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jueves, 5 de marzo de 2026

Para acabar de una vez por todas con las sospechas del 23F...

 

(CajaDeCitas, 112). Esta de Justo Serna es seguramente la mejor síntesis que he leído del estado de la cuestión sobre el 23F. Coincido en el elogio al libro de Cercas, que por lo que se me alcanza aún no ha sido superado en cuanto aproximación sería, profunda, extensa… al fenómeno (en sentido husserliano). Para llegar al quid imaginativo de la cuestión seguramente la mejor vía siga siendo el falso documental aquel que hizo Jordi Évole (Operación Palace, 2014; creo que aún puede verse en la plataforma de La Sexta). En él, un poco al estilo de lo que le encargaron a Kubrick respecto a la llegada a la Luna, el conocido periodista mostraba una ficción posible y plausible de la historia y, en cierto modo, aportaba ese complemento de “otra realidad” necesario para alimentar el anhelo humano de que las historias no solo tengan principio y fin sino recovecos, suspense, misterio y, finalmente, explicaciones. El Homo narrativus nunca se rinde.


lunes, 23 de febrero de 2026

Bucle del 23 F


(Al paso). Una extraña sensación de absurdo bucle temporal, mitad ópera bufa, mitad revelación imprevista, me asalta al sorprender en un anuncio de la frustrante Crónica de un instante (la serie basada en el libro de Cercas sobre el 23F), en la apariencia del actor Eduard Fernández, un cruce entre el Santiago Carrillo de peluca recién llegado a España y… —no me digan que no lo ven, brothers— el fugado Puigdemont. Ocurrencias: o sea, cosas que ocurren. Como si también hubieran desclasificado algún giro insólito en la historia reciente.

martes, 22 de febrero de 2011

23-F ghijk...!


Este es el poema del 23-F.

Debían de ser las seis de la tarde. El semáforo
de la calle del Príncipe de Vergara (antes
General Mola) esquina a Hermosilla
estaba en rojo. Desde mi mesa
de trabajo, por la amplia cristalera,
pude ver ante él parado
un autobús repleto de guardias civiles.
Dije en voz alta algo así como: «Mira, Tere, cuántos
picoletos…» Y Tere miró y acaso nos reímos.
Seguimos trabajando. No había forma
de encontrar las fotos adecuadas
para ilustrar el Tema Clave, tan árido, de la Constitución.

Debió de transcurrir cosa de media hora.
En el despacho del jefe sonaba la radio.
Y por la radio y por su rostro (del jefe)
alarmado delante de la puerta
supimos que algo extraño pasaba en el Congreso,
que los diputados estaban secuestrados,
que el paréntesis para la democracia
al que Suárez, triste y enfático, aludiera
en el discurso de su dimisión
podía volver a cerrarse,
y quién sabe qué vendría después.

Lo que vino después es bien sabido. O casi.
Tal vez aquella noche mi chica y yo
pensamos que sería mejor
buscar otro horizonte.
Las alarmas crecieron y se desvanecieron.
Y el miedo dejó paso a la alegría.
Se han escurrido 30 años desde entonces (hoy es el día).
Más de media vida para muchos.
Otros muchos ya no lo recuerdan.
Y la verdad es que amaga cierto cansancio de las repeticiones.
Y una indudable repetición de los viejos cansancios.

Este no es el poema del 23-F.