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sábado, 5 de diciembre de 2020

Camarón cumple 70 años


(Al filo de los días).
A mí se me hace cuento que hoy, 5 de diciembre de 2020, hubiera cumplido 70 años Camarón de la Isla (San Fernando, 1950-Badalona, 1992), casi con toda seguridad el cantaor flamenco que “partió las aguas” en la historia del género, y sin duda, junto con Paco de Lucía y Enrique Morente, el que a más público ajeno al cante ha atraído hacia este singular arte, una de las grandes patrimonios mundiales de la música.

Camarón, que dio su último concierto en el Colegio Mayor San Juan Evangelista (nuestro querido “Johnny”) en la noche del sábado 25 de enero de 1992, ya con un estado muy avanzado del cáncer que le costó la vida unos meses después, murió tan joven y en tal plenitud artística que, si por un lado, parece imposible imaginarlo con 70 años, por otro viene a resultar casi irrisorio que cumpla “sólo” esa edad, tal vez porque los jóvenes de entonces ya la tenemos al alcance de la mano.
Rarezas del tiempo aparte, hay que recordar a Camarón. Y para hacerlo me ha parecido oportuno volver a una de las piezas que más me gustan y más veces he oído: esta lorquiana «Nana del caballo grande», una verdadera genialidad interpretativa del cantaor. Pertenece al ya legendario disco La leyenda del tiempo (1979) y es una elocuente muestra de su poderoso instinto innovador: ejemplifica su intuición para encontrar cruces de caminos y mestizajes (en este caso con los modulados acordes del sitar indio, pulsado por Gualberto G.), tan lejos de purismos fosilizantes como de volatineras ocurrencias efímeras. Sólo alguien con un dominio tan “desde dentro” de la esencia y el color del cante podía ser capaz de llevarlo, sin traicionarlo, hacia nuevas fronteras, en un viaje revolucionario y que quizás aún tenga etapas pendientes. También por eso, Camarón vive en una edad sin tiempo que lo fija en su leyenda como una figura insoslayable, un referente tutelar.
Posdata: indagando sobre el último concierto de Camarón, a través del muro de
Alejandro Reyes
(el hombre clave de las actividades musicales del Johnny, donde lo conocí en mis tiempos de colegial), me entero de la muerte del periodista y crítico musical, gran estudioso del flamenco, Alfredo Grimaldos. Compañero de la facultad de Ciencias de la Información de la Complutense y asiduo a los conciertos del Johnny, ha sido un profesional con una larga y reconocida trayectoria. Su Historia social del flamenco (Península, 2010) lleva camino de convertirse en un clásico sobre el tema. Nacido en Madrid en 1956, Grimaldos falleció en un hospital de la capital ayer día 4. Suene también por él la voz de Camarón.

jueves, 29 de agosto de 2019

Marisol, sin nostalgia


(Al hilo de los días). No conozco a nadie de mi generación que, de una u otra forma, no estuviera enamorado —o enamorada: dicho sea sin tapujos— de Marisol. En mi caso, confieso que considero cómo uno de los hitos de mi infancia el haber completado el álbum de cromos de Marisol rumbo a río, de modo que quizás no hagan falta mayores pruebas. Y que es un enamoramiento que perdura he podido comprobarlo esta noche viendo en La 1 el programa Lazos de sangre (se está emitiendo todavía ahora) y en el que creía —alguien cercano me ha sacado de mi error— que iban a entrevistar a Pepa Flores, después de tanto tiempo de estar por completo y de forma admirable al margen de los focos. No será así, pero es tal el caudal de emociones y recuerdos que su figura me trae que es casi como si lo hubiera sido. Cacharreando en la Red he encontrado este documento, para mí inédito, en el que Pepa Flores improvisa con Camarón una versión de Al alba, de verdadero interés. No hay que olvidar, por lo demás, que el último disco largo interpretado hasta de fecha por la artista (Pepa Flores: Climas, 1983) fue compuesto y producido por Luis Eduardo Aute. Otro motivo para quererla más.
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martes, 6 de noviembre de 2018

Samara, de Camarón




(Oído en voz alta). Por puro azar azaroso viene a mis manos una vieja cinta de casete de Camarón de la Isla, «con la colaboración especial de Paco de Lucía"». Castilo de arena es su título. Y en ella se encuentran estas bulerías de «Samara» en las que, como a menudo suele ocurrir en este palo, la letra es la que conduce a la voz hasta ciertos registros expresivos y honduras que sorprenden por su perfecto ensamblaje. La fecha de edición es la de 1977, aunque creo que llegó a mis manos algo más tarde. En todo caso, mi afición al flamenco, que sin duda prendió, además de en las coplas de la radio, en los fascinantes corrillos que los gitanos de Talavera formaban durante las ferias en el paseo de la Alameda y que yo veía asombrado, se fue fraguando por esos años, en especial durante las sesiones a las que pude asistir en el Club de Música del Colegio Mayor San Juan Evangelista, el añorado «Johnny». De esos conciertos y recitales, y también obras dramáticas (con La Cuadra, por ejemplo), recuerdo casi como si se tratara de un hecho fundacional una sesión urdida por mi amigo de entonces, Virgilo Pérez-Clotet, que tuvo como protagonistas a Bernarda y Fernanda de Utrera, legendarias cantaoras que por esas fechas apenas actuaban fuera de sus predios. Aquel recital se saldó con un verdadero fracaso de audiencia (no creo que fuéramos más de veinte personas en el amplio salón de actos del colegio, por lo común repleto de espectadores) y aún me parece estar oyendo los lamentos de Virgilio quejándose de que «me han boicoteao, tío, vaya marrón y qué mala leshe». Lo curioso es que, en la pequeña historia de mi afición al flamenco, ese fue un verdadero día D, al que no tardaría en sumarse, junto a los experimentos tan brillantes de Triana, Lole y Manuel, etc, el milagro de la voz de Camarón, ese punto cero del flamenco contemporáneo.

jueves, 8 de agosto de 2013

«La Nana ya está cantá»

Camarón durante su última actuación, en el Johnny (26 enero 1992). Foto ABC.

Me curo el mono de no haber podido asistir este año al festival de La Unión revisitando el «imprescindible» de RTVE dedicado al 30º aniversario de la grabación de La leyenda del tiempo (vídeo inferior), el disco con el que Camarón le dio al flamenco otros dos siglos de vida (por lo menos). El reportaje, que además resume con pinceladas las claves de la evolución del cante en los últimos 50 años, está lleno de humor, precisiones, buenos recuerdos, jugosas anécdotas, pistas valiosas. Por él desfila un buen puñado de primeras figuras e incluye algunas grabaciones inéditas. Tiene uno de sus momentos culminantes, a mi juicio, cuando Camarón (minuto 36:49) se niega a volver a grabar la Nana del caballo grande porque es consciente de que su interpretación no puede mejorarla: «La Nana ya está cantá», dice con humildad y lucidez. Y basta con volver a escuchar su interpretación del poema de Lorca (confío en que aquí pueda oírse) para saber hasta qué punto tenía razón. La voz de Camarón es uno de esos milagros del arte que no cesan de asombrarnos. Dejándonos guiar por sus honduras se descubren, verdaderamente, tiempos de leyenda. Una resonancia de la conciencia de ser que nos estremece. Una voz luminosa y profunda, reveladora, capaz de conducirnos por inéditos laberintos de nuestro propio interior.