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miércoles, 25 de junio de 2025

Trinos

Sin título. Foto AJR+Mac


Sus voces eran apenas
vibraciones
y tras ellas el aire
volvía ya lavado.

 

Oh, música secreta
que pasa a limpio
el rastro de la luz.

 

En la fulguración de la mañana.

 

(Levedades)

lunes, 23 de junio de 2025

Mapa

 


MAPA
sobre los recuerdos de la noche veo
alzarse las alas de los abedules:
son esbozos sórdidos de aceros salvajes,
balbuceos roncos que no dicen ¡naaada!
N. n. 🔛

(Levedades)

viernes, 20 de junio de 2025

GaZa KZ


Les oía decir
cuando la manifestación ya terminaba:
«Somos
los últimos ilustrados».

 

Raudo
como del rayo
se me iluminó
un pensamiento:
«Los restos del naufragio
—y si acaso—
eso somos».

 

A la vista está.

(Levedades, variación 2)



 

lunes, 15 de noviembre de 2021

Puntos de vista

(Selección)

1
Desde una niebla
anterior a la palabra
vi en tus ojos
lo que no sé decirte.
Llegas aquí
cuando yo ya
me he ido.
Los nombres se
disuelven
se funden las
personas.
Hay en estos signos
gestos que recuerdas.
Y en el gran vacío
que nos une
a todos
vibra sin descanso
la cuerda tensa
de la red
océana
en la que respiramos.


2
Un
solo
gesto
tuyo
pone
en
marcha
la
noche
Espiral
de
palabras
que
no
sabe
otra
forma
que
la
de
revolverse
en
sus
limos
de
algas
y
deseo.


3
Las horas miden
su propio
peso
en la caída
de las
sombras. ¡¡Oh, universo,
quién te da sentido?


4
Señales entre
blancos
dispersos
y al fondo
de la mano de la
luz, el rugido
creciente
de la noche.


5
Los sentidos
que nos
dan
su calor.


6
Volver a verte
y al lugar
donde se esconde
el visitante
que sólo alza
sus manos
cuando la niebla.


7
Sigue en la brecha:
sabes que tu signo
tiene afluentes
y derivas: lanza
tu red
al centro de la hora
que está sonando
y respira hondo.


8
Se vuelven
de pronto
los viejos sueños
y pasan raudos los
caballos de la noche
por un lugar que
tampoco existe
pero lo recuerdas.


9
Fue entonces cuando
comenzaron a
manifestarse.
Fue entonces
cuando
comenzaron a
manifestarse.
Fue entonces cuando
comenzaron
a manifestarse.
Fue
entonces cuando
comenzaron a manifestarse.


10
Acepta
el reto
del sil-
encio y
mueve
tu moli-
nillo de
oraciones
mudas.


11
UTOPÍA
DISTOPÍA
RETROTOPÍA…


12
NOSTALGIA
NOSTALGIA
NOSTALGIA
NOSTOS
Regreso
ALGÓS
Dolor
Formulaciones


13
Buscando
en los lugares
donde el
azúcar
crece entre
los manan-
tiales del
furor negro.


14
Entre las letras
se esconden las palabras
para así mejor decir
lo que ni ellas
mismas —y menos
que nadie ellas—
saben.
(Hojas sueltas del lunes», 89 ~ «Levedades»)

lunes, 18 de octubre de 2021

Lluvia sin fin

(OJO: Es conveniente activar el vídeo antes de leer)

Siento

que

mis

palabras

no

tocan

fondo

marcan

distancias

casi

abismales

en

vertical

y

es

tanto

una

caída

como

un

ascenso

el

recipiente

tampoco

puede

darle

al

contenido

otro

sustrato

que

el

de

lo

imaginado

saber

que

vienes

de

un

lugar

en

el

cielo

o

en

el

suelo

y

que

si

aprendes

a

respirar

como

lo

hacen

los

animales

que

no

preguntan

que

sólo

viven

podrás

tener

a

mano

siempre

la

sensación

pura

el

reflejo

de

tu

conciencia

dándole

cuerpo

real

a

todo

lo

que

imaginas

el

mismo

lado

desde

el

que

miras

hacia

los

otros

y

el

viaje

lento

de

cada

día

a

tu

interior

en

estas

redes

y

en

los

reflejos

de

tus

neuronas

viven

antiguas

reminiscencias

viejos

señuelos

estas

palabras

que

aún

recuerdas

a

cada

paso

y

el

lujo

extraño

que

te

brindaba

la

Insolación

templo

en

ruinas

hacia

el

que

vuelves

siempre

en

tus

sueños

un

indecible

rumor

de

fondo

como

saetas

de

largas

colas

que

sobre

el

cielo

hacen

la

danza

del

aire

alto

y

el

cerco

ambiguo

de

tus

miradas

hacia

la

sombra

que

nunca

vuelve

a

ser

la

misma

y

que

por

siempre

te

da

su

lado

menos

feroz

para

que

tengas

al

menos

ese

lugar

seguro

un

puerto

un

sitio

un

sueño

al

que

volver

llegar

si

no

al

fondo

si

al

lugar

donde

el

sentido

tiene

sentido

y

ves

arriba

y

oyes

abajo

la

luz

y

el

hielo

un

movimiento

que

justifica

la

caminata

la

perorata

la

intemerata

pulsión

de

que

aún

puedas

darle

la

mano

a

la

criatura

que

está

esperando

desde

hace

siglos

una

presencia

capaz

de

hacerla

nacer

crecer

esas

burbujas

también

de

luz

que

salen

hacia

la

superficie

mientras

tú

sientes

que

por

debajo

en

el

abismo

y

hacia

ese

cielo

imaginado

siempre

real

fluye

la

misma

materia

insomne

que

se

remueve

y

se

conmueve

al

regresar

allí

y

aquí

en

donde

siento

que

mis

palabras

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

marcan

distancias

casi

abismales

en

vertical

y

es

tanto

una

caída

como

un

ascenso

el

recipiente

tampoco

puede

darle

al

contenido

otro

sustrato

que

el

de

lo

imaginado

saber

que

vienes

de

un

lugar

otro

tanto

en

el

cielo

como

en

el

suelo

y

que

si

aprendes

a

respirar

como

lo

hacen

los

animales

que

no

preguntan

que

sólo

viven

podrás

tener

a

mano

siempre

la

sensación

pura

el

reflejo

de

tu

conciencia

dándole

cuerpo

real

a

todo

lo

que

imaginas

el

mismo

lado

que

es

este

lado

desde

el

que

miras

hacia

los

otros

y

es

el

viaje

lento

de

cada

día

a

tu

interior

en

estas

redes

y

en

los

reflejos

de

tus

neuronas

viven

antiguas

reminiscencias

viejos

señuelos

nuevas

palabras

que

aún

recuerdas

a

cada

paso

y

el

lujo

extraño

que

te

brindaba

la

Insolación

templo

en ruinas

hacia

el

que

vuelves

siempre

en

tus

sueños

y

en

compañía

de

un

indecible

rumor

de

fondo

envuelto

en

signos

que

suben

y

vuelan

como

saetas

de

largas

colas

que

sobre

el

cielo

hacen

la

danza

del

aire

alto

y

el

cerco

ambiguo

de

tus

miradas

hacia

la

sombra

que

nunca

vuelve

a

ser

la

misma

y

que

por

siempre

te

da

su

lado

menos

feroz

para

que

tengas

al

menos

ese

lugar

seguro

un

puerto

un

sitio

un

sueño

al

que

volver

volver

llegar

si

no

al

fondo

si

al

lugar

donde

el

sentido

tiene

sentido

y

ves

arriba

y

oyes

abajo

la

luz

y

el

hielo

un

movimiento

que

justifica

la

caminata

la

perorata

la

intemerata

pulsión

silente

nueva

y

la

misma

la

de

que

puedas

darle

la

mano

a

la

criatura

que

está

esperando

desde

hace

siglos

una

presencia

capaz

de

hacerla

nacer

crecer

esas

burbujas

también

de

luz

que

salen

hacia

la

superficie

mientras

tú

sientes

que

por

debajo

en

el

abismo

y

hacia

ese

cielo

imaginado

siempre

real

fluye

la

misma

materia

insomne

que

se

remueve

y

se

conmueve

al

regresar

allí

y

aquí

en

donde

siento

que

mis

palabras

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

marcan

distancias

casi

abismales

en

vertical

y

es

tanto

una

caída

como

un

ascenso

el

recipiente

tampoco

puede

darle

al

contenido

otro

sustrato

que

el

de

lo

imaginado

saber

que

vienes

de

un

lugar

en

el

cielo

o

en

el

suelo

y

que

si

aprendes

a

respirar

(aquí

respira)

como

lo

hacen

los

animales

que

no

preguntan

que

sólo

viven

y

de

ese

modo

podrás

tener

a

mano

siempre

la

sensación

pura

el

reflejo

de

tu

conciencia

dándole

cuerpo

real

a

todo

lo

que

imaginas

el

mismo

lado

(dice

el

enano

que

también

lodo)

desde

el

que

miras

hacia

los

otros

y

el

viaje

lento

de

cada

día

a

tu

interior

en

estas

redes

y

en

los

reflejos

de

tus

neuronas

viven

antiguas

reminiscencias

viejos

señuelos

estas

palabras

que

aún

recuerdas

a

cada

paso

y

el

lujo

extraño

huraño

y

hueco

la

resonancia

que

te

brindaba

la

Insolación

templo

en ruinas

hacia

el

que

vuelves

siempre

en

tus

sueños

un

indecible

rumor

de

fondo

desde

el

que

emergen

como

saetas

de

largas

colas

estos

destellos

que

sobre

el

cielo

hacen

la

danza

del

aire

alto

y

el

cerco

ambiguo

de

tus

miradas

un

puro

Imán

hacia

la

sombra

que

nunca

vuelve

a

ser

la

misma

y

que

por

siempre

te

da

su

lado

menos

feroz

para

que

tengas

al

menos

ese

lugar

seguro

un

puerto

un

sitio

un

sueño

al

que

volver

y

ahora

de

nuevo

nunca

es

lo

mismo

poder

llegar

si

no

al

fondo

si

al

lugar

donde

el

sentido

tiene

sentido

y

ves

arriba

y

oyes

abajo

la

luz

y

el

hielo

un

movimiento

que

justifica

la

caminata

la

perorata

la

intemerata

pulsión

que

puedas

darle

la

mano

a

la

criatura

que

está

esperando

desde

hace

siglos

una

presencia

capaz

de

hacerla

nacer

crecer

esas

burbujas

también

de

luz

que

salen

hacia

la

superficie

mientras

tú

sientes

que

por

debajo

en

el

abismo

y

hacia

ese

cielo

imaginado

siempre

real

fluye

la

misma

materia

insomne

que

se

remueve

y

se

conmueve

al

regresar

allí

y

aquí

en

donde

siento

que

mis

palabras

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

marcan

distancias

casi

abismales

en

vertical

y

es

tanto

una

caída

como

un

ascenso

el

recipiente

tampoco

puede

darle

al

contenido

otro

sustrato

que

el

de

lo

imaginado

saber

que

vienes

de

un

lugar

en

el

cielo

o

en

el

suelo

y

que

si

aprendes

a

respirar

deletreando

la

hierba

fresca

como

lo

hacen

los

animales

que

no

preguntan

que

sólo

viven

podrás

tener

a

mano

siempre

la

sensación

pura

igual

que

Peter

el

fiel

reflejo

de

tu

conciencia

dándole

cuerpo

real

a

todo

lo

que

imaginas

el

mismo

lado

desde

el

que

miras

hacia

los

otros

y

el

viaje

lento

de

cada

día

a

tu

interior

en

estas

redes

y

en

las

astillas

de

tus

neuronas

viven

antiguas

reminiscencias

viejos

señuelos

estas

palabras

como

volutas

de

un

humo

blanco

nacido

ahora

de

la

fogata

que

aún

recuerdas

y

a

cada

paso

el

lujo

extraño

que

te

brindaba

la

Insolación

templo

en ruinas

hacia

el

que

vuelves

siempre

en

tus

sueños

un

indecible

rumor

de

fondo

de

agua

estancada

de

la

que

escapan

gases

y

fiujos

como

saetas

de

largas

colas

que

sobre

el

cielo

hacen

la

danza

del

aire

alto

y

el

cerco

ambiguo

de

tus

miradas

hacia

la

sombra

que

nunca

vuelve

a

ser

la

misma

y

que

por

siempre

te

da

su

lado

menos

feroz

para

que

tengas

al

menos

ese

lugar

seguro

un

puerto

un

sitio

un

sueño

al

que

volver

y

así

llegar

si

no

al

fondo

si

al

lugar

donde

el

sentido

tiene

sentido

y

ves

arriba

y

oyes

abajo

la

luz

y

el

hielo

un

movimiento

que

justifica

la

caminata

la

perorata

la

intemerata

pulsión

que

puedas

darle

la

mano

a

la

criatura

que

está

esperando

desde

hace

siglos

una

presencia

capaz

de

hacerla

nacer

crecer

esas

burbujas

también

de

luz

que

salen

hacia

la

superficie

mientras

tú

sientes

que

por

debajo

en

el

abismo

y

hacia

ese

cielo

imaginado

siempre

real

fluye

la

misma

materia

insomne

que

se

remueve

y

se

conmueve

al

regresar

allí

y

aquí

en

donde

siento

que

mis

palabras

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

marcan

distancias

casi

abismales

en

vertical

y

es

tanto

una

caída

como

un

ascenso

el

recipiente

tampoco

puede

darle

al

contenido

otro

sustrato

que

el

de

lo

imaginado

saber

que

vienes

de

un

lugar

en

el

cielo

o

en

el

suelo

y

que

si

aprendes

a

respirar

como

lo

hacen

los

animales

que

no

preguntan

que

sólo

viven

y

en

su

compaña

podrás

tener

a

mano

siempre

la

sensación

pura

el

reflejo

de

tu

conciencia

dándole

cuerpo

real

a

todo

lo

que

imaginas

el

mismo

lado

desde

el

que

miras

hacia

los

otros

y

el

viaje

lento

de

cada

día

a

tu

interior

en

estas

redes

y

en

los

reflejos

de

tus

neuronas

viven

antiguas

reminiscencias

viejos

señuelos

estas

palabras

que

aún

recuerdas

a

cada

paso

y

el

lujo

extraño

que

te

brindaba

la

Insolación

templo

en

ruinas

hacia

el

que

vuelves

siempre

en

tus

sueños

un

indecible

rumor

de

fondo

como

saetas

de

largas

colas

que

sobre

el

cielo

hacen

la

danza

del

aire

alto

y

el

cerco

ambiguo

de

tus

miradas

hacia

la

sombra

que

nunca

vuelve

a

ser

la

misma

y

que

por

siempre

te

da

su

lado

menos

feroz

para

que

tengas

al

menos

ese

lugar

seguro

un

puerto

un

sitio

un

sueño

al

que

volver

en

una

nueva

vuelta

de

tuerca

para

llegar

si

no

al

fondo

si

al

lugar

donde

el

sentido

tiene

sentido

y

ves

arriba

y

oyes

abajo

la

luz

y

el

hielo

un

movimiento

que

justifica

la

caminata

la

perorata

la

intemerata

pulsión

que

puedas

darle

la

mano

a

la

criatura

que

está

esperando

desde

hace

siglos

una

presencia

capaz

de

hacerla

nacer

crecer

esas

burbujas

también

de

luz

que

salen

hacia

la

superficie

mientras

tú

sientes

que

por

debajo

en

el

abismo

y

hacia

ese

cielo

imaginado

siempre

real

fluye

la

misma

materia

insomne

que

se

remueve

y

se

conmueve

al

regresar

allí

y

aquí

en

donde

siento

que

mis

palabras

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

marcan

distancias

casi

abismales

en

vertical

y

es

tanto

una

caída

como

un

ascenso

el

recipiente

tampoco

puede

darle

al

contenido

otro

sustrato

que

el

de

lo

imaginado

saber

que

vienes

de

un

lugar

en

el

cielo

o

en

el

suelo

y

que

si

aprendes

a

respirar

como

lo

hacen

los

animales

que

no

preguntan

que

sólo

viven

podrás

tener

a

mano

siempre

la

sensación

pura

el

reflejo

de

tu

conciencia

dándole

cuerpo

real

a

todo

lo

que

imaginas

y

acaso

al

mundo

evanescente

de

lo

que

no

puede

siquiera

borrarse

porque

se

encuentra

ausente

en

el

mismo

lado

desde

el

que

miras

hacia

los

otros

y

desde

donde

trazas

el

viaje

lento

de

cada

día

a

tu

interior

entre

estas

redes

y

en

los

reflejos

de

tus

neuronas

viven

antiguas

reminiscencias

viejos

señuelos

estas

palabras

que

aún

recuerdas

a

cada

paso

y

el

lujo

extraño

que

te

brindaba

la

Insolación

templo

en ruinas

hacia

el

que

vuelves

siempre

en

tus

sueños

un

indecible

rumor

de

fondo

como

saetas

de

largas

colas

que

sobre

el

cielo

hacen

la

danza

del

aire

alto

y

el

cerco

ambiguo

de

tus

miradas

hacia

la

sombra

que

nunca

vuelve

a

ser

la

misma

y

que

por

siempre

te

da

su

lado

menos

feroz

para

que

tengas

al

menos

ese

lugar

seguro

un

puerto

un

sitio

un

sueño

al

que

volver

llegar

si

no

al

fondo

si

al

lugar

donde

el

sentido

tiene

sentido

y

ves

arriba

y

oyes

abajo

la

luz

y

el

hielo

un

movimiento

que

justifica

la

caminata

la

perorata

la

intemerata

pulsión

que

puedas

darle

la

mano

a

la

criatura

que

está

esperando

desde

hace

siglos

una

presencia

capaz

de

hacerla

nacer

crecer

esas

burbujas

también

de

luz

que

salen

hacia

la

superficie

mientras

tú

sientes

que

por

debajo

en

el

abismo

y

hacia

ese

cielo

imaginado

siempre

real

fluye

la

misma

materia

insomne

que

se

remueve

y

se

conmueve

al

regresar

allí

y

aquí

en

donde

siento

que

mis

palabras

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

marcan

distancias

casi

abismales

en

vertical

y

es

tanto

una

caída

como

un

ascenso

el

recipiente

tampoco

puede

darle

al

contenido

otro

sustrato

que

el

de

lo

imaginado

saber

que

vienes

de

un

lugar

en

el

cielo

o

en

el

suelo

y

que

si

aprendes

a

respirar

como

lo

hacen

los

animales

que

no

preguntan

que

sólo

viven

podrás

tener

a

mano

siempre

la

sensación

pura

el

reflejo

de

tu

conciencia

dándole

cuerpo

real

a

todo

lo

que

imaginas

el

mismo

lado

desde

el

que

miras

hacia

los

otros

y

el

viaje

lento

de

cada

día

a

tu

interior

En

estas

redes

y

en

los

reflejos

de

tus

neuronas

viven

antiguas

reminiscencias

viejos

señuelos

estas

palabras

que

aún

recuerdas

a

cada

paso

y

el

lujo

extraño

que

te

brindaba

la

Insolación

templo

en ruinas

hacia

el

que

vuelves

siempre

en

tus

sueños

un

indecible

rumor

de

fondo

como

saetas

de

largas

colas

que

sobre

el

cielo

hacen

la

danza

del

aire

alto

y

el

cerco

ambiguo

de

tus

miradas

hacia

la

sombra

que

nunca

vuelve

a

ser

la

misma

y

que

por

siempre

te

da

su

lado

menos

feroz

para

que

tengas

al

menos

ese

lugar

seguro

un

puerto

un

sitio

un

sueño

al

que

volver

llegar

si

no

al

fondo

si

al

lugar

donde

el

sentido

tiene

sentido

y

ves

arriba

y

oyes

abajo

la

luz

y

el

hielo

un

movimiento

que

justifica

la

caminata

la

perorata

la

intemerata

pulsión

que

puedas

darle

la

mano

a

la

criatura

que

está

esperando

desde

hace

siglos

una

presencia

capaz

de

hacerla

nacer

crecer

esas

burbujas

también

de

luz

que

salen

hacia

la

superficie

mientras

tú

sientes

que

por

debajo

en

el

abismo

y

hacia

ese

cielo

imaginado

siempre

real

fluye

la

misma

materia

insomne

que

se

remueve

y

se

conmueve

al

regresar

allí

y

aquí

en

donde

siento

que

mis

palabras

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

no

tocan

fondo

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(«Hojas sueltas del lunes», 86 ~ “Levedades”)