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jueves, 31 de octubre de 2019

Salvar el Mar Menor: el Manifiesto

La imagen puede contener: 10 personas, personas sonriendo, multitud y exterior
 Un grupo de manifestantes de Los Alcázares, uno de los enclaves más afectadas
por la situación. Foto de La Opinión (cortesía de Ángeles PInto)
(Lecturas en voz alta). Ayer en Cartagena, en la mayor manifestación que se recuerda en la ciudad (más de 50.000 personas), se leyó este manifiesto, que es en realidad un grito desesperado en defensa del Mar Menor. 
Es posible que muchas personas opinen que esta manifestación es el resultado de un fracaso, sobre todo político, de las mismas proporciones que el que hizo desaparecer la bahía de Portmán y destruyó buena parte de la Sierra Minera, y el mismo Mar Menor, demostrando que el desarrollo económico sin respetar el Medio Ambiente produce a la postre más pobreza y desigualdades sociales, e hipoteca nuestro futuro y el de nuestros hijos.
Durante los últimos 25 años, los diferentes gobiernos regionales nos han tratado como estúpidos. Han eliminado las leyes de protección del Mar Menor, han impulsado grandes recalificaciones de suelos, que solo la ruina inmobiliaria y la acción judicial han impedido que salieran adelante, y han favorecido un crecimiento irracional de la agroindustria más allá de cualquier límite, con el beneplácito de la Confederación Hidrográfica del Segura.
Y hasta hace apenas unas pocas semanas, seguían manteniendo que la mayor laguna litoral española estaba mejor que nunca, y todo gracias a ellos.
Hace unos días el Mar Menor nos arrojó nuestra estupidez a la cara, nos enseñó que todavía podía ser peor, que además de aguas verdes y fondos sin oxígeno, la muerte podría llegar de forma masiva a nuestros pies, en forma de miles de anguilas, quisquillas, doradas o cangrejos, y nos estremeció.
Y los responsables del Gobierno Regional entraron en pánico. Ya no se acordaban que habían quitado importancia a quienes veníamos advirtiendo que la laguna estaba muy enferma, que éramos unos exagerados, que perjudicábamos la imagen de la Región, del turismo y de la economía.
Volvieron a tratarnos como estúpidos, diciendo que era consecuencia de la Dana, mientras la agroindustria seguía incumpliendo las normas europeas, y las redes de alcantarillado de muchos pueblos se desbordaban arrojando sus aguas a la laguna una vez más.
Han malgastado muchos millones de euros en depósitos de hormigón o rampas para motos de agua que no solucionaban los problemas del Mar Menor, y ahora quieren que el Estado nos salve ante tanta irresponsabilidad.
Y dicen que nos endeudaremos aún más si fuera necesario para salvar el Mar Menor; ahora sí dicen que hay que salvarlo, que es un asunto de Estado, que es un asunto europeo, que es un asunto mundial, pero los pescadores aún no tienen garantizadas las ayudas por dejar de pescar y recuperar la pesca.
Y, también ahora, piden medidas urgentes, y declaración de emergencia, y ayudas europeas, y unidad.
Y nosotros les decimos que estamos hartos de mentirosos, incompetentes, y defensores de intereses privados en cargos públicos y les exigimos cambios reales, porque si no llegan pronto deberían de irse cuanto antes para que los hagan otras personas.
Recuperación, sí, de paisajes cada vez más perdidos y olvidados, de molinos de viento, de embarcaciones a vela.
Y como no nos fiamos de que sigáis engañándonos, queremos que las decisiones se tomen en órganos de participación ciudadana real, y no aprovechéis Comités de Expertos que ninguneáis hasta aburrir y desanimar a quienes más saben, cuando son tan necesarios.
Y exigimos coordinación y colaboración real entre TODAS las administraciones, con reparto de competencias adecuado. No vale pedir socorro al Estado y criticarlo al minuto siguiente, y ejecutar solo las medidas que benefician a los de siempre.
Y confiamos en un buen resultado de las acciones judiciales actuales y futuras, pero sobre todo confiamos en la movilización ciudadana.
Y todo esto lo decimos a esta hora, a la que en las zonas más profundas del Mar Menor reina el silencio porque la mayoría de sus habitantes han tenido que huir hacia las orillas buscando oxígeno, pidiéndonos ayuda.
A esta hora en que un susurro es suficiente para que llegue hasta el lodo más profundo, para ser devuelto de inmediato y convertirse en un grito desesperado. Devolvedme de nuevo la vida que os he regalado, por vuestro propio bien y por quienes vendrán después de vosotros.
Gracias por convertir toda la tristeza e impotencia en rabia y protesta. Gracias por pasar de la resignación a la indignación y gritar más fuerte que nunca que no vamos a seguir consintiendo semejante incompetencia de los poderes públicos.
POR EL FUTURO DE NUESTRA TIERRA, DE NUESTROS HIJOS
NO PARAREMOS HASTA SALVAR EL MAR MENOR.

martes, 23 de mayo de 2017

Amo idioma (3)


Doce lingua que bica as miñas verbas
e aínda vén a verme por la noche,
árbore que da sempre a súa sombra
de encina milenaria e castiñeiro.
Eu sei ben que o idioma é un cárcere
de cristal e o espello en que me vexo.
Mais tambén a liana salvadora
que sostén os meus días e me libra
do abismo, do frío, do misterio
de non saber que, cando, donde, como...
pero poder dicilo, ulilo, airealo,
ata aprender, no voo das súas ramas
e nas vellas feridas do seu tronco,
outra forma invencible de calar.




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Con esta tercera versión de un viejo poema –la segunda de la opción en forma de soneto blanco–, en la que ofrezco una traducción provisional al gallego que no es más que su otra cara indisoluble, pongo en marcha el proyecto multimedia «AMO IDIOMA & LEBABEL». Concebido como una acción poética parecida a la que alguna vez le vi hacer a José Miguel Ullán (de cuya muerte, hoy 23 de mayo de 2017, se cumplen 8 años), y con Internet como lugar natural de desarrollo, su objetivo es lograr la traducción –transversión tal vez fuera término mas adecuado– del poema madre a todas las lenguas posibles, sin excluir diversos tipos de lenguajes multimedia cuya emergencia parece imparable. 

El proyecto, sujeto a algunas convenciones que serán explicitadas en su momento, quiere poner en marcha, de nuevo modesta pero tenazmente, una revolución: favorecer que la humanidad, comenzando por el que suscribe y el vecino de al lado y los vecinos de nuestros vecinos, tome conciencia del inmenso poder de la palabra, de la potestad irreductible que nos confiere la facultad de nombrar el mundo. 

Todo lo que somos y lo que podemos ser es, antes que nada, una manifestación de esa capacidad. Y cualquier forma de opresión, de las muchas que se ejercen de hecho o son una amenaza real para nuestras conciencias, siempre tiene como objetivo último usurpar ese poder, vaciar su sentido y, sobre todo, privarnos de la capacidad que las palabras realmente tienen para vencer a la muerte. 

Es posible que esto no sea más que fruto de alguna forma de locura o, más propiamente, la manifestación dizque histérica de algún tipo de entusiasmo. Al fin y al cabo, el juego y la risa están en sus raíces. Pero también sé que la iniciativa, cuyo origen aún no puedo explicitar, enuncia y despliega una acción necesaria. 

Ojalá que algún día llegara a convertirse en una corriente anónima, tan natural como la respiración, que en todas partes nos permitiera volver a soñar –o a seguir haciéndolo: la llama que aquí brilla nunca se ha interrumpido. 

Esto es cuanto por ahora puedo decir. Confío en que la fuerza de este impulso pueda seguir saliendo a la luz, pese a los peligros que sobre ella se ciernen. Y, sobre todo, que encuentre los necesarios cómplices.