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miércoles, 14 de diciembre de 2022

Y ELLA ME DIJO SÍ

Georgia O’Keeffe: Línea gris con negro, azul y amarillo, 1923.
Museum of Fine Arts, Houston, Texas (EE UU).

Después de años y años de contacto más o menos amable, aunque con épocas distantes y otras más confusas, por fin una noche me acerqué y le dije:

—Qué, ¿nos fusionamos?

Y ella me dijo sí.

A partir de entonces, dejamos de separar con peligrosos bombardeos nuestros núcleos pesados en núcleos más pequeños y nos pusimos a combinar apasionadamente muchedumbres de núcleos más ligeros para crear otros más grandes y pesados.

¿Me creeréis si os digo que ante nosotros se abre un horizonte de sucesos de extrema felicidad? O al menos un mejor pasar hasta pasar a mejor… vida.
(LUN, 537)

lunes, 24 de mayo de 2021

Selfisombra con Georgia O´Keefe


(Al paso). Selfisombra en el mundo de Georgia O’Keeffe, de la que se puede ver una muy interesante muestra, con 90 obras, en el Thyssen de Madrid. Alguien ha escrito que la artista estadounidense, tan peculiar, pudiera tener cierta consideración kafkiana de los espectadores, de modo que en algunas de sus impresionantes y magníficas representaciones de grandes flores parece estar reservando, para quien las contempla, el preciso papel de insecto libador . En otros casos (y a la prueba me remito) la trampa es un simple juego de luces. Una exposición muy interesante. No se la pierdan.

Saltos en el vacío


(1)

La mano ignora el peso
de lo que deja al margen
cuando elige la tinta
y el grosor de las palabras.
Son marcas de alfarero,
siluetas aludidas,
las que caen al paso
de los cantos rodados
y quedan en la hierba
como una estela
que abre
un pequeño
reguero de luz
negra en la
vibrante espalda
de la noche.

(2)
Un gota
de agua
en cuyo centro
anida
la tormenta.

(3)
Recuerdo la ventana
que en un lado del cuadro
da paso a la mirada
del pescador de nubes.
Hay un pez infinito
que cruza todo el cielo
y las escamas puras
de la vieja sirena
descubren en sus giros
de sal las travesías
de nuestro cuerpo insomne,
su lento curso
hacia el nido
de las ovas maternas
en las aguas más hondas.

(4)
Vienen sobre los días,
entre los cruces
de las horas
y los rostros,
la señales tan claras
del callado
rumor
de su garduña.
Ella insiste.
No me deja
ningún camino
abierto.
Flor mortal.

(5)
Flashes al vuelo,
ráfagas, fogonazos.
Veo entre sombras
fugitivos instantes,
perlas ocultas
que brillan
en el cerco del tiempo.
Y abro, como un
animal esplendoroso,
mis manos
y mi mente
al sueño colectivo.

(6)
Y la naturaleza,
su espejismo:
todo lo encauza el viento
cuando sopla
mezclado con la lluvia
y es por completo
ajeno al ojo
y al temblor
y al canto.
No seremos, amigos,
devorados,
por el centro insondable
de esa flor.

jueves, 24 de enero de 2019

Amo cada coma

La imagen puede contener: planta, flor y naturaleza
Georgia O'Keeffe: Jimson Weed, 1936. Indianapolis Museum of Art.
«No sólo porque incluya el subjuntivo libe es miel la Libertad para nosotros», dice don Gonzalo en El círculo oblicuo. ¿Y cómo no rendirse a semejante magia?
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