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sábado, 23 de marzo de 2024

Todo lo que cabe en la palabra "cabe"


Vilhelm Hammershøi: Die vier Zimmer ("Cuatro habitaciones"), 1914.
Ordrupgaard Museum, Copenhague (Dinamarca).

En un silencio cabe el mundo.
Un mundo en cabe el silencio.
Silencio el un mundo en cabe.
Cabe un silencio en el mundo.
El cabe un mundo en silencio.
Mundo en el silencio un cabe.

 

Un silencio en cabe el mundo.
Silencio un mundo en el cabe.
Cabe un mundo el en silencio.
Un mundo en silencio el cabe.
Cabe en el mundo un silencio.
Cabe un mundo en…

 

(LUN, 73 ~ Siete setenta», 2 + Dados)

viernes, 22 de marzo de 2024

La ley del recuerdo hecho añicos

Isabel Quintanilla: Granadas, 1970.
En la exposición del Thyssen Bornemisza, Madrid.

Un fenómeno o experiencia que no sabría situar cronológicamente, aunque tuvo que ser temprano, tal vez hacia 1961, pero que se me representa ahora bajo la apariencia de una “revelación”, fue el de la primera vez que vi romperse, en una catarata de brevísimos y fulgentes añicos, uno de aquellos platos (¿o tal vez fue un vaso?) de Duralex, marca y materia tan presente otrora en nuestras vidas. E incluso ahora. Quien puso el nombre a este tipo de material cristalino (¿un estudiante de derecho frustrado?) es probable que no estuviera, como suele decirse, al cabo de la calle de la poderosa acción poética que ponía en marcha. La ley es la ley aunque la realidad salte en pedazos. O precisamente por ello: que en cuestiones legales, como en casi todo, no hay regla sin excepción. He podido leer que en España, que para algunos también puede que esté siendo desde hace tiempo contemplada “sub specie cristalina”, se popularizó a mediados del siglo XX «el vaso Saboya 8 para el café belmonte debido a su tamaño y a la marca inferior ideal para la dosis de leche condensada», descripción que en sí misma daría pie para un corolario costumbrista. Y hasta levemente dinástico. Que de todo se aprende. Pero, lo que son las cosas: buscando a finales de la pasada década información en la wikipedia (ya nombre común) sobre Duralex, pude leer que «El 23 de septiembre de 2020, un tribunal comercial de Orleans declaró la empresa en quiebra por suspensión de pagos». ¡Duralex quebrado! Y hace ya casi cuatro años. Bien se podría decir que no somos nadie y menos en añicos… Sin embargo, puedo leer ahora (al ir a contrastar la cita), «la compañía fue finalmente salvada al ser adquirida por el grupo francés International Cookware en enero de 2021, manteniendo la marca y relanzando su producción». Gerundios aparte, que Duralex sobreviva quizás sea símbolo de algo. Aunque no sabría decir de qué.

(LUN, 75)

lunes, 27 de noviembre de 2023

UNA TARDE CON GLORIA


Cuando fui a buscarla a su casa de Alberto Alcocer para una lectura en el Aula de poesía del Johnny (CM San Juan Evangelista), Gloria Fuertes me hizo pasar a una salita con una mesa camilla «mientras termino de arreglarme para el sarao». Entró en otra habitación de la casa y yo curioseaba los cuadros y fotografías colgados en las paredes del salón. En una foto me pareció reconocer a Carlos Edmundo de Ory, del que entonces yo apenas había leído nada, aunque sí había visto algunas fotos, quizás en La Estafeta Literaria o en las páginas de huecograbado de ABC.

—Este parece el fundador del postismo —dije para hacerme el interesante, cuando Gloria ya había vuelto al salón y encendía un cigarrillo.
—Sí, el mismo. Carlitos. Menuda pieza. Y qué poeta más loco. ¿Sabes que fue novio mío?
—¡No me digas! ¡Menuda pareja harías!
—Pues sí. Delirios de juventud. Aunque tuve otro novio antes. Manolo mío: mi madrileño marchoso, maduro melocotón maleable…
—¡Qué bueno!
—Siempre me ha gustado mucho la fruta, jaja… Y no necesariamente los plátanos.
Advertí claramente el doble sentido pero no me sentía cómodo y decidí pasarlo por alto.
—Y eso del postismo, ¿exactamente en qué consiste?
La poeta —poco antes me había dicho que si se me ocurría llamarla “poetisa” me arreaba— dio una calada al cigarrillo y me miró con gesto no sé si de conmiseración o de fastidio.
—¿Pero tú no estás en la Universidad?
—Solo estoy en primero y estas cosas en Periodismo no se enseñan.
—Ya, estaba de coña. Lo del postismo en realidad no pasó de una aventurilla. Al menos para mí. Poco más que un pecado de juventud. A otros, en cambio, parece que les ha cundido más.
—¿Pero en qué consistía, cuál era su credo estético?—solté de un tirón y cayendo de nuevo en el afán de hacerme el interesante.
Gloria me miró entonces con aquella sonrisa suya de payasa buena, rematada con un arqueo de cejas algo burlón.
—Mira, niño, esas son cosas no fáciles de explicar, están en los libros y si quieres te las estudias.
—Pero una idea básica, un eslogan, algo definitorio…
—A ver: ¿tú en qué crees que pueden estar pensando un grupo de muchachos y muchachas decididos, de pura hambre atrasada, a comerse el mundo?
—¡En la Revolución!
—Sí, claro, en la revolución, en la revelación... y en el revolcón, eso seguro. Mira, el postismo como su nombre indica es lo que viene detrás del último ismo. ¿Sabes eso, no?
—Las distintas escuelas y tendencias vanguardistas —dije recordando lo que le había oido explicar a Marta Portal en las clases de literatura.
—¡Ahí, ahí…! Pues después de todo ese barullo, el postismo quería ser una recuperación de las voz propia no sometida a dictados externos. Vamos, que después de los ismos…
Hizo una pausa y sonrió al ver mi cara de expectación.
—Después de los ismos… ¡pos tú mismo, pasmao! ¡Postismo por ti mismo!

Aunque me mosquée no poco, enseguida me sumé a su carcajada franca y rotunda, como eran por entonces todas las suyas. Volvió después a bromear con las ínfulas de los poetas y a interesarse por mis cosas y mis amistades. Durante el trayecto hasta la Avenida de la Moncloa conversó muy divertida con el taxista, que la había reconocido porque para entonces, a mediados de 1976, Gloria ya llevaba años saliendo en la tele y era muy popular.

El recital fue todo un éxito. Se presentaba además la edición de Cátedra de sus «Obras incompletas» y pasamos una tarde y una noche intensa y divertida, aunque no exenta de algún incidente…
(LUN, 187 ~ Tiempo contado, Homenaje a GF en el 25º aniversario de su muerte)

miércoles, 6 de septiembre de 2023

UNA ACASO NO BANAL REVELACIÓN


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Gramófono Roadstar - P/N: HIF-1850TUMPK.
Tomado de la web comercial PC/Componentes.

Comprendió bien las condiciones reales de su alma y la dimensión concreta de su tiempo cuando, puesto a examinar la naturaleza íntima del disco duro de su memoria, lo primero que oyó fueron “frituras”.
(LUN, 271)

Gramófono Roadstar - P/N: HIF-1850TUMPK. Tomado de la web comercial PC/Componentes.

domingo, 3 de septiembre de 2023

MEMORIA DE LA ESPECIE O ESPECIE DE MEMORIA


Dicen las últimas crónicas que de las varias veces que los humanes, en la cadena evolutiva y ancestral, estuvimos a punto de palmarla de modo completo y definitivo —o sea, extinguirnos—, una de las más cruciales se produjo, y como que me quiero acordar, hace 930.000 años, más o menos; e incluso podría, si me aplico, dar cuenta de algunos nombres o gruñidos o gañidos con los que tratábamos de distinguirnos unos de otros los entonces apenas sujetos, calculo que no más de unos pocos escasos centenares, si bien esto será, a qué engañarnos, más invención que memoria, sobre todo si se tiene en cuento que el yo humanal para entonces sería de cariz hipotético-disyuntivo. Pero con todo y con eso, sí doy por sentado que, si bien ya lo había intuido otras veces y tal vez incluso fabulé ponerlo en práctica, fue ese el momento preciso y la hora justa en que me vino a nacer la consciencia de que sobre la línea del horizonte empezaban a coincidir los ejércitos de luz en retirada y las huestes de las sombras al acecho…, y aclaro que esto es solo un modo algo simple de verlo: el combate real sin duda fue y sigue siendo mucho más estruendoso; pero ahí se vino a plasmar —me acuerdo como si aún estuviera sucediendo y de modo imparable— el instante en que me fue revelado el sentido de la obra toda, tal vez de la vida, o lo que es lo mismo: el acceso pleno, rotundo, incontrovertible y de una sola vez al secreto del “dolce stil nuovo del dolce far niente”, toda una revolución. Y desde entonces.
(LUN, 273)

miércoles, 9 de agosto de 2023

NOCHES Y OTRAS SOMBRAS DE NOSTRA

Foto de autor no identificado

«En los días de sol es cuando más valoro la llegada de la noche», me espeta Nostra a modo de saludo, y como a traición, cuando me lo encuentro saliendo yo de la tienda Los Gemelos, justo debajo de casa, de comprar un rotulador negro para el Diario.

—No me extraña —le contesto tras reponerme—. Siempre ha sido usted ave más bien nocturna.

—De pájaros y ángeles, mejor con los más frágiles.

—No es mal sofisma, con rima y todo.

—Creo que lo dijo Sótades de Maronea, pero ya viene siendo cita apócrifa.

—Apócrifa y oscura.

—Va de suyo. Indefectiblemente nos encaminamos hacia el advenimiento de la gran oscuridad, ese reino.

—No sabría decirle.

—Parece claro que, tal como se va poniendo todo, y siendo optimista, en la pinche realidad va a predominar el claroscuro, más bien con querencia a recabar y asentarse en el segundo plantillo de la balanza.

—Platillo querrá decir.

—No, no, plantillo: masculino de plantilla, que vale por pauta y norma, pero como a lo macho.
A veces me parece que Nostra argumenta improvisando, más que nada por no dar su brazo a torcer. Pero, en fin.
—Siendo esa la visión optimista —le digo después de una pausa —, miedo me da preguntarle por el complementario.

—Ese siempre va conmigo. Lo que pasa es que no puedo darle siempre voz porque se acabaría haciendo dueño del discurso. Tiene el puñetero complejo del Enano de Ébano, y ese es un síndrome no sólo incurable sino también imparable.

—Ah, si usted lo dice…

—Es lo que hago. Y ya me imagino que te cuesta, amico meu, un poco bastante lograr la compresión plena. Pero tampoco te agobies, que todo llega a su tiempo.

—No, si no me…

—Tampoco hace falta que disimules. Estoy al tanto de que, por lo general, estas cosas que hablamos inter nos luego vas y las cuentas, ¡Mortadelo!
No creo necesario advertir que en ocasiones me resulta muy complicado seguirle la corriente a Nostra. No es sólo que no acabe de entender bien lo que me dice; eso aparte, sospecho que a veces tampoco él sabe muy bien de qué va el rollo. Por eso, como ya he contado en otras ocasiones, de cuando en vez («y viceversa», apostillaría él), tengo la precaución de activar el micro de las notas del móvil y grabo su perorata para poder transcribirla tal cual. Otro día me pongo a ello. De nuevo.
(LUN, 329 ~ Las cosas de Nostra)

viernes, 7 de julio de 2023

Nuevos lodos, viejos polvos

Jean Vignaud: Abélard et Héloïse surpris par Fulbert (1819).
Joslyn Art Museum, Omaha (Nebraska).

Y él decía que, si al final llegaba de improviso la hoguera, bien quisiera que le sorprendiese como en la escena aquella en que Fulberto descubre con asombro lo que Abelardo y Eloísa no podían ni sabían ni, en el fondo, querían ocultar. Aunque las cosas luego se complicaran mucho.

(LUN, 330)

lunes, 3 de julio de 2023

Busca el hibiscus


Al volver sobre sus pasos, como solía hacer a menudo, y ha poco también en relación con las fotos almacenadas en su celular, se acordó del día remoto ocurrido hace un par de semanas, como mucho tres, en que lo sorprendió el efímero pero intenso esplendor de la flor del hibiscus —o eso cree: seguro que hay subespecies de nomenclatura específica en localizaciones bien especificadas— y, mirándola fijamente —o “de hito en hito”, como recuerda que quizás hacían los héroes de Zane Grey, puede que también los muy manoseados de Marcial Lafuente Estefanía—, le dio por ponerse a pensar que allí había palíndromo encelado (no necesariamente en modo chinés) y, tras resetearse raudo en clave micródromo —verbigracia: microrrelato cuyo corazón es un palíndromo—, no tardó en manifestársele uno que, en vez de como título, le serviría de colofón, chinpón. Y dice así:

«AL ADN AMARILLO: SOL, LIRA, MANDALA».

(LUN, 337 ~ «Micródromos»)

jueves, 21 de julio de 2022

CONVOY

«Viaducto de Glenfinnan (1901), en Escocia. El tren es el Jacobite Steam,
en el trayecto de Fort William a Mallaig... (por las Highlands)
Se hizo famoso por la película de Harry Potter.
En 2018 pasé pude ver la línea desde un autobus...
Hice foto, pero sin tren». Texto de Javier Alonso.

Pocas metáforas de la escritura resultan tan creíbles y al fin reconfortantes como la del tren, este convoy de palabras que se unen entre sí por lazos apenas perceptibles pero firmes y tan seguros que puedes desplazarte arriba y abajo, de un lado a otro, sin casi sentirlo —aunque a veces haya que salvar algún obstáculo, o dar algún pequeño paseo por vagones que parecen ir por otra ruta—, y volver a disfrutar de la posibilidad de mirar cómo pasa danzarín el paisaje, con qué fluida obstinación se separan y juntan infinitos los cables del tendido, cómo quedan hechizados bajo la luz cruda del verano las medianas ciudades y los mínimos pueblos, mientras es posible observar alrededor y acaso hablar con otros pasajeros que como tú y como yo van deletreando también su itinerario y esperan que cuando aparezca el rótulo del destino no tardemos en descubrir, en el andén, o a pie de página, unos ojos cómplices y unas manos seguras de sí mismas y que casi se confunden con las tuyas o las nuestras al respirar el aire inédito de un viaje que, fijaos bien, siempre está empezando y es igual de remoto que el bufido del animal de hierro que recorre tu vida y te trae hasta este confín del lugar increíble donde ahora desciendes…

(LUN, 680)

domingo, 17 de julio de 2022

CONTINGENCIAS

Una de las miles de imágenes que se nos vienen encima estos días
con tan sólo asomarnos al exterior. Esta corresponde
a uno de los incendiosque devastan Portugal.
«Aquí huele a chamusquina», dijo. Y le llamaron profeta. Y luego lo apedrearon.
(LUN, 683)