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| Ángel Arroyo (izquierda) con J. M. Echevarri y Perico Delgado. Foto EFE/Juanjo Martín |
lunes, 5 de octubre de 2026
Adiós al ciclista Ángel Arroyo
domingo, 9 de octubre de 2022
Se retira BalaVerde
martes, 15 de septiembre de 2020
Arte ciclista

GPS Doodle
(Al filo de los días). Por cosas así también es el ciclismo el deporte más hermoso. (Ante la imposibilidad de enlazarlo, copio el artículo de Enrique Vila-Matas).
sábado, 29 de agosto de 2020
Tour con mascarillas
| Kasper Asgreen, ciclista del Deceuninck Quick-Step, en Niza, donde se inicia el Tour 2020, en un entrenamiento, S. Nogier / EFE |
(Al filo de los días). El amigo Montano, tal vez a estas alturas el mayor y más inspirado amante del deporte ciclista que conozco (sus poemas-pastiches del Tour deberían ser impresos), ha saludado la imagen que ilustra la información del inicio de la Grande Boucle con un «Qué belleza», escueto y contundente, realmente estremecedor. No he tenido más remedio que contestarle tirando de fondo de armario: «Ni Samotracia ni Niké otra alguna. ¿Quién habla de Victorias? Que vuelva el Tour es todo».
lunes, 13 de julio de 2020
Trikiklos (7)
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sábado, 9 de marzo de 2019
Bahamontes, leyenda viva
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| Monumento a Bahamontes en Toledo. Foto: AJR, 2019. |
(Visiones en voz alta). El primer héroe deportivo del que te tengo memoria se llamaba (y, por fortuna, se llama) Federico Martín Bahamontes. Corrió su primer Tour de France el mismo año en que yo nací, y cinco años después, en 1959, fue el primer español que ganó la mítica carrera, de modo que en mi más temprana infancia era ya una leyenda viva y fue determinante en mi afición al ciclismo. De Bahamontes se contaban en los corrillos del barrio anécdotas increíbles: que sí se paraba en los puertos a comerse un helado, que a veces se metía por atajos de caminos de cabras o, la más insólita, que llevaba una ristra de chorizos escondida en la cámara de repuesto de la bici y por eso ganaba siempre. Lo cierto es que, si bien apenas recuerdo verlo competir (vagamente entreveo alguna portada de prensa, puede que del vespertino “El Alcázar”, celebrando algunos de sus últimos reinados de la montaña en el Tour), fue sin duda el adelantado de aquella generación de “carreristas” (San Miguel, Perurena, Julio Jiménez, Pérez Francés, Tamames, Galdós... y, sobre todo, Jose Manuel Fuente “el Tarangu”...) que culminaría en Luis Ocaña, el héroe absoluto de mi infancia deportiva. Esta entrevista que Broncano le hizo a Bahamontes en “La Resistencia” es pura delicia. Habría que organizarle cualquier día de estos un homenaje nacional al Águila de Toledo y, quién sabe, también nombrarlo, como él dice, “medianero” para lo de Cataluña, que así seguro que se enderezaba tanta torpeza.
domingo, 24 de julio de 2016
El Tour en tuits
| R. Llansola: Saturno devorando a su hijo (2004). |
Y junto al Arco,
París bajo las ruedas,
ya todo es Triunfo.
miércoles, 6 de julio de 2011
Carreristas
Hace ya unos días que ha comenzado el Tour de Francia. Mis horas de canícula ya tienen dueño, aunque deba compartirlas con obligaciones que no vienen al caso. En mi cabeza solo una palabra es capaz de contener el juego de emociones, naturalmente ligadas a la infancia, que el deporte más hermoso del mundo aún me produce: ha llegado la hora de los carreristas.
Postdata del 18 de julio
Añado algunos argumentos visuales de peso a través de este enlace pescado en el admirable blog de Montano.
(Por cierto, una foto similar a la de los girasoles fue la primera opción que manejé para encabezar este post.)
viernes, 18 de febrero de 2011
Pinchazo
jueves, 13 de enero de 2011
sábado, 2 de octubre de 2010
El cuento de Contador
Se resuelva como se resuelva el caso del presunto dopaje de Contador durante el pasado Tour, el mal ya está hecho. Agravado, además, por la coincidencia de que el mismo día en que saltó a la opinión pública el escándalo en que está enredado el corredor de Pinto, y que le ha valido una suspensión cautelar por parte de la UCI, se dieran a conocer otros dos posibles dopajes en la pasada Vuelta, que afectan al segundo clasificado, Ezequiel Mosquera, y a uno de sus gregarios, David García. Hoy mismo la campeona de mountain bike Marga Fullana ha admitido que tomó sustancias prohibidas durante el pasado mundial de la especialidad celebrado en Canadá. Es como si un pérfido guionista hubiera dispuesto la secuencia de estas muy malas noticias con la secreta intención de que el golpe a la credibilidad de un deporte que siempre ha tenido problemas para establecer con claridad sus casi inhumanas reglas de juego (y, sobre todo, para controlar su cumplimento) pueda acabar siendo de enorme contundencia, tal vez irreversible.
Nadie pone en duda que la vigilancia y castigo de las prácticas tramposas debe formar parte de la competición deportiva. Pero en el caso del ciclismo, el interminable juego de «ratones y gatos» entre los encargados de aplicar las normas y los deportistas parece haber superado hace mucho tiempo todos los límites. Y nos sume a los aficionados en un estado que está a mitad de camino entre el desconcierto y la perplejidad.
| La etapa del Tourmalet del Tour 2010, un "duelo de caballeros" entre Contador y Andy Schleck. Foto Reuters. |
En otros periódicos europeos, especialmente alemanes, las acusaciones contra Contador y, en general contra el ciclismo español, son aún más tajantes y algunos no se privan de incluir, como en el caso del Bild, montajes fotográficos claramente acusadores. Habrá que esperar acontecimientos.
viernes, 23 de julio de 2010
Atourrimiento
(Imagen tomada de la Página oficial del Tour)
lunes, 31 de mayo de 2010
El sueño rosa
| David Arroyo en el Giro de 2010. Bettini Photo |
(El ciclista talabricense David Arroyo, vistiendo la maglia rosa,
Arriba, el Mortirolo, entre la nieve,
es la auténtica Porta dell'Inferno.
Y es cada pedalada un giro eterno
que agita un corazón y a otro conmueve.
David no es Goliat, pero se atreve
y, tras cruzar la cima del Averno,
de su máquina exhibe tal gobierno,
que la transforma en flecha rauda y leve.
La gesta estaba en marcha. Cada escollo
era un pulso ganado al propio abismo
con arrojo y entrega generosa.
¡Qué gran descenso el de David Arroyo!
Fue un sueño al fin trocado en espejismo.
Mas, como sueño, es ya inmortal. Y rosa.
jueves, 23 de julio de 2009
Contatour

Aún no se puede cantar victoria (definitiva), pero la enorme superioridad que Alberto Contador está demostrando en el Tour ya ha servido para escribir otra brillante página del más esforzado de los deportes de competición y, a mi juicio, el de mayor belleza.
Contador ha confirmado que posee el genio escalador de Perico Delgado y la fortaleza, inteligencia y elegancia de Indurain, cualidades sumadas en un nuevo estilo de campeón que, si los dioses nos son propicios, parece llamado a depararnos grandes jornadas a los amantes del ciclismo.
Lo ya conseguido (confiamos en que se confirme en París el próximo domingo) tiene, además, mayor mérito por las condiciones adversas, incluso insólitas, en que el ciclista de Pinto ha tenido que afrontar esta competición. El retorno del heptacampeonísimo Lance Armstrong y su ingreso en el mismo equipo de Contador, bajo la dirección de Johan Bruyneel (siempre unido al corredor estadounidense), han dado lugar a situaciones de gran tensión dentro y fuera de la carrera.
Pero, sobre todo, se ha producido el espectáculo deplorable de ver cómo todo un ganador del Tour (entre otros grandes triunfos) quedaba expuesto a riesgos absurdos, el principal de los cuales ha sido el de correr sin un equipo que estuviera de verdad a su servicio. Frente a esa disparatada circunstancia, el deportista ha mantenido una actitud algo más que paciente. Incluso ha tenido que ganarse a golpe de pedal la condición de favorito número uno en su propia escuadra.
Confiemos en que, a partir del domingo, la celebración pueda basarse en un veredicto definitivo. Pero, independientemente del resultado final, vaya por delante mi aplauso por el logro deportivo y el agradecimiento por las horas tan gratamente sustraídas a la sesteante canícula de julio.
He encontrado en Youtube este vídeo que ejemplifica, con imágenes antológicas de sus irresistibles arrancadas, el estilo competitivo del ciclista de origen extremeño. Está ilustrado con dos temas musicales: «Quiero ser como tú», del grupo Mama Kids, y «Canción de Alberto Contador», de Los Chicos de la Calle Pez, una banda de Pinto.
jueves, 9 de julio de 2009
Días del mes de julio
Vuelve con la ilusión cada verano
de una epopeya que me compra el alma
esa explosión del músculo, el hechizo
que corona la cumbre y baja al llano.
Yo era niño en los tiempos del Caníbal
y me llené de sangre bajando el Col de Mente.
Vi las sombras peladas de l’Aubisque
y la muerte en directo en Mont Ventoux.
Hay que oírlo, señor, para creerlo,
cómo cuenta el dios Ares la batalla,
con pulsiones que erizan el paisaje.
Y el sudor y los gestos y los gritos,
la elegancia que cruza por la cima:
Luis Ocaña, Perico e ¡Induráin!
(Pero ha pasado el tiempo
y –vamos a soñarlo– el reinado de Armstrong
no tendrá vuelta atrás.
Tras los sonados triunfos
del gallego Pereiro y el gran Carlitos Sastre,
aquí está ya, de nuevo,
Imagen superior: «El ojo de Londres», la gran noria panorámica cercana al Támesis. El deporte inglés (salvo algunas excepciones) no ha dado grandes ciclistas. Pero en el centro de Londres se alza el mayor homenaje visual al mundo de la bicicleta. Imagen tomada de Wikipedia.
El Caníbal era el nombre que la prensa deportiva de la época le dio al belga Eddy Mercks, probablemente el ciclista más completo que haya existido nunca.
Descendiendo bajo la lluvia el Col de Mente, una caída privó al campeón español Luis Ocaña (el héroe deportivo de mi infancia) de la posibilidad de ganar el Tour de 1971 y batir a Mercks con absoluta claridad, pues le aventajaba en la clasificaciòn general en más de siete minutos. Aunque Ocaña ganaría el Tour de 1973 (sin la participación de Mercks), algunos piensan que el gran ciclista conquense, afincado en Francia, nunca llegó a recuperarse moralmente de esa desgracia. Se suicidó en 1994.
El Tour, junto a imágenes de una belleza inusitada, también ha producido secuencias terribles. Las de la muerte del británico Tom Simpson, en el Tour de 1967, en las rampas del Mont Ventoux, quizás sean las más estremecedoras.
Espero que el gran periodista que es Javier Ares no se enfade por divinizarlo aprovechando la coincidencia de su apellido con el Marte griego. Pero la verdad es que sus relatos radiofónicos de las etapas del Tour (muchas veces escuchados mientras atravesaba en coche la insolada llanura manchega camino del Mar Menor) son lo más parecido que puedo imaginar al relato oral de una vieja epopeya.
La Red está plagada de imágenes y documentos del máximo interés sobre el Tour de Francia, un acontecimiento que (no sé si es preciso insistir en ello) considero la más alta y esforzada expresión del deporte competitivo... y el verdadero anuncio de que el verano es ya irremediable. Siempre lo he seguido con atención y le debo grandes emociones. Espero que este año se repitan. Allez, Contatour!!



