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viernes, 24 de marzo de 2023

CON LA T DE TRIBULETE

La sala “El Molino Rojo”, en la calle Tribulete del barrio de Lavapiés,
de Madrid, hacia los años sesenta.La foto, capturada del blog
Sweet & Dandy, tiene algo de fotograma
de un sueño que amenaza con convertirse en pesadilla.

Así, de pronto, m’acuerdo del Reporter Tribulete, que debería ser “repórter”, pero solía aparecer, creo, sin tildar: y si lo verbalizo me suena como agudo… Sí, ya veo, oh lectora o lector coetáneos, cómo se ilumina en vuestras neuronas saturadas la figura más bien chaparrita, de infinito flequillo, nasoafilado, del periodista de tebeo, zascandil y bien dispuesto a fisgonear por aquí y acullá, tal como recordaba su ripio de presentación: “El reporter Tribulete, que en toda partes se mete”. Aunque ese hilo y el yoyó que se estira al final de la rima lo que trae prendido es otra musiquilla inolvidable (póngase el acento chulapón):

«—Felipe, ¿donde te metes?
—En la ca’ del Tribulete.
—¿Ejque te vas con la panda?
—¡Amos anda! ¡Ojo:
me voy al Molino Rojo».
Y yo a otro asuntos. ¡Ya te digo!
(LUN, 435 ~ «Serie Z/A»)

lunes, 20 de febrero de 2023

CON LA U DE URRACA


Mucho antes que a la reina de ese nombre, antes incluso que al pájaro, o puede que de forma casi simultánea, diría que los niños no estrictamente rurales de mi generación la primera Urraca que conocimos fue aquella Doña Urraca de tebeo que, si no recuerdo mal y Google no me engaña, leíamos en Pulgarcito: su porte de pajarraco, su gran nariz curva, su cara de muy mala leche, su inseparable paraguas… Parece ser que la intención fue la de crear un personaje de terror maligno, a mitad de camino entre bruja y vampiro, servidora del mal y en busca siempre de alguna fechoría. No sé si lograba sus propósitos. Miedo nunca me dio. Haciendo memoria, creo que siempre me pareció un mariquita disfrazado de vieja, con una máscara de cabreo permanente que tal vez ocultaba alguna desgracia inconfesable, o no asumida, con aquel rictus de asco insuperable y su empecinamiento más que en la estricta maldad per se en hacerle la vida imposible al otro, en sembrar amargura. O, como se decía en términos estrictamente pandilleros, “no perder ninguna oportunidad de dar por saco”. Al parecer tuvo en algunas historietas el contrapunto de un personaje bobalicón llamado Caramillo. De este sólo me suena el nombre, pero sospecho que es por otra urraca doña bien real que conocí y a la que ese apelativo le iba como anillo al dedo. Cosas de la memoria. Caprichos del magín. Hay que dar cuenta de ellos, mientras se pueda.
(LUN, 468 ~ Serie Z/A)

jueves, 4 de agosto de 2011

13 Rue del Percebe

La publicidad, ese componente del aire que respiramos, a veces nos trae sorpresas como ésta...





Supongo que la campaña en televisión ya tiene su recorrido, pero yo acabo de (casi) descubrirla gracias a Internet. De todos modos, tampoco había que ser un lince para caer en la cuenta de la íntima asociación entre La Casera y el Caserón abierto en canal, salido del privilegiado cráneo de Francisco Ibáñez Talavera,  y en el que varias generaciones de tebeoadictos nos hemos ido apiñando, como si se tratara de un refugio antiatómico... (y sin duda lo es). Pedazo invento!

Página tomada de esta web (donde además se ofrece información minuciosa sobre los inquilinos de cada piso. Intermediarios abstenese).