(CajaDeCitas, 30). He perdido la cuenta de las veces que he visto esta secuencia de El cielo sobre Berlín (Win Wenders, 1987), la declaración de Marion, el clímax de la película. Y a menudo con sentimientos encontrados: a la incredulidad y acaso incomodidad inicial —con el envaramiento y hasta la media sonrisa impostora de Bruno Ganz, el recién encarnado ángel Damiel— se va imponiendo poco a poco la veracidad de las palabras de Marion (excelente Solveig DonMartin), que se hacen del todo creíbles y decisivas cuando la cámara la enfoca en primer plano y logra decir lo que tan difícil resulta. Siempre me ha parecido ver en este texto, de forma muy especial, la mano y las maneras poéticas de Peter Handke, ese modo de captar y expresar “el momento de la sensación verdadera” que tiene la buena literatura, y en especial la poesía cuando de verdad remonta el vuelo. No ocurre tantas veces.
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jueves, 26 de diciembre de 2024
viernes, 11 de octubre de 2019
Peter "Nobel" Handke
(Lecturas en voz alta). Qué fácil resulta recuperar la sintonía con Peter Handke, cuyo nombre tenía si no olvidado sí recluido en una estancia de la memoria (y de mi biblioteca) que ya me parece de otro mundo, que de hecho es —son— de otro mundo. Recuerdo que, a finales del siglo pasado, cuando laborábamos en la enciclopedia de Anaya que luego publicó Vox (la editorial, claro), los libros de Handke eran un tema frecuente de conversación entre los redactores del área de Humanidades, y nada nos hubiera hecho más felices entonces que la concesión del premio que ahora lo ha distinguido. Como esta entrevista pone de relieve y sus libros —aunque no siempre de modo evidente— demuestran, es un escritor de la estirpe de Cervantes y Tolstoi, también con similitudes con Coetzee o Barnes, más que con Bernhard, del que le distancia una mirada siempre compasiva sobre el mundo. Llevo su nombre asociado a una frase que él empleó como título de una de sus obras y que me parece que resumen bien la esencia de su compromiso con la escritura: captar el momento de la sensación verdadera, extraer de la experiencia de la vida lo que la hace digna de ese nombre. Sus lectores estamos felices.
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