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viernes, 19 de mayo de 2023

LA EVAPORACIÓN (y 12)

Pablo Picasso. Evocación (El entierro de Casagemas), 1901.
Musée d´Art Moderne de la Ville de Paris.
«Porque, al final, si lo piensas, la vida viene a ser un cambio permanente de estado de la materia, y entre el hielo sólido y el aire libre, a vista de la corriente fluvial, discurren a su modo los sueños interiores, y tal vez por eso el hombre, en todos los sentidos de la especie, suele desembocar en humo. De modo que levanta tus ojos y recuerda que ese cielo lejano que te asombra es tu auténtica patria y tu caudal y la sola y misteriosa fuerza que ilumina todo lo que eres». No sé de quién es la voz que así habla. Ni de dónde viene. Me limito a recogerla lo más fielmente que puedo, sin dejar de respirar, de transpirar, de evaporarme…
(LUN, 378 ~ Picasso azul)

viernes, 7 de abril de 2023

LA EVAPORACIÓN (10)

Picasso: Las dos hermanas, 1902. Museo del Hermitage, San Petersburgo.
Antes de que ocurriera todo, ellas ya estaban allí, esperando. Luego, fueron las últimas en marcharse. Y en el día nuevo las primeras en acudir. Si queréis saber lo que de verdad pasó, tendréis que preguntarles. Son las verdaderas dueñas del misterio. De hecho, es muy probable que sean el misterio mismo.
(LUN, 423 ~ Picasso azul)

miércoles, 29 de marzo de 2023

LA EVAPORACIÓN (9)

Picasso: La comida del ciego, 1902-1903. Metropolitan Museum, Nueva York.

Y a menudo necesitábamos poner nuestros dedos sobre un cuenco de barro y sostener en nuestras manos un currusco de pan para no perder, no ya la memoria de los cuerpos concretos, sino la sensación, cada vez más huidiza, de algo que de verdad fuera real.

(LUN, 431 ~ Picasso azul)

martes, 14 de marzo de 2023

LA EVAPORACIÓN (LA RESPIRACIÓN)

Picasso: El asceta, 1903.
(Museo pendiente de localizar).


«A VEces se EVApora la idea
mientras lluEVE
en el cerebro —o en
el lugar donde
resida el ALMA—
y la vida se queda
suspendIDA
en el LIMBO
que siempre hay
entre D(i)OS
respiraciones»
Lo leía en los «Terceros Puntos de Vista» firmados por un tal Siggurbes El Rojo, del que ya había oído hablar alguna vez. Intuía que, a poco que pusiera un interés de cierta continuidad, aquella pequeña tramoya, con todas sus evocaciones de vida bohemia al fondo, podría ser fácilmente desmontada. E incluso comprendida. Y justificada de ese modo la inclusión de una perspectiva llamémosla lirica en un contexto épico. Pero ¿a quien podría interesar de verdad la verdad del asunto? Bastante teníamos todos con seguir conquistando cada día un poco de ropa, de sopa, de estopa, y la dosis mínima necesaria de respiración. Ay, ma bohème!
(LUN, 445 ~ «Picasso azul»)

viernes, 10 de febrero de 2023

LA EVAPORACIÓN (6)

Picasso: La habitación azul o La tina, 1901.
The Phillips Collection, Washington D.C.
Soñé que era un lince boreal con el pelaje cubierto de copos de nieve y, mientras buscaba el lugar de mi caza o de mi fuga, aparecía también en mi sueño la dama venatoria, tal vez la misma que había visto merodeando por la sabana antes de que el primer rayo de la tormenta, con su acento casi sobrenatural, convirtiera aquel paisaje lejano en la habitación y la cama y la frazada donde estaba a punto de despertarme. De estas cosas solo conservo una memoria deslavazada y húmeda, quizás porque con la misma fuerza que obtengo de ellas por el mero hecho de nombrarlas debo rendirme una y otra vez a la evidencia de que de nada de esto quedará nada cuando se consuma la evaporación.
(LUN, 475 ~ «Picasso azul»)

domingo, 22 de enero de 2023

LA EVAPORACIÓN (5)

Picasso: Niño con paloma, 1901. National Gallery, Londres.

Pudiéramos estar esperando cualquier otra cosa. Aún no nos ha llegado con total claridad el sentido final de algunas promesas ni la moraleja verdadera del cuento. Pudiéramos estar esperando, por ejemplo, un milagro de nieve, o la facilidad extendida de las caricias que no se improvisan, y con ellas el claro comprender de estos flecos mentales que suelen tejerse en impresiones más o menos neuróticas, turbias sin duda pero poco consistentes, salvo para enredarnos en ellas como algas dejadas por la marea baja y que nos salen al paso con pasmosa facilidad, aunque ya hemos aprendido si no a zafarnos sí a ignorarlas y apenas tienen incidencia en el empuje sostenido entre intermitencias con que abrimos cada día las puertas de nuestra marchitable sensibilidad, siempre dispuestos a verle a las palabras inevitables los prefijos y a morder la raíz tan sabrosa de verdad hasta alcanzar el sabor del origen, lo que acaso hubo antes del primer balbuceo, esa escena inaugural que vive en el fondo de nuestra conciencia y de la que todo lo demás acaso sólo sea como el desenvolvimiento de la cuerda que cubre la peonza o el reguero de hormigas tan minuciosamente observado por primera vez y con tanto entusiasmo, que aquella misma noche visitamos en sueños los corredores subterráneos y la vida social organizada en jerarquías tan bien estructuradas que todo parecía, en verdad, fruto del diseño inteligente de una mente superior, quizás nuestra propia manera de concebirnos, seres provistos del don de la claridad y la constancia, ajenos a los enredados laberintos de humo y cristal dibujados por estas emanaciones sulfurosas y sus tóxicas nubes, un verdadero cielo raso que amenaza con hundirse de un momento a otro sobre nuestras cabezas cuando ya no tenga marcha atrás el iniciado proceso de la evaporación y la única forma de saber si aún nos resta alguna posibilidad sea la de dejar marchar al ave y aguardar su regreso con la rama de olivo o el polvo del cometa capaz acaso de hacer germinar en las cuencas lacustres otro milagro de la primavera, mira tú…

(LUN, 493~ «Picasso azul»)

sábado, 7 de enero de 2023

LA EVAPORACIÓN (4)


Pablo Picasso: La cerveza (Retrato de Jaime Sabartés), 1901.
Museo Pushkin, Moscú.

A ver cómo te lo cuento. Si no llegan las palabras. Y poco a poco la niebla lo cubre todo. Esa escoria al pie de la calle. El rictus de los desenmascarillados, los sentidos sólo bultos, la real irrealidad. Por cosas así trataba de comprender, en el pulso del nuevo día, la fuerza del ciclo nuevo, lo innato de lo porvenir o al menos seguir en danza. Pero el agua no llegaba al pozo. Y ya ni siquiera teníamos la coartada de la tristeza. Ni el sitio. A ver cómo
te lo cuento. Prosa, verso, ritmo. Narro lo que se ve sólo si te toca de lleno. Viste?
(LUN, 507 ~ «Picasso azul»)

miércoles, 21 de diciembre de 2022

LA EVAPORACIÓN (3)

Picasso: El vendedor de muérdago, 1902-1903.

(Solsticio de invierno)
En el último fulcro del año, cuando sobre la espalda decrépita del Tiempo empezaban a balancearse el peso de los días y el platillo de las penas, vimos al niño con el ramito de muérdago en la mano y sentimos crecer la esperanza de que aún fuera posible detener la peor y apenas asumida consecuencia de los trastornos meteóricos que habían comenzado a asolar el mundo: la evaporación de la inteligencia.
(LUN, 530 ~ «Picasso azul»)

lunes, 5 de diciembre de 2022

LA EVAPORACIÓN (2)

Pablo Picasso: Desnudo azul, 1902. Colección particular.

Tenía a su alcance la expresividad intacta del cuerpo, con todos sus rincones, y de forma muy especial todo lo que podría llegar a suceder en la punta de la lengua. Un dolor circular le ponía al corriente de que hay niñas que son capaces de enmascarar el autismo para no ser o sentirse rechazadas. Y que muy a menudo en lugar de silencio sólo había un borboteo sordo de dolor sin nombre. ¿Y si la vida no fuera otra cosa que la extraña concreción de un fenómeno atmosférico?

(LUN, 544 ~ «Picasso azul»)

domingo, 27 de noviembre de 2022

LA EVAPORACIÓN

Pablo Picasso: La Vie, 1903. The Cleveland Museum of Art, Cleveland (USA).

Sólo tenía el título y una idea imprecisa. Una intuición vaga, como si se negara a salir de la hura y andar por su cuenta. La dejé estar. Pero tenia por corazón una piedra imán. Y no tardó en atraer limaduras de hierro. También ellas dispersas, remotas, acaso insignificantes. Y en esto llegó Picasso. Me salió al encuentro en lo de VP, el movimiento. Y enseguida vi claro que ese era el primer impulso. Este. Todo bajo una premisa señera: «Tenemos el arte para no morir de la verdad» (Nietzsche). Iremos viendo.

(LUN, 552 ~ «Picasso azul»)