Parece broma esta jugada dada.
Y aunque lo sea, con su seco eco,
es también prueba de que un zueco hueco
puede aupar una balada alada.
Y razón da de que la forma forma,
en el fragor de la miseria seria
de la palabra, una materia arteria,
surco de sangre que, si horma, informa
la red secreta del sentido ido
por las sentinas cenitales, tales
las que el sonido que equivoca evoca
en sus deslices animales: males
a los que sólo lo transido sido
trae a la voz que los coloca loca.

