La plenitud de Luz Casal me despierta un entusiasmo sereno que, inevitablemente, me lleva a recordar el momento culminante de mi relación con su música. Ha habido muchos otros (hace más de veinte años que escucho sus canciones), pero nunca podré olvidar el estremecimiento que me recorrió al oír por primera vez, en el radiocasete de un viejo coche, su sublime interpretación de Negra sombra, el delicado poema de Rosalía de Castro al que puso música Xoán Montes Capón a partir de la estructura musical del alalá, un aire popular de gran tradición en el folclore gallego.
Recuerdo que al llegar el momento en que el poema dice «Si cantan, es ti que cantas, / si choran, es ti que choras» me pareció comprender, como en un fogonazo, la esencia del amor y su nostalgia: la presencia que todo lo ilumina y que a todo le da, no sé si sentido, pero sí conciencia de ser y consciencia por tanto de la fugacidad. En un mismo y único movimiento. Un golpe de luz.
El poema de Rosalía, que bebe de algunas fuentes bien visibles (y sobre todo del poema «El murmullo de las olas», del poeta coruñés Aurelio Aguirre, amigo íntimo de la escritora), ha recibido muchas interpretaciones y ha dado pie a interesantes polémicas. También la canción ha sido interpretada por muchas voces, desde Amancio Prada hasta la fadista Maria do Ceo, pasando por numerosas corales e incluso por una animosa versión de Al Bano.
La voz de Luz Casal, que es la que se escucha en este vídeo arropada por la calidez instrumental de Carlos Núñez, extrae de de canción una poderosa veta expresiva que logra imponer la afirmación de la lucidez (iluminación de la mente) por encima del bien perceptible vuelo de la tristeza.
Estas son las palabras de Rosalía de Castro (Follas novas, 1880):
Negra sombra
Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.
Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.
Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.
En todo estás e ti es todo
pra min i en min mesma moras,
nin me deixarás ti nunca*,
sombra que sempre me asombras.
*Así lo canta Luz Casal; el verso de Rosalía dice: «nin me abandonarás nunca...»
Y esta es la versión castellana (con algunas licencias para mantener el ritmo y la rima) que un día hice para alguien que me lo pidió (se admiten sugerencias en los tantas veces traicioneros recovecos de la traducción).
Cuando pienso que te fuiste,
negra sombra que me asombras,
al pie de mi cabecera
vuelves haciéndome mofa.
Si imagino que te has ido,
con el mismo sol retornas,
y eres la estrella que brilla,
y eres el viento que sopla.
Si cantan, tú eres quien canta,
si lloran, tú eres quien llora,
eres el rumor del río,
y eres la noche y la aurora.
En todo estás y eres todo
para mí y en mí misma moras,
y no me dejarás nunca,
sombra que siempre me asombras.
(Trad. AJR)
Posdata: me parece oportuno pedirle encarecidamente al juez titular del Juzgado número 6 de Alcorcón, que acaba de negarle «utilidad pública» al gallego y al que Manuel Rivas le ha dirigido esta carta (con su oportuna traca final), que se tome el tiempo necesario para leer el poema de Rosalía y, si es posible, escuchar la canción de Luz. A ver si después es capaz de mantener su indocumentado y rudo veredicto.