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lunes, 13 de diciembre de 2021

Tiempo de silencio



En principio,
saber cuántos matices
puede pueden ser dibujados
en la boca de un hombre.

Ser capaces
de soportar el exceso de luz
que rebota en los cuerpos
como un ala inasible
golpeando el cristal de la memoria.

Exprimir los colores:
‘A Noir, E, Blanc, I Rouge…’

Recorrer los delirios o diluvios
donde el joven león
que fatiga la selva
busca en vano guarida
para pasar la noche.

Y en tanto que amanece,
callar
como el suicida
que aguarda la llegada
del surco blanquecino del veneno
a su sangre más íntima
y de antemano asiente
a cuanto la sorpresa de morir
le depare.

Callar
cuando el poema
corra el riesgo de alzarse como fruto
de un músculo tenaz,
acostumbrado.
(De El sol de medianoche, 1988)

lunes, 25 de octubre de 2021

El Extranjero


Maldoror

Al alejado de los hombres,
cuando cae la tarde, se le dobla
una espina dorsal ajena. Siente
la voz perdida
gritando por un nombre que olvidó.
Puede seguir tejiendo su coraza
con hojas de castaño
o mezclar en su cuenco
carne salada y miel.
Para pasar la noche
tan sólo necesita
un lugar recordado.
Cuando amanezca irá por las ciudades
con la mirada torva en los ojos de todos.
A su paso, las madres temblorosas
cerrarán los postigos
y los adolescentes le mirarán muy serios,
como si comprendieran
el destino cruel y la belleza
del apestado,
el hombre que no tiene semejantes.

(Hojas sueltas del lunes, 87. De El sol de medianoche, 1988)

lunes, 9 de agosto de 2021

Ruinas circulares


(A la memoria de mis amigas
Teresa L. M. y Nieves M., que un día
lo caligrafiaron con mucho arte y cariño)
¿Qué permanece incólume
después de haber viciado
la raíz del enigma?
Ojos. En las paredes.
Entre los reunidos.
Por las ensalivadas mejillas
de las máscaras.
Ojos sobre los huesos
del esqueleto que mina la ciudad.
Y Cien Lágrimas,
traídas una a una
por el Superviviente.
Es todo cuanto queda del Diluvio
para pasar el resto de la noche.
                                (De El sol de medianoche»,1988)

lunes, 14 de junio de 2021

Mediodía metal


Dónde encontrar refugio
cuando el hueco del día
te oprime la columna vertebral
y el asombro
—como un felino por el bosque en llamas—
huye hacia las laderas
de la noche.
Sorbos de luz ardiente
para quemar mi sed.
Figuras rotas.
Alucinaciones
de la memoria antigua
que brotó del agua
y presagia raíces
clavadas en la atmósfera.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Lugares del amor

 


No sin vuelo la mano que golpea
mineral de tu asombro
a la luz del perfil que el día aproxima
la doncella del día
el pelo suelto
su cintura
órbita de planetas perdidos para siempre
y en sus manos el cuenco
donde puedes beber toda la noche
beber
hasta que el aire
te falte de esa forma
tan dulce
que precede al amor
En todas las esquinas se elevan rompeolas
baten en la distancia frenéticas las venas
poco a poco sin sangre
convertida la sangre en una mezcla tibia
de gas espuma soles
Astillados reflejos de tu piel que sostiene
la caricia tenaz de la mañana
lenta sombra de un árbol que te ocupa
y se puebla de hermosos cuerpos débiles
Al galope mi amor la cabalgada
de tu tacto y tus ojos
más extensa
que el vaivén terrenal del horizonte
sobre la mar terrible
o la llanura
o los acantilados de ramas en el bosque
No sin vuelo el secreto de tu boca
borbotón fulgurante
de muslos habitados
arrebatada tribu de las altas planicies
que la nieve conoce
que el águila conoce
que los dioses contemplan con su rostro borroso
Caravana que cruza los desiertos
tendidos como pieles repletas de hendiduras
lugares del amor
de huella en huella
el rastro vivo
vertiginoso
del agua subterránea
Bóvedas húmedas del silencio supremo
que el sonido no rompe cuando sube
su caudal hasta el vuelo de la mano
y caminas sin pausa la ingravidez del musgo

martes, 3 de enero de 2017

Peldaños


(En homenaje a John Berger, 1926-2017)

Pues todos descubrimos,
donde acampa la muerte,
una escalera neutra.
Hay quien dice que sube 
                                      y otros hablan
de un descenso infinito.
                                     Lo probable
es que fluya por dentro de los hombres
un viento encadenado,
una especie de halcón
con blanquísimas alas de paloma.

Que por eso vivamos.

(«Donde acampa la muerte», fragmento. Esquinas del destierro, 1976)

Escanos na corredoira de Santo Estevo a Paradela, en Nogueria de Ramuìn, Ourense.
Foto © AJR, 2016.