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jueves, 25 de septiembre de 2025

Cervantes en Argel

(Caja de Citas, 90 ~ ExC). De entre las fabulaciones y recreaciones que Cervantes hizo de su estancia en las cárceles de su encierro magrebí, una de las más notables es, sin duda, El trato de Argel. La historia que en ella se desarrolla, vinculada también con el episodio del Cautivo narrado en el Quijote, es la base del relato principal con que Cervantes entretiene a su auditorio y al propio Hasan Bajá en la película de Amenábar. El guion, naturalmente, resume y adapta la historia, pero en líneas generales la recrea con bastante fidelidad. Por eso puede resultar ilustrativo leerla en este archivo de CVC.



sábado, 13 de septiembre de 2025

El Cautivo, de Amenábar: «... el dulce fruto del amor extraño»

 (La Palestra)

SOBRE EL CAUTIVO DE AMENÁBAR:
más allá del "dulce fruto del amor extraño"
Si los cómputos cronológicos, correcciones incluidas, no nos engañan, hoy, 19 de septiembre de 2025, se cumplen 445 exactos años de la liberación de Miguel de Cervantes de su penoso cautiverio de cinco años en las prisiones o "baños" de Argel. El autor estaba a punto de cumplir 33 años (el día 29) y tenía por delante la más prodigiosa aventura literaria vivida por escritor alguno, incluida la creación de uno de los pilares indiscutibles de la cultura occidental, ese patrimonio que, según algunos analistas y a juzgar por la actual concatenación de hechos catastróficos, se encuentra en claro peligro de destrucción, acaso ya con evidentes síntomas de ruina.
La efemérides viene a coincidir con la llegada a las pantallas de El cautivo, la película de Alejandro Amenábar a la que, una vez vista y en espera de volver a ella, le aplicaría a bote pronto los adjetivos de: entretenida, discreta, necesaria, brillante en lo visual, arriesgada en lo argumental, algo falta de ingenio en los diálogos, no del todo ajustada en el casting y las interpretaciones, aunque sí sobresaliente en al menos dos aspectos.

El primero es la interpretación de Miguel Rellán dando vida —y voz inolvidable— a Antonio de Sosa, el clérigo portugués que fue amigo de Cervantes en su cautiverio y que aquí se convierte en narrador de la historia. Su peso en la película es determinante, como también me lo parece un hallazgo de cariz quijotesco —que no desvelaré—, muy intuitivo y bien usado, y que cuenta con las muy atinadas actuaciones de César Sarachu y Jorge Asín.
El otro aspecto sobresaliente, muy en primer plano, es el subrayado que el filme hace del arte prodigioso de contar historias, rasgo fundamental del genio cervantino y que, un poco a lo Sherezade, aquí se presenta como salvoconducto decisivo para su redención. De hecho, esa actitud homenajeada y ponderada de continuo en la película también es la responsable del que seguramente va a ser el principal efecto beneficioso de la proyección: traer a la actualidad la figura de Cervantes, invitar a leer o releer sus obras, a indagar en su admirable y casi heroica vida. Solo por eso —aunque hay mucho más— hay que agadecerle al creador de Tesis, Los otros o Mientras dure la guerra su última creación.
Lástima que el tratamiento de la importancia del humor —otro de los rasgos cervantinos que ha demostrado su poder literario revolucionario—, si bien convocado con acierto, no esté desarrollado, a mi juicio, con el tino suficiente; quizás porque el fragmento del Lazarillo de Tormes elegido para ilustrar ese aspecto —y de paso subrayar el peso antecesor de esta obra en la configuración de la narrativa moderna— no resulta convincente ni logra crear el clima cómico que exigiría la situación .
Y está, también, claro, el polémico asunto de las relaciones homoeróticas del Cautivo, cuestión de largo recorrido y que, desde al menos los años 80 del pasado siglo, se ha dilucidado repetidas veces, se ha novelizado —Arrrabal lo fizo por las bravas, sin cortarse un pelo y seguramente casi delirando— y se ha puesto en su contexto: ahí están, entre otras, las aportaciones de Daniel Eisenberg, siguiendo el rastro de lo historiado por Emilio Sola y J. F. de la Peña, y lo analizado con detalle por Robert ter Horst. Como tantos otros muchos aspectos biográficos del autor del Persiles, es una hipótesis con escasos aunque no irrelevantes fundamentos, y desde luego no confirmada ni esclarecida de forma documental. Y acaso nunca lo sea.
Pero, como ha explicado el propio Amenábar, hubiera sido un error no abordar el asunto. Y, a mi entender, lo hace desde el estricto terreno de la ficción y con soltura y pertinencia; también acaso con solidaridad de sentimientos y con cierta retórica ambiental idealizada pero en el fondo bien medida.
En una interpretación, quizás algo sesgada —pero poderosa— hacia el lenguaje lorquiano del "amor oscuro", bien se pudiera amparar la decisión creativa del director del filme en los versos que Cervantes escribió en una de sus piezas teatrales centradas en la recreación de su experiencia de cautiverio, y que figuran en una muy devota y hermosa oración a la Virgen María (la Lela Marién que con tanto afán invoca Zoraida en los capítulos quijotescos donde Cervantes sin duda tiró de su propia peripecia para contar la historia del Cautivo que se inserta en los capítulos XXXIX a XLI de la Primera Parte del Quijote); versos que dicen así:
Bien sé que no merezco que se acuerde
vuestra eterna memoria de mi daño,
porque tengo en el alma, fresco y verde,
el dulce fruto del amor extraño.
(El trato de Argel, 1582)
Al fin y al cabo, en lo tocante a sentimientos y respecto a los caminos por los que puede conducir a los humanos la pasión o la necesidad, como diría Raphael, ¡qué sabe nadie!



sábado, 15 de octubre de 2022

EL PRIMER QUIJOTE

Cubierta de Estampas del Quijote.
Editorial Miguel A. Salvatella, Barcelona, 1956

Hace un poco o algo más de medio siglo, en un colegio llamado Cervantes, y en la muy noble y muy leal ciudad de Eburia, los niños que asistíamos a las clases preparatorios de lo que se conocía como Ingreso teníamos como libro de lectura diaria obligatoria una obrita llamada Estampas del Quijote», “sacadas de la inmortal obra de Cervantes —se decía en la portadilla— para deleite de los niños por Federico Torres y con ilustraciones de A. Batllori Jofré”. En ella, en cada página y debajo de cada escena dibujada, se ofrecían unos breves textos que contaban las aventuras de un caballero loco y su grueso escudero, una extraña pareja en la que tal vez alguno de mis colegas de curso, o yo mismo, pudimos ver cierta similitud con las figuras del Gordo y el Flaco, cuyas historias es muy probable que ya hubiéramos visto en el cine. Esa era la primera vez que los niños de mi clase teníamos un contacto “serio”, por su sentido didáctico, con la novela de Cervantes, aunque las figuras de la curiosa pareja y otros personajes de la obra estaban ya presentes de muy diversas formas en nuestra vida cotidiana: por ejemplo, en los envoltorios de las onzas de chocolate Dulcinea, que recreaban el encuentro del escudero Sancho con las aldeanas de El Toboso; o en los azulejos y cacharros de la muy valorada cerámica local que nos sorprendían en los bancos de la plaza, allí mismo frente al colegio, en algunos rincones de los jardines del Prado o en los zaguanes de algunas casas... Y puede que en muchos más sitios. El caso es que nuestra infancia fue moldeada, incluso más de lo que somos capaces de reconocer, o recordar, por la lectura diaria de aquellas estampas quijotescas, junto con los fragmentos de romances que venían en la Enciclopedia Álvarez y los textos del catecismo que aprendíamos de memoria para poder hacer la comunión. A este respecto, recuerdo que la catequesis a veces la recibíamos en el atrio lateral de la colegiata, la Colegial, también muy próxima al colegio. Allí había una gran puerta de hierro, puede que entonces inservible, que se cerraba con un gran cerrojo cuyo pasador, tal vez del grosor de nuestros brazos de niños, utilizábamos para abalanzarnos sobre él desde el banco corrido de granito y balancearnos en el aire como si fuéramos uno de los equilibristas que, cuando era época de ferias y si había suerte, podíamos ver en el circo de los hermanos Tonetti que montaba su carpa enfrente de la alameda, nuestro bosque encantado, casi una intrincada selva entre cuyos follajes vivíamos, sobre todo en las tardes sin clase de los jueves, extraordinarias aventuras, escenificaciones minuciosamente imaginadas de las persecuciones y duelos de las pelis del Oeste —¡ay, Rayo de Plata, de cuerpo de palo y cabeza espeluchada, cuántas veces cabalgamos juntos!— o las luchas de los espadachines, las colosales proezas de Maciste, la búsqueda de tesoros de cristal y papel de plata…, por no hablar de algunos ritos más o menos peculiares de iniciación, incluidas las “bellaquerías” que menciona Góngora en una de sus canciones. Pero ese, queridos niños y carísimas niñas, es ya otro género y tal vez otra novela. Si os portáis bien, otro día vuelvo con el cuento.
(LUN, 594)

Cubierta de Estampas del Quijote.
Editorial Miguel A. Salvatella, Barcelona, 1956

miércoles, 13 de enero de 2021

Perfiles de mujeres en el «Quijote»

(Al filo de los días). Una de las sorpresas más agradables del retorno a casa, en Madrid, tras días complicados en el Mar Menor, fueron algunos envíos postales acumulados en mi buzón o que Miguel, el conserje, gentilmente recogió y me entregó antes de que la nieve nos aislara. Aparte de algunas felicitaciones navideñas manuscritas —respuesta casi todas a mis envíos “militantes” a la antigua usanza— , había varias publicaciones. Entre ellas, el precioso ejemplar de Perfiles de mujer en el Quijote, un libro-objeto (joya) que reúne unos muy interesantes textos divulgativos de Manuel Ramos Méndez sobre las mujeres en la novela cervantina con los excelentes dibujos creados ex profeso por Ramón Pérez Carrió. Un ensamblaje singular editado con la solvencia y gracia con que Linteo presenta sus obras. Ahora, al recuperar este recuerdo del vigésimo aniversario de la fundación de la editorial, celebrado hace un año, compruebo que la promesa que el reportaje periodístico anunciaba en sus titulares ya es una muy palpable y espléndida realidad. Qué alegría produce, en estos tiempos mezquinos, comprobar que algunos hermosos proyectos se cumplen y, además, con tan alto grado de perfección. Noraboa de nuevo, querido Manuel: un sueño (otro) cumplido. Vendrán más.




domingo, 26 de mayo de 2019

Coetzee cervantino


Coetzee.

(Lecturas en voz alta). Aunque tuvo éxito entre sus contemporáneos, es bien sabido que la importancia literaria del Quijote comenzó a ser decisiva para la cultura universal a raíz del aprecio que del libro cervantino hicieron autores e intelectuales foráneos, comenzando por los ingleses. El idilio que un autor de la categoría del Nobel sudafricano JM Coetzee mantiene con la novela cervantina y, por añadidura, con la lengua a la que ella dio definitiva carta de naturaleza artística, es una noticia de extraordinaria importancia. Y tal vez debiera ser valorada en toda su significación y, sobre todo, ser tomada como ejemplo para ciertas políticas culturales y educativas, a menudo empeñadas en fomentar analfabetismos biingües o incluso trilingües, antes que en potenciar un verdadero conocimiento de la lengua en la que se forjó una parte sustancial de la modernidad de la ficción y el arte literario supremo de narrar el mundo. Una gran noticia.

viernes, 18 de enero de 2019

Póker de Oro

Retratos de Lope (atr. a Eugenio Cajés, c. 1627, Museo Lázaro Galdiano, Madrid),
Cervantes (supuesto y atribuido a Juan de Jáuregui, RAE, Madrid),

Góngora (por Velázquez, Museo de Bellas Artes de Boston)
y Quevedo (por Juan van der Hamen, Instituto Valencia de Don Juan, Madrid).
No he de callar, ladino, lo Que vedo
en esta que de Gong hora es sonando,
pues Lo peor de lo que está pasando

aún me exaCerba antes que darme miedo...
...

(»Para mi amigo Antonio del Camino, cuya “jugada” de hoy también termina en póker)