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lunes, 24 de enero de 2022

Que o qué

 


Sobre los signos que
no sabemos qué
nos están diciendo o qué
podrían revelarnos a poco que
fuéramos capaces de entender que
lo que nos dicen sin que
nosotros lo sepamos es sólo lo que
ya sabemos y a menos que
haya algo que,
en el fondo de nuestra mente, sepa que
hay algo que
nos resulta tan desconocido que
ni siquiera podemos sospechar que
pueda existir, y ocurra así que
la única verdad sea que
nada o casi nada de lo que
podemos decir sea eso que
en realidad querríamos saber o que…
La pregunta que
no tiene respuesta… ¿qué
pregunta? ¿por qué?

lunes, 17 de enero de 2022

Ritornello

 


Vuelvo al lugar del crimen, aunque aquí
apenas queda nadie. ¿Es el final
de tanta murga o un sueño de arrabal
naufragado en un charco carmesí?
Cómo saberlo. Vuelan por ahí
sospechas, resonancias, y el cabal
sentido del deber, con su imperial
poner en orden tanto frenesí.
Me atengo al juego. Si en cada ocasión
que el ‘ritornello’ escucho en la canción
me sumo al bailecito sin por qué,
será que un aire antiguo, en su trantrán
cosmocómico, aún rompe el celofán
de mi alma vieja y ella saca el pie
quebrado, tipo
el del gran Byron o el del mismo Edipo.
Y ya en la danza de mi alma vieja
que crea el cosmos con su afán en celo
busco en el aire un ritmo tras el velo
de Maya ausente, y en el baile cito
el ritornello alegre y, despacito,
limpio mi cuerpo, ay, de toda queja.
¡Qué alegría el sentir de los sentidos
libres al fin, conscientes del placer
que sólo por el hecho de nacer
a toda criatura, en los latidos
del pulso de la vida, es menester
concederle! Y así, entre bufidos,
tantos recalcitrantes consumidos
por la ira 😤 verán lo que hay que ver.

(«Hojas sueltas del lunes» ~ “Nuevos pulsos de luz. * Sonetos de acordeón”)

lunes, 10 de enero de 2022

Ganga esbirra



Una columna de humo que se alzaba
sobre el reloj desnudo de aquel día
me vino a recordar tiempos pasados
acaso ya abolidos en mi cuerpo
y el mismo mineral que se sentía
ganga esbirra arrojada a la caldera
podía hervir de nuevo
hacerse digno
de soportar pendones en batallas
o locuras que no tienen remedio
y sólo se enmascaran en el humo.

lunes, 3 de enero de 2022

Parietal


Entre las grietas

de la caverna
dejó su rastro,
                           signos
que nos tendrán
desvelados
toda la noche
y aun más allá
hasta que un día

amanezcamos juntos.

lunes, 27 de diciembre de 2021

Cantil de doble faz

1

Pon la nada de Adán junto al vuelo de Eva
y descansa un momento tu fatiga de siglos,
tu sigilo de alondra que inventó la mañana,
ave del paraíso, para qué te escapaste.
Ese viaje es ahora la mitad de tu vida,
el cantil que contemplas y la sombra que huye,
junto al río, ahí abajo, la ciudad fragmentada
sobre un mapa de arena que cae sin cesar.
Para nada dejaste que volaran tus sueños
con sus fardos de harapos y las manos vendadas,
el museo de cera más antiguo que el ojo.
Pero el ave lo sabe: con sus signos te muestra
cómo viene la luz de la noche borrando
esa línea aún visible que se ve que se va.




2
Una línea invisible detrás del horizonte
deja ver que la luz de la noche se acerca
con los signos que el ave desvela en su volar.
Misterio más antiguo se prolonga en tus ojos,
fondeados de dudas y de momias desnudas,
largos lienzos pintados de animales y sueños.
En un mapa de arena, casi desmoronado
sobre el cauce del río, la ciudad se refleja
con desgana, a la sombra de los hombres que pasan,
encorvados de viento, sobre la tarde gris.
Ave del paraíso, te fuiste y nos dejaste
perdidos a las puertas del alba que no llega.
Sin tu canto, la noche es todo el territorio
y no hay nada ni nadie que nos salve en su vuelo.

lunes, 13 de diciembre de 2021

Tiempo de silencio



En principio,
saber cuántos matices
puede pueden ser dibujados
en la boca de un hombre.

Ser capaces
de soportar el exceso de luz
que rebota en los cuerpos
como un ala inasible
golpeando el cristal de la memoria.

Exprimir los colores:
‘A Noir, E, Blanc, I Rouge…’

Recorrer los delirios o diluvios
donde el joven león
que fatiga la selva
busca en vano guarida
para pasar la noche.

Y en tanto que amanece,
callar
como el suicida
que aguarda la llegada
del surco blanquecino del veneno
a su sangre más íntima
y de antemano asiente
a cuanto la sorpresa de morir
le depare.

Callar
cuando el poema
corra el riesgo de alzarse como fruto
de un músculo tenaz,
acostumbrado.
(De El sol de medianoche, 1988)

lunes, 6 de diciembre de 2021

La casa y la noche


(Dados en forma de sextina*)

I
Sueño cesa viento suena pena dentro.
Cesa sueño dentro pena viento suena.
Suena viento cesa dentro sueño pena.
Pena dentro sueño cesa suena viento.
Viento pena suena sueño dentro cesa.
Dentro suena pena viento cesa sueño.
II
Dentro cesa pena viento suena sueño.
Cesa viento suena sueño pena dentro.
Suena sueño viento pena dentro cesa.
Viento pena sueño dentro cesa suena.
Pena suena dentro cesa sueño viento.
Sueño dentro cesa suena viento pena.
III
Sueño viento dentro suena cesa pena.
Dentro cesa suena pena viento sueño.
Suena dentro pena cesa sueño viento.
Viento suena cesa sueño pena dentro.
Cesa pena sueño viento dentro suena.
Pena sueño viento dentro suena cesa.
IV
Viento dentro sueño pena suena cesa.
Dentro sueño viento suena cesa pena.
Sueño cesa dentro viento pena suena.
Suena viento pena cesa dentro sueño.
Pena suena cesa dentro sueño viento.
Cesa pena suena sueño viento dentro.
V
Sueño viento cesa suena pena dentro.
Suena sueño pena viento dentro cesa.
Pena suena dentro sueño cesa viento.
Viento dentro sueño cesa suena pena.
Cesa pena suena dentro viento sueño.
Dentro cesa viento pena sueño suena.
VI
Cesa dentro pena viento sueño suena.
Pena sueño dentro cesa suena viento.
Dentro pena cesa suena viento sueño.
Sueño suena viento pena dentro cesa.
Viento cesa suena dentro sueño pena.
Suena viento sueño cesa pena dentro.
¥
Sueño cesa dentro pena viento suena.
Dentro suena pena sueño cesa viento.
Pena dentro cesa viento suena sueño.


Acotaciones.
*
[Dados en forma de sextina: primera tirada de las al menos 18 composiciones diferentes que pueden armarse a partir de las 720 posibles combinaciones primarias de las palabras en danza, varios miles si se marcan y diferencian sintácticamente las frases (por ejemplo, puntuándolas) y mucha más (incluso millones), si se someten las palabras a fracciones combinatorias con sentido. Por no mencionar la cantidad derivada de buscar y marcar posibles calambures, anagramas, metástasis, reversibles y otros procedimientos ludoverbales: una obra literalmente infinita...
En esta primera sextina, aparte de respetar el orden clásico de las rimas (ABCDEF – FAEBDC – CFDABE – ECBFAD – DEACFB – BDFECA), he aplicado la convención de que el último verso de cada “dado” recoja la palabras en el mismo orden de las rimas; y que las palabras, en cada estrofa, no repitan posición en la frase. El lector debe rellenar por su cuenta y riesgo los “huecos semánticos” y, a ser posible, mantenerse conectado con su propio centro emisor de mensajes con sentido (y consentidos: vade retro inconsciente) a fin de lograr que el bostezo no asome a sus labios. Ayuda mucha (creo) la lectura rítmica en voz alta. Vale.]
**
Contexto o resonancia (que de hecho fue el desencadenante)
En medio de la noche, cuando el sueño
es sólo un invitado que no llega
y hace frío en la casa y sopla el viento
sobre mi corazón, crece la pena
de vivir sin vivir, y aún más adentro
el fragor de un silencio que no cesa.

lunes, 29 de noviembre de 2021

Recapitulación


Siento que mi destino
es arrastrar palabras
y construir con ellas
una choza habitable
para pasar la noche.

lunes, 15 de noviembre de 2021

Puntos de vista

(Selección)

1
Desde una niebla
anterior a la palabra
vi en tus ojos
lo que no sé decirte.
Llegas aquí
cuando yo ya
me he ido.
Los nombres se
disuelven
se funden las
personas.
Hay en estos signos
gestos que recuerdas.
Y en el gran vacío
que nos une
a todos
vibra sin descanso
la cuerda tensa
de la red
océana
en la que respiramos.


2
Un
solo
gesto
tuyo
pone
en
marcha
la
noche
Espiral
de
palabras
que
no
sabe
otra
forma
que
la
de
revolverse
en
sus
limos
de
algas
y
deseo.


3
Las horas miden
su propio
peso
en la caída
de las
sombras. ¡¡Oh, universo,
quién te da sentido?


4
Señales entre
blancos
dispersos
y al fondo
de la mano de la
luz, el rugido
creciente
de la noche.


5
Los sentidos
que nos
dan
su calor.


6
Volver a verte
y al lugar
donde se esconde
el visitante
que sólo alza
sus manos
cuando la niebla.


7
Sigue en la brecha:
sabes que tu signo
tiene afluentes
y derivas: lanza
tu red
al centro de la hora
que está sonando
y respira hondo.


8
Se vuelven
de pronto
los viejos sueños
y pasan raudos los
caballos de la noche
por un lugar que
tampoco existe
pero lo recuerdas.


9
Fue entonces cuando
comenzaron a
manifestarse.
Fue entonces
cuando
comenzaron a
manifestarse.
Fue entonces cuando
comenzaron
a manifestarse.
Fue
entonces cuando
comenzaron a manifestarse.


10
Acepta
el reto
del sil-
encio y
mueve
tu moli-
nillo de
oraciones
mudas.


11
UTOPÍA
DISTOPÍA
RETROTOPÍA…


12
NOSTALGIA
NOSTALGIA
NOSTALGIA
NOSTOS
Regreso
ALGÓS
Dolor
Formulaciones


13
Buscando
en los lugares
donde el
azúcar
crece entre
los manan-
tiales del
furor negro.


14
Entre las letras
se esconden las palabras
para así mejor decir
lo que ni ellas
mismas —y menos
que nadie ellas—
saben.
(Hojas sueltas del lunes», 89 ~ «Levedades»)

lunes, 8 de noviembre de 2021

Noviembre


Nada hay debajo de esta sombra
nueve serán los días que se sumen
náufragos empujados por olas misteriosas
nunca antes vistas ni en estos mares
nómadas fieras corrientes de devastación
nubes que pasan sin tocar los cuerpos.
Nada hay debajo de estas migraciones
no sé sostienen por sí solas i-
nermes al descalzarse por la arena deja-
n un rastro que conduce al mismo ce-
ntro de la desolación sin nada a cambio.
Noviembre es la medusa que no mide
ni una sola de sus imprecaciones
niega incluso Nadir que sea ella
nimia se excusa sin decir palabra.
Nada hay debajo de esta urdimbre
negra como la escala que desciende al pozo
neutral medida del nombrado nadie.

lunes, 1 de noviembre de 2021

Laude

 

Hay palabras que llegan ¿desde dónde? para poner las cosas en su sitio.
Nos asedian con cercos luminosos y no es raro confundirlas, en medio de la noche, con sutiles estrellas de buen agüero o con destellos de ciudades naufragadas.
Hay palabras sensatas que no saben qué es la contradicción ni el contrabando.
Otras tienen el peso de la lluvia: por donde pasan dejan un rastro de tristeza.
Hay palabras de afán aventurero que gustan demorarse al pie del precipicio, acróbatas de un aire cada vez más espeso, quizás porque no quieren saber nada de redes, aunque no ignoren que con frecuencia no hay nadie debajo de las máscaras.
Hay palabras, palabras y palabras.
Muchas son sólo exceso. La mayoría se abstrae para no congelarse. Unas pocas tienen la fortuna de encarnar en cuerpos que respiran: sientes sus dientes blancos cuando tu sangre fluye.
Pero solo son de verdad imprescindibles las palabras que no pueden decirse.

lunes, 25 de octubre de 2021

El Extranjero


Maldoror

Al alejado de los hombres,
cuando cae la tarde, se le dobla
una espina dorsal ajena. Siente
la voz perdida
gritando por un nombre que olvidó.
Puede seguir tejiendo su coraza
con hojas de castaño
o mezclar en su cuenco
carne salada y miel.
Para pasar la noche
tan sólo necesita
un lugar recordado.
Cuando amanezca irá por las ciudades
con la mirada torva en los ojos de todos.
A su paso, las madres temblorosas
cerrarán los postigos
y los adolescentes le mirarán muy serios,
como si comprendieran
el destino cruel y la belleza
del apestado,
el hombre que no tiene semejantes.

(Hojas sueltas del lunes, 87. De El sol de medianoche, 1988)

lunes, 11 de octubre de 2021

Fragmento 19

 Y volver sobre el lomo de los librosYY volver sobre el lomo de los libros


Y volver sobre el lomo de los libros
al galope que nunca se termina
aunque a menudo sus belfos humeantes
junto con su asinario trotecillo ramplón
me lleven a perderme
en medio del desierto
o en la ciénaga
mientras busco
los paisajes que viven en mis sueños.
«Leer nos hace libres», decía mi maestro,
quizás con un juego algo confuso de vocales.
Nunca le hablé a él,
que casi ya ni existe,
de aquella tarde de la revelación. Es una pena. Seguro que él habría sabido sacar las consecuencias de lo experimentado,
eso suponiendo que no me lo plagiara para alguno de sus libros infumables.
El salto de palabras en palabras a menudo procura estas sorpresas.
En el recuerdo, ya sabemos, pesa mucho
la imaginación.
¿Pero cómo si no sería posible
regresar a los lugares huidos de un tiempo calcinado,
cómo entender o acaso ver el parpadeo de la lámpara,
cómo dar consistencia al estertor del mundo?
La memoria vigila a favor nuestro.

lunes, 4 de octubre de 2021

Peldaños


Quisiera ser el dueño
de unas pocas palabras,
poderlas dar a cambio de un beso o una sonrisa,
aparearlas con otras que sepan darme otros
y entre todos
volver a cantar como niños.
Qué ingenuidad. Me estaba
contagiando del clima que desborda el poema
de la infancia
y más aún del reflejo
sobre vidrios quebrados
con que en la edad lejana
sin malicia ni historia
y al pie de una escalera
yo me sabía dueño
de una sola palabra
y rey de un nuevo mundo.
Todo eso ya pasó.
Ahora he
aprendido a saludar
a la belleza.

lunes, 27 de septiembre de 2021

Al sur de la ciudad


Y cuando la juventud nos sonreía
salíamos del ritmo tan marcado de la noche
forzando algunas puertas falsas
y a veces en los bares
quedaba abandonada
una sombra o el relevo
que no podíamos ver
de costumbres tan de pronto abolidas
que no sabíamos cómo
reemplazarlas
ni qué hacer con los juegos
de amores compartidos
ni tampoco con aquellas sensaciones
que llegaban cabalgando en el humo
y eran la prueba misma
de que había un error de fondo
en los principios primeros de la ley
y tal vez una larga cadencia corrompida
en los alrededores de la gracia
allí donde el misterio se revelaba
más que falso incapaz
de contener
los círculos concéntricos
que la inocencia como una desvalida
prueba de la noche a solas
trazaba sobre el cerco de la luz
en los antros de aire irrespirable
y belleza convulsa
mientras las puertas
del deseo
con su hojas batientes
dirigían con ritmo bien marcado
el rumbo y la frontera
de nuestros pasos
a los oasis
del sur de la ciudad
y ahora de todo aquello
que tal vez no fue así
o quién lo sabe
solo queda la música.
(«Hojas sueltas del lunes», 83 ~ “La noche sin excusa”)

lunes, 6 de septiembre de 2021

80


Miraba el infinito, erguido.

Y junto a él
su reducción, como en el viejo chiste:
un cero es sólo
un ocho
que se ha soltado
el cinturón.
¡Oh inmensa
sabiduría
del danzar extático,
gracia suprema
cifrada en los guarismos!
(Voz interior: ¡Pitágoras, Pitágoras!
Pitas, pitas… ¿del ágora?
¡Chissss, silencio!!).

(Hojas sueltas del lunes, 80 ~ “Levedad es”)

lunes, 17 de mayo de 2021

La última palabra



Asir la risa
y elevarse con ella
de un modo sobrehumano
—que ya lo humano estanca,
entre las sangres,
la costumbre.
Y sin dejar de soltar hilo,
a contracorriente,
condescender el gesto
del entendimiento,
saberse ser en las acciones nulas,
no ofender -ni excesiva mente- al prójimo,
bailarle el agua al que se da por aludido
y no quejarse de los intersticios,
con su obvia oquedad
entre las piedras corporales,
por los que se desagua siempre la razón.
Al fin y al cabo la soledad es todo
lo que nunca podrás pontificar:
el abismo insalvable,
la lengua inverosímil,
el estruendo que sube desde el fondo
y la canica gorda: el bolondrón.