
«Al fin hemos llegado», dice Caronte.
del descenso al infierno
una tragedia.
Las grandes frases que nos acunaron
allá, entre los vivos,
son ahora el verde pasto
que rumían
los hijos del agobio
y los heraldos negros.
No se está mal aquí.
La luz siempre regresa
por el mismo lugar del horizonte.
Y a veces llueve.
Y dice un condenado:
«He de inventar mi propia historia.
He de encontrar
las huellas que conducen
al centro de los círculos concéntricos,
desde el que acaso fui
y aún no ha nacido
hasta el que vive en mí
y no me recuerda.
He de decirme la verdad:
no hay otra vida.»
Imagen: La barca de Caronte © Eric Martín Contreras.
Publicada con permiso del autor.