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miércoles, 27 de octubre de 2021

ASUNTOS PROFUNDOS

(De la crónica del día con los Merluzos en acción)
—Buenas.
—Buenas.
—¿Cómo está?
—¡Pues anda que usted!
—¡Vaya! No lo imaginaba tan suspicioso.
—Bromeaba. Como el chiste.
—Ah, ya.
—Pero vaya palabro que se ha inventado.
—¿Quién, yo?
—Eso de suspicioso…
—¿Qué le pasa?
—Querrá decir suspicaz, ¿no?
—¡Bromeaba también!
—Ja, ja, somos incorregibles.
—Hay que andar listos.
—Y estar a la que salta.
—Oiga, usted…
—Diga: mis pabellones están abiertos.
—… usted es gallego, ¿verdad?
—No exactamente, pero para el caso...
—¿Qué caso?
—Ah, eso usted sabrá. Como pregunta…
—Era por lo de la jueza de…
—¿La de Marbella?
—Si, ya veo que está al tanto.
—Y tanto.
—Hay que ser muy bruto. O sea, bruta…
—¡Ya le digo!
—… para despreciar de eso modo a la Galicia profunda.
—Más que nada “inorancia”, falta de “concetos”…
—Jaja, ¡qué bromista!
—Menos mal que me capta la ironía.
—Se la capto y se las “cato”, amigo.
—¡Muy bueno, muy bueno!
—Sabe qué es lo más atinado que he oído sobre eso…
—Aún no, pero falta poco. ¡Ah que sí!
—¡Sí! Me lo dijo un primo. Gallego, claro.
—¿Y profundo?
—¡Ya le vale! Pero sí, de Esgos, en Ourense.
—Ah, Esgos, donde el mosteiro de Rocas y tal.
—¡Eco! Xa vexo que sabe.
—Conozco la zona. La Ribeira Sacra.
—¡Ahí mismo! Pues…
—¿Qué dijo su primo?
—A eso iba. Si no le importa, se lo diré en gallego.
—Claro: versión original.
—Unha xuiza sen xuizo.
—¡Bien visto!
—Bueno, él lo dijo en castrapo.
—¿Castrapo?
—Si, el gallego mixturado con castellano que aún se habla en muchos lugares de la Galicia fronteriza.
—Ah, ¿y cómo lo dijo?
—Unha xueza sin xuicio.
—Bueno, no hay tanta diferencia.
—Las lenguas, que viven y se contagian.
—Hay que procurar hablar bien.
—Y entenderse.
—Sí, eso es vital.
—Aún añadió algo más.
—¿Su primo?
—Sí, le dedicó otra frase.
—A la jueza marbellí.
—Ahí, ahí.
—Diga.
—«Esa muller debe ter auga nos miolos», dijo.
—Ahí me pilla…
—Viene a ser algo así como tener serrín en la mollera.
—Bien mirado, también.
—¿También qué?
—Que también bien visto.
—En qué quedamos; ¿bien mirado o bien visto?
—¡Oiga!
—Le estaba vacilando. No se me amohíne.
—No si ya.
—Tiene su gracia.
—Pues a mí lo que más me ha gustado…
—¡Diga, diga!
—Ha sido un grafiti que he visto en la calle, no lejos de aquí.
—¿Y?
—Esto: «Para Galicia Profunda la que estuvo durante cuarenta años en El Pardo».
—Bien tirado.
—Ya lo creo.
—Hace juego con aquello que antes se decía.
—Se refiere a lo de un fresco…
—… venido del Norte…
—(ambos) … se ha instalado en el centro del país.
—Buena retranca.
—Coña marinera.
—De aquellos polvos…
—¡Estos engendros!
—Pues no se hable más.
—Eso mismo.
—Buenas tardes
—Boas noites.
—¡Adiós!
—¡Condiós!
(LUN, 945 ~ «El retorno de los Merluzos»)

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sábado, 6 de febrero de 2021

Otro aniversario

A la memoria de mi padre, Antonio Ramos Ramos, que murió al atardecer de tal día como hoy hace 19 años. Anteayer, leyendo el recuerdo de otro hijo a su padre (Javier Reverte, también ya fallecido), recuperé una expresión que se me había desdibujado: “tunante”. Mi padre la empleaba a menudo, siempre con un asomo pícaro e ingenuo en su mirada, quizás con la complicidad de niño grande y algo desvalido que tuvo toda su vida y con su infinita capacidad de ternura, sentimiento y lealtad. Tantos años después, lo sigo echando mucho de menos, aunque cada vez lo siento más cerca. Qué rara es la vida.



El caminante
Pai Antón llegó a la encrucijada y probó con las llaves antiguas: ninguna parecía servir. Recordó entonces que en el bolsillo del sabitelo, una especie de guardapolvos que utilizaba en casa, tenía guardado el papel que le diera su madre, Nai Manoela, para casos difíciles. Y, en efecto, allí estaban las palabras cabales del viejo barallete que, como a O’Ladino y su Séseme, le sirvieron para abrir la puerta santa. Así pudo pasar al otro lado y continuar la ruta.
(NUL, 513 ~ A mi padre, 1914-2002, 6 feb, 2020)

domingo, 17 de mayo de 2020

Carvalho Calero


(Al filo de los días). Como cada 17 de mayo hoy se celebra el Día das Letras Galegas. Este año se recuerda a Ricardo Carvalho Calero, un hombre sabio. Por ahí tengo algún libro suyo, aún firmado por Ricardo Carballo-Calero Ramos, que era su nombre completo en la vieja grafía. Uno de los asuntos, por cierto, a los que el, como filólogo y estudioso de la lengua, prestó gran atención. Y que aún colea. Menos mal que, como decía Castelao, «as palabras, como os paxaros, voan por riba das fronteiras». Bo día.

miércoles, 6 de febrero de 2019

El caminante

No hay ninguna descripción de la foto disponible.
Alfonso Rodríguez Castelao: cubierta de Cousas (1926 y 1929).
(A mi padre)
Pai Antón llegó a la encrucijada y probó con las llaves antiguas: ninguna parecía servir. Recordó entonces que en el bolsillo del sabitelo, una especie de guardapolvos que utilizaba en casa, tenía guardado el papel que le diera su madre, Nai Manoela, para casos difíciles. Y, en efecto, allí estaban las palabras cabales del viejo barallete que, como a O’Ladino y su Séseme, le sirvieron para abrir la puerta santa. Así pudo pasar al otro lado y continuar la ruta.
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