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martes, 7 de mayo de 2024

A GAZA LA PAZ AGAZAPA LA ZAGA

Sin saber cómo, cuando ya declinaba la tarde sus últimos casos, y mientras los ecos del noticiario percutían en su mente como si Moisés mismo los hubiera bajado del Sinaí como una nota a pie de página de las tablas de la ley, se había adentrado en aquel laberinto simétrico y desde la estancia central, vacía, miraba en todas direcciones tratando de encontrar, si no la salida, imposible, sí las huellas palmarias del error para seguirlas hasta su hura y si fuera posible ver de cegar allí a la Bestia.

(LUN, 25 ~ Micródromos)


lunes, 3 de julio de 2023

Busca el hibiscus


Al volver sobre sus pasos, como solía hacer a menudo, y ha poco también en relación con las fotos almacenadas en su celular, se acordó del día remoto ocurrido hace un par de semanas, como mucho tres, en que lo sorprendió el efímero pero intenso esplendor de la flor del hibiscus —o eso cree: seguro que hay subespecies de nomenclatura específica en localizaciones bien especificadas— y, mirándola fijamente —o “de hito en hito”, como recuerda que quizás hacían los héroes de Zane Grey, puede que también los muy manoseados de Marcial Lafuente Estefanía—, le dio por ponerse a pensar que allí había palíndromo encelado (no necesariamente en modo chinés) y, tras resetearse raudo en clave micródromo —verbigracia: microrrelato cuyo corazón es un palíndromo—, no tardó en manifestársele uno que, en vez de como título, le serviría de colofón, chinpón. Y dice así:

«AL ADN AMARILLO: SOL, LIRA, MANDALA».

(LUN, 337 ~ «Micródromos»)

jueves, 15 de junio de 2023

O ve un SEVERO REVÉS nuevO

Balcón y pintura mural en Eburia (Corredera, 9)
Foto: AJR, 23.
Al volver sobre sus pasos, algo que flotaba en el ambiente eléctrico del día lo alertó sobre el camino a seguir, la ejecución de las acciones, los propósitos convenientes. A menudo le torturaba la lucha contra los presentimientos, el viejo atavismo de los sueños premonitorios, la revelación del sexto sentido… y, sobre todo, la palpitación del brusco, tajante, implícito… ¿final?
(LUN, 350 ~ «Micródromos», nuevas entregas).
Para José Miguel Martín, nuestro amigo “Pepe”, que acaba de dejarnos.

sábado, 8 de octubre de 2022

El BUCLE DEL CUPLÉ

Retrato de Consuelo Portela, «La Chelito» (1885-1959),
una de las más populares cupletistas de
las primeras décadas del siglo XX.
Imagen de autor desconocido, tomada de Wikipedia.

Al volver sobre sus pasos estuvo buena parte de la noche vieja ensimismado sin poder dejar de darle vueltas al luminoso aquel que había visto al principio de su paseo cuando la noche nueva aún no había nacido. «Qué rara simetría», pensó. «Simetría rara qué». Nacido no había aún la nueva noche cuando su paseo al principio visto había que aquel luminoso cuentas echarle de dejar poder sin ensimismado vieja noche la de parte buena estuvo pasos sus sobre volver al.
(LUN, 601 ~ Micródromos)

jueves, 11 de agosto de 2022

LA RUTA NADA NATURAL


Le pregunté a mi ayudante Virgilio por el panel informativo que en plena ruta del Mar Menor señala el desvío a «Los Infiernos». Virgilio, que cabalga conmigo desde hace al menos media vida, me dijo que por allí se evitaba dar un rodeo para llegar a las poblaciones más importantes de la zona y donde nos esperaba una feligresía numerosa y expectante, aunque la senda era más agreste y tendríamos que andarnos con cuidado porque sus laderas estaban infestadas de pobres criaturas execrables. «Todo encaja», pensé. Y al tiempo que, tras ajustarme bien la teja, arreaba mi mula en dirección a aquel camino, comprobé una vez más que llevaba en la alforja todos los instrumentos de mi oficio: la cruz, la estola, los óleos, el acetre...
(LUN, 659 ~ «Micródromos de la Posada», 2ª ed)

domingo, 1 de mayo de 2022

ORIGEN OPUSO: SUPONE GIRO

Ilustración de Eduardo Ramón Trejo.
Acompaña una reseña de Juan Pablo Anaya sobre el libro Mil mesetas,
de Deleuze y Guattari (Valencia, Pre-textos, 2010).
Publicada en Tierra Adentro, revista de cultura del Gobierno de México.
Al volver sobre sus pasos, desde el estrado, el Gran Simio pensó que no le gustaría tener que volver a dirimir una cuestión de principios tan viscosa como la de los orígenes. «¡Y qué más dará —dijo— haber nacido en un sitio o en otro, sobre todo cuando estás dispuesto a sentirte orgulloso de cualquier lugar que te hubiera correspondido, e incluso de haber sido originario de un hipotético No Lugar ubicado en un punto remoto inaprensible por cualquier tipo de geolocalizador por muy avanzado que fuese. El día que tal sentido de la ubicación pueda tener carta de naturaleza entre nosotros, no les quepa a ustedes la menor duda de que se habrá producido un giro decisivo en la historia de esta especie esencialmente predadora y prensil». Concluida su exposición, el Gran Simio miró a los miembros de la Academia y, sin más, procedió a un minucioso rascado de sus partes bajas, un gesto ancestral convertido por la tribu en máxima muestra de respeto y reconocimiento y fidelidad a las viejas y ya universales normas de la cortesía.
(LUN, 759 ~ Micródromos)

domingo, 10 de abril de 2022

LOS RAMOS DEL DOMINGO

Antonio Medina Serrano: Domingo de Ramos, 1940.
Galería Durán.

"ES RAMOS AL ASOMARSE"

«Que pasen los niños», le oyó decir desde el fondo del calendario cuando se disponía a volver sobre sus pasos y, de hecho, ya sacaba media cabeza fuera. Era la señal inequívoca de que había llegado el domingo que inaugura el tramo más luminoso del año. Y, como siempre, desde hacía ya un tiempo de talla LX, se aprestó a recibirlo con batir de palmas y cantos gozosos. «Ini, mira: es Ramos al asomarse a Rímini», añadió alguien. Lo que no sabemos es si Ini miró.
(LUN, 780 ~ Micródromos. Para Sylvia Tichauer, maestra ludoverbal, por tantos regalos).

sábado, 11 de noviembre de 2017

Ave va

Resultado de imagen de el ave VELOCIDAD
Puede llegar a los 330 km/h. Foto tomada de aquí.

¡AVE VA!

Se lo había advertido en numerosas ocasiones. Pero no conseguí que me creyera. Por eso ahora no me extrañan sus ojos, estupefactos. Ni el rictus de su pico, doloroso. Ni, menos aún, el revuelo, desesperado, con que trata de zafarse de las garras del águila traicionera que acaba de sobrevolar el nido y lo ha arrebatado en menos que se tarda en pensarlo. Mientras lo veo alejarse para siempre, por el fondo del valle vuelve a cruzar la gran diosa de acero, veloz, brillante, como ajena a todo. Ya nunca más le rezaremos juntos.

(AJR, 2:5 - Palíndromos ilustrados LXXV)


viernes, 7 de abril de 2017

Ogros primaverales


«Ánima, corre, por Godod: ogro perro camina.»

(AJR: 7,33; Palíndromos ilustrados, LVII)

Esta noche, quizás por influencia de la primera luna primaveral, he soñado con la noche. Y en ella había un gran perro de aguas que vivía junto a un lago. Y del lago brotaba un fulgor que asustaba al perro. Y el perro asustado, erizado por un pavor que le daba el horrible aspecto de un ogro, salía corriendo en dirección al bosque cercano. Y yo, habitante del bosque, buscando escapar de la noche para encontrar el agua, corría sin quererlo a su encuentro. Al cruzarse nuestras miradas, en medio de la oscuridad y junto al fulgor del agua, he comprendido que el perro también huía. Sin palabras ni aullidos de por medio, gracias a esa intersección de la escala zoológica que permite entenderse a humanos y animales, hemos decidido intercambiar nuestros desvalimientos y abandonar la noche, el bosque y el sueño, por la única salida posible: la puerta entreabierta de estas palabras.  

lunes, 12 de diciembre de 2016

La ruta natural (2)


—¡Sé verla al revés, sé verla al revés!
En el asiento trasero, Ana no dejaba de chillar mientras, con los prismáticos dados la vuelta, miraba por la ventanilla el paisaje que se perdía al fondo del barranco, en la orilla opuesta del mar.
La carretera se había ido estrechando y las curvas eran cada vez más cerradas. Tenía la sensación de estar recorriendo un zigzag interminable.
En una de las revueltas, frente a las ruinas de lo que parecía una antigua abadía, vimos a un monje que le estaba dando de comer a una zorra. Parecía arroz. Más adelante, la luna se anuló tras una nube. Del onagro y su órgano, puro brillo imaginario entre las sombras, mejor ni hablar. 
—Juraría que ya hemos pasado por aquí —acerté a decir mientras sentía crecer el vértigo.
Ana, en cambio, cada vez más excitada, no paraba de gritar:
—¡Al revés y sé verla, al revés y sé verla!
Fue entonces cuando comprendí que «La ruta natural» era una trampa sin salida. Pero ya era tarde para emprender otro camino.

Imagen: Dunluce Castle, en Irlanda del Norte. © AJR, 2009.

viernes, 26 de febrero de 2016

La red sideral


Al volver sobre sus pasos vio que las palabras, desprovistas de cuerpo y liberadas por fin de toda función significante, le hacían guiños a través de su punto de fuga como si lo invitaran a elevarse en el aire y a sumarse a su danza en la red sideral...

y la red isderal ne azna dusa a esra musa yeria el ne es rave le ana rativ ni oliso moca gufe dotnu pused sevarta soñi ugna icahel etna cifingis noic nufa doted nifrop sada rebil yo preu ced sat si vorp sed, sarba lapsale uq oivso sap su serbos rev lov la

y la red sideral zen anda a sua erasmus yeriale el enrevás elea varatini oli so moca gufe donut pus de sevar tao si ñungaí cha telena cifingis no cinufa doted finpro sada rebil yo pure cedsat si vorp sed sarbal aplasque oviso pas suserbos vervolla

Για βήματά του, είδε τα λόγια, στερείται σώματος και κυκλοφόρησε μέχρι το τέλος όλων των σημαντικών καθηκόντων, έκλεισε το μάτι μέσω του σημείο φυγής του, σαν να καλούνται να αυξηθούν στον αέρα και να ενταχθούν χορό της στο αστρικό δίκτυο

шақырылған болса, онда дененің айырылған және барлық маңызды функциясы соңына қарай шығарды, ол сөздерді көріп, оның қадамдарын қайталау үшін, ол ауада көтеріледі және жұлдызды желі, оның биі қосылуға оның жойылып нүктесі арқылы подмигнул

追溯他的脚步,他看到的话,缺乏身体和所有显著功能月底公布,他通过其消失点眨了眨眼,仿佛受邀在空气上升,加入她的舞蹈恒星网

Al vol verso bresus pas os vi o quel aspa labras des pro vistas de cu erpoy libera das por fin de toda función significante, leha cían guiños a travésde supunto defu gaco mosilo in vita rana el evarse en ela ire ya sumar sea su danza en la red sideral.

Y así say...

Luna llena y murales frente al viejo Foro de Carthago Nova. 
Foto © AJR, 2015.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Sonó conos


Mientras esperaba, atento con un ojo a la partitura y con el otro al gesto del director, el momento preciso en que debía hacer sonar su cono metálico con un golpe seco y decidido, el percusionista vio volar sobre la sala de conciertos un pájaro burlón que a punto estuvo de distraerlo, fatalmente, con una inesperada, leve y rizada sugerencia erótica. Pudo, sin embargo y sin ñampearse, entrar a tiempo, y su cono, heredero del triángulo que había aprendido a tañer en su infancia, sonó risueño, sin ñoñerías, puntual e insolente, como un puñalito clavado en la espalda del inocente lector.

Fotografía tomada de aquí

lunes, 31 de agosto de 2015

Z y X no son X y Z


Al volver sobre sus pasos, el Detective comprendió que, en efecto, alguien lo seguía. Estaba a punto de resolver el misterioso asesinato del profesor de matemáticas, un caso tan complicado que ya era conocido como El Crimen, y parecía claro que había gente interesada en que no lograra su propósito. Por eso no se extrañó cuando, nada más doblar la esquina y tras haber desenfundado su pistola, se dio de bruces con aquel individuo mal encarado que lo apuntaba fijamente. El Detective fue más veloz: antes de que su perseguidor pudiera iniciar un solo movimiento, ya había vaciado el cargador de su Beretta contra él. La gran cristalera de lo que parecía ser una tienda de modas saltó en mil pedazos y, al desmoronarse, mostró en su interior la entrada camuflada del aula de una escuela que había logrado salvarse de la destrucción. Sobrevivía además en ella una gran pizarra en la que, escrito con tizas sin duda también clandestinas, aún podía leerse el siguiente mensaje...


Imagen: Ante la gran pizarra. Foto de Paulus NR. Tomada de aquí.

[Retomo de los Arcones de la Posada este "micródromo" (una suerte de microrrelato cuyo corazón es un palíndromo) publicado por primera vez el 7 de octubre de 2013, a las 11:58. En esta su segunda aparición, quiero dedicarlo a la memoria de Alan Turing, gran descifrador de enigmas y padre de muchas máquinas que están en la base, y en los cerebros, de nuestros modernos ordenadores. Por mera casualidad, anoche estuve viendo, con gran placer, The Imitation Game, una excelente aproximación fílmica a su vida y su obra.]

jueves, 2 de julio de 2015

El visible y el bisivle


Al volver sobre sus pasos, en el último instante no pudo vencer la curiosidad y viró la mirada hacia el espejo, justo en el momento en que su imagen se daba también la vuelta, aunque todavía pudo ver cómo se alzaba con displicencia, tal vez con chulería, las solapas de una chaqueta que él no recordaba haberse puesto.

René Magritte: Retrato de Mister James (1937). 
Imagen tomada de aquí.

martes, 21 de abril de 2015

Zulo o luz


Al volver sobre mis pasos, después de sacarla de las tinieblas con ayuda cercana, caí en la cuenta de que la frase bumerán (o sea, ese palíndromo que campea ahí arriba) se había cerrado sobre sí misma y se negaba a contarme su historia. No sé qué experiencia tienen ustedes en tratar con palíndromos. Los imagino personas sensatas y supongo que se mantienen lejos de estas loquerías, un pasatiempo estéril de gentes desocupadas que no parecen estar contentas con la historia oficial y siempre le andan buscando la vuelta a todo, empezando por las palabras. Sin ser ese mi caso, lo cierto es que por motivos inconfesables en las últimas semanas me he tenido que enfrentar varias veces a estas criaturas. Y casi siempre he sabido por dónde tirar y dar el siguiente paso que, como todos los infantes que aún gatean presienten, es el más difícil. Pero esta vez no. Bueno, hubo un primer atisbo de historia que tenía su gracia: consistía en relatar hábilmente una anécdota que pareciera que transcurría en un ambiente de secuestro etarra, aunque procurando disponer en el texto de forma estratégica unas cuantas parejas de palabras ambiguas, para que finalmente llegara a descubrirse que en realidad el cuento trataba de un grupo de espeleólogos atrapados en una sima, una de esas noticias que de cuando en cuando mantienen en vilo a los interesados en las hazañas del subsuelo. Pero cuando iba a desarrollar ese argumento de doble vía se me apareció el fantasma no invitado de la luz que está secuestrada en el zulo (comprendo que el grado de abstracción de esta imagen roza la inanidad, pero qué culpa tengo yo del ser indócil de estas entidades), hubo algo parecido a un corrimiento de tierras, todo se vino abajo y la salida quedó taponada. Así que me quedé sin argumentos, completamente a oscuras, enfrentado a un dilema ante el que solo se me ocurre decir que las cosas no son lo que parecen. O que, en realidad, no hay tal dilema. Porque la "o" del título no distingue ni desmembra sino que identifica. Y, por tanto, la luz es el zulo y la caverna está habitada, en su centro, por una claridad tan nítida que no deja ver ninguna otra cosa. Y eso es lo que hay. No me negarán que la imagen tiene su propia fuerza como metáfora de la verdadera naturaleza del universo, con ese su ser de estar balanceándose, hasta que el tiempo dure, entre el orden y el caos, y proyectando, de paso, este espejismo al que llamamos vida. Y aún nos parece poco.




Rescatado de los Arcones de la Posada
Primera publicación 21/09/2013 0:00

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Allí ve Sevilla


Siempre que tomo el bus 9, que va de Hortaleza a Sevilla, generalmente en la parada de López de Hoyos casi esquina a Fernández Oviedo, caigo en la cuenta de que esto no es Buenos Aires.  En principio, me alegro, claro. Nadie rompe la realidad impunemente, ni siquiera en sus segundas acepciones, sean estas ecológicas o no. Pero después siento una nostalgia extraña y hasta estruendosa, contra la que no puedo luchar, y avanzo por las calles de Madrid como Martín Fierro por la pampa.  La ensoñación suele durarme hasta el viejo palacio mudéjar de ABC o, como mucho, hasta el Museo Arqueológico, nada más dejar atrás la grande bandera de Colón, manda güevos, que corta el viento a todo trapo entre las más bien cubistas naos de piedra. Ya en Alcalá, miralá, miralá, soy otro hombre. Al descender en la isleta de Cibeles, echo una moneda al aire para decidir el rumbo. Según sube el cobre, a veces me quedo escudriñando el cielo, golpiado por su proximidad, pasto fácil de su desmesurada belleza, entre las corrientes contrarias del gentío y un marcado sentido personal del embeleso bobo, que no es más que un modo fácil de manejarme con la cámara lenta. Si sale cara, me dirijo hacia el Círculo y, a la sombra de su Minerva poderosa, doy el día por salvado. Pero si sale cruz, tampoco importa. Lo que se decide con esa pequeña inspección del azar tiene menos valor que el hecho de haber llegado a las cercanías de Sevilla y poder comprobar que sigue allí, en la pared de siempre, la escueta sombra grafitera que un día, cuando laboraba de «turronero» en el antiguo edificio de Correos, sección Buzones, me dio la bienvenida al nuevo tiempo que entonces comenzaba a abrirse en mi vida y que ahora, más de cuatrocientos años después, aún me conmueve hasta estirar un poco el pergamino de mis lívidas mejillas y ponerme al borde del milagro. Quién estuviera vivo para poder llorar. O reír. A mandíbula batiente, cómo si no.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Rácano nácar


Al volver sobre sus pasos,  mientras contemplaba el abismo sin fin de su morada, la Ostra comprendió que su perla no era otra cosa que la apoteosis de un círculo vicioso.

lunes, 27 de octubre de 2014

Sesión golfa


BALAS AL ALBA (HABLA LA SALA B)

Aquella noche acudí a la sesión golfa de los Cines Ideal para ver El sexto sentido, que se me había despistado en su estreno y ya sólo se proyectaba a deshora. Cuando entré, la sala estaba completamente vacía y al empezar la película únicamente pude ver a otro espectador sentado unas filas más atrás. Disfruté de la historia en unas condiciones inmejorables para sentir el placer del miedo controlado y hasta un leve erizamiento de la espina dorsal en algunas de las escenas más logradas: el descenso al sótano de la casa, la espalda cruel del paseante del baño, la luz agonizante en la tienda de campaña, el filo de luz blanca en la cocina, el susto mortal junto a la ventanilla del coche, la perplejidad creciente de Bruce Willis, tan parecida al ensimismamiento... Y saboreé el presentido pero inesperado final con la alegría del que, tras haber deambulado por callejones siniestros de la imaginación, se sabe al otro lado de la pantalla. Cuando salí de la hipnosis para volver a casa, me di cuenta de que estaba solo en la sala. Los títulos de crédito ya habían terminado (siempre agoto la visión de las cintas) y sin embargo el proyector seguía encendido, iluminando la pantalla con un marco vacío de luz sucia. Fue entonces cuando, provenientes de no sé dónde pero reales como las palabras que las nombran, vi dos balas atravesar la sala, apenas unos centímetros por encima de mi cabeza, y caer sobre aquella mancha lechosa que aún refulgía en medio de la pantalla. Por los dos agujeros que los proyectiles dejaron en la pared se colaban, con una limpieza de navaja recién afilada, lo que pensé que serían los primeros rayos del amanecer. Sin embargo, como comprobé al salir a la humedad de la calle, todavía era de noche. Y en la sala de al lado aún no había concluido la última sesión. Supongo que no será necesario añadir que en ella se estaba proyectando un western. Pero no logro recordar su título.

Fotograma de Cawboys & aliens, de Jon Favreau (2011).

(AJR: 7,23; Palíndromos ilustrados, XXXIX)

viernes, 18 de julio de 2014

miércoles, 28 de mayo de 2014

Amor, bala, broma


Al volver sobre sus pasos, en medio de la pista central y ante la expectación unánime del público, el mago fue sacando del sombrero lo que parecían ser los restos desordenados de su último insomnio: un corazón al rojo vivo, un matasuegras y, quién lo diría, una... oveja.