La Palestra
domingo, 5 de octubre de 2025
La valiosa memoria editorial de Enrique Murillo
lunes, 19 de octubre de 2020
Prisa vende Santillana
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| Sede de Prisa en la Gran Vía de Madrid. |
Hace ahora 32 años, cuando se produjo la primera gran venta de estas características (la adquisición por Matra-Hachette del grupo Salvat), la operación necesitó el placet del Consejo de Ministros, y nada menos menos que Jorge Semprún, a la sazón ministro de Cultura, tuvo que emplearse a fondo para justificar y dar cobertura legal a una decisión que en muchos aspectos resultaba incomprensible. Hoy aquellas “resistencias” resultan incluso risibles. Habría que analizar con tiempo y amplitud si este triunfo de la globalización y la lógica de los rendimientos no es también el resultado de una pérdida que no se mide sólo en términos de propiedad o economía.
Hace ya mucho que vivimos en otro mundo. Lo que no sabemos es por cuánto tiempo podremos seguir llamándolo vida. O, como sugiere el autocorrector (un verdadero cabroncete), guasa.
viernes, 6 de septiembre de 2019
Libros de texto
(Al hilo de los días). Resulta curioso que salga a relucir ahora, con visos de escándalo, un asunto que lleva al menos tres décadas siendo la tortura de las editoriales de Libros de Texto, obligadas a realizar hasta 17 versiones distintas de muchas de sus obras para cumplir con las exigencias, a menudo peregrinas, de las Administraciones Autonómicas. La anécdota de que en los manuales de Conocimiento del Medio para Canarias no se preste atención a los ríos, con la excusa de que el archipiélago carece de ellos, o la polémica de cómo nombrar a la Corona de Aragón, según el libro esté destinado a Barcelona o a Zaragoza, cuestiones ambas aludidas en el reportaje, son ejemplos casi paradigmáticos de la absurda deriva que se inició con la transferencia de las competencias de Educación a las Autonomías, y sobre todo con el uso provinciano, cateto, chovinista, de esa prerrogativa para primar los criterios de cercanía o peculiaridad por encima de lo científico y relevante. La verdad es que me ha extrañado que este asunto haya saltado ahora porque, como digo, quienes trabajamos en este sector de la edición lo llevamos sufriendo desde tiempos que se remontan ampliamente al siglo pasado. Aunque más grave es aún el problema de las Programaciones, verdadero caballo de batalla del que esta miopía localista no es más que una manifestación: en buena medida, ahí reside el mayor síntoma del enfoque erróneo, incluso descerebrado, de la Enseñanza en España, cuyo diseño, control y regulación, salvo excepciones, ha estado y está en manos de burócratas desalmados, sin excluir la presencia de algún torturador in péctore que ha encontrado en la concepción insidiosa de estos documentos y, de forma especial, en su prosa leprosa, la forma más segura e impune de dar rienda suelta a sus monstruosidades.lunes, 10 de abril de 2017
Gigantes y enanitos
| Ilustración de Javier Serrano para una edición de los cuentos de Grimm, Anaya. |
El artículo, por cierto, incluye como ilustración un cronograma, no completo pero sí relevante, de las diferentes operaciones de compra, absorción, penetración o «sometimiento» que se han producido en los últimos treinta años en nuestro ecosistema editorial. Su principal carencia es que deja al margen el sector del libro de texto, donde también se han producido fuertes movimientos. Y aún son previsibles, incluso de forma inminente, nuevas decisiones, una vez que se abandone —si es que se abandona— el relativo limbo en que se encuentra la vigente Ley de Educación (LOMCE).
El nuevo paso globalizador no es una buena noticia, aunque fuera esperable y no vaya a ser el último. Y aún lo es menos si se tienen en cuenta el empobrecimiento cualitativo de los órganos de decisión interna que ha acompañado esa concentración editorial y la escasa sensibilidad mostrada respecto a la calidad mínima exigible a los, así llamados, «productos culturales».
Menos mal que en los márgenes, tanto dentro de los dos grandes grupos como en el cada vez más poblado barrio de la edición independiente, hay un buen número de francotiradores que, frente a ese duelo de gigantes, siguen empeñados en afrontar los riesgos de la cultura —que continúan siendo los mismos de la vida— con la actitud de quien no tiene miedo a encontrarse solo ante el peligro.

