Mostrando entradas con la etiqueta Lectura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lectura. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de junio de 2020

Pasión lectora

Agatha Christie, la apasionante vida de una mujer sin ningún ...
Agatha Christie al pie de la máquina, en una fotografía de 1946.
(En voz alta). Muy recomendable este largo y sabroso artículo de J. A. Montano sobre su pasión lectora y su deuda con Agatha Christie. Es admirable con qué precisión recrea ("inventa": en su sentido etimológico) un mundo de sensaciones y experiencias que acaban siendo decisivas para algo no accidental en su vida: su condición de lector. 

El artículo me ha atraído también de forma especial por alguna coincidencia de fondo: sin llegar a sentir la pasión que él describe y, desde luego, sin haber leído todas sus novelas (tal vez me quedé en media docena), la reina de la novela policiaca fue también para mí, y a edad parecida, la primera gran experiencia lectora. La fascinación ante el argumento, el poder de la intriga, la sucesión encadenada de azares que acababan encajando... todo eso que Montano explica con tanta precisión fue el desencadenante de una afición que derivaría en adicción y sin duda en el mayor regalo que haya recibido nunca. 


En mi caso fue la originalísima El asesinato de Roger Ackroyd con su peculiar “punto de vista” (no lo desvelaré), la que puso en marcha una rueda de atracciones y afectos que tenía algo de noria emocional a la que sin cesar deseaba estar subido. Recuerdo bien el húmedo y algo siniestro lugar donde conseguía mi botín (una muy modesta biblioteca pública situada en dos o tres habitaciones de un viejo caserón de mi ciudad) y tengo muy presente también el salto cualitativo que esa experiencia supuso respecto a los tebeos y otras lecturas —las “vidas ejemplares“, por ejemplo: tebeos al fin—. Un gran artículo, en suma, desencadenador de sintonías. No se lo pierdan.

lunes, 20 de mayo de 2019

Viejas lecturas

La imagen puede contener: texto
En el Metro de Madrid, línea 4.
(Al paso). Hace unas semanas, viajando en metro camino del cine Paz para asistir al preestreno de Conociendo a Astrid, un delicado retrato de la juventud de la creadora de Pippi Calzaslargas (recomendable sin reparos), me topé en el vagón con esta nómina lectora evocada por el maestro Savater. Parece mismamente el catálogo del primitivo Círculo de Lectores, un club del libro cuya revista y novedades desde muy pequeño vi en mi casa de Talavera por mediación de alguno de mis hermanos. Nombres y títulos que no se borran. Aunque el acercamiento a estas primeras formas de “bibliomanía” no fueran garantía de arraigo del vicio de leer, hay que subrayar en lo que valen lo mucho que favorecieron las posibilidades de acceso popular al mundo de los libros en una España semianalfabeta y más bien refractaria a la letra impresa. 

Casi al mismo tiempo, o un poco después (muy a finales de los 60), vendría la explosión del libro de bolsillo, con el lanzamiento de la Biblioteca Salvat de Libros RTV (a cinco duros el ejemplar) y el Libro de Bolsillo de Alianza, entre muchas otras. Fue entonces cuando puede decirse con propiedad que la lectura pudo entrar a formar parte de los hábitos sociales, y el libro dejó su papel de objeto elitista y algo huraño para instalarse en vida cotidiana. 

Lo extraño es que, más de medio siglo después, los hábitos lectores sigan siendo algo ajeno a una parte importante y principalmente masculina de la población. Y que un porcentaje monstruosamente significativo de personas declaren que no leen un solo libro al año. Por ahí sí que nos aproximamos al fin del mundo..., al menos tal como lo hemos conocido.

domingo, 12 de agosto de 2018

Querido profesor...


(Lecturas en voz alta). Todos los días, en el desayuno o cuando sea menester, habría que demorarse en un elogio de la lectura, como este del escritor y poeta cuántico Agustín Fernández Mallo. No hay mejor terapia. Ni alimento más sustancioso. Ni mayor divertimento. Ni mejor gimnasia. Ni... Lástima que cada vez se vaya escorando más hacia aspectos prácticos, funcionales, miópicos, tópicos, tal vez ornitorrínquicos...