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domingo, 9 de enero de 2022

«El CAMINO DE SER TESORO Y RUINA»

Edward Hopper: Dos cómicos, 1966. Colección particular
(durante algún tiempo perteneció a Frank Sinatra).

Qué fácil es a veces dejarse llevar por la sintonía evidente —¿evidente?— de lo que nos conmueve sin porqué. Y qué extraño consuelo —como en el oratorio aquel de Amancio Prada— nos proporcionan gestos y querencias, sintagmas y susurros, voces que, dichas en voz alta o solo proyectadas en las hondas cavernas íntimas del cerebro, nos llevan de la mano hasta el borde mismo del escenario, ya sin telón de fondo, para reconocer que el fin de la función no va a pillarnos fuera del sentido, torpe o sensato pero nuestro, de lo que llamamos vida viva, ni del hecho de sabernos que también pudiéramos ser «como dos actores sin papel… que sin ruido atravesaran en su adiós la escena». Ah, el tesoro compartido de las palabras, cómo consuela aunque sepamos que no va a librarnos del designio de las ruinas circulares que están por todas partes.

(LUN, 871 ~ «De la vida misma»; a partir de un poema de Francisco Caro, en “Fuentévar”, y “para celebrar Enero y Nueve de 2022”).



martes, 19 de octubre de 2021

"Aliento" de Alfonso González-Calero

(En voz alta). Acierta de pleno, a mi entender, Federico Gallego Ripoll cuando afirma que «Con ojos de vigilia» es la expresión que mejor resume «la naturaleza poética y personal de Alfonso González-Calero». Ese es el título de uno de los 49 poemas, algunos muy breves, que componen Aliento, segunda entrega poética de su autor, tras la antología Ida y vuelta (Poemas 1985-2015), aparecida en 2017. El nuevo título ha sido publicado en la recién nacida Mahalta, sello que ya ha lanzado varias e interesantes señales de humo poético desde la Alta Mancha y al amparo de la larga y acogedora sombra del poeta Paco Caro.

Bien conocido y apreciado por su infatigable labor de recolección y difusión de todo lo que tenga que ver con los diversos pulsos culturales, históricos y sociológicos de Castilla-La Mancha, sin menospreciar los aspectos científicos y técnicos, Alfonso G-C es hombre de amplios intereses que difunde con acierto desde diversos medios y tribunas, en los últimos tiempos, muy especialmente desde Internet. Sus huellas en ese sentido están al alcance de la mano. Interesa destacar aquí que el periodista, editor, hombre de cultura y buen divulgador, además de generoso lector infatigable, pone de relieve un buen pulso para anotar estas ráfagas de sentimiento, pensamiento y vida, íntima o social, a las que, desde el propio título, se les concede el peso de la respiración, algo por tanto de vital alcance, aunque por su sobria parquedad pudiera parecer sólo anecdótico. No es así: en este breve libro hay suficientes indicios para entender que el autor no es, por así decir, un poeta de fines de semana, sino que una mirada atenta y cordial hacia el mundo forma parte de una “manera poética” de ser y a veces se transforma en poemas.

Dejo aquí como muestra un poema de trasfondo borgiano que me parece revelador.



jueves, 3 de septiembre de 2020

Horizonte dado


 En los Jardines de Cecilio Rodríguez del Retiro madrileño. 
©️AJR, 2020.

A ver cómo llegamos al final.
Al final llegamos a ver cómo.
Cómo llegamos al final a ver.
Al final a ver cómo llegamos.
Llegamos a ver como al final.
A ver al final cómo llegamos.

(A partir de un comentario de Paco Caro)




domingo, 15 de diciembre de 2019

La poesía


Así viene a ser. Ese paisaje. Y esas sombras. 
Bajo el peso de las constelaciones. 
Del muro de Paco Caro.

martes, 26 de noviembre de 2019

Caminando con Paco Caro

El poeta Francisco Caro.

He aquí un poema de 
Francisco Caro para echarse a caminar en la mejor compañía. Y que a uno —puede ser cualquiera, pero cómo alegran las coincidencias— le emociona de manera muy especial. Gracias, amigo, te debo una caminata. Por lo menos.


Un poema: Con(versaciones)


Hay caminos que existen
para no ser andados,
sino dichos

yo acomodé mis días
a transitar por ellos porque todos 
guardan en sí
una noble belleza: lo inasible

espirales y dúctiles,
nunca, como el poema, se terminan
si no es por abandono, caminarlos
no supone llegar, sino hallar el regreso

lo sé porque con muchos
amigos los he hablado
en las calles y noches de Madrid

también porque yo mismo
con mi tiempo, el de ahora,
–tenga o no la razón– 
converso hasta el desnudo

o porque me sorprendo
andando cuando escribo
con el otro que fui, el que me acecha,
el que inquiere con saña, el que me incita
a justificaciones

una vez los anduve
con el hombre futuro
carente de extrañezas,
ese ágrafo callado que a voces me reclama

el que aún 
no quiero ser.

(Para Alfredo J. Ramos)

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