Mostrando entradas con la etiqueta Arqueología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arqueología. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de marzo de 2023

Destruccion de una calzada romana

 (En voz alta). El destrozo de la calzada romana en Castrocalbón, pueblo de León que seguro que se llama así por algo, seguramente no será el peor atentado contra la arqueología cometido en tiempos recientes en los campos ibéricos. Pero llama mucho la atención que se haya podido llevar a cabo de forma tan estúpida, quizás no sólo por ignorancia a secas (la crónica habla de “analfabetismo”) sino por la alianza de esa rémora con la desidia. ¿Nadie se percató de lo que se estaba haciendo? ¿A ninguna estancia provincial o autonómica llegó ninguna alerta? No parece que sea esta una obra que se pueda ventilar de un día para otro, ni es creíble, en un país infestado de grupos de guasap, incluso en ámbitos rurales, que ninguna noticia del desastre llegara a ningún centro neuronal capaz de ser consciente de lo que se estaba perpetrando. Me temo que, un siglo después de la queja y el diagnóstico machadianos, el desprecio de la ignorancia y la indolencia siguen vigentes entre nosotros. (Recorte de El País, 31-3-23).


jueves, 12 de mayo de 2022

El orden mineral


(En voz alta). Cada vez que aparece una muestra que prueba el orden mineral del mundo, algo muy hondo se alza en nuestra consciencia y cierto sentido de salvación por la materia se nos instala dentro y nos anima. Ocurre cuando caminamos entre rocas desnudas maternales, o al borde de arroyos cuyo lecho es una sinfonía de brillos y lisuras. También, y de modo asombroso, al parecer puede suceder en el fondo del mar, o en ese lugar al que a veces viajamos en la bodega de algún sueño irreconocible, como prueban los restos que nos asaltan con la primera bruma del despertar y al comprobar, por ejemplo, que durante un tiempo no medible somos capaces de flotar en la balsa espacial de una palabra: Papahānaumokuakea.

domingo, 6 de diciembre de 2020

Euskadi romana

La arqueóloga Mertxe Urteaga en plena faena. Foto: Álex Iturralde.

(En voz alta).
Aunque haga ya algún tiempo que se desmontó el mito (uno más del “bucle melancólico” y de otros delirios de la identidad) de un viejo País Vasco nunca romanizado, las prospecciones arqueológicas siguen sacando a la luz huellas manifiestas y pruebas evidentes de que también el solar de Aitor, al igual que los “montes furados” gallegos o las incomparables Médulas bercianas, fue y fueron objeto de una intensa actividad romana, tanto en el subsuelo como en los enclaves portuarios. Este reportaje lo muestra bien a las claras, al tiempo que nos suministra, pese a su brevedad, varias reflexiones de calado por boca de la arqueóloga Mertxe Urteaga, nada sospechosa de “maquetismo”. «El pasado no existe —dice ella—. Siempre vivimos en el presente, son las ideas del presente las que modelan nuestra visión del pasado». Una perspectiva “de cajón”, diremos. Y así es. Pero cuántas barbaridades no se están ahora mismo amparando en la olímpica ignorancia y en el minucioso desprecio de esa realidad.