sábado, 11 de octubre de 2025
Adiós a Diane Keaton
lunes, 3 de febrero de 2025
Los GOYA 2025
El de 2024 fue para las salas de cine de España un año partido por la mitad. Una cosa fue lo ocurrido en un primer semestre que, salvo algunas excepciones, resultó catastrófico y hasta se llegó a tocar fondo en la recaudación, en concreto en el fin de semana del 31 de mayo al 2 de junio; y otra bien distinta la segunda mitad del año, donde algunos estrenos, tanto de películas españolas como, sobre todo, foráneas, consiguieron sobrepasar el millón de euros e hicieron que los resultados finales, si bien no lograron superar los del año precedente, sí mostraron un ascenso esperanzador.
Por experiencia intuyo que no ha debido ser pequeño el impacto en esa asistencia (aunque no tanto en la taquilla) de la oferta de entradas sénior a 2 euros los martes, una medida no renovada al iniciarse 2025, si bien deseanos y confiamos y reclamamos que no tarde en volver e incluso se amplíe. Por pedir...
Y a pesar de que, como decimos, el peso del cine made in Spain en ese cómputo sigue siendo raquítco –no llega de hecho al 20 por ciento de la taquilla–, no creo que sea exagerado decir que en casi todo los demás (y sin casi) ha sido un buen año para nuestro cine, con algunas confirmaciones esperadas y no pocas sorpresas, de modo que llegamos a los 39ª premios Goya con bastantes incertidumbres y, por así decir, con las espadas en alto.
La ceremonia de entrega de los galardones tendrá lugar en Granada el próximo sábado 8 de febrero. Sus presentadoras, a lo Thelma y Louise, serán Maribel Verdú y Leonor Watling. A ver cómo resulta.
En La Posada, fieles a una ya larga tradición, hacemos nuestra apuesta, a la vez que seguimos insistiendo en la defensa del cine español y, sobre todo, en el viejo eslogan: el Cine en el cine.
Vamos con la quiniela.
Mejor montaje: Victoria Lammers, por La infiltrada. Y con opciones para Nacho Ruiz Capillas por El 47.
Mejor maquillaje y peluquería: ☻ El equipo de Marco. O al equipo de La Virgen Roja.
Mejor película documental: Marisol, llámame Pepa. En disputa con No estás sola.
Mejor película europea: ☻ Emilia Pérez, de Francia.
miércoles, 22 de enero de 2025
David Trueba sobre David Lynch (y Lynch como Ford)
(CajaDeCitas, 43). No hay dos sin tres. Esta columna de David Trueba es un buen complemento de lo que hemos comentado estos días sobre David Lynch.
Como sugiere el columnista, bien podemos considerar el cameo del director dando vida a John Ford en Los Fabelmans, de Spielberg, algo así como su testamento irónico, quién sabe si una especie de humorada última, llamada a engebdrar, además, cierta ocurrencia clarificadora sobre su cine. Una secuencia ya clásica.
sábado, 28 de diciembre de 2024
Caja De Citas: Gastón Santos
(CajaDeCitas, 32). La historia de Gastón Santos y su caballo Rayo de Plata, mis primeros héroes cinematográficos, ya la he contado varias veces, sobre todo en relación con lo que fue mi primera pesquisa en Internet (quizás el 24 de marzo de 1997, un lunes por más señas), con aquel navegador llamado Netscape, que me permitió salir de dudas y comprobar que los susodichos, el jinete y su caballo, no eran un invento de mi imaginación, como llegué a temer tras largos años sin haber encontrado huella alguna de su existencia en diversas enciclopedias de cine ni en un buen número de libros especializados, ni siquiera tras las repetidas consultas a reputados expertos en el séptimo arte como Lara, Cajigal, Latorre o Barbáchano. La primera vez que me senté con conocimiento de causa ante un ordenador con conexión a la WWW fue en la redacción de la Gran Referencia Anaya —tal vez la última Gran Enciclopedia General creada ex novo que se imprimió en España, unos pocos años antes del lanzamiento de Wikipedia—, y la primera consulta que hice fue sobre Gastón Santos. Mi sorpresa y alegría fueron grandes al comprobar que con tal nombre existía un antiguo domador de caballos y rejoneador, propietario además de un rancho llamado La Jarrilla, en Tamuín, en el estado de San Luis Potosí, en el centro-norte de México. El hallazgo me permitió, además, enviar un email a una dirección y al poco recibí una carta firmada por el propio Gastón en la que me comentaba que, en efecto, Rayo de Plata era un caballo lusitano “que padreó en algunas notables cuadras y dejó buena descendencia”. Seguí desde entonces la pista de mi viejo héroe y no tardé en poder recuperar algunas películas, y en especial la titulada El pantano de las ánimas, mucho más truculenta y naif de lo que recordaba. Aquí la enlazo por si quieren echarle un vistazo y comprobar de qué aficiones venimos y cómo vivimos algunas aventuras infantiles.
Gastón Santos, nacido en 1931, gozó de cierta fama en su país tras su desempeño como rejoneador formado en Portugal y luego “actor de western” para Alameda Films, la empresa del productor Alfredo Ripstein. Rodó varias películas de éxito, entre ellas aquellas en las que Rayo de Plata tuvo un papel estelar. Tras dejar el cine y el rejoneo (al parecer, llegó a participar en 1.348 corridas), se dedicó a la cría y el adiestramiento de caballos en la mencionada finca de La Jarrilla, y allí falleció el pasado 17 de enero (de 2024) a los 93 años.
Hoy, día de Inocentes, es una buena ocasión para revistar estas querencias infantiles y recaer sin rubor en el encanto de sus ingenuidades. No se pierdan la increíbles aventuras del muy horrible monstruo del pantano, los vericuetos no menos inverosímiles de la historia y los detalles en verdad geniales de la caracterización, y en especial en los tres o cuatro inolvidables minutos finales para cuya captación plena es preciso estar muy atento y, si pueden, pasarlos a cámara muy lenta para percibir lo que solo ojos muy adiestrados pueden percibir y que no desvelaré para no chafarles la muy gratificante sorpresa.
jueves, 19 de diciembre de 2024
«Dias contados», treinta años después
(Al paso). Se cumplieron hace poco 30 años de Días contados, uno de los grandes thrillers políticos de nuestro cine “reciente”. La Academia de Cine, como muestra la foto, lo celebró por todo lo alto. Habré visto completa la peli no menos de media docena de veces. Y fragmentos, ni se sabe. La última vez que la vi, hace dos o tres meses, recuerdo la enorme sorpresa de descubrir a Karra Elejalde y, sobre todo, a Pedro Casablanc, apenas reconocibles y perfectamente reconocidos, en sus casi primeros papeles (o sin casi). También fue un hito en la carrera de Javier Ángel (Encinas) Bardem, en un papel secundario pero inolvidable de yonki chota, y sin embargo uno diría que apenas ha cambiado. ¿Y qué decir de Candela Peña? ¿O de Ruth Gabriel, que debe su nombre artístico a su angélica madre, la Rosetti? Sin olvidar a un tierno, en todos los sentidos, Pepón Nieto. Y, sobre todo, a Carmelo Gómez, el adalid de la nueva hornada, un actor descomunal del que todavía esperamos un papel de madurez que nos muestre el Gregory Peck que sabemos que lleva dentro. Días contados. Confiemos en que aún nos queden muchos. Y ganas de referirlos.
Cuando cae el otoño
(En voz alta). Una fotografía muy sugerente, interpretaciones ajustadas y creíbles, un guion sin caídas, una historia inquietante: son algunas de las virtudes que ofrece la última película de François Ozon, que en España lleva por título Cuando cae el otoño. Película muy sugerente, con un viejo aroma chabroliano y una imagen final casi a lo David Lynch que resume bien la atmósfera de toda la obra, su atractivo y acaso estremecedor secreto. Vayan al cine.
miércoles, 11 de diciembre de 2024
Emilia Pérez, un narcoculebrón
(En voz alta). Aprovechando los martes sénior de cine (que un amigo llama “el cine de los goteros”), he recalado, un poco a regañadientes (por motivos que no vienen al caso), en Emilia Pérez, el filme de Jacques Audiard que está suscitando opiniones contrapuestas. La mía es por completo favorable y sin restricciones. Todo en ella es un disfrute: las interpretaciones, los temas musicales, la ambientación, el ritmo, la plasticidad, el lenguaje… Incluso —y especialmente— lo disparatado de alguna situación, resuelta con habilidad y brillantez mediante recursos trepidantes y fuerza explosiva. Cine novedoso, aunque incorpora ecos de grandes óperas del género, que raya a gran altura y en el que todo está perfectamente pautado, pero sin corsés (bueno, alguno hay, y de buen tamaño), hasta lograr una obra excelente. Una película que acaso inventa (o da el espaldarazo) a un nuevo género: el narcoculebrón musical. Un gran invento. No se la pierdan.
jueves, 29 de agosto de 2024
«Yo capitán»
Ahora que se reinicia el curso político, y habida cuenta del mucho jaleo que se traen entre unos y otros sobre la acogida o el rechazo de emigrantes, quizás no fuera mala idea dedicar una sesión del Congreso a la proyección de la película Yo capitán, muy ilustrativa de las trágicas condiciones en que se producen esos viajes y los oscuros negocio de evidentes tintes esclavistas que hay a su alrededor. Ese es el verdadero problema.
lunes, 13 de marzo de 2023
AL GALOPE
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Ah, el cine, el cine, el cine. Esa segunda vida que recorremos al galope gracias a una cualidad casi incomprensible de nuestros ojos y merced al poder infinito de nuestra aliada interior más poderosa: la imagen en acción; o sea, la imaginación. Ah, el cine, el cine, el cine.
lunes, 6 de marzo de 2023
Los Oscar 2022
(Al filo de los días… y las noches). Estuve siguiendo distraídamente anoche, hasta más allá de las cuatro a.m., la gala de los Oscar y comprobando, no sin estupor pero con mayor inquieta y algo incómoda curiosidad, la deriva que acabaría confirmando, en la traducción de mi teatrillo personal, “el fin definitivo del cine tal como hasta ahora lo hemos conocido”, dicho sea de un tirón y sin ánimo de pecar de grandilocuencia. Uf. Tres veces tengo intentado ver en televisión (¿se ha estrenado en algún cine?) la película ganadora de nada menos que siete Oscar, incluidos los principales. No lo he logrado. Y me consta que no soy el único, aunque es verdad que todos y todas, no sé si también algún ‘tode’, ya de “cierta” edad. Por los comentarios que oía anoche y los que ahora leo parece que se ha consumado alguna revolución y que las cosas a partir de ahora entran en una nueva fase. Puede ser. De momento, vamos a ver si soy capaz de asimilar o entender un poco al menos el nuevo fenómeno —“una bestialidad”, como subraya esta crónica— y si hay ánimo o impulso para ello. En todo caso, habrá que prestar atención. Ese cada vez más difícil ejercicio de continuidad. A ver, a ver.
lunes, 13 de febrero de 2023
Spielberg se (y nos) autorretrata
(En voz alta). Los Fabelman, la película autobiográfica sobre la infancia y adolescencia de Steven Spielberg, es una delicia que ningún amante o sólo aficionado (esa palabra) del/al séptimo arte debería perderse. En el cine. Son dos horas y media que vuelan, en ocasiones muy alto, y a lo largo de las cuales, e inevitablemente, además de encarar algunos secretos de un gran director y un canto de amor al arte de mover imágenes en una pantalla, asistimos a nuestra propia biografía como espectadores y soñadores, hechizados por esa gracia que el cine tiene de hacernos creer a menudo que lo que ocurre en la pantalla de algún modo (de ese modo preciso) es nuestra propia vida. Al fin y al cabo, todos somos seres de fábula. Volveremos.
sábado, 26 de noviembre de 2022
As bestas, buena pero...
Se me entenderá mejor si buscan el documental Santoalla, que reconstruye con gran fidelidad y tino la tragedia real en que se inspira As bestas y ofrece perspectivas imprescindibles —y hasta determinantes— sobre una historia que, una vez más, demuestran que la realidad es más amplia que la ficción —tal vez porque la imaginación es uno de los principales recursos de la conciencia.

