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| Sin título. Foto AJR+Mac |
Sus voces eran apenasvibracionesy tras ellas el airevolvía ya lavado.
Oh, música secretaque pasa a limpioel rastro de la luz.
En la fulguración de la mañana.
(Levedades)
Les oía decircuando la manifestación ya terminaba:«Somos
Raudocomo del rayose me iluminóun pensamiento:«Los restos del naufragio—y si acaso—eso somos».
A la vista está.(Levedades, variación 2)
(Selección)
(OJO: Es conveniente activar el vídeo antes de leer)
puede
darle
día
a
tu
interior
en
estas
redes
y
en
los
reflejos
de
tus
neuronas
viven
antiguas
reminiscencias
viejos
señuelos
estas
palabras
que
aún
recuerdas
a
cada
paso
y
el
lujo
extraño
que
te
brindaba
la
Insolación
templo
en
ruinas
hacia
el
que
vuelves
siempre
en
tus
sueños
un
indecible
rumor
de
fondo
como
saetas
de
largas
colas
que
sobre
el
cielo
hacen
la
danza
del
aire
alto
y
el
cerco
ambiguo
de
tus
miradas
hacia
la
sombra
que
nunca
vuelve
a
ser
la
misma
y
que
por
siempre
te
da
su
lado
menos
feroz
para
que
tengas
al
menos
ese
lugar
seguro
un
puerto
un
sitio
un
sueño
al
que
volver
llegar
si
no
al
fondo
si
al
lugar
donde
el
sentido
tiene
sentido
y
ves
arriba
y
oyes
abajo
la
luz
y
el
hielo
un
movimiento
que
justifica
la
caminata
la
perorata
la
intemerata
pulsión
de
que
aún
puedas
darle
la
mano
a
la
criatura
que
está
esperando
desde
hace
siglos
una
presencia
capaz
de
hacerla
nacer
crecer
esas
burbujas
también
de
luz
que
salen
hacia
la
superficie
mientras
tú
sientes
que
por
debajo
en
el
abismo
y
hacia
ese
cielo
imaginado
siempre
real
fluye
la
misma
materia
insomne
que
se
remueve
y
se
conmueve
al
regresar
allí
y
aquí
en
donde
siento
que
mis
palabras
no
tocan
fondo
tocan
fondo
puede
darle
otro
tanto
que
es
este
lado
día
a
tu
interior
en
estas
redes
y
en
los
reflejos
de
tus
neuronas
viven
antiguas
reminiscencias
viejos
señuelos
nuevas
palabras
que
aún
recuerdas
a
cada
paso
y
el
lujo
extraño
que
te
brindaba
la
Insolación
templo
en
ruinas
hacia
el
que
vuelves
siempre
en
tus
sueños
y
en
compañía
de
un
indecible
rumor
de
fondo
envuelto
en
signos
que
suben
y
vuelan
como
saetas
de
largas
colas
que
sobre
el
cielo
hacen
la
danza
del
aire
alto
y
el
cerco
ambiguo
de
tus
miradas
hacia
la
sombra
que
nunca
vuelve
a
ser
la
misma
y
que
por
siempre
te
da
su
lado
menos
feroz
para
que
tengas
al
menos
ese
lugar
seguro
un
puerto
un
sitio
un
sueño
al
que
volver
volver
llegar
si
no
al
fondo
si
al
lugar
donde
el
sentido
tiene
sentido
y
ves
arriba
y
oyes
abajo
la
luz
y
el
hielo
un
movimiento
que
justifica
la
caminata
la
perorata
la
intemerata
pulsión
silente
nueva
y
la
misma
la
de
que
puedas
darle
la
mano
a
la
criatura
que
está
esperando
desde
hace
siglos
una
presencia
capaz
de
hacerla
nacer
crecer
esas
burbujas
también
de
luz
que
salen
hacia
la
superficie
mientras
tú
sientes
que
por
debajo
en
el
abismo
y
hacia
ese
cielo
imaginado
siempre
real
fluye
la
misma
materia
insomne
que
se
remueve
y
se
conmueve
al
regresar
allí
y
aquí
en
donde
siento
que
mis
palabras
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
tocan
fondo
puede
darle
(aquí
respira)
(dice
el
enano
que
también
lodo)
día
a
tu
interior
en
estas
redes
y
en
los
reflejos
de
tus
neuronas
viven
antiguas
reminiscencias
viejos
señuelos
estas
palabras
que
aún
recuerdas
a
cada
paso
y
el
lujo
extraño
huraño
y
hueco
la
resonancia
que
te
brindaba
la
Insolación
templo
en
ruinas
hacia
el
que
vuelves
siempre
en
tus
sueños
un
indecible
rumor
de
fondo
desde
el
que
emergen
como
saetas
de
largas
colas
estos
destellos
que
sobre
el
cielo
hacen
la
danza
del
aire
alto
y
el
cerco
ambiguo
de
tus
miradas
un
puro
Imán
hacia
la
sombra
que
nunca
vuelve
a
ser
la
misma
y
que
por
siempre
te
da
su
lado
menos
feroz
para
que
tengas
al
menos
ese
lugar
seguro
un
puerto
un
sitio
un
sueño
al
que
volver
y
ahora
de
nuevo
nunca
es
lo
mismo
poder
llegar
si
no
al
fondo
si
al
lugar
donde
el
sentido
tiene
sentido
y
ves
arriba
y
oyes
abajo
la
luz
y
el
hielo
un
movimiento
que
justifica
la
caminata
la
perorata
la
intemerata
pulsión
que
puedas
darle
la
mano
a
la
criatura
que
está
esperando
desde
hace
siglos
una
presencia
capaz
de
hacerla
nacer
crecer
esas
burbujas
también
de
luz
que
salen
hacia
la
superficie
mientras
tú
sientes
que
por
debajo
en
el
abismo
y
hacia
ese
cielo
imaginado
siempre
real
fluye
la
misma
materia
insomne
que
se
remueve
y
se
conmueve
al
regresar
allí
y
aquí
en
donde
siento
que
mis
palabras
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
puede
darle
deletreando
la
hierba
fresca
igual
que
Peter
día
a
tu
interior
en
estas
redes
y
en
las
astillas
de
tus
neuronas
viven
antiguas
reminiscencias
viejos
señuelos
estas
palabras
como
volutas
de
un
humo
blanco
nacido
ahora
de
la
fogata
que
aún
recuerdas
y
a
cada
paso
el
lujo
extraño
que
te
brindaba
la
Insolación
templo
en
ruinas
hacia
el
que
vuelves
siempre
en
tus
sueños
un
indecible
rumor
de
fondo
de
agua
estancada
de
la
que
escapan
gases
y
fiujos
como
saetas
de
largas
colas
que
sobre
el
cielo
hacen
la
danza
del
aire
alto
y
el
cerco
ambiguo
de
tus
miradas
hacia
la
sombra
que
nunca
vuelve
a
ser
la
misma
y
que
por
siempre
te
da
su
lado
menos
feroz
para
que
tengas
al
menos
ese
lugar
seguro
un
puerto
un
sitio
un
sueño
al
que
volver
y
así
llegar
si
no
al
fondo
si
al
lugar
donde
el
sentido
tiene
sentido
y
ves
arriba
y
oyes
abajo
la
luz
y
el
hielo
un
movimiento
que
justifica
la
caminata
la
perorata
la
intemerata
pulsión
que
puedas
darle
la
mano
a
la
criatura
que
está
esperando
desde
hace
siglos
una
presencia
capaz
de
hacerla
nacer
crecer
esas
burbujas
también
de
luz
que
salen
hacia
la
superficie
mientras
tú
sientes
que
por
debajo
en
el
abismo
y
hacia
ese
cielo
imaginado
siempre
real
fluye
la
misma
materia
insomne
que
se
remueve
y
se
conmueve
al
regresar
allí
y
aquí
en
donde
siento
que
mis
palabras
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
puede
darle
y
en
su
compaña
día
a
tu
interior
en
estas
redes
y
en
los
reflejos
de
tus
neuronas
viven
antiguas
reminiscencias
viejos
señuelos
estas
palabras
que
aún
recuerdas
a
cada
paso
y
el
lujo
extraño
que
te
brindaba
la
Insolación
templo
en
ruinas
hacia
el
que
vuelves
siempre
en
tus
sueños
un
indecible
rumor
de
fondo
como
saetas
de
largas
colas
que
sobre
el
cielo
hacen
la
danza
del
aire
alto
y
el
cerco
ambiguo
de
tus
miradas
hacia
la
sombra
que
nunca
vuelve
a
ser
la
misma
y
que
por
siempre
te
da
su
lado
menos
feroz
para
que
tengas
al
menos
ese
lugar
seguro
un
puerto
un
sitio
un
sueño
al
que
volver
en
una
nueva
vuelta
de
tuerca
para
llegar
si
no
al
fondo
si
al
lugar
donde
el
sentido
tiene
sentido
y
ves
arriba
y
oyes
abajo
la
luz
y
el
hielo
un
movimiento
que
justifica
la
caminata
la
perorata
la
intemerata
pulsión
que
puedas
darle
la
mano
a
la
criatura
que
está
esperando
desde
hace
siglos
una
presencia
capaz
de
hacerla
nacer
crecer
esas
burbujas
también
de
luz
que
salen
hacia
la
superficie
mientras
tú
sientes
que
por
debajo
en
el
abismo
y
hacia
ese
cielo
imaginado
siempre
real
fluye
la
misma
materia
insomne
que
se
remueve
y
se
conmueve
al
regresar
allí
y
aquí
en
donde
siento
que
mis
palabras
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
tocan
fondo
puede
darle
y
acaso
al
mundo
evanescente
de
lo
que
no
puede
siquiera
borrarse
porque
se
encuentra
ausente
en
desde
donde
trazas
día
a
tu
interior
entre
estas
redes
y
en
los
reflejos
de
tus
neuronas
viven
antiguas
reminiscencias
viejos
señuelos
estas
palabras
que
aún
recuerdas
a
cada
paso
y
el
lujo
extraño
que
te
brindaba
la
Insolación
templo
en
ruinas
hacia
el
que
vuelves
siempre
en
tus
sueños
un
indecible
rumor
de
fondo
como
saetas
de
largas
colas
que
sobre
el
cielo
hacen
la
danza
del
aire
alto
y
el
cerco
ambiguo
de
tus
miradas
hacia
la
sombra
que
nunca
vuelve
a
ser
la
misma
y
que
por
siempre
te
da
su
lado
menos
feroz
para
que
tengas
al
menos
ese
lugar
seguro
un
puerto
un
sitio
un
sueño
al
que
volver
llegar
si
no
al
fondo
si
al
lugar
donde
el
sentido
tiene
sentido
y
ves
arriba
y
oyes
abajo
la
luz
y
el
hielo
un
movimiento
que
justifica
la
caminata
la
perorata
la
intemerata
pulsión
que
puedas
darle
la
mano
a
la
criatura
que
está
esperando
desde
hace
siglos
una
presencia
capaz
de
hacerla
nacer
crecer
esas
burbujas
también
de
luz
que
salen
hacia
la
superficie
mientras
tú
sientes
que
por
debajo
en
el
abismo
y
hacia
ese
cielo
imaginado
siempre
real
fluye
la
misma
materia
insomne
que
se
remueve
y
se
conmueve
al
regresar
allí
y
aquí
en
donde
siento
que
mis
palabras
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
puede
darle
día
a
tu
interior
En
estas
redes
y
en
los
reflejos
de
tus
neuronas
viven
antiguas
reminiscencias
viejos
señuelos
estas
palabras
que
aún
recuerdas
a
cada
paso
y
el
lujo
extraño
que
te
brindaba
la
Insolación
templo
en
ruinas
hacia
el
que
vuelves
siempre
en
tus
sueños
un
indecible
rumor
de
fondo
como
saetas
de
largas
colas
que
sobre
el
cielo
hacen
la
danza
del
aire
alto
y
el
cerco
ambiguo
de
tus
miradas
hacia
la
sombra
que
nunca
vuelve
a
ser
la
misma
y
que
por
siempre
te
da
su
lado
menos
feroz
para
que
tengas
al
menos
ese
lugar
seguro
un
puerto
un
sitio
un
sueño
al
que
volver
llegar
si
no
al
fondo
si
al
lugar
donde
el
sentido
tiene
sentido
y
ves
arriba
y
oyes
abajo
la
luz
y
el
hielo
un
movimiento
que
justifica
la
caminata
la
perorata
la
intemerata
pulsión
que
puedas
darle
la
mano
a
la
criatura
que
está
esperando
desde
hace
siglos
una
presencia
capaz
de
hacerla
nacer
crecer
esas
burbujas
también
de
luz
que
salen
hacia
la
superficie
mientras
tú
sientes
que
por
debajo
en
el
abismo
y
hacia
ese
cielo
imaginado
siempre
real
fluye
la
misma
materia
insomne
que
se
remueve
y
se
conmueve
al
regresar
allí
y
aquí
en
donde
siento
que
mis
palabras
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
no
tocan
fondo
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(«Hojas
sueltas del lunes», 86 ~ “Levedades”)