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viernes, 24 de enero de 2025

Adios a Antonio Jiménez Millán

(En voz alta). Tristeza por la muerte de Antonio Jiménez Millán, gran poeta, atento interlocutor, hombre sabio. Un estricto coetáneo. Le echaremos de menos. Lo seguiremos leyendo. 

Como recuerdo y mínimo homenaje dejo aquí este poema suyo que me hace llegar, desde Brooklyn, Hilario Barrero (gracias).




ARD-ROCK CAFÉ (NYC)

                                               A Hilario Barrero

 

En el sótano del Hard Rock Café

Hay un museo estrafalario

de vitrinas con ropa de los músicos

llevaron en algún  concierto memorable

y guitarras eléctricas, teclados, baterías

que se exponen al público. La gente

se agolpa en los sofás. Cambia de sitio

el rabino en su mundo solitario:

con su hábito negro,

hace gestos extraños al vacío

y se sienta, se vuelve a levantar,

habla consigo mismo o con todos, quién sabe,

los vivos y los muertos que solo él contempla.

 

Fuera, se vuelven más visibles

los anuncios luminosos de Times Square,

cuando el predicador augura el fin del mundo

y las strippers jóvenes muestran sus tatuajes

al ingenuo que quiere hacerse una fotografía.

 

En la noche de julio,

la lluvia en el asfalto es un espejo

de carteles y luces de neón,

faros de coches. De repente,

llegan imágenes de Poeta en Nueva York:

el cristal y la sierpe, las palomas y el cieno.

 

Aquel rabino alucinado

se habrá perdido entre la muchedumbre

con su gesto al vacío y su nostalgia

de una moral estricta: un código de sombras

en medio del fulgor de Times Square.

 


 

domingo, 15 de diciembre de 2024

Caja De Citas: «Ashes, de Hilario Barrero

(CajaDeCitas, 21). Recién llegada desde Nueva York tengo en mis manos la penúltima entrega de Cuadernos de Humo, la singular artesanía poética que Hilario Barrero y Jesús Nariño, con ocasionales apoyos, mantienen viva desde hace ya unos cuantos años. Esta es la entrega cuarenta y tres, y su título, en inglés y con potencia sonora casi babélica —junto a las “cenizas”, ahí están resonando también las “ascuas”, las “brasas” y otros frutos del fuego—, resume bien lo que hay dentro: una secuencia de nueve magníficos sonetos ordenados en sentido creciente (I-V) y decreciente (IV-I), de forma tal que, en un claro juego especular barroco, y habida cuenta de su dedicación a cantar y recontar las lumbres de una vida, hace que las palabras nos lleguen con una bien precisa intención, sostenidas por un movimiento que, además de por la materia emotiva que reúne, nos conmueve también por su extraordinaria lucidez.

Los poemas de Ashes son un repaso sensual de los sentidos que se van apagando. Se alzan también como un canto firme sobre la fugacidad de la vida y sus sucesivas pérdidas. Y, de forma inevitable, elevan las viejas preguntas doloridas del ubi sunt. En su conjunto, el librito, enorme por su potencia expresiva, es un singular, minucioso y muy bello corolario del verso central y decisivo del soneto más conocido de Quevedo, tenido por muchos como el más logrado en nuestra lengua. Que el amor triunfe más allá de la muerte tal vez sea —según como se mire— una quimera, o mera fabulación. Pero de lo que no cabe duda es de que, vivida así la vida y gastadas bajo la fuerza del deseo y el amor las horas cómplices, “serán ceniza mas tendrá sentido”. Y lo demás se nos dará por añadidura.
Es un privilegio enorme poder comprobar con qué delicadeza y valentía consigue hacerse oír el buen amor. Gracias, Hilario, y enhorabuena amigos. Y, como nos vamos diciendo muchos y desde hace ya algún tiempo: hasta el final. Y que se tarde.

jueves, 29 de diciembre de 2022

COMO SI FUERA A SER EL ÚLTIMO


Sometido el libro a la reducción bosquimana del cap&cua el resultado arroja un «A veces es siempre el camino», que sin duda contiene posibilidades, aunque queda muy lejos de poder insinuar siquiera todo lo que hay dentro de este volumen de apariencia ligera, de fácil lectura, de insólita cercanía en los tiempos que corren, de continuidad con otras ocho entregas precedentes y que, en su conjunto, componen una muy viva crónica íntima del pasajero de Brooklyn, paseante del Prospect Park y de Long Island, entre otros muchos lugares con leyenda; un hombre corriente nada común, que viaja en metro con el catalejo siempre a punto, va a la ópera con inquebrantable fidelidad, vive dentro de una sinfonía verbal, vuelve a menudo a sus predios de Infancia, allá por los extensos aledaños de Zocodover, trata con delicadeza a sus vecinos, acoge con proverbial hospitalidad a sus visitantes, cultivaba (hasta hace poco) en sus alumnos un entusiasmo que él sabe algo escéptico, mima sus libros, sus cuadros, sus objetos significativos (él los hace significativos) porque comprende que en su mirarlos bien estriba buena parte del gusto de vivir; y mientras vive y cuenta y dibuja interioridades minuciosas y cuerpos ciertos, aún encuentra tiempo para avivar sus hogueras de humo generoso —palabra apache capaz de viajar entre continentes—, para traducir a sus poetas con pericia notable y sintonía, hablar bien de sus amigos y disimular —a veces sin lograrlo— el horror ante las burricies o confusiones de sus enemigos. Y habita a fin de cuentas un espacio sagrado y corpóreo esculpido en su mente con palabras sacadas como agua de pozo de su propia vida y, sobre todo, del manantial nada cursi ni quimérico del amor, del rayo de luz interminable nacido de una fecha (un 7 de julio) y de la extraordinaria vitalidad que otorga el don de amar y ser amado, como, acaso ingenuamente, pero con total certeza, le escribe un anónimo corresponsal (pp. 109-110) agradecido por tanta tinta lúcida, tanta mirada sensible, tanto desvelo en poner sobre los raíles de los días un gramo de belleza que tal vez al final de la jornada nos salve. Y el que no, no sabe nada. También por eso sabemos que no va a ser el último. Hay hilos de luz —estrictas leyes físicas mediante— que no se acaban nunca.

(LUN, 520, «Otras voces», 1)

martes, 1 de junio de 2021

Hilario Barrero: poesía del Tiempo y el Deseo



(En voz alta). Esta mañana he recogido en El Buscón la poesía dizque completa, a lo largo de cincuenta años (1971-2021) de Hilario Barrero. Un bellísimo volumen, de título mitad cernudiano (realidad), mitad elotiano (memoria), y completamente HB, Tiempo y Deseo, esa luminosa y también terrible cruz. Es muy poderosa la imagen de cubierta (no se dice por ningún lado que es un grabado de Taddeo Zuccaro) y muy elegante la edición. Dentro, entre el prólogo de García Martín y el epílogo de Carlos Alcorta, el orden posible de una vida en la que la poesía ha sido —es— luz y lumbre, guía y querencia, visión y derrotero, pasión y herida... O, por decirlo con la precisión del título (que para eso está), Tiempo y Deseo. Un libro que sin duda va a situar a su autor en el lugar que le corresponde entre los poetas de la tribu. Y a nosotros, sus lectores y amigos, en las cercanías de una voz que ya se nos ha vuelto imprescindible. Noraboa, maestro. Corro a perderme entre estos rumbos.

miércoles, 10 de febrero de 2021

Hilario Barrero en La Verdad

(En voz alta). Como siempre que estoy en el Mar Menor, me acerco a La Verdad, en papel impreso, siguiendo aquel consejo que una vez me dio Manuel Martín Ferrand (y el sentido común) de que había que tomarle el pulso a la actualidad de cada sitio a través de los periódicos locales. La Verdad es toda una institución, uno de los grandes baluartes de lo que antes se llamaba «la prensa de provincias». Hoy me ha sorprendido y alegrado esta página dedicada al libro Adiós, Toledo, de nuestro querido y admirado Hilario Barrero, a quien siempre es una gozada leer y ver (a él y a sus magníficas fotos) por estas esquinas enredadas. Un eco muy merecido. Vendrán más. 

lunes, 26 de octubre de 2020

Va de cine

(En voz alta). Las palabras de Hilario Barrero, dictadas por el cariño, son responsabilidad suya. Y ponen de manifiesto de parte de quién está en verdad la suerte (gracias, amigo). Eso aparte, quiero compartir esta lista de recomendaciones de películas españolas que, a mi juicio, merecen mucho la pena por si a alguien le sirve para apaciguar alguna hora turbia del largo encierro. Como suele decirse, no están, ni mucho menos, todas las que son —de hecho, faltaría casi el Top Ten al completo de mis preferencias: Erice, Buñuel, Borau, Berlanga...—, pero sí son, con creces, todas las que están. Y algunas, tal vez la mayoría, menos conocidas de lo que debieran. El cine español es grande. Y las series parece que también empiezan ahora a tener un gran nivel. Volveré sobre ello.

(Del muro de FaceBook de Hilario Barrero) Tengo la suerte de ser amigo de Alfredo J. Ramos. Yo diría que es un hombre renacentista, si no fuera porque le puede parecer exagerado. Que no lo es. Aparte de cine, maneja el soneto como un principe el cuchillo, tutea a Borges, te deslumbra al hablar de la cerámica de Talavera, recuerda el frío de El escorial donde estudio, si le pides consejo te lo da sugiriéndote salidas del laberinto, tiene estilo de escritor "raro", un poco maldito, investigador de sombras y ríos que no van a dar a la mar, cliente de mundos pocos transitados y por si fuera poco sabe latín...
El otro día hablando de cine con él y con la "Madre NB" le pedí que me recomendara algunas películas españolas, preferiblemente de los setenta, ochenta y noventa, años que no seguíamos lo que se cocía en las pantallas españolas. Como yo me quedé en Buñuel (a quien hice una entrevista cuando trabajaba en el periódico), Berlanga (que era el pan y el vino de todos los cines fórum de Toledo), Bardem, Regueiro o Summers, esta lista me abre una camino que yo desconocía.
Muchas gracias.

Me parece que el cine español, y sobre todo el de cierta época, tiene un gran nivel. Y hay algunas joyas muy poco conocidas:
—Mi tío Jacinto.
—El cochecito.
—Se necesita chico.
—El extraño viaje.
—Atraco a las 3
—El mundo sigue
—Madregilda
—El viaje a ninguna parte
—Arrebato
—Deprisa, deprisa
—El desencanto
—Belle époque
—Tesis
—Amantes
—Días contados
—El bosque animado
—Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto
—La buena estrella
—El milagro de P. Tinto
—Los otros
—Camino
—Pa negre
—Truman
—La isla mínima
—Mientras dure la guerra


A ver si hay suerte. Abrazos dobles. 
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Antonio Del Camino Gil, Madre De Norman Bates y 124 personas más
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Comentarios

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    • 21 sem
  • Tanto como la lista, me gusta Hilario la presentacion que haces de ese hombre renacentista anclado en este siglo XXI.
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    • 21 sem
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    Hilario Barrero ha respondido
     
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  • Qué maravilla tu amigo!
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    • 21 sem
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    Hilario Barrero ha respondido
     
    1 respuesta
  • buena lista. Alguna he visto, pero no muchas
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    • 21 sem
    Cristina de la Maza ha respondido
     
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  • Gracias por compartir esta lista...
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    • 21 sem
  • "Plácido" también es estupenda. Bueno, es de los sesenta, igual sí la conoces. 🙃
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    • 20 sem
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    Hilario Barrero ha respondido
     
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