(CajaDeCitas, 105). Hay una magia especial flotando en el aire. Casi no hace falta ni pronunciar, ni casi pensar, algunos deseos para que se materialicen. El estático gurú de la visión de fondo y el giro indetectable de las partículas afines se confunden sin mezclar sus cuerpos. Y, al caer la tarde, la realidad está en las yemas de nuestros dedos, entre los píxeles de la ubicua pantalla. Es lo que hay.
jueves, 15 de enero de 2026
lunes, 1 de diciembre de 2025
Jim West, en la prehistoria de las series
(Solo para tus ojos)
lunes, 23 de junio de 2025
El discurso de Chaplin
(CajaDeCitas, 79). Volvamos al discurso final de Chaplin en El gran dictador.
Podrían cambiarse y/o añadirse algunas palabras accidentales (los nombres de algunos objetos, tal vez el matiz de algún concepto), pero este vibrante y percutiente alegato del más grande de nuestros cómicos no ha perdido un ápice de precisión y pertinencia; antes al contrario: quizás sea este el momento para el que fue expresamente escrito.
Hay que, de verdad, (volver a) escucharlo.
martes, 4 de febrero de 2025
Caja De Citas: Impresoras e impresiones con "La Celestina" al fondo
(CajaDeCitas, 49). Muy interesante este reportaje sobre los primeros pasos de la imprenta en tierras toledanas, con impronta femenina, y con la figura del bachiller Fernando de Rojas de por medio y el candente misterio de La Celestina, un ‘milagroso’ texto en sí mismo por su belleza, hondura y libertad. Como talabricense, echo en falta en el recuento la mención de la ciudad de la que Rojas fue alcaide mayor, en la que fue enterrado y donde aún se conserva la mayoría de sus restos, aunque esto a casi nadie parezca importarle mucho en la localidad. Hace poco, además, se identificó su muy probable firma en unos legajos del Ayuntamiento. Habrá que preguntarle a Luis García Jambrina qué opina del asunto. Y, sobre todo, permanecer atentos a ver qué nos van deparando las investigaciones en curso.
viernes, 31 de enero de 2025
Caja De Citas: Estación Poesía
martes, 28 de enero de 2025
Caja De Citas: «Memoria y defensa de la traducciòn poética», de Miguel Veyrat
(CajaDeCitas, 46). Un texto un poco excesivo (en varios sentidos) para los usos propios del medio, pero de una actualidad permanente. Toda una lección. Lúcida y necesaria. Puesta a buen recaudo. Gracias, Miguel Veyrat.
Miguel VeyratPaul Valéry decía que la sintaxis es una de las facultades del alma, una cuestión moral que tiene que ver con el orden del pensamiento. Digamos enseguida, corroborando al poeta del Cementerio Marino, que en los vastos aguajes de las lenguas ordenadas en sus sintaxis respectivas, o en formas libres compuestas completamente por formas libres (Bloomfield), la poesía es una vía común al conocimiento, y por lo tanto un modo de pensar el mundo con libertad absoluta de expresión, sean cuales sean las relaciones sintagmáticas entre las palabras. Octavio Paz, al definir al ser humano como un “mono gramático” que estructura el mundo a través del lenguaje corrobora con su opinión, que la poesía utiliza el lenguaje para entender el mundo.Digamos entonces que la poesía “conoce” y expresa el conocimiento que le es propio a través de unas estructuras también propias, organizadas a través de la palabra y determinadas por un ritmo impuesto por la intensidad de las emociones que forman su significado esencial. Convergen ambos poetas mencionados más arriba en designar subliminalmente aquello que los griegos llamaron Logos, y que se refiere tanto a la “idea” que los platónicos relacionan con el alma y los modernos científicos con la mente, como a las palabras que empleamos para dar significante a los significados que nos dictan las citadas facultades mentales —o del alma, si forzamos la apuesta.Precisamente, en el pasado siglo la tríada de psicólogos rusos compuesta por Luria, Leontiev y Vygotsky, estableció que el lenguaje había surgido de la necesidad de comunicarse socialmente, tanto para emprender empresas colectivas como para manifestarnos mutuamente emociones y conocimientos. Y del uso del lenguaje se articuló naturalmente el pensamiento. El hombre piensa porque habla, y si le privase de la expresión hablada, el pensamiento humano carecería de sentido, sería sólo una forma de naufragio existencial, el fracaso social de una comunicación imposible, quedando igualado a los sonidos que emiten los animales no evolucionados para transmitirse mensajes de alerta o apareamiento, desde lo más recóndito del almacén genético de su especie. El problema consiste en que no todos los hombres se comunican en el mismo idioma.Por lo tanto, ya que nos sentimos humanos, o eso creemos a menudo, deberíamos plantearnos qué hacer con la riquísima diversidad de Babel. La cuestión reside en cómo manejar esa miríada de fuentes sonoras que son ríos de lenguas que luego se funden en el océano común del conocimiento, tras desbordarse en el fracaso de la fábula fundacional del pensamiento de Occidente. La invención de los autores de la Biblia consistió como se sabe en fundar una sola lengua que soldara significante con significado de modo indisoluble e inefable, para ofrecer una única versión del mundo. Condenada al fracaso, pues la diversidad humana no podía coincidir con los deseos de los fundadores del monoteísmo, ¿cómo manejar esa polifonía de voces y parlas, ese universo plural de la experiencia histórica de millones de seres hablantes desparramados por tres continentes al derrumbarse el mítico Zigurat de Nemrod?Según Georges Steiner, aquel mítico acontecimiento habría supuesto un auténtico desastre, y la plenitud de su sentido yacería precisamente en el significado etimológico de la palabra desastre, es decir una lluvia de estrellas. Steiner pide pues una respuesta a los poetas, porque según él, estos han sido desde siempre los custodios de la palabra, receptores de la riquísima lluvia de sonoras, brillantes y expresivas lenguas que habla el hombre, ya liberado de la primigenia verborrea mítica atribuída a Adam Kadmón, que sólo entienden los sacerdotes, los impostores y profetas, aquellos que querían consolidar nuestras facultades lingüísticas en un solo bloque formado por aquella sagrada Torre. Mas, ¿cómo reconocer el sentido entre tan infinita variedad de sonidos musicales que emiten a cada instante gargantas humanas moduladas por la memoria de sus propias etnias?Si la poesía es un modo de conocimiento privilegiado, lo es porque solamente ella puede traducir sentimientos y emociones propios de la especie humana, desde que dio el salto evolutivo que le permitiera emitir la primera palabra buscando al otro, para estructurar su pensamiento de un modo coherente. Quiero decir, una vez más, que desde Homero o mejor desde el poema de Gilgamesch o el de Parménides, fundador de la filosofía, todos los poetas venimos a decir lo mismo, sólo que con otros matices, ángulos, puntos de fuga o entonaciones. Todos los poetas derribamos, por lo tanto, las fronteras al traducirnos continuamente los unos a los otros, y ofrecer a la humanidad el resultado de ese conocimiento unitario de conciencia, sobre el riquísimo vehículo de lenguas sin límite alguno.Porque en el silencio inicial del conocimiento, las voces que resonaban en nuestra mente aquí, entre las ruinas de Babel, repercutían con gran vehemencia, hasta hacerlas nuestras en un canon agónico interminable de sentido. Obedecen estas voces, al poseerlas, junto a miles de otras que laten en su mismo ritmo, al movimiento de Interanimation enunciado por John Donne en su poema “The Extasie” , donde el alma mejor dispuesta para ello (abler soul) se interioriza en la obra, donde la nueva semilla se nutre así de la tradición y los modelos canónicos para disminuir el vacío que rodea a la novedad, como dirá de nuevo Steiner sobre tal metáfora. Esta confluencia o traspaso de las almas como pretendía Donne, es la que ha determinado, la que ha dado una lógica de la forma y del localismo a buena parte de las letras, de las artes plásticas y del discurso filosófico occidental. Se trata de ese compost de “alientos con más empeño” que han formado en la memoria los estratos que llamamos literatura desde las diversas lenguas empleadas por el hombre, y que cocido al sol y al fuego de los cantos del temps jadis, forma un sólido adobe con que construir el templo de la la cultura. Hoy en día, en que todo lo empobrecemos, a esta realidad gloriosa que es el origen de la literatura, algunos teóricos poco atentos al magisterio de Bajtín la suelen llamar despectivamente intertextualidad .Paul Celan —el más lúcido de los místicos ateos— desde su angustia de enterrado en vida, establece por su parte tal realidad en uno de sus versos: (…) /Ningún nombre que nombre:/Su homonimia/Nos anuda ahora bajo/La luminosa tienda/Que ha de armarse cantando/ . ¿Anularía por tanto el Canto del poeta, de cualquier poeta, la maldición bíblica, desanudando los nombres que configuran la identidad suprema del Nombre Nombrador (El Absolutamente otro) encerrada en el Tetragrámmaton —o en el Centésimo nombre de Alá, también velado por ser “el verdadero”, o en la inasible magia de la Trinidad cristiana? ¿O tal vez el Canto reforzaría la homonimia con El Único? Dice Domínguez Rey (“El drama del lenguaje”, Verbum 2003) que Celan entrevé una lengua ordinaria sin Yo, sin Tú, sólo Él , nada más que Ello: Ohne Ich und Ohne Du, lauter Er, lauter Es .En la Naturaleza nadie más que el hombre puede nombrar, a lo largo de su viaje en busca de “Lo Otro” : Surgen entonces los nombres en libertad al ritmo sagrado que el poeta encuentra y pronuncia a cada momento, haciendo que todo exista. Poéticamente, el hombre habita la tierra —como mostraba Hölderlin — y vive en la fraternal heteronimia donde todos están prestados los unos a los otros en cualquier lengua que practiquen. La identidad humana nace pues en plena Naturaleza entre los escombros de la Torre donde se mezclan como quieren y cuando quieren Yo con Aquél, solamente para dar en Tú y en Nosotros: Gramática de la Confusión bendita en el nombre del Hombre, no en las lenguas que lo enuncian y predican: Cientos de millones de objetos inanes que persiguen en la diversidad la posesión de un nombre propio por los mares, bosques y volcanes de la mente alumbrada en el contacto social mediante el lenguaje recién entonado: Por la turbadora acción del verbo, accederán a ser reales.Mas podría resultar que, como constataba Heidegger (“Holzwege”), el exceso de claridad arrojara a los poetas a las tinieblas después de aquél intento de acercarse a la Luz original, descrito en el Gran Código , mediante la construcción del Zigurat de Nemrod —¿Escalada, asalto al cielo o fuga al Nadir? —para debatir y pactar con ella su ingenuo deslumbramiento. Sí: Quizás por ello Husserl, lamentando su ausencia, los convocaba clamando “¡Nos faltan nombres!”: Instalados en el claroscuro, los poetas no proféticos, no literales, no narrativos o figurativos, se sienten felices en la modernidad asumiendo sus responsabilidades en una épica íntima, al nombrar, traducir, inaugurar el mundo sin pretender llegar al Dios-Sol que sólo se alcanzaría tras la muerte. La única fuerza que los mueve hacia su objetivo pluralista es su oscuro deseo , sublimado aquí y ahora en el verbo amar, origen de toda emanación de sentido. Ellos no desean fundar reinos ni religiones: Son felices en las tiendas iluminadas por la Luna, armadas cantando entre las ruinas babilónicas por las que fluyen al fin libres las corrientes que transportan limos idiomáticos: Han convertido su injusta condena por aquella maldición bíblica en una elección que consiste en fundar y fundamentar la conciencia. Hoguera donde se funden emoción y razón con que crear la realidad: La mente, el pensamiento, la duda, la incertidumbre, la diferencia.Esta clase de poetas que acabo de describir, son por tanto los únicos capaces de traducir el lenguaje poético derribando fronteras. Pero diréis ahora que he recorrido unas revueltas quizá demasiado rápidas en el río de mi discurso introductorio para llegar a esta conclusión, que podrá parecer sorprendente: ¿Sólo un poeta puede traducir a otro poeta? Sí, porque sólo él puede adivinar la música latiente tras sus palabras pronunciadas en otro idioma, y que proviene de fuentes semánticas radicalmente distintas a aquellas en las que queremos verter las aguas de su esencia. Un supuesto poeta con su razón atrapada en una única creencia, solamente podría realizar una traducción ad pedem litterae. Y el literalismo no es poesía, es mera reproducción de esquemas predeterminados con palabras desnaturalizadas de toda su riquísima y ambigüa polisemia.Pero recuerdo que en una entrevista a la gran Margueritte Yourcenar, le formulé precisamente la eterna pregunta: ¿Es posible traducir poesía? Su respuesta fue rotundamente negativa. ¿Ni siquiera siendo poeta?, volví a preguntar. Yourcenar me miró de una manera un poco especial: ella acababa de traducir directamente del griego clásico un buen montón de poemas de la Antologia Palatina, y había sido una excelente poeta en sus comienzos de escritora. Bueno, contestó, en ese caso el resultado debería ser un poema distinto al original. Y esto nos sirve para establecer un principio a mi juicio insoslayable en todo intento de traducción de poesía. Se prohibe tajantemente el literalismo, como dijimos hace un momento. Un poema perdería completamente su significado si nos limitáramos a traducir uno a uno sus vocablos e imitar su ritmo —y también la rima, si la hubiere—, del idioma original. Quedémonos con que sería preciso escribir un poema, si no distinto como quería la autora de “Adriano”, al menos un poema nuevo, dicho así de modo acaso más exacto .Menos radical en la expresión, pero con iguales propósitos, Umberto Eco se explaya a lo largo de 400 páginas sobre este tema con el sugestivo título de “Dire quasi la stessa cosa” , o sea “Decir casi lo mismo”. ¿Contiene esta opinión, que relativiza la exactitud de cualquier versión de una lengua a otra, un desmentido a la espantosa máxima de “Traduttore, traditore”? Es decir, ¿traiciona el poeta traductor al poeta traducido, por sustituír las palabras empleadas por el segundo con las que usaría en su propia lengua o “de partida” —como se dice en el argot de los traductores—, por otras en definitiva más asequibles a quienes van a ser sus lectores en la lengua “de llegada”? Desde mi punto de vista, no. No si el sentido permanece intacto. Sin embargo, para ello, el poeta traductor debe conocer perfectamente ambas lenguas, e incluso resulta mucho más conveniente si su lengua nativa es la misma que la del poeta traducido, ya que debe interpretar los sonidos —que pueden llegar incluso de la noche casi olvidada de la infancia, en la que siempre se abren algunos claros de inspiración como súbitas estrellas errantes— y que acarrean su ambigüedad polisémica al poema hasta otros equivalentes en la lengua a la que deben “llegar”, para ser leídos todo lo fielmente posible. A veces me ha sucedido, y hablo de una experiencia personal difícimente explicable, “entender” un poema en una lengua casi desconocida repitiendo en voz alta, muchas veces, la fonética de sus versos.En este mismo sentido, quiero recordar las palabras del poeta y espléndido crítico que es Jaime Siles, en una reseña acerca de las traducciones del recientemente extinto poeta andaluz Muñoz Rojas, que resutan enormemente clarificadoras. “La traducción de poesía —si está hecha por poetas dotados del suficiente conocimiento de la lengua de partida como para mantener su forma y valor literarios también en la de llegada— no sólo ha de ser vista como un proceso creativo sino que puede ser considerada parte de la obra de su traductor. Si la crítica textual es la máxima operación de lectura, el traductor es un lector privilegiado que —a diferencia del filósofo, cuya misión es fijar, preservar y transmitir la exactitud del texto— intenta, por todos los medios lingüísticos posibles, acercar a los lectores de su propia lengua la singularidad temático-estilística que en la suya tiene, o tuvo, el original.”Mas pongamos, ya para acercarnos al final de mis palabras —pues deseo abrirme al diálogo con vosotros cuando antes—, un ejemplo paradigmático de todo lo dicho hasta aquí. De todos los ilustrísimos poetas archiconocidos que podríamos traer ante nosotros, he decidido escoger un poema del aventurero y escritor belga, poeta prácticamente desconocido en España, Blaise Cendrars. Es este uno de los considerados como más bellos poemas de amor de la poesía moderna, y aparece en su libro “Prose du Transsibérian et de la petite Jehanne de France ”, en un momento en que el poeta, mientras el tren avanza con sus isócronos ritmos y sacudidas sobre las interminables llanuras, se dirige a su compañera, dulcísima prostituta enferma, con estas palabras:Jeanne Jeannette Ninette nini ninon nichonMimi mamour ma poupoule mon PérouDodo dondonCarotte ma crotteChouchou p’tit-coeurCocotteChérie p’tite chèvreMon p’tit-peché mignonConconCoucouElle dort.A primera vista, aún siendo un perfecto conocedor de la lengua francesa resulta casi imposible traducir a cualquier lengua este poema. Lo intentó un poeta italiano, Rino Cortiana, que según el propio Umberto Eco debió escoger entre traqueteo interminable del rodar de los vagones y la ternura amorosa para lograr su alianza sonora:Giovanna Giovannina Ninetta Ninettina tettinaMimí mio amor mia gattina mio PerúNanna nanninaPatata mia pattatinaStella stellinaPaciochinaCara capretinaVizietto mioMona monellaCiri ciritellaDorme.Voy arriesgar ahora mi propia traducción al castellano, en lo que evidentemente podría parecer también “otro poema, pero que dijese casi lo mismo”, en la que he procurado aunar ternura con ritmo, preservando el lenguaje desenfadado —como todo lo que amorosamente se susurra en la intimidad—, que enuncia el original francés:Juana mi Juani Juanita nita mi tetitaMimimi miamor mi putita mi PerúA la nana nanitaMi col mi colitaChum chum corazónDe pollitoAmada cabritaChochito míoMi caprichitoCuchi cuchiSe durmió.Resulta evidente que “es y no es” el mismo poema, y mucho menos posible decir carotte ma crotte que zanahoria caca mía, que resultaría ser la traducción literal, o sustituirlo en el caso de mi colega italiano con su patata patatita, o incluso el mi col mi colita de mi propia versión, pero en esencia lo es, puesto que el sentido permanece —quiero suponer—, intacto. Ningún amante español o italiano, ruso o letón, británico, chino o alemán, emplearía para dirigirse a su amada soñolienta los mismos términos tiernos con los que contribuye a acunarla desde un vagón que avanza renqueante por la tundra siberiana. Y mucho menos las mismas palabras que un francés cuyo idioma abunda en las ternezas amorosas. Pero el efecto parece conseguido. También es evidente que no se realizaría de otra manera la traducción del poema de Hopkins “El naufragio del Deutschland”, la “Commedia” de Dante, los “Ossi di Sepia” de Montale, o los “Leaves of grass” de Whitman a cualquier otro idioma. Las mismas dificultades presenta dar a conocer a los no hispanohablantes el espíritu de García Lorca en el “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías” o el propio de “La realidad y el deseo” en Cernuda.Walter Benjamin, en un lugar de su ensayo “La tarea del traductor”, juega con el doble senetido de la palabra alemana “Dichtung”, poesía pero también obra literaria, como decimos en el lenguaje actual, “texto”. Toda obra verdaderamente escrita, es decir literariamente escrita, es Dichtung. Habla también de los “buenos traductores”, los únicos que puedan asumir la tarea de “comunicar lo incomunicable”, convirtiéndose en ese momento en poetas-escritores.Si algún día os enfrentáis a la traducción de poesía, no os limitéis al aparente significado reducido en su literalidad que os revela el sentido de un solo poema aislado, sino que debéis buscar en la obra total del poeta cuyo ritmo interior transferís a vuestro idioma, el sentido hondo, completo, que le impulsó a crear toda su obra. “Donde quiera que haya ritmo, hay verso, y sólo importan el descubrimiento y el dominio de los puros movimientos rítmicos del Ser” . Este es el mismo Mallarmé quien en el manuscrito póstumo para “El Libro” futuro, afirmaba que “la literatura existe, sí, y si se quiere existe sola, al margen de todo (…) Los gobiernos cambian, la prosodia permanece”. Esa prosodia latiente en un solo poema debe llevarnos al entero mundo que latió un día en el ser de un poeta —todos los poetas—, y que nos desvela ahora a través de la palabra, poco importa en el idioma que se emita. Babel fue el proyecto frustrado de unos locos que, como vimos al principio de esta sesión académica, abordaron el supuesto lenguaje único de Adam Kadmón, el hombre primigenio que supuestamente podía hablar con un dios también único e impenetrable. Pero la verdad permanece siempre en la diversidad. La mítica destrucción de Babel no representó para la humanidad sino una bendición al consagrar su pluralidad de razas y lenguas. Como suele decir mi buena amiga la hispanista Françoise Morcillo, catedrática de la Universidad de Orléans, “La creación es una, siempre singular. Las fuentes, infinitas. Ese es su genio”.Pero lo que importa, amigos, es procurar que el lector sienta al leer poesía, traducida o no, que tampoco existen fronteras alzadas entre el corazón de los hombres y el mundo. El traductor no es más que un humilde constructor de puentes, como lo es el poeta, lo que ha llegado a afirmar a Umberto Eco que la verdadera lengua de Europa será La Traducción. Y como ya vamos terminando, antes de abordar otros ejemplos, no me resisto a reproducir un párrafo de Vargas Llosa en elogio reciente al gran Claudio Magris, en el que afirma que “las fronteras físicas, culturales, religiosas y políticas sólo han servido para incomunicar a los seres humanos e intoxicarlos de incomprensión y de prejuicios hacia el prójimo y nada lo ha mostrado de manera más dramática que la buena literatura. Por eso, todo lo que contribuya a debilitar y desvanecer las fronteras es positivo, la mejor manera de vacunarse contra futuros Apocalipsis como las dos guerras mundiales del siglo XX”.Y aquí me detengo para escucharos, y completar estos pocos análisis con las diversas traducciones de algunos poetas de cuya obra me he ocupado recientementeUniversidad de Valencia, 17 de febrero 2010
miércoles, 22 de enero de 2025
David Trueba sobre David Lynch (y Lynch como Ford)
(CajaDeCitas, 43). No hay dos sin tres. Esta columna de David Trueba es un buen complemento de lo que hemos comentado estos días sobre David Lynch.
Como sugiere el columnista, bien podemos considerar el cameo del director dando vida a John Ford en Los Fabelmans, de Spielberg, algo así como su testamento irónico, quién sabe si una especie de humorada última, llamada a engebdrar, además, cierta ocurrencia clarificadora sobre su cine. Una secuencia ya clásica.
martes, 21 de enero de 2025
Caja De Citas: Pange lingua
(CajaDeCitas, 42). Imposible saber desde cuándo suenan las Divinas Palabras en nuestras vidas. Cuando el niño era niño y la religión formaba parte del medio ambiente, con las misas en latín y el calendario completamente marcado por las fiestas litúrgicas, acaso no era fácil apreciar la belleza de lo impuesto ni el valor intrínseco de algunas palabras. El caso es que de aquellos himnos y aquellas plegarias tan usuales, un buen día nos sorprendió verlos, por así decir, fuera de contexto, transformados en canto ceremonial profano y elevada la belleza de su polifonía y sus ritmos secretos a una nueva dimensión, que sin dejar de ser religiosa ni recatada, sí abría una puerta por la que penetraba algo de nueva luz en las tinieblas del templo. Se entenderá, por tanto y bien, por qué decimos a veces —y hasta a menudo: y va a seguir siendo así— que estamos vivos de milagro. «Canta, lengua...»
lunes, 20 de enero de 2025
Caja De Citas: la BNE a un clic
(CajaDeCitas, 41). La noticia es de hace un año: pero su actualidad es permanente: la posibilidad de acceder a unas 5 000 obras digitalizadas de la Biblioteca Nacional con tan solo un par de clics. A ver si hoy soy capaz de dar con aquella edición de La leyenda dorada de Santiago de la Vorágine, uno de cuyos tomos se me extravió a finales de los ochenta (del pasado siglo) y nunca más se supo…
domingo, 19 de enero de 2025
Caja De Citas: escribir a mano
(CajaDeCitas, 40). No hace falta insistir, creo yo, en los múltiples efectos beneficiosos que lleva consigo la práctica del arte de la escritura a mano, sea con pretensiones caligráficas, como mero ejercicio desentumecedor o por la búsqueda de una expresión artesanal y sensitiva de lo que bulle en nuestro sistema nervioso-sensitivo y se fragua en las estancias cerebrales.
Es, además, la escritura a mano un placer deportivo al alcance de cualquiera, de muy fácil improvisación y sin apenas requerimientos para practicarla en cualquier lado. Todo lo cual la convierte en uno de los recursos mas valiosos a favor de la salud general del cuerpo y, en especial, del empeño para no sucumbir ante los peligros de la zombificación.
sábado, 18 de enero de 2025
Caja De Citas: David Lynch
En la muerte inesperada de David Lynch, además de un profundo agradecimiento por la osadía y la nunca derrotada curiosidad, se me ocurre parafrasear la frase quevediana: si no siempre entendido, siempre perseguido. Y, en muchas ocasiones, admirado sin reservas. Que la tierra le sea leve.ç
Sobre Lynch, de nuevo. Qué buena y completa esta exposición de Quique Colmena. Y qué bien se complementa, a mi entender, con la necrológica poemática (digámoslo así) que le ha escrito Ariel Fridman (bajo estas líneas). Uno al lado de la otra, son un lujo: la verdadera e imbatible razón de ser de estas redes.
«David Lynch tiene un bar en París. Desarma peces y gatos y pollos. Deshuesar una falda es una figura de alto voltaje erótico. Se me antoja como analogía de quitarle la mini a una modelo. David Lynch regala collages con instrucciones para volver a armarlos. Un día va a juntar los restos de Laura Palmer y no nos va a gustar el resultado. David Lynch compone y canta unos bodrios infumables con asiáticas desafinadas. David Lynch rescribió la Odisea con una cortadora de pasto, un ciervo muerto, una cosechadora y un trigal. David Lynch tiene una página en la que te da la hora y el estado del tiempo. Si la melancolía no fuera más vieja que el diablo seguro la habría inventado David Lynch. Cuenta la leyenda que en Terciopelo Azul le pidió a Dennis Hopper que interpretara a Frank Booth y para convencerlo hizo que cortaran un par de orejas en ese rodaje. Que gringo hermoso. Podría haber nacido en cualquiera de estos pueblos de la Patagonia donde jamás pasa nada y no queda otra que añorar lo que nunca sucedió. La última vez que David Lynch se llevó una cámara al hombro. No pudo. Le alcanzaba el aire para decir la palabra acción pero le faltaba para corten. En su tiempo libre, que termino siendo todo su tiempo, diseñaba calzas para yoga: eran suavecitas como un chorro de erizo. David Lynch es mi héroe. Ariel Fridman se prepara el cuarto café y piensa en Dale Cooper: todos los días hay que hacerse un regalo. Ariel Fridman retoca la foto de un flamenco atrapado en una telaraña. Ariel Fridman escribe recetas para aprovechar el pan duro de ayer y los restos de vino seco en el fondo de un vaso. En los años del módem había un blog que homenajeaba a David Lynch, poeta de la cámara detrás de la pista de los narradores orales que mantenían con vida la tradición de ése o eso que llamamos Homero. Así filmaba David Lynch sus películas: como si pasara en limpio relatos orales. Manteniendo con vida lo vivo de estas vidas pero por celuloide. La pantalla de su lápida tendrá escrito caído en lucha contra el tabaco y las jarras heladas. Tres relámpagos en simultáneo sobre el Hotel Trump de Chicago a la hora de su muerte. El arbusto que no se consume en las llamas o la vida que entra en el muerto armado con partes de muertos según qué libro se lea. De todos los fenómenos naturales estudiados de Parménides para acá, las películas de David Lynch son el único inexplicable. Todavía no se sabe si fueron filmadas o no. Mientras uno se esfuerza por fijar la retina en un punto de la trama menos puede precisar si avanzan o retroceden. Si pesan o flotan. Si su carga emotiva es positiva o no. El momento dice que hoy dejó de filmar. Que yo soy el que soy. Dolor. Incertidumbre. Y la muerte en vestido de novia: luminosa como picos gemelos nevados al sol. Otro café sobre la barra en el bar de Norma. Y ya despiértate, nene. Un saludo para su sombra. Creo que hoy lloré». ARIEL FRIDMAN, en Facebook, 18 enero 2024; a las 17:08.
(CajaDeCitas, 43). No hay dos sin tres. Esta columna de David Trueba es un buen complemento de lo que hemos comentado estos días sobre David Lynch.
martes, 14 de enero de 2025
Caja De Citas: Fernando Arrabal
(CajaDeCitas, 39). Incombustible, inabarcable, inacabable Fernando Arrabal. Me entero, por el aviso del maestro Josemaria Torrijos, de que está en Madrid y, consulta mediante, caigo en la cuenta de que “solo” tiene 92 espléndidos años, aunque uno diría que está ahí desde toda la eternidad, incluso desde un segundo antes, desde el ‘tohu bohu’ prebíblico e inimaginable, quizás porque es el comienzo de toda imaginación. Llamarle el último superviviente es una alternativa a considerarlo el más moderno. Nunca ha dejado de jugar. Y nos ha brindado (nos brinda) dosis de infinita sabiduría lúdica. Esta entrevista que enlazo es de hace más de un año (de hecho, 1 y 1/2), pero no recuerdo haberla leído. Ni olvidado. Es muy lúcida.
sábado, 11 de enero de 2025
Caja De Citas: Pinguinos
(CajaDeCitas, 38). Pingüinos es, dicen, la mayor reunión de moteros de Europa. Se juntan este fin de semana en Valladolid. A mí siempre me ha llamado mucho la atención —no diré que exenta de algo de mitad envida, mitad perplejidad— «la juventud que sueña con las motos»; y muy especialmente, sobre todo con altas dosis de lo segundo, después del accidente que segó la vida de una compañera del primer trabajo remunerado que tuve, en la Casa de la Cultura (sic) de Eburia. Otros sentimientos y opiniones diferentes me suscitan los abueletes que aún siguen creyendo que viven en Easy Rider. Y especialmente alguno. De la película ya dije en alguna ocasión que, a mi entender, había envejecido mal. Y que quizás siempre tuviera gripado el motor.
jueves, 9 de enero de 2025
Caja De Citas: Camino de Santiago
(CajaDeCitas, 37). Un buen plan para el año que acaba de iniciarse —y que ya corre que se las pela, como suele decirse— puede ser poner en el punto de mira el Camino Santiago, la ruta jacobea, el itinerario de Europa por excelencia, uno de los más completos y complejos argumentos creados por Occidente.
lunes, 6 de enero de 2025
Caja De Citas: Feliz Epifanía
(CajaDeCitas, 36). Et maintenant…, quoi? Oportuna pregunta que, si bien nos rodea a diario como vibra de Möbius (le haré caso al Enano y dejaré ‘vibra’), unos días tiene más pertinencia (por así decir) que otros. Y hoy es sin duda un claro candidato. No deja de ser curioso que llegue a Gilbert Bécaud de la mano de Perec (resonante en un recuerdo de FB), que lo cita en su famosa lista central de personajes de La Vie…. Pero a estas alturas lo más curioso es que pueda haber algo que no lo sea. Y menos mal. Feliz Epifanía. Espero que los de Oriente no se distrajeran y hayan sido generosos. Por aquí han acudido puntuales a su cita. Y bien pertrechados. Et maintenant…, tout le reste!
domingo, 5 de enero de 2025
Caja De Citas: Ya vienen los Reyes
(CajaDeCitas, 35). Nada comparable en toda la Navidad, tanto en mi memoria como, de forma especial, en mi presente, a la fiesta de los Reyes Magos. De niño, era sobre todo la ilusión y la culminación del viaje que en el belén hacían las figurillas de los tres Reyes, a los que cada día íbamos acercando un poquito más al portal, desde las montañas de corcho nevado, descendiendo junto al molino de las aspas hechas trizas, pasando al lado del aprisco de las forras (como llamaba mi amigo a las ovejas), el pozo artesiano o la vieja friendo huevos…. Y por fin, junto al pesebre, la misma tarde de la noche en que poníamos los zapatos en el balcón.
Ahora, sin dejar de sentir el calorcillo de todos esos recuerdos, los Reyes son el anuncio definitivo de que por fin concluye el follón, el tráfago y la histeria, y de una buena vez empieza el año. Pero volveré a poner por enésima ocasión mis zapatos y a escuchar esta maravilla de El Mani, que se ha convertido en mi particular hit en estas interminables —y a la vez fugaces: qué paradoja— Navidades del 24-25, que por fin se esfuman como si nada…
Y tú, ¿cuál es tu rey favorito?
jueves, 2 de enero de 2025
Caja De Citas: Saul Steinberg
(CajaDeCitas, 34). Está ya casi en tiempo de descuento, pero hasta el próximo 12 aún se puede visitar en la Fundación Juan March de Madrid la excepcional exposición antológica de Saul Steinberg, quizás el dibujante y artista que más ha influido en varias generaciones de artistas gráficos, ilustradores, publicistas…, como queda de manifiesto con simplemente echarle un vistazo a las amplias salas del centro de Castelló 73.
lunes, 30 de diciembre de 2024
Caja De Citas: las buenas noticias
(CajaDeCitas, 33). Sostiene un viejo tópico periodístico, convertido por algunos en axioma, que una buena noticia no es noticia. Y no haría falta buscar muy lejos para encontrar unos cuantos ejemplos palmarios de que algunos proveedores de información lo creen a pie juntillas: sin ir más lejos ahí está el responsable de que, desde hace algunas semanas, los momentos previos al Telediario de RTVE de las 15 h los cope una crónica sangrienta con sucesos que dejan muy chicos el tremendismo y el morbo que caracterizaban al viejo El Caso, histórica cabecera semanal que, entre los múltiples méritos y funciones que reunía, no fue la última ni la menos importante la de reemplazar a los ciegos (o simuladores de tales) que iban por las plazas de los pueblos y ciudades de España refiriendo horrendas tragedia en romances no exentos de sus buenos ripios ni de una gran capacidad de estremecimiento. Tengo en mi memoria sobre todo uno visto y oído varias veces, y de muy guaje, en la Plaza del Fontán de Oviedo, cuyo pormenor aún no se me ha ido de la punta de los nervios y del que aún sería capaz de recitar algunas escenas chorreantes…