer un libro con su obra poética (las letras de sus canciones y quizás otros textos). Nos permitirá comprobar (aunque ya lo sabemos) que era también un excelente dibujante de palabras, un explorador de mundos.
Entre las canciones que más me gustan de un muchacho triste al que los de la generación nacida en los 50 hemos visto ir envejeciendo en nuestro propio espejo, ésta es mi favorita. La enciendo como tributo al artista.
Descanse en paz.
(Otra versión, de mayor calidad, pero quizás no tan emotiva, aquí)