(Al hilo de los días). Resulta curioso que salga a relucir ahora, con visos de escándalo, un asunto que lleva al menos tres décadas siendo la tortura de las editoriales de Libros de Texto, obligadas a realizar hasta 17 versiones distintas de muchas de sus obras para cumplir con las exigencias, a menudo peregrinas, de las Administraciones Autonómicas. La anécdota de que en los manuales de Conocimiento del Medio para Canarias no se preste atención a los ríos, con la excusa de que el archipiélago carece de ellos, o la polémica de cómo nombrar a la Corona de Aragón, según el libro esté destinado a Barcelona o a Zaragoza, cuestiones ambas aludidas en el reportaje, son ejemplos casi paradigmáticos de la absurda deriva que se inició con la transferencia de las competencias de Educación a las Autonomías, y sobre todo con el uso provinciano, cateto, chovinista, de esa prerrogativa para primar los criterios de cercanía o peculiaridad por encima de lo científico y relevante. La verdad es que me ha extrañado que este asunto haya saltado ahora porque, como digo, quienes trabajamos en este sector de la edición lo llevamos sufriendo desde tiempos que se remontan ampliamente al siglo pasado. Aunque más grave es aún el problema de las Programaciones, verdadero caballo de batalla del que esta miopía localista no es más que una manifestación: en buena medida, ahí reside el mayor síntoma del enfoque erróneo, incluso descerebrado, de la Enseñanza en España, cuyo diseño, control y regulación, salvo excepciones, ha estado y está en manos de burócratas desalmados, sin excluir la presencia de algún torturador in péctore que ha encontrado en la concepción insidiosa de estos documentos y, de forma especial, en su prosa leprosa, la forma más segura e impune de dar rienda suelta a sus monstruosidades.
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viernes, 6 de septiembre de 2019
Libros de texto
(Al hilo de los días). Resulta curioso que salga a relucir ahora, con visos de escándalo, un asunto que lleva al menos tres décadas siendo la tortura de las editoriales de Libros de Texto, obligadas a realizar hasta 17 versiones distintas de muchas de sus obras para cumplir con las exigencias, a menudo peregrinas, de las Administraciones Autonómicas. La anécdota de que en los manuales de Conocimiento del Medio para Canarias no se preste atención a los ríos, con la excusa de que el archipiélago carece de ellos, o la polémica de cómo nombrar a la Corona de Aragón, según el libro esté destinado a Barcelona o a Zaragoza, cuestiones ambas aludidas en el reportaje, son ejemplos casi paradigmáticos de la absurda deriva que se inició con la transferencia de las competencias de Educación a las Autonomías, y sobre todo con el uso provinciano, cateto, chovinista, de esa prerrogativa para primar los criterios de cercanía o peculiaridad por encima de lo científico y relevante. La verdad es que me ha extrañado que este asunto haya saltado ahora porque, como digo, quienes trabajamos en este sector de la edición lo llevamos sufriendo desde tiempos que se remontan ampliamente al siglo pasado. Aunque más grave es aún el problema de las Programaciones, verdadero caballo de batalla del que esta miopía localista no es más que una manifestación: en buena medida, ahí reside el mayor síntoma del enfoque erróneo, incluso descerebrado, de la Enseñanza en España, cuyo diseño, control y regulación, salvo excepciones, ha estado y está en manos de burócratas desalmados, sin excluir la presencia de algún torturador in péctore que ha encontrado en la concepción insidiosa de estos documentos y, de forma especial, en su prosa leprosa, la forma más segura e impune de dar rienda suelta a sus monstruosidades.viernes, 26 de abril de 2019
Hipérbatos
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| Textos a la calle. Madrid, López de Hoyos.
(Al paso).
Qué bien suenan los hipérbatos en la de la ciudad movida noche.
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viernes, 1 de junio de 2018
El relevo
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| Rajoy se "escaquea" del saludo a Sánchez, el 6 de febrero de 2017. Foto EFE. |
La incertidumbre es nuestro pan. Desde que tenemos conciencia de tener conciencia, la posibilidad de que las cosas pudieran ser de otra forma ha devenido una forma de ser, basada en una gran certeza: vivir es lo que importa. Y un convencimiento íntimo, un afecto: amar es vivir. La política es uno de los terrenos más problemáticos y vidriosos, pero es un terreno inexcusable. Lo condiciona todo. Es el terreno de la acción que influye en nuestras vidas de forma casi incontrolable.
En ese contexto, el relevo, acaso sorprendente, que se ha producido hoy en las esferas del poder político supone algo más que un cambio de personas, de tendencias políticas, de generaciones. Es un relevo de tiempos históricos, el primer fruto indudable de una nueva época que se viene fraguando desde hace años y que hoy ha conseguido abrirse paso y ha desembocado en un paisaje inédito.
¿Qué ocurrirá? No lo sabemos. Sí somos conscientes —nos damos cuenta de que— ha empezado otro tiempo. Y a todos nos toca, a cada uno en su puesto y con sus fuerzas, contribuir a que la vida sea mejor para todos. Todos.
Por lo demás, con tranquilidad, también con algo de escepticismo, y en lo más profundo de mis deseos con entusiasmo, proclamo mi esperanza. El relevo debe ser relevante. Y, si fuera posible, revelador de que es posible encauzar nuestra historia por caminos no predecibles ni, sobre todo, trágicamente repetidos. Viva la esperanza.
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