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lunes, 19 de agosto de 2019

Dueto

La imagen puede contener: noche, árbol y exterior
Brillos afantasmados en el Paseo de los Arqueros de Eburia. Foto: AJR, 2017.
                                                                
                                                                  (Para “AdelC”, compañero de juegos,
                                                                  por la obra en marcha).

Posada en la penumbra, la palabra
que busca compartirse es una lumbre
de dos en compañía, una techumbre
contra el frío de ahí fuera. La voz labra
surcos de luz y sombra con la traba-
zón del son si, en el foso o en la cumbre,
el sol de cada día trae una azumbre
para calmar la sed. Y la más brava
memoria de los usos de la Aldea
que llevamos adentro es la caricia
del bucle melancólico y la bruma.
En esta oscuridad o en la pelea
por decir lo imposible, la pericia
no cuenta nada. Y lo demás, espuma.
(Posada en la penumbra, la verdad
es eso que nos dicta la amistad.
Y, verbo al sol, la luz que nos alumbra
es la amistad posada en la penumbra).

martes, 12 de marzo de 2019

Gila en tercetos

No hay ninguna descripción de la foto disponible.
«El humor es la maldad de los hombres dicha con la ingenuidad del niño».
Dibujo de Idígoras y Pachi.

(Lecturas en voz alta). En el centenario de ese inmenso humorista de realismo extremo (más que surrealismo) que fue Miguel Gila es un placer repicar estos tercetos encadenados en los que mi amigo el poeta Antonio del Camino vertió varios de sus más conocidos monólogos. Un trabajo de fina orfebrería verbal que es, sin duda, uno de los más logrados homenajes tributados al gran maestro. Aquí dejo el enlace a uno de ellos, pero en el blog de Antonio hay varios más, fácilmente localizables con el buscador. Si no los conocen, aún tienen tiempo de aprovechar el día. Y el que avisa..., avisador.

viernes, 18 de enero de 2019

Póker de Oro

Retratos de Lope (atr. a Eugenio Cajés, c. 1627, Museo Lázaro Galdiano, Madrid),
Cervantes (supuesto y atribuido a Juan de Jáuregui, RAE, Madrid),

Góngora (por Velázquez, Museo de Bellas Artes de Boston)
y Quevedo (por Juan van der Hamen, Instituto Valencia de Don Juan, Madrid).
No he de callar, ladino, lo Que vedo
en esta que de Gong hora es sonando,
pues Lo peor de lo que está pasando

aún me exaCerba antes que darme miedo...
...

(»Para mi amigo Antonio del Camino, cuya “jugada” de hoy también termina en póker)

sábado, 14 de julio de 2018

Memento (a)

Giuseppe Arcimboldo: El bibliotecario, 1566. Skoklosters Slott, Suecia.

Cuando miraba los estantes de la librería y comprendía que no tendría tiempo para todo, procuraba que en su mente volviera a iluminarse aquel ocurrente consuelo de estirpe clásica: no olvides que un día serás polvo y podrás vivir eternamente entre muchas de estas páginas.
...

(Dedico esta NUL, en especial, a mi amigo Antonio Del Camino, 
sanador de libros, además de poeta, artesano de variados oficios esenciales 
y, sobre todo, muy muy buena gente. 
Con un abrazo agradecido 🙏).

domingo, 3 de mayo de 2015

Poeta en Galería

Antonio del Camino en la Galería Cerdán. Foto: Peña.
El pasado jueves 30 de abril nos reunimos en la Galería Cerdán de Talavera de la Reina un buen número de amigos, familiares y amantes de la poesía para escuchar a Antonio del Camino. El acogedor espacio mantenido desde hace décadas por Manuel Cerdán y Sara, con entusiasmo, buen gusto y generosidad, volvió a ser escenario de una gratificante reunión en torno a las palabras de uno de los más destacados poetas talabricenses. Tuve el placer de presentarlo. Esta fue mi intervención.

Aunque me han dicho que solo tengo cinco minutos, me tomaré alguna licencia de tiempo porque en realidad no voy a presentar a un solo poeta, sino al menos a tres, o incluso a cuatro, si tenemos en cuenta algunos oficios allegados al taller del artista. Así que pónganse cómodos en sus asientos y ármense de paciencia. Pero que nadie piense que se ha equivocado de acto, el programa es correcto: todas esos poetas están unidos en una misma persona: la de mi amigo Antonio del Camino.  

No deja de ser una osadía por mi parte haber cedido a la invitación de Antonio, a la que por otro lado ni podía ni quería negarme. Aquí le conocéis tan bien o mejor que yo: es un valor seguro de esta casa y un lujo de la poesía talabricense, y su actividad y presencia se han multiplicado en los últimos meses, después de —dice él— una larga travesía por el silencio.  

Estas quejas de los poetas ante el abandono de las musas hay que tomárselas con precaución, al menos en el caso de Antonio, cuya actividad literaria es, como vamos a ver, multifacética, y si no incesante (que también), sí continuada y traducida en obras: no creo que estemos, contando los inéditos, ante un cantidad menor a los mil poemas en su producción poética, aunque el número no sea significativo, salvo cuando, como es el caso, va acompañado de una notable calidad.

He estado releyendo estos días, si no todos, la mayoría de los libros de Antonio y en esa lectura, además de en la larga experiencia compartida, me fundo para distinguir diferentes poetas en el poeta. Varias personas en el verbo a la luz de la penumbra.

Está, en primer lugar, el poeta, digamos, serio, incluso muy serio. Este poeta tiene sus orígenes  en el adolescente que arrancó a escribir muy pronto y que, tras granjearse el favor del público «haciéndole la rosca», al titular su primer libro, artesanalmente publicado en 1977,  Vosotros sois poetas…, se embarcó en dos soledades que podemos considerar como convalecencias del amor adolescente (o juvenil) no correspondido, tragedias de la edad: la segunda (Segunda Soledad) curiosamente anterior a Donde el amor se llama soledad, y ambas dos llenas de doloridos soliloquios que, como tantos afanes y cuidados de aquellos años, quedaron «entre las azucenas olvidado(s)», por decirlo con un verso clásico. De este segundo libro, ahora al releerlo, he visto que había subrayado entonces (1980) dos líneas en las que el poeta afirma que los versos que escribe «no son ya sólo versos ni poesía / sino el reflejo exacto de lo que son mis noches». Y también ahora, al releer, he visto que el libro contiene una profecía biográfica: «y quede en la penumbra hasta que un día / un nombre de mujer venga a buscarme».

martes, 28 de abril de 2015

Lectura de Antonio del Camino en Talavera

El próximo jueves 30 de abril
leerá sus poemas  
en la Galería Cerdán de Talavera.
Será un placer acompañarle.
Esta es la invitación.

  

miércoles, 27 de marzo de 2013

Canon AC


OH, CON ESA MÚSICA NACÍ: SUMAS EN OCHO

Para A.C.G, que pulsó el primer acorde.

[AJR, 8:29 - Palíndromos ilustrados, 15]

martes, 18 de enero de 2011

Dados con verbo y penumbra

Transparencia del verbo en la penumbra.

Del verbo, la penumbra en transparencia.

Transparencia en penumbra, la del verbo.

La transparencia del verbo en penumbra.

Del verbo en transparencia, la penumbra.

La penumbra del verbo en transparencia.


Este envite va con un brindis por el poeta Antonio del Camino, amigo entrañable que hoy, 18 de enero, cumple años, una cifra de dos dígitos cuya suma impar rima con el año en curso. Los enlaces sobre algunas "caras" (palabras) de los dados permiten visitar, a modo de mínima antología no del todo aleatoria, diversas páginas de su blog, Verbo y penumbra, un rincón acogedor donde pueden leerse excelentes poemas (entre ellos, un buen número de sonetos de factura impecable), ráfagas inspiradas, reflexiones al hilo de los días, un extenso inventario de fragmentos de época y notas de actualidad sobre actividades culturales en Talavera de la Reina, su pueblo, que es también el mío.

Aunque nuestra amistad se remonta a tiempos casi legendarios y dura toda una vida, no llega a hundir sus raíces tan lejos como este revelador vídeo de Youtube, un hallazgo tan azaroso como (me parece) oportuno: en cierto modo, anticipa el color del tiempo en que nos conocimos e incluso evoca o sugiere escenas compartidas, con una guitarra (en su manos) de por medio.