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domingo, 9 de noviembre de 2025

Sílvia PC y Rosalía

(En voz alta). Dios las crea y ellas, felizmente , se juntan. Aquí puede verse y oirse Silvia Pérez Cruz grabando su parte en la Rumba de Lux de Rosalía. Una de los muchos gozos de un disco enorme.







domingo, 25 de diciembre de 2022

DAU NADAL


Per camins de sucre i sal…
Camins de sucre i per sal…
De sal i camins per sucre…
Sucre de i per sal camins…
Sucre i de camins per sal…
Sal de sucre i per camins…
(LUN, 526)

lunes, 10 de octubre de 2022

Sílvia Pérez Cruz, premio merecido

 

Muy feliz estoy con la concesión del Premio Nacional a las Músicas Actuales (curioso nombre) a la gran Sílvia Pérez Cruz. La ya densa e intensa carrera de esta artista, que reúne en su voz, sus querencias y sus influencias algunas de las claves de lo mejor de las músicas ibéricas y allende los mares, es uno de los tesoros más valiosos que tenemos a nuestro alcance y es justo que logre la mayor resonancia pública.
Sigo a la compositora e intérprete catalano-galaica desde sus inicios con Las Migas y, junto con Rosalía, ha sido para mí una de las mayores fuentes de placer auditivo y sentimental en los últimos años. Recuerdo bien el día que descubrí su interpretación de una canción gallega para mí muy querida (en el vídeo), entre otras cosas porque me la cantaba mi madre (miña nai) de pequeño y alguna vez se la canté (o así) yo a ella.
Los vídeos de Sílvia (hay muchos) son joyas que están al alcance de todos. Pero es aún mucho más recomendable —he podido comprobarlo en tres ocasiones— escucharla y verla en directo. Si tienen ocasión (búsquenla), no se la pierdan.

miércoles, 3 de marzo de 2021

lunes, 6 de julio de 2020

Cerco

No está dispuesto el cerco
con que mi mente se hace
cargo de los obscenos
pájaros invisibles
que señalan, al vuelo
de las horas de cera,
el lugar insidioso
donde vuelve la vida
a chorrear su falta
de substancia.

Los odres,
inconsistentes, turbios,
golpean las paredes
de la cueva en ruinas
y hay voces subterráneas
que pugnan por entrar.
La luz lo quiebra todo.
No queda nada a salvo,
salvo ese rincón neutro
donde muere la noche.
(Levedades)

jueves, 21 de noviembre de 2019

Los sonidos del silencio de Sílvia



(Audiciones en voz alta). Si yo fuera mi médico de cabecera me recetaría una diaria dosis de Sílvia Pérez Cruz, esa sensibilidad inagotable y siempre llena de sorpresas. Desconocía su versión de The sounds of silence. Hasta ayer. La experiencia es de difícil catalogación, de hecho excede cualquier tópico calificativo. Me deja pensando que ya va siendo extraño, ante la evocación o el roce de cualquier canción amada, no imaginar cómo sonaría en la voz y bajo el prisma del arte de Sílvia. Un amor duradero.

lunes, 29 de agosto de 2016

Carne que tiembla


 Los primeros temblores de la carne.
Temblores de la carne los primeros.
Primeros de la carne los temblores.
Carne la de los temblores primeros.
De los temblores primeros la carne.
La carne de los primeros temblores.

*****

Encuentro el primer envite de este «dado» en el artículo que Manuel Vicent dedica a Sílvia Pérez Cruz en la contraportada de El País. He visto desarrollada en este texto, con la brillantez habitual del escritor levantino, una idea o intuición que me acompaña desde la primera vez que oí cantar a la artista catalano-gallega: en la actitud de esta mujer puede que esté latiendo la solución a los conflictos patrióticos que con frecuencia han ensombrecido la convivencia en tierras ibéricas, y a los que tanto cuesta encontrar remedio. La identificación que Vicent hace entre la fuente de la voz de la cantante y el lugar «donde nacen todas las patrias» puede parecer una metáfora demasiado sutil o incluso rebuscada. Pero basta escuchar con atención a Sílvia Pérez Cruz en una cualquiera de sus actuaciones (por ejemplo en esta, casi improvisada, con su padre) para comprender lo atinado y revelador de esas palabras. Tal vez porque, a fin de cuentas, la verdadera patria no es más que el recuerdo de un temblor y de la emoción que lo produjo.

viernes, 8 de abril de 2016

Sílvia Pérez Cruz o la alegría


Acompañada por un quinteto de cuerda, con el que entabló durante casi dos horas ininterrumpidas un hermoso diálogo repleto de matices, Sílvia Pérez Cruz llenó de belleza, emoción y alegría la abarrotada sala de cámara del Auditorio Nacional de Música, en Madrid, el pasado viernes (24 de enero 2014). La cantante catalana, que une en su genealogía y, sobre todo, en su música influjos y cadencias de procedencia muy variada, desde el flamenco al jazz, de la habanera al bolero, sin olvidar el fado y los aires galaicos, es dueña de una voz extraordinaria, una de las más dotadas de nuestro abigarrado panorama musical. Pero, además, lo que demuestra sobre el escenario es una capacidad de interpretación en la que participa todo el cuerpo, y en la que cada nota tiene detrás un gesto auténtico, una forma de vivir la música que está llena de verdad. Con todo, lo más destacable de esta bellísima mujer habitada por un ángel en estado permanente de gracia es que su voz, con independencia de que el asunto de la canción sea dramático o triste, incluso trágico, siempre transmite una gran alegría. Una alegría que cura. Y a la que le veo un inmenso valor práctico, de poder fáctico incluso. Lo pensé la primera vez que la oí y el paso del tiempo no ha hecho sino reafirmar mi impresión: buena parte de los problemas políticos que afronta España estarían más cerca de solucionarse si fueran abordados desde la mezcla sensible de corrientes vitales que hace posible el arte de Sílvia Pérez Cruz.

(Tiempo contado, 28 enero 2014, 22:30 h)

Foto: Clara Bellés. Tomada de aquí.