Mostrando entradas con la etiqueta 2001 una odisea del espacio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 2001 una odisea del espacio. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de septiembre de 2020

Robots escribanos

(En voz alta). Un artículo escrito por un robot. Algo más que curioso. Y digno de meditación. Inevitable escuchar al fondo la voz susurrante de HAL9000, el robot “confundido” de 2001: A Space Odyssey que poco antes de ser desenchufado recordaba la canción con que inició su aprendizaje, tal como en realidad le ocurrió al primer ordenador de IBM programado para tal tarea. Un tema crucial. Tal vez, el tema.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

2001, 50 años después

Las dudas sobre Hal 9000...
(Visiones en voz alta). Es sin duda la película que más veces he visto y aún me parece inacabable. Tiene, a mi juicio, el arranque más potente de toda la historia del cine. Y, a juicio de casi toda la crítica, la elipsis más sugerente y creativa jamás urdida por el séptimo arte. En ella vive la inteligencia ¿artificial? más humana y emotiva, ese HAL 9000, “que nos precedió a todos”. Es un prodigio en la mezcla de música e imágenes en perfecta simbiosis. Envejece, sin duda, pero sólo para demostrar que puede haber una forma sublime de sucumbir al paso del tiempo. Y tiene secretos que sólo podremos descifrar, si acaso, una vez que traspasemos la puerta del infinito, y más allá. Hablo, claro está, de 2001: una odisea del espacio, la película genial de Stanley Kubrick que hoy (noticia del telediario) cumple su primer medio siglo. Démonos albricias. Y volvamos a verla.
...

miércoles, 28 de febrero de 2018

Neandertales o la sombra de Caín

Reconstrucción de un neandertal en el Museo de Historia Natural de Londres.
Reconstrucción de un neandertal en el Museo de Historia Natural de Londres.
Lecturas en voz alta, 60). Cada vez sabemos más cosas de nuestros primos neandertales. Y algunas, como este descubrimiento de sus facultades artísticas, vuelven también cada vez más misteriosa e intrigante su extinción. O la apariencia de tal, que ahora parece abrirse paso la hipótesis de que entre ellos y el homo sapiens pudo haber algo más que una mera coincidencia en el tiempo. Y que algo de neandertales puede que tengamos todos, y a mucha honra.
Dice uno de los investigadores citados en el reportaje que este descubrimiento supone el desmentido del relato del Génesis sobre los orígenes de la humanidad. Al margen de lo extraño, en términos estrictamente científicos, de esa afirmación (creíamos que hace ya mucho que el relato bíblico no se leía como un texto histórico), no deja de ser curioso que la relación Neandertal–Sapiens, tal como algunos paleoantropólogos la contemplan, tenga ecos bastante significativos de uno de los mitos genesíacos de mayor arraigo y perduración: el conflicto fratricida entre Caín y Abel. ¿No habrá en el trasfondo de ese relato, adánico y edénico, una cristalización simbólica de la memoria de una especie que no dudó en prescindir de otra para cultivar su propio medro?
Tal vez el Abel neandertal fuera abatido, no sabemos si voluntaria o solo colateralmente, por la quijada-arado del cainita Sapiens, que inmediatamente después lanzaría hacia el cielo su arma vital con el mismo gesto y similares resultados a los que Kubrick tan bien retrató en la famosa secuencia final de la primera parte de 2001: una odisea del espacio.
Poderosas sugerencias del amanecer del hombre. Y la mujer, que naturalmente ya estaba allí.

sábado, 1 de agosto de 2009

Cine de medianoche


Cada vez me gusta más el cine. «En el cine», como decía la sugerencia publicitaria ideada para combatir el creciente éxodo de espectadores de las salas. Pero también a través de ese invento genial que es el deuvedé, a cuyo reclamo se multiplican las ediciones especiales de películas, con todo tipo de apéndices y subrayados. Los deuvedés han venido a confirmar que, si el séptimo arte ha sido muchas veces una variante de la literatura (también hay un camino de vuelta), la semejanza llega ahora al extremo de hacer del soporte fílmico un pariente cercano del libro impreso.

Y es que la posibilidad de pasar las páginas de una película como si fueran las secuencias de un libro, de volver a leer lo ya visto para atrapar un detalle sugerente o para recrearse en una conjunción de música e imágenes particularmente feliz –por no hablar de la opción de tener al director en el salón comentándonos su obra– son delicias técnicas que acentúan los rasgos interactivos del cine hasta acercarlo a la absoluta versatilidad de los volúmenes impresos, sin duda la tecnología cultural más perfecta y manejable de la historia.

Hace poco descubrí que en el semisótano de la Posada existía una pequeña sala de proyección online. Allí estaba, olvidaba al fondo de un pasillo, con su cabina de proyección minúscula y todos sus artilugios a punto, si bien un poco cubiertos de polvo. He creído oportuno rescatar el lugar y, tras adecentarlo convenientemente, ponerlo a disposición de huéspedes y visitantes. Así que aquí va la primera minisesión continúa de Cine de medianoche (¡ay aquellas sesiones de cine de verano!) compuesta por dos piezas que considero notables.

Aprovechando que, mecidos por los nostálgicos cabezazos de Jesús Hermida, acabamos de conmemorar el 40º aniversario de la llegada del hombre a la Luna, me ha parecido oportuno dedicar esta sesión inaugural al género de la ciencia ficción.

La primera peli se titula El ataque de los robots de Nebulosa-5 (2008). Es un corto sorprendente y multipremiado de Chema García-Ibarra, uno de los valores emergentes del novísimo cine español. La voz en off que narra la historia, muy cercana a la de algunos personajes de la factoría manchega de «Muchachada Nui», posee tal amplitud de registros dramáticos que por sí sola es capaz de sostener un relato de apariencia cómica... pero intensamente trágico.



La segunda de la sesión tiene que ver con un auténtico clásico, probablemente la película que más veces he visto: 2001, una odisea del espacio (1968), una de las obras maestras de Stanley Kubrick y madre de todas las sagas e inventos galácticos, incluida la propia Estación Espacial Internacional, que no parece más que una réplica de las soberbias maquetas creadas para el filme. Lo que aquí se proyecta, claro está, no es la propia película sino un interesante resumen comentado, Kubrick2001, la odisea del espacio explicada, un documental de cariz divulgativo muy bien realizado y con pistas útiles para disfrutar más la todavía viva y polémica obra.

Confío en que la sesión sea de vuestro agrado.


Imagen superior tomada de First Impression Theme Theatres.