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viernes, 17 de enero de 2025

RESPONSOS Y RESPINGOS

(Diálogo)
—Y usted, ¿qué?
—Sí, ¿yo?
—El desdoblado.
—Quizás mejor el Doble.
—¿Con versal inicial?
—Claro. Una simple mayúscula.
—Nombre propio, pues.
—Seguro pasto de olvido.
—¡No me diga!
—Ya le digo: menuda lata.
—Ese temblor del roce en la punta de la lengua.
—¡Exacto!
—Ese saber que empieza por una letrita.
—¡Justo!
—El casi revelado del sonido justo…
—¡Ahí, ahí!
—El casi fulgor de la inminencia.
—¡Potente!
—Un continuo estar a punto de…
—Sí. Y sin embargo…
—No poder dar a luz.
—No poder.
—Ni recurriendo al truco ya previsto.
—Que también falla.
—Pero no arde.
—El olvido como mancha de aceite.
—Yo tengo otro truco.
—¿Efectivo?
—Sí: no agobiarse.
—Filosofía de la no acción, supongo.
—De andar por casa, más que nada.
—¿Práctico?
—Mucho.
—O sea que funciona.
—Bueno, a veces sí y a veces…
—¿Y consiste en…?
—¿Qué?
—¡El truco, hombre!
—Ah sí: ya lo dije, no agobiarse.
—¿Cómo se hace eso?
—De un tirón.
—Suena duro.
—Para nada.
—Y raro.
—¿Raro? ¿Por…?
—Por…, por…, por poner un ejemplo.
—No sea usted gallina.
—Ya le digo que casi nadie…
—Ya será menos.
—Hombre, hasta ahí…
—… podíamos llegar.
—¡Oiga, no me pise!
—¿Le duele algo?
—La ficción, más que nada.
—Sí, la afición es necesaria.
—El invento, quiero decir.
—Ah, a veces sopla fuerte.
—Y otras sorbe.
—¿Cómo dice?
—Sorber y soplar: no es posible a la vez.
—Dentro de un orden…
—¡No hay orden que valga!
—Es que si no…
—¡Nada, nada: déjese de cuentos!
—No, si yo ya…
—¡No insista!
—A ver…
—Que no, que no.
—Ese me suena.
—¡Un verdadero suplicio!
—Bueno, no es para tanto.
—Me parece que está usted vacilándome.
—Pas de tout!
—Y ahora, además, meando fuera del tiesto.
—¡No se me amohíne hombre!
—Ya, si es que yo…
—Comprendo que el invierno es muy duro.
—!Y tantito¡
—Y que a veces…, a veces…
—Proceda.
—Dios da pañuelo a quien no tiene napias.
—¡A mí me lo va a decir usted!
—¿A quién si no?
—También es verdad.
—Y ficción.
—Eso.
—Ya está.
—Pues sí.
—Sí.
—Andando: echemos la última paletada.
—¡Y santas pascuas!
—Por ahí viene otro…
—Un no parar
—Y usted qué.
—¿Quién, yo…!
(«El retorno ocasional de Los Merluzos». Con licencia)




jueves, 29 de febrero de 2024

 IMPROPERIOS CUARESMALES

—Por fin comenzó la fiesta.
—¡Enhorabuena!
—¡A buenas horas!
—Tengo entendido…
—¡Alto ahí!
—Vaya, pues sí que está usted suspicaz…
—Precaución solo.
—No se me amohíne, hombre.
—Es que lo veo “de” venir.
—Ese “de” está de sobra.
—Era tan solo un anzuelo.
—Ya, ya.
—Para verle los reflejos.
—Pues ya ve.
—Y si acaso…
—Diga, diga.
—Saber de qué pie cojea.
—Le dijo el tullido al manco.
—No hace falta señalar.
—No, si yo no…
—¿Usted tampoco?
—Bueno, es que solo quería…
—Diga, diga, no se prive.
—Es que, vamos, que me han dicho…
—A ver, a ver…
—Que es usted un agonías.
—¿Quién yo? Quite, quite, no me vaya usted a tiznar.
—¡Lo ve! Cuán fácil se enerva.
—¡Qué redicho, besugón!
—Vamos a la par, ¿no cree?
— ¡Es usted un andarríos!
—¡Será baldragas!
—Gualdrapas, más bien.
—¡Cabestro!
—¡Cafre!
—Ya veo: un vulgar cantamañas.
—¡Lo dijo un chisgarabís!
—No venga con chuminadas.
—Ni usted con soplapolleces.
—Veo que es usted un culo de mal asiento.
—No me toque las domingas, caballero.
—¡Vaya misales, Pernales!
—De esa no me consta el quibus.
—Habrá perdido el oremus.
—Eso será, ¡voto a bríos!
—Vale, vale, pues yo voto…
—¡Lo barrunto!
—¿Sí?
—Clarinete.
—No le guardo la papela.
—¡No te amuela!
—Quédese el Chápiro Verde para mejor ocasión.
—Y pasemos a otro asunto.
—¿Qué me dice de los patos?
—¿Los ribereños de acá?
—Equilicuá: del famoso Manzanares.
—Pues que andarán todos sordos.
—Con los ‘cobetes’ y eso.
—La curiosa mascletá.
—Eso. ¿No le parece que es…
—Una broma algo subida de tono.
—Estruendosa, mismamente.
—Pero también una muestra de mul-ti-cul-tu-ra-li-dad.
—Si usted lo dice.
—El hecho habla por sí solo.
—Ya lo creo que habla: grita.
—Pues ya puestos, vengan Fallas.
—Los Ninots ya los tenemos.
—¡No sea usted obsceno, hombre!
—Quite, quite…
—Que ya puestos, digo yo…
—¡No se prive!
—También se podría importar…¡de Cádiz el Carnaval!
—¡Brillante idea!
—La gran fiesta del humor y la palabra.
—Me pasaría febrero entero repasando tanto bueno.
—¡Ya le digo!
—Y este que es bisiesto más.
—Aunque lo veo yo a usted algo escurrío.
—¿Cómo dice?
—Sí, que se le quedan algo duros los gabrieles.
—¿Y eso que tiene que ver?
—No, nada, pero de madrileñismo hablamos..
—Pues menuda jaimitada.
—¡Es usted un Jeremías!
—¡Hala, hala! ¡Vuelta la burra al trigo!
—Eso le pasa por andar lechuceando.
—¡Oiga, lechuzo lo será usted!
—Lo decía en sentido alipórico.
—Pues tenga usted más cuidado.
—No se engatille, paisano.
—Ajajá: no se la compro…
—¿Qué cosa?
—La rima fácil.
—Se le ha dejado en la mano.
—Por eso mismo.
—Ya me vuelve usted de nuevo con su vieja rechuflilla.
—“¡No s'ha jodío aquí er niño de la polla lisa!”
—¿Cómo dice?
—Citaba no más. ¿Es que no ha visto las vírgulas, vulgo comillas?
—Creí que eran dos rasguños y que arañaba usté el aire.
—Tiene usted una cosas.
—La mímica, ya se sabe.
—¡Ay, qué polvorilla!
—¿Y qué?
—Las cosas que tienen fuste…
—No se ponga usted románico
—¡Se habrá visto el pajillero!
—¡Hala, dele!
—Se me salen los akais.
—Ojos como puñalás.
—Vaya chupa que le veo.
—Y con mucho perendengue.
—¡Y qué zanguango!
—¿Y qué más?
—Nada, si acaso…
—Suelte el caso.
—Solo nos queda invocar…
—¡Virgen de la Patarrastro!
—No diría yo tanto, pero…
—¡Sea!
—¡Sea!
—Ea!
—Ehhh!
(Y se alejan, poco a poco, hasta que no se les ve).
(LUN, 99 ~ El retorno de los Merluzos)



sábado, 31 de diciembre de 2022

LA RUTA NATURAL

—¿Y dice usted que por aquí voy bien?
—Depende de a dónde quiera ir.
—Ya me gustaría a mí saber eso.
—Pues ya somos dos.
—Tendrá claro al menos a dónde no quiere ir.
—Más o menos. Aunque…
—¿Tampoco en eso está usted libre de dudas?
—No me puedo librar de lo que soy.
—No insisto, pero ya veo que…
—No insista.
—Claro.
—Y previsto.
—Como decía el clásico.
—¿Cuál de ellos?
—El clásico clásico.
—Ah, el de “ver es prever”.
—¡Ese mismo!
—Algo, con todo, me guía.
—¿Tiene un perro lazarillo?
—Más o menos.
—¿Más o menos?
—Mitad can y mitad lázaro.
—No me venga usted con esas.
—Ladrar y resucitar.
—¿En ese orden?
—La inversa también me vale.
—Se diría que es incluso…
—… ¿la ruta más natural?
—Ese ‘más’ está demás.
—Suele ocurrir.
—Sabe qué…
—Ahora me dará un consejo.
—Consejo no, pero un lema…
—Diga, diga.
—Para las encrucijadas…
—Tan frecuentes.
—Y en las bifurcaciones…
—¡Y dónde no…!
—Suelo seguir un principio…
—Que dice…
—¡Siempre contra los tópicos!
—¡Menudo tópico es ese!
—¡Pues vayamos contra él!
—¿De consuno?
—¡Al alimón!
—¡Feliz 3202…
—… 2023 zileF!
—¡Ay, bumeránico amigo!
—Si yo le contara, sire…
—Pues no me voy a dejar.
—Hace usted requetebién.
—Además es que…
—¡Ya supongo!
—Presume acaso que…
—… que sé lo que va a decir?
—No tiene mérito alguno.
—¡Hombre, alguno sí que tiene!
—Es verdad: nunca como aquí es tan duro…
—… pero duro de verdad…
—… reducir el embeleco…
—… salir de la jerigonça…
—… parlarlo con claridad…
—… y saber, en la peonza,
—… cuál es la voz, cuál el eco.
—Agur, pues.
—Hasta la vista.
—Nos vemos.
—Ya se verá.
(LUN, 514 ~ «El retorno de los Merluzos»)
[Mientras estos dos hacen mutis por el forro, me permito inmiscuirme para desearles de verdad y sin intermediarios un venturoso y aventurero 2023. Lo hago, además, aprovechando la felicitación que me ha hecho llegar el pintor Servando Corrales, tan en sintonía con los tiempos que corren e inspiradora del texto adjunto. Lo dicho. Y lo no dicho. Y lo por decir].

miércoles, 28 de diciembre de 2022

ESCALAS SETNECONI




🎶😇🤡🎵
—Dola.
—Dola.
—¡Fa sol!
—Si, fa.
—¡Fa resol!
—Resol, resol.
—¡La resolfa!
—¿Resolfa?
—¡Si!
—¿Do la mido?
—Do resido.
—¿Do mi resol la redore?
—Do mi fado.
—¿Do la mido la mi Mila?
—Si la Misi la remila…
—Mire, sire: mido lado.
—¿Lado solfa?
—Lado lado.
—¿Lado sirela?
—Fasido.
—¡Remire!
—Faré la Sol la mi Remi
—¿Sol resollado?
—Sol sido.
—Redore do la remire.
—Faré soldo la mi fala.
—¡Fala, fala, relamido!
—¿Relamido? Mire do miré falado.
—Do mi solfa la remido.
—Dofafa 🎶 sollafa 🎶 do la…
—Lasidosilasisol🎶
—🎶Solfasolasol…
—Dore mi lado sí mi lado mido.
—Sol dore soldo do dorela fala.
—La fala solfa la remire Lala.
—Mi lare remi la resolla sido.
—Sol la farela la resolfa mire.
—Mire redore si mi refasido.
—Refala solla do la fala mido.
—Fare la solfa si la mido, sire.
—Fa sol fasido mi sol redolado.
—Fa sol solfado si la mila fare.
—La redola mila la fare dosol.
—Si la dola mila dola la mi fado.
—Si la solfamila dola la milare.
—Mírela la fala do fala mi sol.
—La miré, la remiré…
—Si la soldo, la doré.
—La mi fala, do resolla, me la soldó mi famila.
—¿La famila? Si la fala fala Mila, Mila fala solfafado.
—Remire: si solfafado mi doremi remisolla remilasoldofaré do mi fasolla resídola…
—Fala lala, fala solla. Mi sol si do mi relafa ladoremi miredola refalare…
—Solfadoremisiredo mi doremisolfalado do dala la faladofa, do solla la solfarefa.
—Dosido doré mi refa.
—La soldó la mi Mirela.
—¿Mirela la miladore?
—Sí, mi lamido la domila.
—La lamí, la relamí.
—La miré, la remiré.
—¿La soldó, la resoldó?
—Si la solla, la resolla.
—La fasila la silafa.
—Dola, dola, sol refala la misila.
—Si la mido, relamido, la sollala domisila…
—Mirela, remilarela.
—¡Mire, mire!
—¡Mido, mido!
—¿Lala?
—Resido sol, si sol dore.
—¡Sol!
—Mila Mirela
—La, sire, Mila solfala.
—¡Mi Refasol, mi Resolfa!
—Si, si, si…
—Relafaré mi lamido.
—¿Do la solla?
—Lamí, lamí.
—¿Mídola?
—¡Dola!
—¡Redola!
—Lare, lare.
—Dola, dodo.
—Resol, resi.
—Mido, mire, Mila, Misi.
—Fado faré la mi fala.
—¡Fálala, sollamiredo!
—Mido sol, mire mi lado.
—Sol miré, sol faresido.
—Solla.
—Lado.
—Sido, sire, sila.
—Dorela.
—¿Do?
—Do resido.
—Refaré la mi soldofa.
—Dola, do la do la Mila.
—Mi dodo refala lafa.
—¿Do…?
—Remi.
—¿Fa?
—Sol.
—La…
—¡Sí!
—Do…
—¡La mi fala!
—Sí, sí, sí, si sol falado.
–Falado re…
—Resolsido.
—¡Dola!
—¡Lado!
—Dodo.
—Sido.
—¡Lala!
—¡Lala!
(LUN, 522 ~ «El retorno de los Merluzos... con soneto emascarado»)

miércoles, 23 de noviembre de 2022

GENERAL WINTER

Erich Heckel: Dos hombre a la mesa, 1912. Hamburger Kunsthalle, Hamburgo.
—¡Buenas, compadre!
—Muy buenas, pero…
—No me empiece con pegas.
—No pegas, no, pero…
—Sí, ya sé, que buenas, precisamente, no son.
—No, no. No voy por ahí.
—Pues entonces…
—Es por lo de compadre.
—¿Qué hay en ello?
—Que usted y yo…
—¿Sí?
—… compadres, lo que se dice compadres, no somos.
—Ah, hombre, es sólo una forma de hablar.
—Ya, como todas.
—Y algo nos une, ¿no?
—Algo.
—¿Ha visto cómo está el patio?
—¿El de la entrada?
—Ese también, pero…
—No esperaba verlo por acá tan pronto.
—¡Eso casi es un dado alejandrino!
—Mande…
—No, nada. Hace semanas que no vengo.
—¿Quién lo afrenta?
—No hablo de venganza.
—Lo suponía. Era broma.
—Bueno, bueno. No me vengo, pero…
—¿Tampoco se va…?
—Es usted incorregible.
—Manejo los contextos.
—Y, la verdad, motivos no me faltarían.
—¿Para irse? ¿Tan mal le caigo?
—Ja, ja. ¡No, para vengarme!
—Ah, pues no se prive.
—Le doy vueltas.
—Sí, ya veo.
—Y el caso es que…
—…vamos…
—…. camino…
—… del ocaso!
—Con usted da gusto.
—El gusto es mutuo.
—Ya sabe que no es fácil…
—¿La sintonía? Sí, me hago cargo.
—Claro que ya son muchos años.
—Unos cuantos, sí.
—Diría que todos.
—Y todas…
—Todos los años.
—Todas las horas.
—Parece que ya ha empezado a nevar en Ucrania.
—¿Y eso?
—Lo dicen por la radio.
—Así que de nuevo el General Winter.
—Sí, el mismo.
—El que derrotó a Napoleón.
—Y a Hitler.
—Ya le digo.
—Tiempos pasados.
—¿Usted cree?
—¡Hombre, sí!
—No sé, no sé, a veces se diría…
—¿Que parece que anda suelto Satanás?
—Una canción que no pasa de moda.
—En todo caso, va a ser duro.
—Y sin embargo…
—¡Embargue, embargue!
—¡Oiga, pero usted habla en serio alguna vez?
—Créame, no hago otra cosa.
—Gag a gag, ya veo.
—Ya me gustaría.
—¿Qué le gustaría?
—Tener siempre la rusa a punto.
—Me parece que se le ha colado una errata.
—Eh! Ah, sí. Disimule.
—No, sí a mí no me me importa.
—¿Entonces?
—Lo digo por esos. Por ellos.
—¿Ellos? ¿Esos? ¿Quiénes?
—No me diga que no los ve.
—Non los veo.
—¡Así no vale: le dije que no me lo dijera!
—Sosiegue, amigo.
—¿Tranqui, tronco?
—¡Tranqui, tronco!
—Estoy muy triste.
—Ya se le ve.
—¿Tanto se nota?
—Canta cantidubi.
—Otro golpe bajo.
—Malos tiempos para la lírica.
—Y peores para la Trova.
—Se murió Milanés.
—Nos vamos quedando sin banda sonora.
—Snif!
—Snif!
—Bueno, agur. Me vuelvo a mi viñeta.
—¿Aún vive en el TBO?
—No, hace mucho que me desahuciaron.
—Si quiere le alquilo un cuarto acá.
—¿Acá? ¿Donde es acá?
—Esto, el umbral del Metaverso.
—Eh! ¿Sabe qué le digo?
—Presumo que estoy a punto.
—?! ¥¥ Mejor me callo.
—¡Sabio!
—Y menos mal…
—… que nos queda Portugal.
—¡¡Xitón!!
—¡Agur!
—¡Adieu!
—¡¡Telón!!
(LUN, 556 ~ «El retorno de los Merluzos»)

sábado, 5 de marzo de 2022

EL OBOÍSTA EGOÍSTA

Intérpretes de oboe pícolo,
en una página de las Cantigas de Santa María (siglo XIII).


—¡A las buenas tardes!
—Tardes sí que son.
—Habrá usted comido.
—No exactamente.
—Ah, claro: la Cuaresma.
—No, ya sabe usted…
—Cada vez menos.
—… que tengo bula.
—¡Pues sí que es usted antiguo!
—Tradicional sólo.
—E irónico, presumo.
—Se intenta, claro está.
—¿Y entonces podemos decir o no que son buenas?
—¿Las tardes? ¡Qué remedio!
—¿Con qué fin?
—Hay que ser constructivos.
—Y que lo diga. Y arrostrar la marea.
—Me gusta su espíritu marinero.
—Es sólo un ejercicio de cordura.
—Ya lo creo. Hay que ver cómo se ha puesto todo.
—Lo dice por los rusos.
—Bueno, más que nada por los ucranianos.
—Qué tristeza.
—La bestia humana otra vez al galope.
—Es que no escarmentamos.
—Ya se sabe: la sombra de Caín es la de un burro.
—De su quijada, en concreto.
—Talmente.
—El hueso asesino.
—Cuando la herramienta se convierte en arma.
—Y se arma la de Dios.
—Al este del Edén.
—Y al Este de Europa.
—Raptos de locura
—Delirios imperiosos.
—Siempre hay un caballo loco que montar.
—Por eso lo digo: el caballo aquel de Gil y Tal.
—Imperioso, en efecto.
—Menuda historia, la saga marbellí.
—De letra pequeña. La de ahora, acongoja.
—¡Ya lo creo! Fíjese si no en lo de la central nuclear.
—Hay que haber perdido hasta el oremus.
—Y todo atisbo de projimidad.
—Vuelve el terror demoledor.
—Y eso que parecía agua pasada.
—Siempre hubo hijos de Putin.
—Y tanto.
—Me recuerda también la historia del músico incendiario…
—¿Un tal Nerón tal vez?
—No, no. Un oboísta, no un lirista.
—Delicioso instrumento.
—¿El oboe? Ya lo creo
—De sonoridad penetrante…
—Y mordente…
—… y algo nasal.
—Sí, veo que estamos en sintonía.
—Wikipédicos, más que nada.
—¿Conoce la historia del oboísta egoísta?
—Eso suena a farsa.
—Bueno, es pura invención.
—¿Con copyright?
—Aún no, pero…
—Me barrunto que me la está colando.
—No descarte usted nada.
—¡Eh, oiga!
—No, no. Era broma.
—Bueno, y ese horrible ripio…
—¿Cuál de ellos?
—El del egoísta.
—Ah, el oboísta. Es un cuento con moraleja.
—Ya, una patrañera de ricos con ínfulas.
—Ja, ja. No deja pasar ni una. Pero no.
—¿Entonces?
—Érase una orquesta en la que el oboe solista…
—O sea, el oboísta.
—Yes. El oboísta era un intérprete muy pagado de sí mismo.
—“Artistas: narcisistas”, ya se sabe.
—Este exigía que todas las partituras elegidas fueran aquellas…
—… en las que el oboe…
—… tuviera un papel protagonista.
—Egoísta, por tanto.
—Fue el caso que, una vez acabado el repertorio…
—Barroco, mayormente.
—En efecto. Tras eso, no se le ocurrió otra cosa que…
—A ver, a ver…
—… modificar las nuevas selecciones musicales y transcribirlas todas para oboe.
—¡Qué locura!
—¿Se imagina cómo acabó la historia?
—No, cuente, cuente.
—Pues en un motín.
—¿Rebelión en la orquesta?
—Así fue: toda la sección de cuerdas y el resto de los vientos se conjuraron…
—¿Y qué obtuvieron?
—Consiguieron que el oboísta fuera deportado.
—No me diga dónde.
—¿No quiere saberlo?
—Ya me lo imagino…
—Y eso…
—Hombre que con tantas conversas merlucinas, ya le voy calando.
—Ja, ja, va de suyo.
—Sus ocurrencias, más bien.
—Así que sabe…
—… que el artista del oboe…
—… fue deportado…
—¡¡A las Islas Feroe!!
—¡Asombroso!
—Mas bien de cajón.
—Jaja, le ahorro la rima.
—Le veo venir.
—Pues ya me iba.
—Pues agur
—Chao.
—¡Bacalao!
—¡Es usted incorregible!
—Merluzo no más…
(LUN, 816 ~ El retorno de los Merluzos)

miércoles, 27 de octubre de 2021

ASUNTOS PROFUNDOS

(De la crónica del día con los Merluzos en acción)
—Buenas.
—Buenas.
—¿Cómo está?
—¡Pues anda que usted!
—¡Vaya! No lo imaginaba tan suspicioso.
—Bromeaba. Como el chiste.
—Ah, ya.
—Pero vaya palabro que se ha inventado.
—¿Quién, yo?
—Eso de suspicioso…
—¿Qué le pasa?
—Querrá decir suspicaz, ¿no?
—¡Bromeaba también!
—Ja, ja, somos incorregibles.
—Hay que andar listos.
—Y estar a la que salta.
—Oiga, usted…
—Diga: mis pabellones están abiertos.
—… usted es gallego, ¿verdad?
—No exactamente, pero para el caso...
—¿Qué caso?
—Ah, eso usted sabrá. Como pregunta…
—Era por lo de la jueza de…
—¿La de Marbella?
—Si, ya veo que está al tanto.
—Y tanto.
—Hay que ser muy bruto. O sea, bruta…
—¡Ya le digo!
—… para despreciar de eso modo a la Galicia profunda.
—Más que nada “inorancia”, falta de “concetos”…
—Jaja, ¡qué bromista!
—Menos mal que me capta la ironía.
—Se la capto y se las “cato”, amigo.
—¡Muy bueno, muy bueno!
—Sabe qué es lo más atinado que he oído sobre eso…
—Aún no, pero falta poco. ¡Ah que sí!
—¡Sí! Me lo dijo un primo. Gallego, claro.
—¿Y profundo?
—¡Ya le vale! Pero sí, de Esgos, en Ourense.
—Ah, Esgos, donde el mosteiro de Rocas y tal.
—¡Eco! Xa vexo que sabe.
—Conozco la zona. La Ribeira Sacra.
—¡Ahí mismo! Pues…
—¿Qué dijo su primo?
—A eso iba. Si no le importa, se lo diré en gallego.
—Claro: versión original.
—Unha xuiza sen xuizo.
—¡Bien visto!
—Bueno, él lo dijo en castrapo.
—¿Castrapo?
—Si, el gallego mixturado con castellano que aún se habla en muchos lugares de la Galicia fronteriza.
—Ah, ¿y cómo lo dijo?
—Unha xueza sin xuicio.
—Bueno, no hay tanta diferencia.
—Las lenguas, que viven y se contagian.
—Hay que procurar hablar bien.
—Y entenderse.
—Sí, eso es vital.
—Aún añadió algo más.
—¿Su primo?
—Sí, le dedicó otra frase.
—A la jueza marbellí.
—Ahí, ahí.
—Diga.
—«Esa muller debe ter auga nos miolos», dijo.
—Ahí me pilla…
—Viene a ser algo así como tener serrín en la mollera.
—Bien mirado, también.
—¿También qué?
—Que también bien visto.
—En qué quedamos; ¿bien mirado o bien visto?
—¡Oiga!
—Le estaba vacilando. No se me amohíne.
—No si ya.
—Tiene su gracia.
—Pues a mí lo que más me ha gustado…
—¡Diga, diga!
—Ha sido un grafiti que he visto en la calle, no lejos de aquí.
—¿Y?
—Esto: «Para Galicia Profunda la que estuvo durante cuarenta años en El Pardo».
—Bien tirado.
—Ya lo creo.
—Hace juego con aquello que antes se decía.
—Se refiere a lo de un fresco…
—… venido del Norte…
—(ambos) … se ha instalado en el centro del país.
—Buena retranca.
—Coña marinera.
—De aquellos polvos…
—¡Estos engendros!
—Pues no se hable más.
—Eso mismo.
—Buenas tardes
—Boas noites.
—¡Adiós!
—¡Condiós!
(LUN, 945 ~ «El retorno de los Merluzos»)

9 comentarios

lunes, 25 de octubre de 2021

LA ENTONACIÓN


—¡Hombre!
—!Hombre¡
—¡Cuánto tiempo!
—!Y tanto¡
—Llegue a pensar que…
—… habría palmado¿
—No tanto, aunque…
—También yo llegué a suponerlo.
—Es verdad, vuelve a ocurrir aquello…
—Lo de…
—Sí, eso: palma gente que antes nunca.
—!Ya le digo¡ Y encima, lo del volcán…
—¡Asomboso! Menos mal que fluye la lava con mucho destrozo pero sin víctimas…
—Humanas. Que seres vivos van cayendo muchos.
—Es verdad. Me dio mucha pena ver ese otro día la profunda desorientación de los asnos.
—Y de perros y baifas.
—Incluso las gallinas andaban con mucha desazón.
—Es que parece como si al Génesis…
—… le hubiera dado por volver por sus fueros.
—Tiempos convulsos.
—Es lo que toca.
—Es difícil encontrar el sosiego.
—Además, me asalta una curiosidad.
—!No me diga¡
—Es esto mismo: su tono de usted.
—?Mi tono¿ ?A qué se refiere¿
—A esto: su forma de entonar las preguntas. Y las exclamaciones.
—!Ah, era eso¡
—Sí, da la impresión….
—… de que cambio el peso de la pregunta¿
—¡Eso es! Parece como si quisiera preguntar hacia dentro.
—!Ah¡
—Y exclamara al revés.
—Ya me notaba yo algo raro.
—¿Ha probado a darle la vuelta a la mascarilla?
—!No¡ ?Eso que tiene que ver¿
—No lo sé. Pero por probar
—Veamos.
—Eso es, a ver: diga algo.

Ernst Ludwig Kirchner: Puerto en Frankfurt, 1916. Instituto Städel.

—?Qué quiere que diga?
—Mucho mejor. Ahora, exclame.
—¿Vale un grito?
—Claro. Grite.
—¡Socorro¡
—Súbase un poco más el lado derecho.
—¿Así?
—Sí. Diga algún improperio, insulte.
—¡Es usted un merluzo¡
—¡Mucho mejor! ¡Siga, siga!
—¡¡Merluzo, más que merluzo!!
—Asunto resuelto.
—Gracias.
—De nada.
—!Adiós, hombre¡
—¡Hombre!
Y se van, enmascarillados y casi contentos, cada uno por su lado.
(LUN, 947 ~ «El retorno de los Merluzos»)