Mostrando entradas con la etiqueta Hojas sueltas del lunes Poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hojas sueltas del lunes Poemas. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de diciembre de 2021

El sueño



Decía un gran cocinero,
de cuyo nombre
no voy a acordarme ahora,
que el sueño de su vida
profesional sería
el de cocinar
para una sola mesa.

Soy muy afortunado:
esta pasión mía por la escritura
—y, en concreto, por la poesía—
me permite hacer verdad
el sueño
de escribir
para un
solo
lector:
tú.




lunes, 19 de julio de 2021

Reinos


El reino del poema
es el silencio.
De él nace
y a él regresa
tras el vuelo
tan breve
de la vida.

El reino del silencio
es el poema:
el mapa que descubre
sus provincias
de arena tatuada
que el mar borra.

Mi reino
es el poema
de la sombra
que ha de cubrirlo todo
hasta el silencio.

lunes, 1 de febrero de 2021

Maniobras orquestales


Los sonidos del cuerpo
que te asaltan
cuando menos lo esperas,
gruñidos o remedos de gemidos,
restos casi de miembros astillados,
innobles o inocentes murmullos sin coartada,
raras polifonías discordantes...
—en fin: las maniobras
orquestales del ejército de células armadas
que han vivido contigo desde siempre
y ahora, en tiempos de sindemia galopante,
han decidido hacer un bien notorio acto de presencia.
No los desprecies: son tan tuyos
como el humo sublime
que ves alzarse cada tarde
al caer el sol.

lunes, 11 de enero de 2021

La nieve



(1)

¿Qué sabemos en verdad
de la nieve?
El alto don del cielo
cae sobre nosotros
y la belleza vuelve
a pintar las ventanas
como en los viejos cuadros
y en los primeros sueños.
La nieve es el maná,
el alma de las nubes,
la flor blanca
de la vieja conciencia,
la mano poderosa
que acaricia
el lecho de la vida,
la leche que los dioses
cansados de su nada
nos envían en prenda
de nuestra devoción.
La nieve es siempre
el último capítulo:
las letras aún legibles
de una cantiga
tan vieja como el tiempo
disuelta en notas leves
que se posan
sobre el fulgor
del mar.

(2)
Pero tiene la nieve
también
un alma negra,
la garra sucia
de la desolación,
el hielo traicionero
que deshila
las íntimas
telillas
del alma
y los cauces
de la sangre,
la traición
que no sabe
contra qué
se levanta
su bandera
de muerte
blanca
y rota.

(3)
Hay una luz
que mira cabizbaja
el campo blanco,
ningún pájaro viene
a ver qué pasa
ahora
cuando el frío,
tu corazón es esta
palpitación, el eco
que oyes
cuando pisas
en el sonido opaco
y te hundes
en tu respiración.

(4)
No se puede
repetir esta mano
que ofrece
el fruto cierto
que precede a la muerte.
Las palabras que
lo dicen imitan
a las palabras
que lo ignoran.
Y en ese cruce
extraño
de caminos
sólo es verdad
la sed, la blanca
boca en la
que sacias
lo que más
deseas: un vuelo
sin rencores,
y la sombra
salvaje de
una ráfaga
de misericordia.

(5)
He leído en las calles
cubiertas por la nieve
la sombra y el silencio
de los seres abstractos,
un rebaño de aves
aleteando en círculos
sobre el trigo quemado
y las fuentes de humo.
Son sólo una leyenda.
Su invención es la causa
del dolor que no cesa.
Y no hay manera humana
de saber si sus ojos
habrán de perseguirnos
más allá de la muerte.

(6)
La nieve escapa
de su definición.
Forma parte del mundo
abstracto
de los monstruos.
Estuvo ahí fuera
para que la invocáramos.
Ahora se muere
sucia y decrépita.
Vendrán a rescatarla.
Siempre vuelven.

(7)
Sobre la línea rota del
horizonte,
mientras tus músculos
se deshilachan,
vuelve a nevar.

(8)
Por todas partes veo
ojos vacíos.
Hace días
que solo
golpeo en el espejo
del otro lado.
Pensé que había
venido aquí
a contemplar
la nieve.
Pero
no
es
eso.
Un humo
turbio
asciende
en espiral.
Busco
una
mano
ahora
que mis manos
son de corcho.
Signos,
síntomas.
Callad
el miedo
porque ya no sirve.
Cantad
lo que sepáis.
Llega la hora.

(9)
La nieve
es un prodigio:
luz
y terror.

(10)
Desde el fondo
de este brocal
te llamo
Nieve, ven, nieve.
(Tampoco
Conviene
Ser incauto).

lunes, 30 de noviembre de 2020

Inquisiciones



Cuántas gigas tendrá el alma?
Cuántas vueltas dará el sol?
Cuántos sueños en los ojos?
Cuántos nombres que olvidar?
Cuántos rostros en la niebla?
Cuánta noche por venir?
Cuántas aguas bajo el puente?
Cuántas nubes por pasar?
Cuántos hilos en la trama?
Cuántos nudos en la piel?
Cuántas circunvoluciones?
Cuántos cuerpos sin sentido?
Cuántas palabras suplidas?
Cuántas preguntas que hacer!

lunes, 16 de noviembre de 2020

Culebrillas

Lo muerto y lo que vive.
La selva y el desierto.
Los tiempos ominosos,
su sustancia manchada.
El principio infinito.
La última jugada.
Todo lo que nos miente como si fuera cierto.
Y lo que
no se ve
en la lid sin final:
el buen bien, el mal mal.
El rincón del rencor
infinitesimal.
Otra aurora
marcada
que llora
debajo de la almohada.
Las enumeraciones.
Y las constelaciones.
Hacia la luz, esquirlas.
Corredores cerrados.
Y el cielo enmarañado
de fuegos de artificio.
Redoblan los tambores.
No rechines los dientes.
Qué lejos el misterio
que se pierde en tu frente.
Y por el corazón abajo,
junto al sexo,
la verdad es verdad en verdad.
En el cielo está el suelo.
El suelo está en el suelo.

sábado, 29 de agosto de 2020

¿Unicornios o carneros?


En estos versos que de nueve
en nueve van por el camino
no se me ocurre decir nada
que pueda —al bies— torcer el ritmo.
Porque, ay, amigo, tú bien sabes
—si no yo aquí ya te lo digo—
que pocas bestias hay más raras,
en lo tocante a metros fijos,
que los cabrones eneasílabos.




Imagen

Franz Marc: Ciervos en el bosque 2, 1914. 

Staatliche Kunsthalle, Karlsruhe (Alemania).

lunes, 17 de agosto de 2020

Vida social

Blame and shame
are the name of game.
Anne Carson
De pronto empieza el mundo a reclamarte
lo que no es tuyo ni nunca has tenido:
la vieja ofuscación, el confundido
secreto del que no eres parte ni arte.
En las íntimas cuevas, que al mirarte
por dentro nunca ves, está escondido
el nombre que tú sabes: su sonido
no puedes escucharlo sin alzarte
del suelo y de la niebla bajo el signo
de un súbito y fulgente sobresalto
que se agota en su propia efervescencia.
Miradas y cabañas. Tu más digno
territorio interior sufre el asalto
de las sombras que incendian tu conciencia.
(Y así, de adentro a afuera, hay un abismo
que se confunde ya contigo mismo).