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viernes, 22 de noviembre de 2024

Caja De Citas: Juan Rulfo leyendo «Talpa»

(CajaDeCitas, 3). Se está ahora hablando aquí y allá sobre la subida (o bajada) a la pantalla grande de Pedro Páramo, esa discutible pero no despreciable adaptación de la obra de Juan Rulfo cuyos mejores valores, a mi entender, caen del lado de la banda sonora (y también de alguna atmósfera), mientras que lo más extraño es la sensación de ver a alguien que se parece tanto a Carlos Fuentes dándole cuerpo al principal habitante de Comala, ese no lugar que los contiene todos.

En lo tocante a Rulfo, pocas cosas pueden reemplazar, ni igualar siquiera, una experiencia que los archivos de la Red nos permiten: oír al inimitable escritor mexicano en su propia voz. Este enlace hace posible escuchar y hasta navegar por «Talpa», uno de sus cuentos que incendian el llano y la lengua. También están todos o casi todos los demás, búsquenlos. Alguno («Diles no más que no me maten…») he dejado ya lo he dejado por acá. De «Talpa», por cierto, se anuncia en el Teatro de la Abadía una versión en teatro de marionetas (¡ah aquellos sueños de Bread & Puppets de nuestra juventud, concretamente e el escenario del Johnny!) por la Compañía Natalia. El que avisa…, avisador.




domingo, 20 de junio de 2021

Rulfo visto por su hijo

Quiero recomendar vivamente la serie Cien años con Juan Rulfo (Amazon Prime). Dirigida por su hijo Juan Carlos Rulfo y estrenada en 2018, con ocasión del centenario del autor, pude verla y disfrutarla recientemente, acompañada de una nueva lectura de la breve pero infinita obra narrativa del creador mexicano, uno de los indiscutibles maestros contemporáneos de nuestra lengua. La serie, algo inflada —tal vez innecesariamente— en su duración, es un recorrido muy emotivo, sensible y lúcido por el mundo del autor de Pedro Páramo. Y tiene el gran aliciente de contar, además de con numerosos documentos de época (por ejemplo, fragmentos de la ‘heroica’ entrevista que pudo arrancarle Soler Serrano en su A fondo), con la voz del propio Rulfo leyendo fragmentos de su obra. Una experiencia, por cierto, que vale por todo un acercamiento esencial al verdadero fondo de su literatura: la manera en que Rulfo dice sus textos acaba siendo la lectura por antonomasia, la verdadera voz (en todos los sentidos) que los sostiene. Otro aspecto destacable es la atención que se presta a la faceta de Juan Rulfo como fotógrafo, un papel que, sin estar olvidado, a menudo ha sido poco tenido en cuenta. Y es de una importancia enorme. No se la pierdan. Para mí ha sido un verdadero viaje alucinante durante días. Aún sigo en él. «Vine a Comala..., un montón de piedras».