sábado, 10 de octubre de 2026

Festos, el disco que no cesa de girar

(CajaDeCitas, 147). Desde que entró en mi vida, en abril de 1988, tras verlo en el Museo de Heraclión y visitar luego (¿o fue al revés?) el yacimiento de Festos, casi en completa soledad acompañada, como aún era posible entonces, el famoso disco que lleva ese nombre (a menudo sin s) ha estado siempre en mi cuello y muy a menudo en mi cabeza. El hecho de que permanezca indescifrado, y sin descartar —


ni mucho menos— la posibilidad de que sea una laboriosa falsificación, son dimensiones de esta pieza singular en torno a la cual no dejo de maquinar proyectos y fantasías. Confío en que, más allá de los poemas a que ha dado lugar o de los breves relatos que me ha sugerido, aún tenga fuerzas para acometer una obra de cierto calado y toda la ambición, aprovechando las poderosas y muy útiles herramientas que la tecnología y el mundo imparable de la innovación va poniendo a nuestro alcance. Sea.

No hay comentarios: