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miércoles, 6 de mayo de 2020

El déjà vu del déjà vu



(Al hilo de los días). ¿Con qué expresión podríamos denominar un déjà vu de un déjà vu? Es algo parecido al parecido de un espejo reflejado en otro espejo que lo refleja, ya ustedes me entienden. Y todo ello sometido a la distorsión reflejante del túnel del tiempo. Algo así, mezclado con una punzada de vértigo de noria, he sentido en las últimas horas al ver mencionada, repicada, reproducida y jaleada la vieja portada de la revista «Hermano Lobo» con la muy manoseada pregunta sobre la alternativa entre los gobernantes y el caos. Sabíamos que la imaginación de nuestros políticos es más bien de vuelo gallináceo, casi sin excepción. Lo que a estas alturas se hace muy duro de soportar es que parezca casi imposible salir de una portada de una revista de humor que se publicó con el franquismo todavía vigente. Y seguro que no es la última vez que comparece. Al tiempo.

martes, 7 de enero de 2020

ContraDicciones, ExpeCtativas

Alfredo Pérez Rubalcaba
Alfredo Pérez Rubalcaba. Foto EFE

(Lecturas en voz alta). Suscribo en su totalidad este artículo de Esther Palomera, tanto en lo que tiene de subrayado de obscenas incongruencias por parte de políticos del PP como respecto a las criticas que incluye de Pedro Sánchez por su tibieza frente a asuntos sobre los que ya no debería caber la ambigüedad, ni siquiera para justificar una salida política. Una de las ventajas de tener cierta edad y conservar la memoria es que nada hay nuevo bajo el sol, aunque ello a veces no sea suficiente para librarnos de la impresión de que algunas tormentas y estruendos amenazan seriamente con ocultarlo.

Por otra parte, aquí puede leerse un interesante balance de pros y contras futuristas de la etapa política que se inicia ahora. Entre el blanco y el negro se extiende la cotidiana, tal vez aburrida pero también más tranquila y al final más transitable, gama de los grises. Atentos.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Transición IV


(Lecturas en voz alta). Este artículo de Asunción Valdés contiene un algo obvio pero pertinente recuento de lo ocurrido en los últimos años de la historia española, sin duda desde una perspectiva discutible pero en lo esencial objetiva. Conviene no perder de vista ciertas claves si no queremos despistarnos del todo. Que vivimos tiempos de cruda confusión.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Ellos, nosotros, los otros...


(Al filo de los días). Como dice la frase clásica, que fue el eslogan de un viejo querido programa de TVE, «todo está en los libros». Y a menudo también en el cine, esa fuente casi inagotable —y por fortuna accesible— de nuestra memoria. Este corto, Don’t Be a Sucker —algo así como No seas un panoli, aunque, para entendernos, prefiero traducirlo como No seas un mamonazo, o tal vez ... un capullo»—, tiene la factura del gran cine realista americano y una indudable actualidad, aplicable en varias direcciones y contextos. Sentí hace poco una impresión similar ante una escena de Cabaret, pálpito cuya comunicación aquí me causó algún contratiempo. Vivimos tiempos, es evidente, de extrema complejidad y todos los esfuerzos por estar alerta y no bajar la guardia a la hora de tratar de entender lo que pasa no es que sean necesarios: son imprescindibles. Mensajes como el de este pequeño filme pueden contribuir a despejar dudas. No digamos después que no estábamos avisados. El corto, por cierto, fue realizado en 1943 por el Ministerio de Guerra de Estados Unidos y adaptado en una versión más reducida (esta) en 1947. 
Me ha llegado a través de mi viejo amigo Daniel Galán (gracias). No dejen de verlo. Y, si les parece interesante y lo creen conveniente, difúndanlo.

viernes, 1 de junio de 2018

El relevo

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Rajoy se "escaquea" del saludo a Sánchez, el 6 de febrero de 2017.  Foto EFE.

La incertidumbre es nuestro pan. Desde que tenemos conciencia de tener conciencia, la posibilidad de que las cosas pudieran ser de otra forma ha devenido una forma de ser, basada en una gran certeza: vivir es lo que importa. Y un convencimiento íntimo, un afecto: amar es vivir. La política es uno de los terrenos más problemáticos y vidriosos, pero es un terreno inexcusable. Lo condiciona todo. Es el terreno de la acción que influye en nuestras vidas de forma casi incontrolable. 

En ese contexto, el relevo, acaso sorprendente, que se ha producido hoy en las esferas del poder político supone algo más que un cambio de personas, de tendencias políticas, de generaciones. Es un relevo de tiempos históricos, el primer fruto indudable de una nueva época que se viene fraguando desde hace años y que hoy ha conseguido abrirse paso y ha desembocado en un paisaje inédito. 

¿Qué ocurrirá? No lo sabemos. Sí somos conscientes —nos damos cuenta de que— ha empezado otro tiempo. Y a todos nos toca, a cada uno en su puesto y con sus fuerzas, contribuir a que la vida sea mejor para todos. Todos. 

Por lo demás, con tranquilidad, también con algo de escepticismo, y en lo más profundo de mis deseos con entusiasmo, proclamo mi esperanza. El relevo debe ser relevante. Y, si fuera posible, revelador de que es posible encauzar nuestra historia por caminos no predecibles ni, sobre todo, trágicamente repetidos. Viva la esperanza.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Cataluña Octubre'17 (2)

(Segunda entrega de algunos comentarios que he publicado en mi muro de Facebook sobre la crisis de Cataluña.)

31 d e octubre, a las 19:40



El expresident Puigdemont 
vive en un limbo cuántico: 
está y no está en el exilio.


29 de octubre, a las 11:14
(NMA). Tal vez lo más angustioso de la situación política actual sea que a los secesionistas catalanes ya sólo les queda una salida: esperar a que el Gobierno central cometa un error irreversible, incluso un error no desmesurado pero feo, para inflar ahí el globo de la demagogia —como ya vienen haciendo con la «brutal represión» del 1-O, a estas alturas su único capital político no risible— y precipitar los acontecimientos en una espiral en la que sólo puede salir perdiendo la parte que tiene el monopolio legal de la violencia.

Que muchos compañeros de viaje de los independentistas no sólo no hayan captado la perversión de este juego sino que se estén prestando a jalearlo, siquiera de forma "pasivamente activa" («yo no los apoyo pero estoy de acuerdo con su derecho a imponer de forma pacífica su voluntad por la fuerza de los hechos consumados»), es una de las tragedias de la hora presente.

28 de octubre, a las 9:19
(Lecturas en voz alta) ¿Quién no ha vivido, en mayor o menor grado, durante estos largos días, meses o años, algún encuentro-desencuentro con amigos catalanes o afincados en Cataluña? Confieso que, en mi caso, ha sido lo más revelador —también lo más fatigoso— de "los días que Cataluñizaron el mundo", y que culminaron en la intensa jornada de ayer, sin duda alguna la situación política que he vivido con mayor intensidad («Y lo que te rondaré, morena», me temo que cabe presagiar...).

Este artículo del poeta y periodista Manuel Julia, viejo amigo de juventud, además de ser en sí mismo una pieza de calidad notable, tiene el mérito de resumir con precisión y brillantez algunos datos que suelen dejarse al margen en estos tiempos tan olvidadizos y de sumaria desinformación.
Seguro que los propios personajes que en él se citan podrían argüir, en este o aquel punto, matices o incluso enfoques divergentes. La realidad, por fortuna, no es ni mostrenca ni patrimonio de nadie, sino un lugar entre las mentes que hemos de construir cada día. Pero para esa tarea y afán cotidianos, estímulos como los que proporciona este texto son un combustible necesario y eficiente para que no se apague la hoguera del interés, el respeto, el afán de seguir entendiendo la complejidad del mundo. Empezando por el que nos pilla más cerca, aunque a veces uno deseara ubicarlo en alguno de los polos, tal llega a ser la fatiga que su cantinela nos produce. No se lo pierdan.

27 de octubre, a las 21:40
(NMA, 👺15). El Gobierno de la Espanya que el nacionalcatalanismo moteja de «autoritaria» y hasta de «fascista» responde con una medida tan antidemocrática como es convocar elecciones en la primera fecha disponible. De momento, los únicos garrotes que se han visto en la efímera Cataluña independiente han sido los bastones de mando de los alcaldes convocados como clac para la bufonada de las 15:37. De momento.
Resultado de imagen de Alcaldes con bastones en el Parlament
El expresident Artur Mas saluda a los alcaldes concentrados en el Parlament. EFE
27 de octubre, a las 19:02
(Músicas en voz alta). No encuentro música más apropiada. Un réquiem. Que cada uno lo aplique como crea oportuno.




27 de octubre, a las 14:56
Se acaba de proclamar 
la independencia nacionalista 
y ya gritan: "llibertat, llibertat".
Aún no saben con cuánta razón.


27 de octubre, a las 14:36


Cataluña en marcha 
hacia la historia anterior. 
Hacia la prehistoria. 
Qué tristeza.

27 de octubre,a las 12:38
Si la cara es el espejo del alma...
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26 de octubre
Se usa y abusa de la palabra 
«surrealismo» 
para definir lo que hoy 
ha sucedido en Cataluña. 
Protesto: infrarrealismo. 
Y del peor.

26 de octubre


Ya marca el paso 
un extraña mezcla 
de bolchenickes® y clérigos, 
con la pasividad de una legión 
de zombis y apesebrados. 

26 de octubre

(Penúltimo bumerán)
¡STOP: ARA POTS!


26 de octubre
El «bucle melancólico» 
de la Cataluña nacionalista 
es el franquismo: 
lo exige como coartada.

25 de octubre
(Lecturas en voz alta). ¿De qué hablamos cuando hablamos de Cataluña, de democracia, de nacionalismo, de pacifismo, de pueblo, de represión...? La primera víctima de un conflicto tan enrevesado como el que tiene a nuestro país al borde del colapso es... el lenguaje. Después de semanas intentando entender a muy buenos amigos y amigas (y aquí el doble género es obligado), algunos de los cuales han modificado sus actitudes de partida para ponerse claramente a favor de la retórica nacionalista, he llegado a la conclusión de que, más allá de factores objetivos que puedan estar condicionando ciertas conductas —sin excluir el miedo a señalarse como diferente ante la presión ambiental—, lo que tenemos es un grave problema de lenguaje, de cambios semánticos en la percepción y uso de las palabras, de modo que la comunicación se ha vuelto imposible. Este largo y pedagógico artículo de Manuel Arias Maldonado, que incluye un útil diccionario, lo pone de relieve. No digo que no puedan añadírsele notas aclaratorias y matices, pero en general me parece de una gran claridad y lo suscribo. Al tiempo que recomiendo vivamente su lectura a todos aquellos que estén dispuestos a afrontar con honradez intelectual esta tremenda confusión.

22 de octubre
(Lecturas en voz alta). Cuando los efectos más graves de la cuestión candente catalana se miden ya en términos de desencuentros o rupturas personales, que pueden volverse irreversibles, es necesario seguir teniendo la cabeza fría. O al menos intentarlo. Los abducidos no son capaces de darse cuenta de su abducción, del mismo modo que los enfermos de Alzheimer a menudo ignoran el inicio de su mal (anosognosia, creo que es el término que define tal actitud). En casos como este, además, el problema se agrava porque la radical división en dos bandos maniqueos se acaba llevando por delante el campo intermedio de los matices y toda capacidad de raciocinio que no vaya en la línea predeterminada. Es muy doloroso asistir, impotentes, al triunfo de la sinrazón. Y más triste todavía tener que admitir que ya hay pérdidas irreversibles provocadas por el «efecto sombra» de un problema que, en realidad, es ya la constatación de un fracaso de dimensiones históricas. Fue bonito mientras duró. Por lo demás, este artículo de Andreu Jaume, que ninguno de mis amigos del «otro lado» leerá, explica con mucha precisión mi propia visión del asunto.



21 de octubre
(Lecturas en voz alta). La verdad es que leyendo con cuidado la letra de Els segadors, que se suele cantar tan a menudo ahora, es más fácil hacerse cargo de esta locura. Tanto en sentido literal como, y sobre todo, en el metafórico. Qué extraña modernidad, con toda su rancia nostalgia inventada. «Bon colp de falç!». Tomado de aquí.



ELS SEGADORS (Himne nacional de Catalunya)

Catalunya triomfant
Tornarà a ser rica i plena.
Endarrera aquesta gent
Tan ufana i tan superba.

Bon cop de falç!
Bon cop de falç,
Defensors de la terra,
Bon cop de falç!
Ara és l'hora, segadors,
Ara és l'hora d'estar alerta,
Per quan vingui un altre juny,
Esmolem ben bé les eines.

    Bon cop de falç!
    Bon cop de falç,
    Defensors de la terra,
    Bon cop de falç!
Que tremoli l'enemic
En veient la nostra ensenya,
Com fem caure espigues d'or,
Quan convé seguem cadenes.

    Bon cop de falç!
    Bon cop de falç,
    Defensors de la terra,
    Bon cop de falç!

    Cançó anònima del segle XVII. [La versió del s. XVII era més llarga: aquesta versió és d'Emili Guanyavents, que va guanyar el concurs convocat per la revista La Nació Catalana l'any 1899 per dotar l'himne català d'una lletra més curta.]
    21 de octubre (a las 12:27)



             (NMA, 📇14. Testigo histórico). Puede decirse que en este preciso instante concluye la                   Transición (1976-2017). Confiemos en que no estemos en los prolegómenos de la V Guerra           Carlista.
19 de octubre

(Visiones en voz alta, 📹19). Ya es viejo y seguro que conocido, pero yo no lo había visto entero hasta hace un rato. Lo pesqué en el muro de Josemaria Torrijos. Espeluznante. Del nacionalismo al nazismo apenas hay.. una pequeña contracción.





19 de octubre
(La cuestión palpitante). La reaparición de Aznar, además de llevarnos automáticamente a reverdecer el refranero popular, en concreto por la parte de las facultades alumbrantes de la abuela en el caso de familias ya numerosas, mueve a risa... congelada. Como bien ha señalado esta mañana el periodista José María Brunet, durante una intervención en Cuatro, llama mucho la atención que el expresidente venga ahora a poner peros a la gestión que el Gobierno de Rajoy está haciendo de la crisis catalana y le exija mayor contundencia. 

Javier Pérez Royo y José María Aznar

Y es llamativo porque, aparte de la respetable costumbre de hablar «catalán en la intimidad», Aznar fue el responsable máximo de aceptar una sustancial ampliación de las competencias policiales y de seguridad de los mozos de escuadra, en contra de la opinión de miembros destacados de su propio partido. 

¿La razón? Corría el mes de abril de 1996, el PP había ganado las elecciones, pero sin mayoría, y Aznar necesitaba el apoyo de los diputados de Pujol para poder completar matemáticamente el acceso a la Moncloa. El precio de esos votos, entre otras contrapartidas, fue la cesión del 30% de la recaudación del IRPF y el citado sustancial reforzamiento de la policía autonómica, hasta entonces poco más que un cuerpo de protocolo y folclore. 

Frágil es, hermanos, la memoria de los hombres. En algunos casos, tanto como duro, enjuto y ajado se muestra su rostro pálido.


19 de octubre


En el mejor de los casos,
el nacionalismos es una ingenua 
«creencia de buena fe»
que se alimenta de «mentiras piadosas».


18 de octubre


(Novelas de una línea, 49)
¿Pluralismo?
No, velas de una línea.

La imagen puede contener: 2 personas, multitud y exterior
Manifestación en Barcelona en apoyo de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart
(Foto: Albertoiestévez / EFE).



17 de octubre
No es lo mismo un preso político 
(por sus ideas) 
que un político preso 
(x sus actos).

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Harakiri o psoeppuku


De forma imprevisible aunque no inesperada
De forma inesperada pero no imaginable
De forma imaginable aunque no impredecible
De forma impredecible pero no comprensible
De forma comprensible pero también absurda...

El PSOE se suicida en presencia de todos.


Imagen:
Grabado que representa al general Akashi Gidayu escribiendo su poema de despedida 
momentos antes de autoinfligirse la muerte. 
Tomado de aquí.

martes, 20 de octubre de 2015

El cara a cara Iglesias-Rivera: la banda sonora


Seguí con mucha atención el cara a cara de Salvados entre Iglesias y Rivera, bajo la convincente y perspicaz batuta de Évole, que ha vuelto a ser, en lo de la tele, el que más claro lo ve. Como han destacado ya muchos comentaristas, sin duda fue un debate distinto. Es lo menos que se puede decir. Basta oír cómo se explican algunos de los dinosaurios de la política que ahora abandonan el Congreso para darse cuenta de que ya ha caído el meteorito.Y no es que yo crea que este encuentro televisivo, tan impactante, vaya a cambiar nada. En lo absoluto (como rezan en México DF algunas de las prohibiciones de aparcamiento). Pero de lo que tampoco me cabe duda es de que marca un punto de no retorno en los usos y las relaciones de los políticos con los medios. Al menos si quieren ser mínimamente creíbles.

En cuanto a lo que dio de sí el encuentro, opino que el más favorecido por el desarrollo de la conversación fue Albert Rivera. Básicamente, porque a Pablo Iglesias se le percibió demasiadas veces haciendo esfuerzos por acercarse, en sus planteamientos y sus promesas, a unas posiciones de centro en las que su interlocutor se encontraba mucho más cómodamente instalado, como si fuera su lugar natural. Es difícil, aunque inevitable, hacer vaticinios. Pero me parece que el líder de Ciudadanos salió más reforzado de la cita que el de Podemos. Ahora bien, el partido electoral en danza no ha hecho más que empezar y las cosas pueden cambiar mucho, y por las razones que menos se esperan, en esta realidad de vértigo.

De los diferentes análisis y comentarios que he leído sobre el suceso, me ha resultado sugerente el artículo que Jesús Cintora, buen conocedor profesionalmente de ambos políticos (tal vez fue el primero que los enfrentó en un cara a cara), ha publicado en eldiario.es. Cintora termina su comentario citando dos viejas canciones correspondientes a las fechas de nacimiento de Albert (1979) y Pablo (1978), tiempos justamente anteriores a La Movida, y en los que aún no estaba claro que ciertas opresiones fueran a terminar algún día. Al volver a escucharlas, me ha asaltado la sospecha de si el dilema que se le va a presentar a una parte importante del electorado el próximo 20-D no pudiera ser semejante al de tener que elegir entre estas dos bandas sonoras de una época. Sin duda, hay más alternativas, pero es posible que las opciones decisivas se marquen por cuestiones como las que pueden diferenciar cosas así. Si tienen tiempo y les apetece, juzguen por sí mismos.







miércoles, 3 de abril de 2013

La realidad


El último episodio inédito de Black Mirror ha llegado a la Moncloa (perdón, a Génova). Lo llaman rueda de prensa y no lo es. No pasa de ser un busto parlante y no hay prueba alguna de que no sea un teleñeco. Lo dice bien claro: «No se trata de ocultar, ni de trivializar, etc...»  Es solo televisión. La última, más refinada y olorosa forma de telebasura. Es lo que hay.

Imagen tomada de elpaís.com

martes, 2 de abril de 2013

Inundación

El «pantano nacional». La imagen corresponde a las inundaciones de Valladolid, pero refleja bien otras realidades que no dejan de invadirnos.
Foto: César Manso (AFP)

En el ránking de escándalos con que un día sí y otro ya te digo nos amanece cada mañana, no creo que ocupe un lugar muy destacado el de las papeleras que desde 1977 han estado amañando el precio de los sobres electorales, para repartirse el negocio a costa del erario público. Sin embargo, su poder corrosivo y desmoralizador es enorme. Significa, ni más ni menos, que la ambición de emplear en provecho propio los recursos del común no conoce límites, y hasta los medios materiales por los que se expresa la voluntad popular han sido objeto de fraude. Se habla y se escribe mucho estos días sobre la necesidad que tienen los partidos de refundarse y sobre la imprescindible regeneración de la vida política. Incluso circulan por ahí, de mano en mano, algunos manifiestos. Tal como se están poniendo las cosas, habrá que ir pensando en refundar la propia «realidad». Aunque, bien mirado, ¿no tienen la impresión de que es ella la que se va recreando sola, ajena a nuestras voluntades, a nuestra capacidad de comprensión, y que no cesa de invadirnos, de inundarnos, de arrollarnos? Qué perplejidad, la realidad, menuda papeleta. Seguro que también está trucada.

martes, 18 de septiembre de 2012

Carrillo, una impresión


El otro nombre del demonio. Cuando yo era niño e incluso adolescente, Carrillo era el otro nombre del demonio. Tal vez solo el de La Pasionaria (siempre con un “La” bien marcado por delante) podía disputarle la primacía en la capacidad de encarnar la maldad absoluta. Incluso diría que ambos nombres solían pronunciarse siempre juntos, con el mismo desprecio e igual temor. Y si me pongo a remover (o a reinventar) los posos más antiguos de mi memoria, hasta es posible que encuentre el sonido de una secuencia Carrillo-la-Pasionaria como denominación completa de algún ser infernal. No tardó en unirse al nombre de Carrillo en mi conciencia el topónimo de Paracuellos, con todo el humo de vidriosos equívocos y medias verdades con que siempre se ha contado (y aún se cuenta) uno de los episodios más trágicos de la guerra civil, tan pródiga en ellos. Un episodio que en los últimos años de mi adolescencia me llegó envuelto en la hagiografía de los mártires agustinos del Escorial, en cuyas filas (las de los  agustinos) yo estudiaba entonces la filosofía que había de dar un viraje completo a mis ideas (aunque quizás fuera más exacto decir: una perspectiva diferente).

Ecos confusos. Ya a principios de los setenta, cuando el velo del templo se rasgó ante mis ojos (o eso creí), y empecé a tener la posibilidad de indagar en la historia por mi cuenta (o eso pensaba), el minucioso maniqueísmo de un solo lado con el que a tantos nos acolcharon la infancia y enlaberintado la adolescencia había cedido.  Pero entonces, por cierta orientación anarcoide de aires jipistas, tampoco el personaje de Carrillo (lo poco que sabía de él) me resultó simpático. Algún hilo suelto acerca de las polémicas que se habían vivido en el interior del Partido Comunista, y noticias más o menos confusas sobre el carácter dictatorial con que, al parecer, el entonces secretario general del partido las había solventado, y, sobre todo, una profunda desconfianza hacia toda organización amasada (y también amansada) en torno a un dogma, debieron de influir poderosamente en que Carrillo siguiera siendo para mí, aunque por motivos ya muy diferentes, una figura antipática.

Lucidez, valentía. Las cosas empezaron a cambiar a raíz del fascinante episodio de la peluca (su regreso clandestinamente pactado a España), la reacción ante la barbarie de Atocha (asesinato de los abogados laboralistas), la sorpresa del sábado santo de 1977 (legalización del PCE), entre otros momentos intensos de una época en la que viví la política con una pasión con que después ya nunca… Y se tornaron en decidida admiración hacia la persona cuando, frente a las despiadadas críticas de muchos que antes le jaleaban, Santiago Carrillo (entonces el apellido ya casi nunca iba solo) contribuyó a hacer posible que la complicada salida de la selva franquista se pudiera hacer de forma pacífica. Es este un tema (reforma vs ruptura) que aún me lleva a la discusión más o menos apasionada con amigos (si bien cada vez menos) y supongo que forma parte de un debate que todavía está lejos de haberse cerrado: las vueltas que da la historia implican también interpretaciones inéditas (e incluso inimaginables) del pasado. Lo cierto es que desde ese momento mi respeto y admiración hacia él no hicieron más que crecer. Su impresionante gesto de valentía en la tarde del 23 F aún me emociona. También el recuerdo de la única vez que lo vi de cerca, hace ya unos años, en la librería Crisol de Juan Bravo, dando una lección de enérgica tolerancia ante un grupo de descerebrados vociferantes, muy mala gente.

La sombra del padre. En los últimos años, creo que no me he perdido ni una de sus intervenciones en el programa «La ventana» de la cadena SER, con contertulios diferentes, aunque me parecieron especialmente lúcidos los diálogos mantenidos con Ernest Lluch y Herrero de Miñón, e incluso, hasta hace bien poco, con Martín Villa. Memorable fue, por diversos motivos, el saludo entre Santiago Carrillo y Manuel Fraga (éste ya en silla de ruedas), hace ahora unos tres años (hablo de memoria): por razones estrictamente personales, me pareció que aquel encuentro también permitía que pactaran en mi interior algunos fantasmas nominales de la infancia y, aunque fuera solo en la pequeña escala de la memoria personal, suponía el cierre pacífico de una larga historia. Ahora don Santiago Carrillo, que era coetáneo de mi padre (se llevaban exactamente un mes), ha muerto mientras dormía la siesta y manteniendo hasta el último momento la lucidez, según le escucho decir a su hijo. La suya es una pérdida histórica, en todos los sentidos. Y nos deja, en mi opinión, una lección de tolerancia, inteligencia y capacidad de adaptación en verdad admirable. Descanse en paz.


Fotografía tomada de esta web.

lunes, 21 de noviembre de 2011

A pie de urna



Ha estado lloviendo sobre Madrid toda la noche y ya bien entrada la mañana todavía lo hace mansa y continuadamente, y sin embargo las calles de López de Hoyos, Saturnino Calleja y Pradillo están muy animadas. Un bullicio colorista de paraguas e impermeables pone en el ambiente gris una nota de vitalidad. Lo interpreto como un buen síntoma de lo más elemental: la vida sigue y ha amanecido otro de esos días que el tópico y el sentido común definen como «la gran fiesta de la democracia». Lo pienso y el mero hecho de pensarlo me pone de buen humor. Qué le vamos a hacer.

De camino al colegio electoral, nos cruzamos con varios vecinos y conocidos. Inevitablemente, tras el saludo al paso, hacemos cábalas sobre el destino barruntado, a veces sabido, de sus votos. Con toda probabilidad a ellos les ocurrirá lo mismo. Los encuentros fortuitos en las calles del barrio tienen hoy un significado diferente.

El trasiego aumenta a medida que nos vamos acercando a las puertas del colegio electoral, el Padre Poveda, que abre su fachada noble a Alfonso XIII, aunque el acceso es por Luis Larrainza. El ambiente es claramente festivo, mucho más que el de un domingo cualquiera («Y es que  no es un domingo cualquiera», me oigo volver a  decirme).

Veo con sorpresa que hay una gran cola en el centro de la sala de votaciones. ««Que bien», pienso.  «¡Y qué coñazo!», repienso. «Nos va tocar esperar un buen rato». Busco los carteles indicativos de la urna que me corresponde y descubro con alivio que no hay nadie esperando.

En la mesa flanquean a la presidenta por su izquierda los dos maduros (más de 50 y pico), barbados y de aspecto bregado, delegados de PSOE e IU. Por la derecha, dos jóvenes (no más de 25) del PP, uno de ellos con cara de niño y mirada firme, tal vez con un destello desafiante. El contraste me parece, más que significativo, esclarecedor. No sé por qué se me vienen a la cabeza escenas de las asambleas del 15-M en Sol y en la plaza de La Prospe.

La presidenta me pregunta si quiero introducir yo mismo los sobres que ya llevo preparados en la mano.  Le digo que sí, retira de las urnas el papel que tapa las ranuras y deposito el sobre blanco donde los blancos y el sepia donde los suyos. Mirando a izquierda y a derecha, deseo a los miembros de la mesa que la jornada les sea leve. Todos sonríen.

Mientras avanzo hacia la salida paso por delante de la mesa donde están los montones de papeletas de toda las candidaturas. Un niña de unos seis o siete años, al borde por tanto de eso que antes se llamaba «el uso de razón», está cogiendo una papeleta de cada montón y con mucho cuidado, como el que pone a salvo piezas de una colección valiosa, las va introduciendo en una carpeta escolar.
—¿Esta la tienes ya? —le pregunto mientras le ofrezco una papeleta tomada al azar de uno de los tacos del medio.
—A ver, a ver —me dice fijándose en el emblema de la parte superior—. Me parece que sí
 Busca entre las que ya lleva guardadas y me enseña una igual. «De verdad contra la crisis», alcanzo a leer en un recuadro de la papeleta. Después sigue su recolección con una diligencia que tal vez anuncie un brillante futuro político..., aunque a mi cabeza acude, sin poder remediarlo, un chiste fácil, : «¿Será la niña de Rajoy?». No me importa confesar que la escena me llena de algo que bien podría definir como orgullo democrático. Nadie es perfecto.

Un poco más adelante, ya cerca de la puerta, un delegado del PSOE monta guardia. Su cara me suena de verle por el barrio y me acerco a preguntarle sus impresiones.
—Con lluvia y todo, está viniendo mucha gente. Más que otras veces —me dice.
—Y eso será bueno, ¿no? —le respondo mientra dirijo una mirada cargada de intención hacia la credencial que cuelga de su pecho.
Me mira con gesto algo desconfiado y después sonríe abiertamente:
—No sé si sacaremos la mayoría absoluta, pero ganamos seguro.
Escruto con atención sus ojos pero no advierto en ellos ni un punto de ironía. Me da la impresión de que está hablando en serio. Ahora el que se sonríe antes de enfilar la puerta soy yo.

Después de llevar casi 35 años («piensa, Grogo, piensa») pudiendo ejercer el derecho al voto y ejerciéndolo, y a pesar de todo el agua oscura y casi negra que he y hemos visto correr bajo los puentes de la política y hacia sus albañales, todavía siento una punzada de emoción a la hora de ir  a votar. Supongo que se trata de alguna enfermedad incurable. O tal vez solo de un exceso de memoria... que, como bien es sabido, Funes mediante, también puede llegar a convertirse en un tipo de dolencia sin posible cura.

Por la tarde-noche, después de tener las primeras confirmaciones de hasta qué punto se cumplían los pronósticos, nos fuimos al cine a ver la última de Polanski. Teatro filmado. Al salir, las calles estaban tranquilas y había dejado de llover.
—A ver qué coños dice ahora la Prima de Riesgo —oigo que dice alguien de un grupo que camina por la acera de enfrente. Y lo oigo con las mayúsculas puestas y sin segundas intenciones.

Al llegar a casa me entero de la muerte de Javier Pradera. Busco en El país de hoy su artículo, y al leer su título, «Al borde del abismo», siento un estremecimiento que no se calma con la lectura. Es inevitable sentir detrás de cada palabra la presencia de un hombre que habla de un futuro inmediato que intuye que ya no verá. Una gran pérdida.  

Atando cabos al final de la jornada e intentando sobrevolar sobre las ruinas circulares, caigo en la cuenta de que han tenido que pasar casi cuatro años para que por fin se desvele el secreto mejor guardado del nuevo «presidente de todos», tan secreto que ni él mismo podía sospecharlo:  la prima de riesgo es la niña de Rajoy.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Aria pulita


Sente l'aria! Non è più pulita?

Se lo oí en televisión, quizás en el Telediario de la 1, a un ciudadano italiano de mediana edad, verboso y gesticulante, y más contento que unas pascuas mientras festejaba en la calle, en medio del general jolgorio, la caída de Berlusconi . No sé si lo transcribo bien. Pero lo que creí entender, y a fin de cuentas lo entendido, me parece una expresión feliz y el mejor resumen de lo que debe de haber supuesto en Italia la caída de tan Nefasto personaje, aunque haya sido tan tardía (¡17 años!) y deje como herencia un país cómplice, exhausto de tanto reír y al borde del precipicio. O quizá ya en el mismo Averno, ese sitio en el que tarde o temprano todos llegaremos... a vernos.

Menos mal que, si el aire vuelve a estar limpio, al menos el pensamiento podrá volar libre.


Imagen: «La cadutta dei Cavaliere» 
Foto AP, tomada de El Sol de México






viernes, 11 de noviembre de 2011

Acrósticos


Todas las noches, a veces ya casi de madrugada, doy un largo paseo con Pancho por las calles de Madrid. Esta noche hemos ido desde López de Hoyos hasta Diego de León por Príncipe de Vergara y vuelta por General Pardiñas y María de Molina, hasta enfilar por Canillas el viejo mundo de Millás. La gran novedad son los cartelones y banderolas que colonizan farolas y paredes, aunque me parece que en mucha menor cantidad que otra veces, con la habitual disputa entre manchas azules y mareas rojas, con rosas y gaviotas a la greña, y solo de vez en cuando alguna voluntariosa rareza que no llega a destacarse en un mundo dividido por dos.

Aunque la mayor parte de nuestro recorrido se adentra en el barrio de Salamanca, yo diría que en el itinerario son mayoría los espacios comprados por el PSOE, y lo cierto es que al poco rato el paseo discurre bajo una suave invasión del lema que figura sobre estas líneas. No tardo en caer en la cuenta de que la lectura visual del mensaje sobre fondo rojo pone de relieve una torpeza o intencionalidad tal, que solo da pie para pensar que:
a) o bien ha sido voluntariamente buscada o
b) después de detectada, ha sido asumida,  pensando que tal vez será posible darle la vuelta y sacarle partido, algo así como lo que hizo Rajoy cuando, en el debate del lunes, se equivocó la primera vez llamando Rodríguez Zapa... a Rubalcaba y después se dio cuenta de que aquello podía ser un hallazgo y lo repitió, ya teatralmente, gustándose, varias veces más.

Es verdad que, en teoría,  hay una tercera posibilidad razonable: «Pero si está bien claro lo que dice el eslogan... ¿no? ¡Deja de buscarle tres pies al gato!» Aunque si se piensa bien, esa opción, que podríamos denominar de una tercera vía ingenua, en el fondo cae claramente del lado de lo torpe.

Pero vayamos al comentario de texto. En el mensaje electoral del PSOE, en su sopa de letras mayúsculas, hay mensajes explícitos que aunque solo sea como mera materia visual sin duda han de actuar sobre la conciencia de los electores, que se supone que antes son, y aunque sea parcamente y en «letras gordas», lectores, mirones al menos. ¿Cómo se le puede pasar a alguien por alto que, leído en vertical, a modo de acróstico, en ese texto salta a la vista un rotundo PPQQ? ¡P P Q Q! ¿Cómo lo ven? ¡¿No es fantástico?!(como diría Punset).

¿Y qué  puede querer decir, que dirá de hecho, aunque sea subliminalmente, ese rotundo  PPQQ, PPcucú, en la mente de quien lo vea?  ¿Se trata de un guiño astuto, en plan juego de niños? O tal vez, y con solo una leve variación fonética (pero casi no visual), ¿deberemos leerlo como PP CoCo, como diciendo qué miedo,  mira quién viene? O más aún, y por alusiones entre dos letras que comparten un cierto aire de familia y un indudable parentesco sonoro, ¿no se estará insinuando un PPKK  PPcaca, de evidente sentido ambarino?   Podrían explorarse más caminos, pero ya me parecen un tanto jacobinos (aunque tal solo sean peregrinos sin más).

Hay también en el mensaje una par de EREs que seguro que no van a pasar inadvertidos a unos cinco millones de españoles, e incluso a varios cientos de miles más a quienes, por desgracia, esas siglas les recordarán que sobre su horizonte se cierne lo indeseable. Claro que siempre cabrá preguntarse si esos ERE no actuarán, en la mente desprovista de prejuicios, de consuno o al alimón (también hay algún OE, OE) con los PPQQ, de modo que las asociaciones acongojantes antes descritas tendrían aquí su prolongación, y el mensaje completo, incluida la parte expresa, dejaría flotando en la mente del votante algo así como un «OjO, fíjate bien, que viene el CoCo y PP CaCa te dará ERE..., a no ser que pelees».

Hay también un REI bien visible, sobre el que no me atrevo a especular, y algunas que otras posibles sugerencias que dejo a la imaginación de quien quiera adentrarse en ellas. Muy llamativo es, también, el enorme POR QUE que parece estar gritando desde el centro mismo de la sopa de letras (hacia el flanco derecho, para ser exactos). Confieso que ese grito me ha conmovido y tal vez decida mi voto.

De momento, en el mensaje del PP no he visto nada raro. Bueno, la verdad es que, aparte de que tengo oído que se basa en la palabra «cambio» (lo que me parece el colmo de la originalidad y hasta puede que tenga un poco de recochineo),  aún no sé nada del lema del partido presunto ganador de estas elecciones en las que, a estas alturas, la incógnita mayor, pero no la única, reside en saber si ganará Mariano o se impondrá Rajoy  (aunque también es cierto que corren tiempos extraordinariamente movedizos).

En fin, que si veo algo raro, o si Pancho me ladra para que me fije en algún detalle, les prometo que vuelvo y se lo cuento.


domingo, 16 de octubre de 2011

Madrid-Manhattan-Berlín...,
un sueño ¿posible?


Ayer, mientras caminaba con la columna de Prosperidad en dirección a Sol, también yo tuve un sueño... Sí, ese mismo que sería ingenuo (más) desmenuzar ahora con palabras que acabarían mirándose a sí mismas llenas de perplejidad... Seguro que a Leonard Cohen, otra vez, no le importará que le tome prestada esta canción que en cierto modo (pero de un modo muy cercano e inspirado) habla de lo mismo. O eso creo. Hay que seguir haciendo esfuerzos de imaginación sin dejar de llenar las calles.

jueves, 6 de octubre de 2011

Anacroaristocráticoesperpentonirismo


Desde el lugar de le televisión apagada, a la hora de la siesta, me llega un sordo rumor: «La duquesa de Alba ha contraído matrimonio con Alfonso X». Me pareció oír después que alguien se arrancó con una cantiga, pero debe de tratarse de un error. (¿Claro!: Díez vale X),

Los ecos de la marea son tres palabras con nombre propio de los que no explicaré sus circunvoluciones (sírvase usted mismo):

Esperpento (aquí se comenta sin nombrarlo).

Esparadrapo (no consigo recordar la obra teatral aquella, probablemente de la rama del absurdo, en la que había un personaje con este nombre, pero lograré dar con ella).

Anacroaristocráticoesperpentonirismo (palabra transatlántico recién inventada con vocación alejandrina: que yo sepa, no es ninguna enfermedad, aunque los síntomas asustan mucho).

Y sobre las ausencias, se comprenden. Especialmente una. Yo estoy seguro de que Goya tampoco se hubiera personado. O solo con el propósito de tomar apuntes para alguna de sus pinturas negras.


Músicos de Las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio.
Imagen tomada de este blog. 

lunes, 18 de julio de 2011

75 añ(ic)os

75 años después del día infausto en que se puso en marcha (el estallido de) aquel suceso del que no he tenido ni he dejado de tener memoria, esa guerra civil o, más exactamente, Guerra Civil, así, por excelencia y por Su Excelencia..., en este 18 de julio de 2011, año irreal por excesivamente real, en la cálida mañana de la calle Nieremberg me cruzo con una joven mujer que sostiene junto a sus pechos dos cachorrillos tiernos y lanudillos de una especie canina familiar (tal vez irish setter) y que parecen dormir plácidamente ajenos a todo cuanto ocurra a su alrededor que no sean las caricias lentas y minuciosas que su maternal dueña, o cuidadora solo, les propicia. «Y si esa fuera –pienso y sonrío– una imagen posible de las dos Españas…, las dos capaces de llevarle la contraria al poeta, y capaces por igual de calentar, cada una a su modo, el humano corazón...» Pero casi no puedo acabar de pensar la que ya me está empezando a parecer no sé si imposible o solo estúpida simetría (¿dónde se ha visto que lo tronchado en dos pueda ser uno, o más aún, que el que troncha puede ser igualado al que es tronchado?), cuando caigo en la cuenta de que no son dos sino cuatro los cachorros, tal vez cinco, una camada entera la que duerme en tan plácida y palpitante cuna. «Esta sí es –ya solo sonrío ante la indiferencia de los encantadores hijos de perra– la imagen real de esta bendita España de todos los demonios...»

Qué murga. Qué grima. Qué rabia. Qué tropa. Qué morro. Qué lejos. Qué cerca.

¿75 años? Dejémoslo en añakos. Sin grandes estridencias. Sin ruido de cristales rotos.

Imagen tomada de Animales mascotas.



viernes, 15 de julio de 2011

Bausura


... cada vez que leo en la prensa u oigo en la radio o no veo en la tele  que una de esas agencias de nombres tan graciosos si no fueran atroces ha rebajado a la categoría de bono basura la deuda de tal o cual país     que siempre es uno de los llamados PIGS     no sé qué pasa con el golpe que el pequeño martillo da en el yunque diminuto de mi oído que en todo el laberinto cloquear solo resuena la palabra usura usura usura     y es el filo cortante de ese sonido de navaja barbera el que llega al cerebro convertido en un feo pensamiento amasado por imágenes de largas barbas y tintineos insomnes...




lunes, 20 de junio de 2011

Armas del 15-M

De igual modo que las envolventes notas del Himno a la alegría van abriéndose paso en el cuarto movimiento de la Novena sinfonía de Beethoven, hasta lograr imponer la melodía y el mensaje rotundo de la canción, el movimiento del 15-M, también llamado de los indignados pero no carente de buen humor y gusto, sigue conquistando con sus gestos y acciones un significado cada vez más claro en el borrascoso panorama político y social.

Uno de los momentos más emotivos de la manifestación de hoy en la plaza de Neptuno de Madrid ha sido, precisamente,  la interpretación por parte de una orquesta formada a lo largo de las últimas semanas en el seno del 15-M de la célebre composición de Beethoven, himno de esa Unión Europea que parece tambalearse y símbolo de valores como la fraternidad y solidaridad, hoy en ella puestos en entredicho.

He podido vivir ese instante, intenso, emotivo, revelador, al pie mismo del lugar acotado donde la orquesta, integrada por un centenar de músicos, y un coro de unas pocas decenas de voces han logrado desplegar sus atriles y partituras para llevar a cabo una interpretación llena de fuerza y entusiasmo, ante el respetuoso silencio de los miles de reunidos y bajo el implacable sol de junio (eran exactamente las 15:15).

Al concluir, los músicos han alzado sus instrumentos y pentagramas al cielo, los reunidos hemos levantado nuestras manos, y todos nos hemos unido durante un buen rato en un clamor que ha llenado la plaza:  «¡Estas son nuestras armas!»

Un clamor que sin duda ha tenido que resonar entre las paredes del cercano Congreso de los Diputados.  Donde (hoy estaba vacío, pero mañana no) sería deseable, también exigible, que de una vez alguien se diera por aludido.

Por  cierto, el camino al Congreso estaba adecuadamente protegido por una triple barrera de vallas de seguridad, tras la que se alineaba una numerosa dotación de vehículos de la policía nacional. Pero, varios metros por delante de ellos y cruzando de lado a lado la entrada de la Carrera de San Jerónimo, un gran letrero compuesto por letras muy coloristas, cada una dibujada sobre una pancarta independiente, dejaba flotando en el aire una sola palabra: «R E S P E T O».


19-J en Neptuno, Madrid. Foto tomada de 20 minutos.es